29 agosto, 2013

Orando los Salmos

Va un mes que comenzamos a leer y orar los Salmos como parte de nuestro devocional diario (Abdiel y yo). Ha sido una experiencia muy enriquecedora e intensa. Nunca pensé que los Salmos trajeran consigo tanta emoción, confrontación y búsqueda por justicia. 

Les comparto algunos "descubrimientos": 

  • Los Salmos son nuestro "libro de oración" (en palabras de Dietrich Boenhoeffer) y nos enseñan a orar. 
  • Aún cuando no siempre me identifico con los sentimientos expresados en los Salmos, éstos me invitan a orar lo que es importante, a tener empatía y a no esconder mis verdaderos sentimientos. 
  • Hablan mucho acerca de la justicia. La revelación de Dios a partir de la Ley dada al pueblo de Israel es la de un Dios justo, contrastando fuertemente con los pueblos de la época veterotestamentaria. 
  • La soberanía, el reinado, el poder y la gloria de Dios están siempre presentes. A la vez que la imagen del Dios cercano, defensor del débil, que cuida a su pueblo. 
  • Los salmistas expresan lo que sienten, no lo disfrazan, hablan de su enojo, incomprensión, duda, odio, amargura y su propio pecado. Confían que Dios sabrá mejor qué hacer con todo eso que tienen dentro. 
  • Como dice C.S. Lewis, los salmos deben leerse como poesía. Están llenos de paralelismos, alegorías y ritmos. Son palabras para ser cantadas, reflexionadas y guardadas en la memoria. 

Aún nos quedan unos 4 meses para caminar con los Salmos, por lo que seguramente compartiré más sobre esta aventura, en este espacio. 

22 agosto, 2013

Aprendiendo a descansar

El descanso se vuelve urgente cuando las exigencias del trabajo y la vida aumentan. Si no aprendo a descansar, reconocer mi etapa de vida y sus ritmos, será difícil mantenerme en pie. 

Río de mi misma cuando pienso la dificultad que me plantea el descanso, más que el trabajo. Pienso en muchas de las posibles explicaciones. Algunas son sencillas y tienen que ver con mi personalidad inquieta y visionaria, pero otras tienen raices más profundas en mi identidad y búsqueda por aprobación. No es facil entrar en estos terrenos complicados y en ocasiones dolorosos. Pero creo que estoy en buen momento de escarbar un poco, porque no quiero quemarme, ni terminar enferma ante mucha actividad sin poder detenerme a tiempo y llevar ritmos de vida sanos. Tampoco quiero caer en el engaño de pensar en mi trabajo para el Reino como indispensable, y dejar de ver al Señor de la obra. Ayuda ser parte de una organización que anhela invitar a la gente al descanso y no a hacer actividades, como dice Daniel Bourdanné. 

Estoy consciente que mi trabajo tiene horarios muy flexibles, viajes largos, implica conversaciones profundas con diversas personas y muchas sorpresas, ¡y lo disfruto! Pero al mismo tiempo, trae consigo cansancio profundo, emociones encontradas, cambios inesperados y dolor en muchas partes del camino. La mayor parte del tiempo es casi imposible separar la vida del trabajo ministerial. Sumando a esto mi caminar personal con sus crisis y procesos, para lo cual el descanso, el espacio oportuno para la obra de Dios en el corazón y la recreación son fundamentales. Es en el detenerme y disfrutar cuando reconozco el valor de ser y no sólo de hacer, y lo mismo en otros y otras. 

Algunas preguntas que me ayudan en el camino: 

  • Cuándo hablo de descansar o tomar un día sabático, ¿qué cosas debo hacer o dejar de hacer?
  • ¿Qué cosas me producen descanso? ¿Qué cosas drenan mi energia?
  • ¿Cómo planeo mi semana de trabajo, de manera que el descanso es fundamental y no opcional? 
  • ¿De que manera puedo planear mis días de trabajo, para que al final no quede sin energía? 
  • ¿Qué ritmos de trabajo pueden ser más sanos y adecuados?
  • ¿cómo decido que cosas implementar en la agenda de la semana? ¿Qué me motiva a decir que sí y sobrecargarme de reuniones y trabajo?
  • ¿Cuáles son algunos límites sanos para mantener el equilibrio? 

Cómo podrás ver, esta publicación plantea más preguntas que respuestas, sin embargo 
son importantes, y yo misma estoy en el proceso de responder y trabajarlas. Es un desafío y una invitación escribir sobre este tema, cuando es algo que no hago bien ni domino, sin embargo, al estar preparando un material para compartir con líderes estudiantiles sobre la Administración del tiempo (mismo que compartiré en este blog en un par de semanas), es un ejercicio de sinceridad y para reconocer la importancia del descanso en la Adiministración del Tiem
po. El descanso no como la ausencia de actividades, más bien, el lugar para el reencuentro con Dios y los demás, y una forma de resistir a la violencia de nuestro tiempo y su activismo compulsivo.  

