24 marzo, 2015

Ciudadanos de otro mundo

Hay algo fascinante de leer una carta que data de hace casi dos milenios con la confianza de que fue escrita para mí y para esta generación - aun sin ignorar que el remitente y el destinatario no son de esta época-. Los personajes mencionados en la carta estaban inmersos en un contexto distinto al nuestro, y eran un grupo de personas en una ciudad portuaria del imperio romano, dotados de la ciudadanía del imperio y con una creencia tildada como sectaria que fácilmente se identificaba como antiimperialista.  El escritor, Pablo, invita a una manera de vida en comunidad francamente contracultural y hasta contraintuitiva, con una identidad fraguada para otro reino.

El capítulo 2 de la carta a los Filipenses provee una invitación/desafío/mandato a ser como Jesús y tener la actitud de Jesucristo. Luego plantea la necesidad de vivir en el mundo, contrastando con los valores del mundo. Y finaliza con ejemplos de personas que siguen el ejemplo de Jesucristo con sus vidas. Parece sencillo, pero llevo dos semanas meditando e intentando capturar mejor lo que el pasaje comunica (con la inspiración y ayuda de lo que otros ven también en el pasaje*), qué quiso decir a sus lectores originales y en sus contexto de producción, y que me comunica a mi o qué le dice a mi generación. Me resulta muy difícil comprender bien cómo es Dios, es muy desafiante seguir su ejemplo y aún más complejo asimilar las implicaciones de vivir así. Pero no es una invitación posible en las débiles fuerzas humanas…

El ver como es Jesús y su actitud me parece casi de locura, lo confieso. Van años que reconozco que Dios es diferente a la manera que muchas veces lo imaginamos, pero en este pasaje resulta muy provocador para quienes creen que él es un diostodopoderosoinmutableinaccesibleysoberbio, y aun cuando muchos en nuestras comunidades no lo perciban así, nos incomoda pensar en un Dios humilde, débil, que se despoja de sus privilegios y redefine el poder para algo que sirve a otr@s y no a uno mismo.  El probable himno que cita Pablo acerca de Jesús nos habla de Dios convirtiéndose en ser-humano, y es en ese despojarse y humillarse que se expresa mejor su divinidad. Algo así como la imagen del Cordero sacrificado que está centrado el trono de Dios y reina por medio del poder sacrificial que le llevó a la cruz (en el libro de Apocalipsis)… Yo solo me quedo reflexionando, maravillada, en un proceso de re-conversión…

Quienes vivan imitando este ejemplo, desde la debilidad y la dependencia de Dios, han de brillar como estrellas (!) ¿Y cómo no se habrían de notar? Si éstos seguidor@s de Jesús caminan en descenso, no buscando su éxito a costa del bienestar de otros, no acumulando bienes que implique el empobrecimiento de otros, sin mentir para avanzar, sin pagar mordida para salir libres, abriendo sus vidas y sus hogares para recibir a otros, sin torcer la justicia para el beneficio propio, sin quejarse porque otros no hacen lo mismo que ellos…viviendo de verdad. Éstos y éstas que brillan se aferran a las Palabras que dan vida, las que animan a no tener miedo aun en medio de las dudas y que dan el valor para vivir diferente.

Pablo dice que vivir así no es ilusorio. Da ejemplo de dos que sirven en la comunidad y de otras más hacia el final de la carta. Ellos y ellas no ven solo por sus propios intereses y creen que todos son dignos de un trato que valore a las personas por quienes son (no por lo que producen), son humildes y miran con compasión, son amables y ponen su vida por cuidar del enfermo y del preso. Luchan por la verdad y se sienten animados al saber que no están solos, lloran y saben que necesitan de los demás. Son muy humanos, de hecho, son más humanos porque se asemejan a Jesús.

Y es aquí donde esta realidad me deshace, me conmueve y no me deja conforme a los hábitos políticos de mi país, ni a las (pocas) prácticas de convivencia de mi congregación ni tampoco a creer que mi vida no pueda ser reconfigurada por este Dios para servir y amar mejor… porque lo encontramos en debilidad y son las mejores noticias cuando estamos –y vemos- desde abajo.


*esta son mis reflexiones, las cuales se han visto desafiadas y articuladas por otros y otras de diferentes contextos nacionales, denominacionales y generacionales, principalmente de la IFES

11 marzo, 2015

Jeremías y la Esperanza

     En estos tiempos en los que la desilusión ante el mundo y la vida reinan, pienso mucho en lo que significa tener una Esperanza viva, una que se experimente en lo cotidiano, que sea tan real que no se empequeñezca al cuestionarla y logre responder a  los desafíos de hoy....

     Jeremías, Ruth y otras historias de la Biblia me ayudan. Hay otros micro-relatos que también la avivan. Hoy les dejo con una predicación sobre el tema de la Esperanza tejida en la vida de Jeremías. He querido escribir (y lo haré), pero otr@s también me han animado a compartir este mensaje y hoy, por fin, me animé. 



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