11 diciembre, 2015

Nehemías (parte 2)

“Luchando juntos”


La reconstrucción entre todos


Nehemías es largo y está lleno de personas diferentes, hombres y mujeres que se comprometieron a reconstruir el muro. Es un trabajo de todos y es un lindo cuadro donde las personas ponen lo que tienen a su alcance. Así es la obra de Dios, Dios usa lo que hay, lo que tenemos y lo que nos ha dado es para la obra, es IMPOSIBLE hacerlo solos. Nos necesitamos unos a otros y cuando hay diversidad hay mucha riqueza, pero también….
Los conflictos  y el sufrimiento son inevitables. La Biblia es un libro realista, nos muestra la miseria del pecado, pero también las maravillas de la gracia. Si hay algo que se puede asegurar para nosotros en  la vida, en la obra y en el ministerio, es que habrá dificultades. No podemos escaparlas, y estas pueden ser dos tipos principalmente. Así como lo vemos en Nehemías 4.

              Externas. Los externos para Nehemías son Sanbalat y Tobias, que desde el principio se opusieron a la construcción del muro. La razón parece ser que ellos se beneficiaban ante la vulnerabilidad de la ciudad, pero con Nehemías ellos ya no podrían “gobernar” Jerusalem y Judá, perdiendo así algunos privilegios. Ellos estaban muy molestos, se encargaron de ridiculizar y criticar a Nehemías y a la obra, se enojaron mucho, se burlaron e inclusive se dispusieron a atacar la ciudad. Fue una fuerte oposición y podemos imaginar la experiencia de la burla, la crítica, el ser atacados y ridiculizados, etc. No es fácil recibir esto ni tampoco estar viviendo situaciones que pueden provocar desánimo. Imagínense cómo se sentían ellos, muy vulnerables y frágiles, con la amenaza de un ataque inminente. Pero eso no es todo….

              Internos. También hay factores internos que representan dificultades. Las personas en la obra se sintieron cansados y desanimados. El trabajo había sido mucho y ahora lo veían muy difícil de completar, perdieron y lo vieron ENORME. ¿Les ha pasado que el cansancio o la depresión engrandecen los problemas y pierden la perspectiva? Así estaban ellos, y aparte se creyeron lo que decían los enemigos y sus mismos compatriotas judíos empezaron a decirles “los van a atacar por todos lados”. ¡Era una situación difícil, había muchísimos riesgos y peligros!


Pero, amigos y hermanos, así es la vida. El amor a Dios y al prójimo implica riesgos y peligros, de hecho, es de las cosas más peligrosas si uno lo hace bien. Jesús nos muestra que el amor se expresa mejor al dar la vida por otros, que el seguirle implica negarnos a nosotros mismos y muchas veces repite que en el mundo habrá aflicciones, que seremos perseguidos, burlados, criticados y hasta heridos o muertos por su causa. Es el costo de seguirle. No debemos cuando la oposición llega, pero nos pasa porque hemos creído en una versión del cristianismo que elimina el sufrimiento, idolatra la comodidad y el bienestar personal. Pero no podemos hacerlo más, necesitamos arrepentirnos y asumirlo el precio. No es fácil, al menos para mí no lo es y he tenido que arrepentirme. Habrá dolor pero es ahí donde muchas veces conocemos a Dios más profundamente. La esperanza es que el dolor y el sufrimiento acabarán y la muerte será absorbida por la vida, y mientras tanto sabemos que Dios camina con nosotros en los valles más oscuros y nos da recursos para PERSEVERAR.

Los recursos para la perseverancia:


              Oración. Nehemías ora 1 y otra vez. Nehemías ora mientras camina la vida y se presentan problemas, no es un místico que huye del mundo; es alguien que entiende que Dios está presente e interesado en “nuestras cosas”. Cuando lo critican (v.4) Nehemías ora sus emociones, su enojo y su deseo de venganza. Las oraciones de Nehemías no son frases bonitas o arregladas, él expresa y vive ante Dios su realidad. Nehemías debió leer los salmos y encontrar expresadas todo tipo de emociones; Dios no se ofende, al contrario, nos invita a ir a Él con lo que tenemos siempre. Al orar reconocemos nuestra fragilidad y necesidad de protección. Nehemías no separa la oración de acción. La oración no nos exime de actuar, mas bien nos hace conscientes de que Dios está con nosotros y eso nos lleva a vivir de manera diferente, haciendo lo imposible, arriesgándonos por amor, etc.


