27 enero, 2009

Mis alumnos me sorprenden

Es muy grato escuchar a mis alumnos "filosofar", escuchar cómo piensan, verles tratando de acomodar sus ideas, participando con sus dudas y preguntando sobre cosas que no están permitidas, por un genuinno deseo de aprender. Me emociona saber que puedo escucharles, guiarles en la discusión y enseñarles un poco de lo que he aprendido de mis maestros. Aprendo junto con ellos y descubro algo del espíritu humano: un anhelo por creer.

Espero ser parte y constructora de lo que nuestro Dios no limitado a las barreras religiosas y sociales puede hacer. Sólo elevo mis ojos rogando para que el propósito se cumpla, para ser de quienes construyen en la vida de otros y también de quienes derriban aquello que ha de ser reemplazado o renovado.

26 enero, 2009

entre el cansancio, la nostalgia y los suspiros...

...por lo que no es y debería de ser. Por lo que cambia tan rápido y no podemos aprehender, por lo mucho que sabemos y no hace funcionar al mundo.

17 enero, 2009

Tratando de ver mejor...

Advertencia: las ideas de este "escrito" no están organizadas... si continúas leyendo hazlo con paciencia.

El ser humano puede ser tan bueno como puede ser malo y creo que esas categorías si tienen referentes universales, aún cuando en su definición nos combatimos por algunos de sus significados. Si bien Occidente ha impuesto sus valores culturales en algunas partes del mundo, algunos seguimos preservando algo de lo que fuimos, acomodándolo a lo que hoy somos y siempre estamos en transformación. Pero hay cosas que no han cambiado, las atrocidades de las que somos capaces y el sentir de ira, dolor y envidia son muy reales y no se detienen ante las barreras nacionales o culturales, así como tampoco las ganas de ser felices, de sobrevivir, de dejar un legado y de amar nos son extrañas. Aunque en nuestra cultura algunos aspectos se acentúan con la construcción del “hombre moderno”, las necesidades son las mismas, pues las construcciones pueden ser ideales y buenas, pero muchas veces son falsas, con ilusiones que niegan realidades internas.

No es fácil asumir la falta de inocencia, asumir que somos culpables de odiar a veces o simplemente de reconocer que hemos hecho lo malo. Ya no importa como nos refiramos a eso “incorrecto”, si utilizamos terminología religiosa o psicológica, el hecho es que no nos podemos eximir a nosotros mismo de la culpa, porque si lo hacemos, entonces negamos la justicia.
No es popular hablar de valores universales y en ocasiones la reticencia para hacerlo es justificada. Cuando naciones luchan por la democracia en tierras ajenas y lo hacen para liberar oprimidos por voluntad de unos pocos fuertes e intereses mezquinos, entonces se vale poner en duda esa lucha. Y también cuando somos testimonios vivos de una historia de despojo a la mitad indígena de la cual nos constituimos como mestizos, donde con banderas de verdad se devaluaron seres humanos, destruyeron comunidades y produjo dolor aún no superada. Está bien que cuestionemos, pero en medio de nuestras diferencias y del pluralismo que hoy persiste, hay puntos comunes, que se leen diferente, pronuncian raro y se perciben casi de “otro mundo”, pero cuando miramos detenidamente, el “otro” se hace más cercano, en la comprensión (capacidad poco explotado para aprender a amar) nos podemos reconocer. Las experiencias pueden ser abismalmente diferentes, pero algo de adentro nos hace parecidos. Algo nos hace gritar que somos humanos, aunque seamos nosotros mismos quienes hayamos construido su definición.

La religión se erige como posibilidad de encuentro o desencuentro, de definición de lo humano y lo divino. Y ante su profetizada desaparición regresa con mayor fuerza pero reconfigurada, con nuevos rostros, pero los hombres que se mueven en su plano no han cambiado sus corazones: el paso de los años en la historia no han transformado al hombre en esencia. Esto me interesa, porque después de leer, ver que no vale la pena de defender instituciones per se y conversar en donde se reúnen la comunidad de los desilusionados, todos queremos luchar porque creemos que algunas cosas aún valen la pena. Admiro a los que desde dentro o fuera de las instituciones religiosas se detienen a ver realidades, asumirlas y enfrentarlas. A los que enseñan que la debilidad del mundo se convierte en fortaleza por reconocimiento de las vulnerabilidades. Porque en esos planos de diálogo, el mundo se convierte en caos, las preguntas parecen agujas que penetran lentamente, pero las respuesta tampoco pueden ser superficiales ni mucho menos simplistas. Y estas líneas de conversación más profunda no se limita a ciertos círculos de intelectualidad, porque ante el dolor y el no querer negarlo todos nos hacemos las mismas preguntas. El pobre, el rico, el religioso y el ateo, el universitario y el analfabeta se preguntará en algún momento sí hay “cosas”, “causas” o lo que sea que pueda saciar. Algunos se impresionan más fácilmente, pero al final la desilusión llega si miramos sensiblemente.

