21 abril, 2010

Lo que hace Jesús....

para que sepamos qué es ÉL.

Hoy vimos un estudio bíblico (Marcos 6:45) acerca de un milagro más privado, es decir, cuando Jesús camina sobre el agua y los discípulos se asustan al verlo, pensando que es un fantasma. Es un pasaje donde los discípulos llevan ya algún tiempo caminando con Jesús, ya lo han visto obrar milagros, sanar personas, liberar gente, alimentar a miles con solo 3 panes y 2 peces y han escuchado su esperanzador mensaje de buenas noticias del Reino. Aún así, no le reconocen.

Y es que nos parecemos tanto a estos discípulos, después de pocos o muchos días con Jesús, aún no le reconocemos del todo. Pero él, una y otra vez, nos muestra quien es. En esta ocasión le dice a los discípulos, en hecho y palabras, que él es Dios, que no tengan miedo, que él es Dios. Los discípulos no logran captarlo, no entienden todo lo que esto significa, pero lo entenderan después...Jesús no se dará por vencido.

Él hace lo mismo con nosotros hoy. Lo reconocemos, aún cuando somos lentos, podemos ver qué Jesús se nos presenta una y otra vez, en personas, en circunstancias de la vida y en momentos muy precisos y nos dice: Soy yo, no tengas miedo, soy yo. Cuando él llega la tormenta calma. Y eso lo vi el día de hoy. Porque Jesús nos ha mostrado a todas su interés por nuestras vidas, nos ha dicho que él está presente, que quiere nuestra atención y reconocimiento, quiere nuestro corazón y nuestro caminar. Hoy puso su mano y sanó a alguien, él aún sigue obrando sobrenaturalmente para que le reconozcamos... Gracias Dios.

Mis últimas lecturas

En medio del tiempo que he tratado de usar para descansar, he retomado un libro de ensayos de Lesslie Newbigin (A Word in Season)*. Ha llamado mucho mi atención su tenaz crítica a la cultura occidental, unido a su búsqueda por hacer del evengelio un mensaje pertinente para el mundo, y fiel a La Palabra. El habla de que nuestros dos peligros al comunicar el evangelio son la irrevelencia y el sincretismo. Al mismo tiempo, logra explicar la forma en que funciona el pensamiento occidental, en su forma más elemental, y los riesgos que la dicotomía entre el espacio publico y el privado tienen para la Palabra de Dios. Necesita desenmascararse la división entre "los hechos" y "las creencias" porque esto finalmente lleva al Evangelio al plano de una simple opción de creencia religiosa, que se vive en lo privado. Newbigin es muy enérgico al mostrar que no existe tal separación entre hechos y creencias, pues "los hechos" no se sostienen por sí mismos, también se necesita creer en ellos. Los "hechos" de las sociedades occidentales son su marco de referencia para ver al mundo, donde la religión es relegada al espacio de lo privado, y por lo tanto relativizada.

Creo que cuando entendemos esta dimensión del mundo donde vivimos y porqué la gente piensa cómo lo hace, nos ayuda a presentar y vivir el evangelio de Jesús de una manera más consciente. Esto es bueno, porque pensamos nuestra fe a partir de las preguntas de nuestro contexto y podemos explicar a otros la razón de nuestra esperanza. De igual forma, debemos explicar que el evangelio, según nos dice Newbigin, no son sólo "hechos", sino que toda la realidad debe entenderse a partir de la revelación de Dios en Cristo encarnado, cruficado y resucitado. Es decir, el evangelio es ahora, y debe ser siempre, nuestro marco de referencia para comprender la realidad del mundo, reconociendo que todo conocimiento requiere que partamos de algo. Aun el mundo occidentalizado tiene su propia "fe", para creer los hechos en los que cree, pero muchas veces no lo sabe....

En sus palabras: "The gospel is not a set of beliefs that arise or could arise from empirical observation of the whole human experience. It cannot be based upon inductive reasoning. It is the announcement of a name and a fact that offer the starting point for the whole lifelong enterprise of understanding and coping with experience. It is new starting point." (79)

* "The Cultural Captivity of Western Christianity" en Lesslie Newbigin, A word in season. (Eerdmans, Edinburg: 1994), 66-79.

09 abril, 2010

Regreso a Oaxaca

Me resulta imposible pensar que en una simple publicación pueda expresar lo que significa estar de nuevo en Oaxaca, habiendo pasado por los preparativos para un campa nacional, un viaje que recorrió medio país, el campa con todo su trabajo y bendición, una celebración de boda, un tiempo con amigas, un cumpleaños y ahora de nuevo en la tierra de los huajes.

Tal vez, en medio de todo esto, el espacio se abra para una meditación más del corazón, que lleva al silencio, y que no me conduce a la actividad y el movimiento. Ayer, en medio del cansancio y otros elementos sumados a él, llegué a un punto, un poco triste, donde mi corazón asomó su parte desagradable. De esos momentos no muy felices, donde sólo la gracia de Dios y su misercordia nueva me dieron esperanza para continuar y no quedarme en el reconocimiento del egoísmo de mi propia vida. Y es porque las circunstancias no fueron las culpables de mi reacción, sino el sólo indicador de lo que aún soy y necesita de la transformación de Dios.

Después de un tiempo de lágrimas derramadas y el sentir de arrepentimiento, el susurro apacible y la voz firme de Dios fue clara. Era reconocer la realidad del pecado, pero sin que fuera la última palabra; pedir perdón, cambiar la actitud, buscar a Dios y reconocer su Gracia maravillosa en mi vida y alrededor de ella. Fue considerar y vivir el verdadero motivo de mi gozo para la vida, así como pensar en el costo de servir al Dios que lo entregó todo por salvarnos, que sufrió hasta la muerte, que sirvió en su vida y nos dejó ejemplo.

Como ilustración, repasando el día de ayer, Dios me llevó a pensar el sacrificio, que sí bien no es la muestra más grande para entenderlo, es al menos un ejemplo de las implicaciones que tiene el servir cuando la debilidad propia es más latente para uno, cuando el sentir es contrario, cuando el cansancio sobrecoge y cuando el ánimo decae. Fue un dato de Dios para mi, ver cómo en medio de todo ello, Él es y sigue siendo el Dios de gracia. Como el sacrificio no resulta la forma en que yo busco llegar a Dios, sino la consecuencia lógica en mi vida al reconocer el amor de Aquél que todo lo dio por mi y por muchos más.

El día de hoy, una llamada breve me recordó el regalo del evangelio, que en otras palabras ya he expresado. Ese ha sido mi mejor regalo, el evangelio de Jesús, la buena noticia de la Gracia de Dios para la humanidad y la oportunidad/privilegio que tengo de ser su heraldo. Mensajera en vida de una noticia que ha transformado mi caminar y conozco personalmente, en su dimensión social y cósmica. La noticia más importante para la humanidad, que no la llevan ángeles, sino personas sencillas, imperfectas, vasos de barro -usando las palabras del apostol Pablo- para que el poder de Dios se manifieste...

Por mientras, le seguimos en Oaxaca. Disfrutando el regalo de Dios: la dádiva al comer, ver, sentir, escuchar y reconocer lo bueno de la creación.

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