              La historia/memoria. Otro recurso del que Nehemias echa mano es la historia (v.14) y es que los seremos humanos somos de memoria corta; se nos olvida lo que Dios ha hecho en el pasado y fácilmente nos amedrentamos. Pero, ¿no les ha pasado que cuando miran hacia atrás y toman el tiempo de recordar lo que el Señor ha hecho su actitud cambia? Abdiel y yo hacemos esa práctica de manera constante y esto hace que en los momentos difíciles recordemos con más disposición lo bueno que ha sido Dios en el pasado. Su Palabra nos ayuda a recordar lo que Dios ha hecho.



              La obra es de Dios. Esta es una realidad que posiblemente nos repitamos, pero que estemos lejos de vivir plenamente. Existe una tensión en el pasaje porque Nehemías y el pueblo hacen todo lo que está en sus manos, pero también reconocen que es Dios quien peleará por ellos (v.20). Éstas son buenas noticias, porque si la misión dependiera de nosotros, hubiera fracasado al comienzo. Tal vez el mejor acercamiento sea el que escuché hace tiempo: “Trabajemos como si todo dependiera de nosotros y descansemos/confiemos como si todo dependiera de Dios.” La obra es de É, Dios la sostiene y nosotros tenemos el privilegio de ser sus colaboradores.


              El ejemplo de otros. Otro recurso para perseverar es el ejemplo y testimonio de otros que han corrido la carrera antes o que corren con nosotros. Nehemías era de ejemplo para la gente, era un líder siervo. El ejemplo de otros siempre me ha animado; creo que somos una generación carente de modelos y estoy agradecida porque en el ministerio estudiantil he conocido gente que me inspirar a amar y servir.

 


Poniendo las cosas en orden. 


En el capítulo 5 se presentan problemas al interior del pueblo, cosas que necesitan resolución. El pueblo estaba pasando por injusticia y abuso a los más pobres, ¿les suena? Imaginemos el caso: Muchos hermanos y hermanas israelitas fueron vendidos como esclavos a otros pueblos y con trabajo y esfuerzo fueron rescatados de vuelta por sus hermanos. Después, los mismos gobernantes y ricos judíos estaban explotando a los mas pobres, prestándoles y cobrándoles interés (usura) y ante la imposibilidad de paga les quitaron sus tierras y tomaron como esclavos ¡a sus propios hermanos! Cuando Nehemías escucha esto se enfurece, pero tiene dominio propio, reflexiona y entonces regaña a los nobles y gobernantes. La ley prohibía tales prácticas, protegía a los pobres y más débiles. El dinero debía ser usado y administrado como un recurso prestado por Dios para favorecer a todos y no para la explotación o el enriquecimiento personal. La ley dada a Moises entendida en su contexto fue verdaderamente revolucionaria, protegía a los niños, mujeres, pobres y extranjeros como ninguna otra ley en el mundo antiguo. Nehemías le deja claro a los líderes que ellos están mal y que el abuso al pobre es un afrenta a Dios. La relación aquí es clara: el explotar y abusar de cualquiera es no tomar en cuenta a Dios. Los cristianos tenemos una responsabilidad de amar y procurar la dignidad de todos, en especial de los marginados. Debemos ser ejemplo al mundo de esto.


              Justicia. Hoy, los ejemplos de cristianos que luchan en favor de la justicia no son muchos, pero si los hay. El cristianismo, históricamente ha sido una fuerza de preservación de la vida y dignidad de las personas. ¡Cuánto falta que hoy los cristianos nos identifiquemos con las causas en pro de la justicia y que no separemos la evangelización de las acciones por la vida y la justicia!



              Integridad. Por último, requerimos de integridad. La madurez cristiana significa que cada vez existe menos disonancia entre nuestra vida privada y pública. La integridad es coherencia entre lo que creemos y cómo vivimos. Esta es muchas veces la evidencia más clara de Dios en nuestras vidas, y para esto necesitamos de la comunidad, que nos pule y nos invita a crecer. No podemos caminar solos. Necesitamos aprender a observar nuestra vida: tener cuidado de nosotros mismos, vivir en comunidad y ser humildes. 

26 noviembre, 2015

Nehemías (parte 1)

"Antes de edificar" 

Ante la invitación de dar las conferencias en un campa de Compa en Veracruz trabajé tres exposiciones sobre el libro y la vida de Nehemías. Publicaré una por semana, esperando que mis notas sean de utilidad, reflexión y edificación a quienes me acompañen. Esta exposición es del capítulo 1. 