Tal vez por eso, aun como cristiana, estoy insatisfecha. Por que se que ese título, del cual ampliamente hemos abusado, no nos hace especiales en comparación a nadie ni tampoco nos exime de vivir la realidad del mundo o de tener que enfrentarla. Mi insatisfacción no se dirige a Dios, porque en la medida en que lo conozco, lo conozco realmente, no con las imágenes o falsificaciones que han hecho de su ser. Y Dios no está velado para el mundo ni para la iglesia, ni tampoco ha otorgado monopolios de revelación a nadie. Al contrario, denunció a los hipócritas, los sectarios, los orgullosos al mismo tiempo que los amó a ellos y a los que ellos mismos engañaban. No eliminó la culpa de nadie, pero pagó por la de todos.

Podría seguir escribiendo, pero así como este escrito se queda inconcluso, mis ideas aún no se organizan para concluir. Tal vez nunca concluya, las pocas conclusiones a las que he llegado han sido buenas y no han dependido de mi, pero por mientras, reflexiono en sus implicaciones y demás posibilidades. Las ideas que aquí vertí no son sólo mías, las he escuchado de boca de amigos, profesores, libros y demás, no obstante me hago responsable de las ambigüedades y de los términos utilizados muy a la “ligera.

10 enero, 2009

momentos de dificil paso

Hoy, como pocos días, me costó mucho trabajo sonreír. Me costó mucho trabajo alegrarme verdaderamente. Tengo una relación de amor y odio con estos momentos, porque es muy doloroso no querer encontrar razones para alegrararme y al mismo tiempo porque me hace considerar los vacíos, la profundidad de la vida y el misterio de Dios y sus propósitos.

Esto no quiere decir que vague en la desesperanza, no, simplemente hoy, despues de leer lo que las noticias nos dicen sobre Gaza, de considerar la situación económica de mi país y de pensar algunas de mis frustraciones, me costó trabajo terminar el día contenta. Me daban más ganas de llorar, y no creo que esté mal, o que sea una pérdida, porque mi esperanza también es viva en el consuelo y el dolor. Estos momento me hacen más cercana a lo humano, real y verdadero. No todos lo compartimos con facilidad, pero así cómo escribo de los gozos y sueños, habrá que escribir sobre las noches frias, esas donde el clamor que surge desde dentro se hace más real y dónde también Dios se hace presente, con su gentileza y amor incomparables. No da respuesta a todas las preguntas, ni resuelve los dilemas, tampoco dice estar de acuerdo con las injusticias de los pueblos o la maldad que dice ser muestra del fin de los tiempos, pero sí sabe acompañar, perdonar, calmar y amar.

_______________

Y sin embargo, algunos minutos después, ya con lagrimas en los ojos, ante un sentimiento de incompetencia, de muchas cosas que no se han podido realizar, de otras que esperan y de ver mis limitaciones tan claras y evidentes, sólo pude dejar que las lagrimas corrieran. Me siento sobrepasada, y no es la primera vez, lo he experimentado antes, he aprendido en esos momentos que no soy yo, que entonces entra una fuerza y una gracia que van más allá de mi misma y que la misma comunidad también sostiene cuando ama como el Padre ama. Me quedo voluntariamente en las manos del que puede cubrir, llenar, satisfacer y amar sin paralelo...

06 enero, 2009

Proponiendo.

Fue una noche con los amigos cercanos al corazón.

El día empezó con algunos asuntos que prometían agobiarme, pero preferí no cargar con ello porque al fin de cuentas no puedo solucionarlo todo. Despues me fui caminando a un café, a pasar un tiempo sola y a dialogar escribiendo. Fue como estar tomando un café (bueno, era un chai) con mi amigo de siempre, contándole mis sueños, los planes del futuro, mis deseos más profundos, haciéndolo complice de proyectos y viendo su sonrisa complacida de ver que mucho de eso es por lo que él me ha inspirado.

Después siguió una conversación rica con dos buenos y nuevos amigos, y por último una reunión de risas, pozole, rosca y planeación. Este campamento promete ser especial y diferente. NO tenemos mucho dinero, pero creo que nunca habiamos sentido que esto era más nuestro y para nuestros compañeros. Buscando un espacio para abrir el diáologo sobre Jesús, nuestro mundo, sus dificultades y para caminar juntos.