15 agosto, 2013

Formar equipo y trabajar juntos

Una de las cosas que considero que el Señor me invita a hacer en estos años es a formar equipos y ser parte de comunidades de discípulos que amen a Dios, su Palabra, su prójimo y la Universidad.

Consejo Nacional Estudiantil de COMPA, 2008
Toda mi labor en Compa ha implicado trabajar con personas y hacer equipo. En el trabajo local, siendo líder estudiantil, nosotros armábamos las actividades del semestre y soñábamos juntos, con algun asesor que actuaba de cómplice. Cuando estuve en el Consejo Nacional Estudiantil (CNE) aprendí más de todo esto y de la importancia de ser comunidad con personas de diferentes partes del país, para organizar mejor la iniciativa estudiantil en varias áreas y ser apoyo al movimiento nacional. Cuando comencé como obrera local en Tijuana, hace casi 4 años, eramos un grupo de amigos quienes crecimos juntos como estudiantes, y en ese entonces nos tocó organizar el trabajo en las 3 ciudades donde había Compa en Baja California. Ha sido un proceso de formación y entrenamiento en el camino. Reconozco que aún tengo mucho que aprender al andar junto a otr@s con un propósito común, pero vale la pena. 

Equipo Nacional de Compa 2012
Ahora formo parte de dos lindas comunidades de trabajo: el equipo nacional de Compa y el de la región donde soy obrera. Agradezco el privilegio de trabajar junto a personas talentosas y convencidas de la obra estudiantil en el país, de quienes aprendo mucho. Y también en la responsabilidad de asumir mi llamado con amor, disciplina y esfuerzo constante para ser fiel en el día a día. El equipo que dirijo en la Región Noroeste ha sido una escuela de formación sobre el tema. He trabajado de manera empírica los últimos 2 años, pero también he visto la necesidad de aprender de otros sobre las mejores formas de guiar, estimular y supervisar a un grupo de personas a quienes respeto, amo y busco servir. Por eso escribo sobre esto, como un ejercicio de reflexión y aprendizaje...

Cuando comencé como obrera regional, recuerdo que la invitación fue a formar equipo con los que estaban, así que seguí el consejo de seguir por el camino andando. Todos reconocíamos tener un llamado y un compromiso, pero nunca pensé en una filosofía de trabajo o algo parecido. Los años han pasado y el equipo cambió, no somos los mismos (aún los que nos quedamos hemos cambiado con el tiempo) y hemos crecido juntos. Ahora tenemos más variedad en las edades, con experiencias de vida distintas y con personalidades francamente muy diferentes, pero un deseo de trabajar juntos para el Reino. Todo esto me ha llevado a pensar, orar, trabajar y reflexionar más sobre los desafíos de liderar un equipo donde todos puedan explorar su vocación hacia la universidad, servir, amar, crecer, tener la libertad de vivir sus procesos y la iniciativa para comenzar nuevos proyectos.  
E s t o y    a p r e n d i e n d o   e n   e l   c a m  i n a r ... 


Asesores y voluntarios BC 2013
Para nuestro último retiro de planeación preparé un material que nos ayudara en nuestros objetivos como Equipo y sentara las bases para los nuevos integrantes. Tres palabras son claves: Compromiso, Lealtad y Transparencia. (En el EFO escuché la experiencia de otros y tomé algunas ideas...). Estuve preparando nuestro tiempo juntos con 3 semanas de anticipación, el material, el plan de trabajo y las reuniones previas. No lo hice sola, recibí apoyo de una buena amiga con mucha experiencia en la obra estudiantil, quien hizo preguntas clave para meditar y me ayudó a pensar el material. Me topé con algunos buenos tópicos de reflexión: Individualismo vs Comunidad, los dones del individuo y su interacción en el contexto de equipo, la confidencialidad, las formas de ejercer el liderazgo y otros sobre los cuales espero escribir después. Ahora les comparto un pedacito del trabajo, en su version breve: 

Filosofía del trabajo en equipo

Un equipo de trabajo es una comunidad con quienes hacer misión de cerca, con el compromiso de ser hermanos y amigos en la fe. Invitamos a que otros (estudiantes, profesionistas y familias) se sumen a la misión, al modelar formas sanas de relacionamiento, amor y servicio.
La fe cristiana y su peregrinaje no es un asunto privado aunque otros nos lo hagan pensar, sino algo que se vive en comunidad, sin embargo, eso plantea desafíos a nuestro individualismo, orgullo y autonomía. La idea no es ser todos iguales o rechazar nuestra individualidad, sino ser comunidad de fe, esperanza y amor, y descubrir más lo que eso significa.
  1. Compromiso con Dios, su Palabra y la obra estudiantil
  2. Lealtad unos con otros y hacia el proyecto común
  3. Transparencia en nuestras luchas, dificultades, expectativas y necesidades

¡Me encantaría leer tus aportes, preguntas o ideas sobre el tema de esta publicación!



