17 septiembre, 2015

El tiempo: ¿amigo o enemigo?

Escribir sobre La Organización del tiempo es todo un desafío y aún más cuando me encuentro en un periodo cuando el cansancio rezagado parece alcanzarme y Abdiel y yo nos encontramos ante la necesidad de replantear la manera en que estamos viviendo.  Sin embargo, aún en medio de la crisis personal, hay varias cosas que sí puedo compartir, las cuales aprendí en mis años de estudiante y como recién graduada.

Les animo a considerar y explorar las 5 propuestas desarrolladas a continuación: 

   1. El tiempo es un regalo de Dios. Él nos ha dado lo suficiente para vivir y andar en lo que él dispuso de antemano para nosotros. No somos dueños del tiempo ni es nuestro enemigo, es un recurso para ser usado sabiamente. Pensar esto de entrada nos ayuda a ubicarnos, y podemos entonces hacernos la siguiente pregunta:
a.       ¿Cómo estás usando tu tiempo? Toma unos 10 minutos para escribir hora por hora un día “normal” de tu semana. Si todos los días se ven muy diferentes, hazlo con toda tu semana. La idea no es que plasmes lo ideal, sino la manera en REALMENTE estás usando tu tiempo. ¿En qué inviertes más horas o minutos?
b.      Ahora, echemos un vistazo a Marcos 1 imaginándonos que estamos viendo un “día normal” en la vida de Jesús. ¿Qué te llama la atención? ¿en qué invierte Jesús el tiempo? ¿Qué es lo que parece marcar su rumbo?
c.       Por último preguntarnos y orar: Usando el ejemplo de Jesús, ¿Mi prioridad es el Reino de Dios?
2.       El concepto de tiempo para Dios es distinto al nuestro. Existe el tiempo “chronos” de lo que sucede cronológicamente, pero también el “kairós”, que es el tiempo oportuno. 
a.       ¿A qué me llama el Señor ahora? (para responder puede ayudarnos a reflexionar: Por dónde me ha llevado Dios en el pasado, que son aquellas cosas que me apasionan, dónde estoy el día de hoy y a qué me siento invitada por Dios…)
3.       Las relaciones son muy importantes, pero son las más descuidadas ante la velocidad violenta de nuestra época.
a.       ¿Quiénes son las personas a las que el Señor me invita a amar?
b.      Tal vez damos por sentado que hay gente en nuestra vida, pero conforme pasa el tiempo debemos ser más intencional en cultivar relaciones de amistad con nuestra familia, compañeros de escuela, otros amigos.
 4.   La organización del tiempo y establecimiento de prioridades vienen después que reconocemos  el momento de vida y lo que el Señor nos llama a hacer. Claro que sí somos estudiantes, debemos considerar cosas básicas como ir a la escuela, hacer tarea, leer, comer, dormir, etc… Recuerda que no somos máquinas, todos necesitamos divertirnos, hacer ejercicio y pasar tiempo con amigos.
a.       Toma un tiempo para planear tu semana con horarios, esto puede ayudarte a organiza mejor tu tiempo. Ojo: no es una camisa de fuerza, pero puede servir como guía.
   5.     El descanso debe ser parte de nuestra vida y nuestra semana, sino lo planeamos, difícilmente sucederá por casualidad. Descansar es un mandato.
   a. Este último punto es tal vez el mayor desafío para todos en una sociedad repleta de distracciones, enferma ante las múltiples ocupaciones y la violencia del activismo. Preguntémonos: ¿Estoy descansando? ¿Qué cosas me cansan? ¿Cuáles me descansan?

     b.  Práctica la disciplina del sabath, es decir, toma un día de descanso a la semana para hacer algo que te divierta, para estar con Dios, tu familia, tus amigos y para agradecer por la semana que pasó. 

02 septiembre, 2015

"Nosotros" hasta tu cumpleaños

Quiero regalarte algo que hecho con mis manos y exprese un poco de lo mucho que te amo. Escribir para tí me resultó adecuado, aparte de que es muy "nosotros"....

Aún recuerdo que el primer mes juntos tenía algunos miedos, no sabía qué esperar ni cómo haríamos frente a la vida; trajimos a casa nuestras experiencias, los consejos de muchos, nuestros temores y las expectativas que fuimos creando antes de la boda sabiendo que podrían cambiar. Decidimos comenzar a construir juntos una relación distinta no definida por los moldes sociales. Creamos una cultura propia en nuestro hogar en donde todos los lugares de nuestra casa son de ambos y sé que te sientes tan cómodo cocinando que en ocasiones te veo bailar preparando la comida. El desayuno y el café que dejas listo cada mañana son mis compañeros al agradecer a Dios por tu vida. Me sorprendes y me haces reír, porque no solo eres creativo con las palabras, sino también con las maneras en que muestras cariño y generosidad con tu tiempo y tus talentos. Seguiremos construyendo juntos una cultura que nos represente, hospitalaria y auténtica. Vamos imaginando las cosas diferentes y a edificar con otros sueños y valores.

Estamos aprendiendo a celebrar lo cotidiano y encontrar a Dios allí. Desde que nos casamos la vida en el planeta no dejó de ser más difícil ni el país que habitamos menos violento, pero al estar juntos la realidad de un Dios activo y presente en lo cotidiano provee esperanza aun en medio del dolor y el cansancio. Los casi 9 meses de vivir juntos han cambiado mi perspectiva de la vida. Entiendo, o mejor dicho, experimento la profundidad del amor de Dios y mis expectativas cotidianas comienzan a no definirse por el perfeccionismo, sino por el amor y la belleza de la vida. Tampoco nos hemos conformado al mundo, porque algo florece de nosotros que nos invita al lamento, la compasión y la acción; no sabemos a dónde nos llevará pero pedimos valientemente que nos guíe. Ahora pienso en plural y creo que hay algo divino en eso, porque me despojo un poco del egoísmo y pienso en ti, y después es más fácil pensar en otros… Sé que te gustan las tardes tranquilas, un chai en la mano, una buena película en la cama, hablar del mundo o escribir poesía.

La vida es mejor a tú lado, es más rica, es más plena y es diferente. Nunca pensé que lo fundamental de nuestra despensa sería el café, la leche y el plátano, ni tampoco que sería tan importante recibir un beso tuyo cada mañana, pero me gusta. El amor nos transforma y ha hecho algo en mí en poco tiempo que espero después entender lo que sucede. Desde que estoy contigo me conozco mejor, y aunque sacas muchas cosas buenas en mí, yo descubro otras cosas que duelen y necesitan sanar y ser asumidas para vivir más plenamente.  Descubrimos también que necesitamos recordar el descanso y practicarlo. Los dos, como fruto de nuestra generación, tenemos la identidad ligada a lo que hacemos y no sabemos bien cómo detenernos en medio de todo lo que avanza rápidamente. Estamos aprendiendo a desconectarnos del trabajo, a ser personas, a estar juntos, así como a encontrar los ritmos naturales de la vida, soltando el deseo de control del futuro, con menos miedo, más amor y más fe.

                En gran medida la oportunidad de crecer en amor, confianza, compasión, perdón, generosidad, servicio y bondad comienzan contigo y de tu mano. Tengo la oportunidad de extender toda esa gracia a ti, de recibirla de tu parte o de que juntos la extendamos al mundo. No quisiera hacerlo con nadie más. Te amo. 
¡Fiesta sorpresa!

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