14 octubre, 2011

Reflexiones del viaje: sueños y realidades

Estoy en Chihuahua. Eso es una realidad en mi vida, junto a muchas otras que no son tan evidentes. Disfruto estar en otra ciudad, con otra gente, una cultura diferente, perspectivas y sueños compartidos... Disfruto mi trabajo porque es un regalo de Dios, me maravilla ver lo que Dios está haciendo entre los estudiantes de otros lugares y me emociona saber que se mueve de forma muy especial en el Norte de México, donde hemos sido tan golpeados por la violencia, el narcotráfico, la corrupción y la muerte.

"Los campos están listos para la ciega", estas palabras de Jesús están en mi mente, y estando acá lo veo con claridad. Hay necesidad de obreros y de seguidores de Jesús dispuestos a asumir la universidad como campo de misión, a hacer el trabajo sencilllo pero dificil de compartir el evangelio y la vida con el prójimo, con el estudiante que está a su lado.

Este tiempo también es diferente, porque inaugura un tiempo de viajes, seguramente más constantes, por el Noroeste del país y me empiezo a familiarizar con centrales, aeropuertos, fronteras distintas a la de San Diego-Tijuana, con carreteras y otros paisajes. Me emociona, pero no es una emoción pasajera, es una que sabe que esto es parte de mi realidad y del llamado de Dios para mi vida ahora.

En mi maleta cargo con libros y mi libreta, en ella y en mi corazón cargo preguntas, sueños, anhelos, dolor y mucha esperanza. Todo esto también pesa. Veo respuestas, algunas nítidas y otras que comienzan a clarear, muchos sentimientos a lapiz y el deseo por madurez al proceder con lo que viene, con lo que Dios presenta en mi vida. Y es que al viajar vengo con todo lo que soy, pocas cosas se pueden quedar en casa, todo me acompaña.

Empiezo a extrañar, empiezo a sentir diferente, empiezo a pensar lo que significa seguir a Jesús a mis 24 años (y los que siguen), voy comprendiendo más cómo es Dios...y me voy entendiendo mejor. Valoro diferente a mis amigos de lejos, mis padres, los regalos, lo que Dios presta, mis tiempos con Él... Ya no puedo ver la vida igual, no es la misma mirada de adolescente, pero me gusta, me gusta que algo en mi crece y el compromiso de niña sigue, pero maduró. Me encanta que mi oración de lois 15 sea una realidad a los 24, porque muestra que Dios es fiel y lo seguirá siendo...

06 octubre, 2011

Pedagogía de Dios

El curso de estas últimas semanas ha sido acerca de la FE. Me encanta mi Maestro, porque es paciente y su pedagogía involucra a toda la persona y el contexto en el que me encuentro.
Por las mañana, ya sea en Hechos o en los Salmos de Ascenso, él se encarga de invitarme a creer y confiar. Me muestra cuan digno es de confianza y me dice cosas muy prácticas en las que puedo ejercitarme. No promete que las cosas sean sencillas, pero siempre está presente; de pronto me deja trabajar sola, pero sé que tiene sus ojos fijos en mi y eso me da mucha seguridad.

Al estar trabajando, me recuerda a no quitar mis ojos de él, a enfocarme, porque en el momento en que lo hago, pierdo perspectiva y me guío por lo que veo. He entendido que la fe no está peleada con la razón, sino con la vista, je. Los desafíos que enfrento a nivel personal, familiar o ministerial son grandes y muchas veces dudo de mi misma, por eso me está enseñando a no quitar mis ojos de él. Su forma de trabajar es diferente, no hace las cosas impulsivamente, ni está tratando de ganar el favor de los demás; yo lo veo en su Palabra, él dice y hace lo que vio decir y hacer a su Padre y su ejemplo me enseña. Quiero que aprende de él y que también yo sirva y guie a otros con integridad.

No le preocupa lo que puedo grabar en mi mente o que tan buena soy manejando teorias e información, él quiere que viva las cosas que voy escuchando. Me invita a OBEDECER, porque me dice que eso es parte fundamental de vivir la FE. La FE no es creer que las cosas saldrán bien de acuerdo a mis parámetros, es confiar que Dios es quien dice ser y que ha hecho lo que dice su Palabra y que su voluntad se cumplirá. Y en el caso específico de mi vida, CONFIAR que estoy en sus manos, saber que lo que sucede obra para bien, es decir, de acuerdo a su propósito eterno y que por lo tanto puedo DESCANSAR en él. Las circunstancias son el escenario en que vivo confiando en Dios, no lo que determina mi confianza en él.

Estoy muy agradecida, porque lo veo hablándome claro y preciso, y porque él quiere hacerlo, quiere enseñarme y quiere enseñar a otros. Tiene el tacto de un Padre bueno y toda la autoridad como Señor, es maravilloso caminar con él y aprender cómo es. Aprehender sus enseñanzas no te permiten ser igual, vivirlo es una experiencia transformadora y profundamente significativa.

Es un buen Maestro, el mejor.

Y tú:

¿Qué estás aprendiendo de Dios ahora?

¿Qué cosas crees que sabes pero no estás viviendo? ¿Cómo puede cambiar eso?

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