03 agosto, 2013

Comunidades que sanan

Entre los libros leídos y la reflexión sobre las experiencias de las últimas semanas y años, siento el impulso a escribir sobre la COMUNIDAD. Son de esos temas que regresen, de los cuales como cristianos nunca podemos darnos el lujo de ignorar debido a la esencia misma del llamado que Jesús nos hace, el cual está siempre ligado a otros y otras.

Antes de iniciar el viaje a Venezuela, recibí como regalo de cumpleaños un libro de Terry Wardle, "Healing Care, Healing Prayer". Al comenzar a leer agradecí aún mas el obsequio. Trata temas que tocan en lo íntimo de nuestros dolores y vulnerabilidad, y debido a lo sensible y frágil, son también aquellos que evitamos hablar casi con cualquier persona. Apenas voy a la mitad del libro, el cual está dedicado a quienes trabajamos en el ministerio cristiano. Sin embargo, no comienza hablando de cómo hacer el trabajo, sino de nosotr@s, bajo la premisa de que no podemos ministrar/servir a otros, si no hemos caminado nosotros mismos en la sanidad que Jesús ofrece. Esta sanidad de la que el libro refiere no es superficial o barata, sino consecuencia del proceso de discípulado que nos transforma a la imagen de Jesús, en cada área de nuestra vida. Este proceso no se vive de manera aislada o solitaria, y exige la transparencia y honestidad de quienes caminan por Sus sendas. 


La teoría, al menos para mí, casi siempre es más sencilla que la práctica cotidiana. Creo fundamental el ser comunidad y  vivir en comunidad, pero constantemente me traiciona el individualismo imperante que reina en nuestras sociedades y dentro de mi también. No es fácil ser vulnerable, exponer el dolor, dejarse acompañar en las luchas, ni que otros sean transparentes ante nosotros. Nuestro mundo no valora la debilidad y nos enseña poner una cara feliz, aunque no coincida con lo que somos. Esto nos lleva al engaño, a sufrir en soledad, a la frustración y a perpetuar modelos de vida y liderazgo que no ayudan a quienes están sufriendo o padeciendo. 


Por eso quiero compartir una de las experiencias más especiales en Venezuela, durante el Encuentro de Obreros (EFO). No creo que es algo que se puede replicar fácilmente, pero creo que de alguna manera Dios lo orquestó para enseñarme a mí y probablemente a muchos más, sobre el tipo de comunidades que debemos formar y estimular
"Nadie es perfecto, y en un primer momento todos nos acercamos con prejuicios. Con el paso de los días, Dios, el estudio de la Biblia, las risas, el escucharnos, cantar juntos, orar juntos, llorar, después el trabajo en equipo, las diferencias, la adversidad, el hambre, el calor y la necesidad de los abrazos nos hicieron amigos y amigas. Al estar lejos de casa, estaba muy consciente de mi necesidad de otros, de mi fragilidad y mi vulnerabilidad. Sentí el rechazo no intencionado en ocasiones, pero aún con eso, ni yo, ni la mayoría nos cerramos a forjar relaciones significativas. No elegimos estar juntos durantes esas 4 semanas, pero sí decidimos ser hospitalarios unos con otros y aprendimos más de lo que eso significa. 

Ellos y ellas fueron una herramienta de sanidad y restauración para mi vida. Fue a través de una charla donde me escucharon, otra donde escuché el dolor del otr@, un abrazo -o muchos-, una sonrisa, una caminata, esa madrugada en el balcón con una bebida maya confesando cosas que por primera vez me sentí segura de decir, escucharnos en temas tan "privados" donde el mayor error es no compartirlo. Los ejercicios de la última semana, mientras trabajamos temas como el dolor, el pecado, la hospitalidad y la comunidad, fueron abrir espacios para escucharnos, para ser una comunidad terapeútica, extendiendo el amor y la gracia de Dios a nuestros hermanos y hermanas."

Mi desafío ahora es vivir ese modelo con mi familia, mi novio, nuestro equipo de trabajo, los amigos y amigas, los estudiantes, y las personas que Dios ponga para compartir la vida. No se trata de decirlo todo, sino de ser transparente y caminar acompañada el Camino de la fe.


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