En menoss de un mes sucederá todo...

pronto escribiremos sobre Hebreos

Esa epístola (la de Hebreos, que se encuentra en la Biblia) me ha acompañado los últimos 6 meses: me ha hablado sobre la fe, Jesús, la vida diaria, la perseverancia, el ejemplo, el sacrificio, la comunidad, las promesas, el nuevo pacto, el reposo, la salvación, el poder de Dios, su obediencia, su calidad de Hijo, el sufrimiento, el gozo, entre otras.

Sin embargo, hoy sólo comparto un fragmento de alguien que me ha resultado enigmático desde hace algún tiempo, que creo que al igual que todos nosotros fue un ser humano con preguntas, sueños, amores y dolores. Él se consideraba cristiano, criticaba al cristianismo de su época y pensaba en las implicaciones de un "cristianismo contemporaneo". He leído algunos fragmentos de sus obras y algunas cartas, comparto un fragmento de Temor y Temblor de Kierkegaard:
" Si no existiera una conciencia eterna en el hombre, si como fundamento de todas las cosas se encontrase sólo una fuerza salvaje y desenfrenada que retorciéndose en oscuras pasiones generase todo, tanto lo grandioso como lo insignificante, si una abismo sin fondo, imposible de colmar, se ocultase detrás de todo, ¿qué otra cosa podría ser la existencia sino deseperación? Y si así fuera, si no existiera un vínculo sagrado que mantuviera la unión de la humanidad, si las generaciones se sucediesen unas a otras del mismo modo que renueva el bosque sus hojas, si una generación continuase a la otra del mismo modo que de árbol a árbol continúa un pájaro el canto de otro, si las generaciones pasaran por este mundo como las naves pasan por el mar, como el huracán atraviesa el desierto: actos inconscientes y estériles; si un eterno olvido siempre voraz hiciese presa en todo y no existiese un poder capaz de arrancarle el botín, ¡cuán vacía y desconsolada no sería la existencia!. "
Me hizo pensar en el hebel, esa pequeña palabra que encierra mucho: lo vano, lo elusivo y lo efímero de la vida, su realidad, pero que al considerarla dirije mis ojos al autor de la fe, al consumador de la misma y al creador de la existencia que hace posibles las preguntas.

05 enero, 2009

mientras viajaba...

buscaba los espacios para encontrar un café, una banca o un lugar cómodo en el suelo para escribir. Así se fabrican recuerdos y preservamos la memoria que muchas veces escapa y se pierde. Para tiempos muy especiales me era más importante escribir en mi libreta porque no quería que nada de lo que escuché, vi, olí o sentí fuera olvidado. Las promesas y las palabras susurradas en medio de la tranquilidad de la noche o el trajín de los traslados y el murmullo de la naturaleza o las multitudes podrían ahogar lo que ahora atesoro en letras y palabras. Escribirlo no será la fórmula mágica para que suceda, pero al menos así estoy consciente por donde camino, por donde me lleva mi Amigo, mi compañero del viaje eterno.

En uno de esos momentos, me senté y escribí lo siguiente, fue durante nuestro último día en Oaxaca y el último día del año.

"Llegué de marugada a su central, la frescura de su mañana fue cautivante. El sueño agradable, su gente dispuesta y amable. El mezcal es fuerte, natural y original de estas tierras. El chocolate y el café despiertan los sentidos, son bebidas de noche y de mañana. Sus mercados son un bufet de olores y colores. Los extranjeros fascinados acentúan la diversidad cultural, son característica peculiar.
Algo me enamoró de Oaxaca. Guardo mucho más en mi corazón sobre esta tierra, pero creo que seguirá presente en los relatos de esta peregrina. "

Gracias por el viaje Shey y la verdad que sí, la comida oaxaqueña es la más rica.

las horas pasan...

...tratando de hacer míos los espacios donde escribo, donde pienso libremente.

Por fin he llegado completa a Tijuana. Tres días con la familia, viendo películas, comiendo, descansando y durmiendo suficiente. Esto es antes de iniciar el semestre, de comenzar con las responsabilidades y correr tras lo urgente.

Aún no pienso, planeo y dedico el tiempo necesario para escuchar, pero por ahora dormiré, seguiré pendiente de lo necesario, de aquello que este año no habremos de olvidar, de lo que se me ha sido enseñado y pienso considerar...

Pido gracia.

Popular Posts