Introducción

Debo confesar que al principio tuve cierto prejuicio con la historia de Esdras y Nehemías. No me llamaba la atención la historia de una construcción y mucho menos de un muro,pues vivo en Tijuana, una ciudad marcada por un tremendo muro que divide familias….Entonces, tengo cierto resentimiento contra los muros… Pero reconozco que después de adentrarme en la historia de Nehemías y su mundo, me encuentro cautivada. Es una historia que implica mucho más que la construcción de un muro, es la historia del pueblo de Dios en el exilio (en el destierro) y de cómo ese pueblo se identificó con la historia de Dios para el mundo y para ellos, y comenzó a vivir de manera distinta. Nehemías nos narra el regreso de algunos israelitas a Judá y lo que significó para ellos. No es solo la construcción de un muro, es la reconstrucción de la esperanza y la confianza en Dios en un mundo quebrado, en donde la oración, la comunidad y la Palabra fueron claves. En un marco más amplio y general, Nehemías es parte de la historia que apunta hacia Jesus pues Malaquías quien sería el último profeta del Antiguo Testamento habló en esta época en Judá. 

Para entender Nehemías es necesario sumejirnos en la historia y ver cómo Dios nos invita a ubicarnos en Su Gran Historia y vivir en ella. 

Contexto

Nehemías es la segunda parte de un mismo libro: Esdras-Nehemías nos narran el regreso de una parte del pueblo de Israel a Jerusalen. Esdras pone más atención en la reconstrucción del tempo y Nehemías en el muro; un muro necesario porque en la Antigüedad representaba la seguridad de un pueblo ante las amenazas extranjeras. Era necesario para que un pueblo forjara una identidad  y tuviera una un espacio seguro para sus actividades cotidianas, estar sin muro representaba una amenaza en muchos sentidos: saqueadores, ladrones, chismosos, etc. Era difícil pensar que un pueblo sin murallas pudiera celebrar sus fiestas y adorar con libertad, siempre teniendo el temor de un posible ataque a la ciudad….Sólo un pueblo con una clara identidad, basada en Dios podría ser de bendición a otros pueblos para cumplir con el llamado hecho a Abraham. 

La historia detrás de Nehemías, la historia de Israel está llena de gloria y tragedias. Años antes a Jeremías le tocó anunciar a los de Judá que ellos también serían llevados al exilio por su desobediencia. La fidelidad de Dios se expresó en el cumplimiento de sus promesas, y la promesa fue dispersarlos si ellos vivían como si Dios no existiera, pues no estaban cumpliendo con Su llamado. El pueblo sufrió bajo la promesa de Dios al ser exiliado. Ahora, Babilonia la grande también había caído (como lo predijo Jeremías), y el imperio imperio Persa era el reinante. Ellos eran más  tolerantes con la cultura y religiosidad de sus pueblos subyugados y promovían el culto a los diferentes dioses, para evitar entrar en conflicto con alguno de ellos. Así que con Ciro una  pequeña parte del pueblo regresó a Judá y comenzó la reconstrucción del templo. Pero nada era como había sido antes, la gloria del templo de Salomón solo era un recuerdo; la generación que vio aquel majestuoso templo lloró ante la reconstrucción....

Después de Ciro, vino Artajerjes….y aquí es donde estamos ubicados. El pueblo de Diossigue mayormente disperso en el imperio, alguos con mejor suerte que otros. Probablemente muchos pensaban que Dios se había olvidado, el pueblo había desobedecido y por lo tanto Dios ya no quería saber nada de ellos. Estaban sufriendo lo que cosecharon. Pero esta historia comienzar con un hombre... 

¿Quién es Nehemías?

·       El libro tiene la introducción como un profeta, con algunas características de ser profeta. Es un hombre judío, viviendo en la capital del imperio de Persa. La historia del libro, se abre con la pregunta de Nehemías acerca de la situación de los judíos. ¿Qué denota la pregunta? A primera vista, interés y preocupación, pero más adelante veremos, que nos dice mucho acerca de Nehemías, de su compasión, de su compromiso con Dios y con su gente y de su identidad.

·       Nehemías es un hombre que escucha y ante el dolor, llora. La Palabra dice que se sentó a llorar. Es un hombre sensible, que no solo se preocupó, sino que su reacción no es indiferente. Y aún más allá de llorar en ese momento, él no escapó al dolor y a la situación difícil, se mantuvo en duelo por algunos días, ayunando y orando. Su reacción es contraintuitiva porque a las personas no nos gusta que algo duela, de hecho, evitamos el dolor. Lo interesante de Nehemías es que él recibe una noticia que aparentemente podría ignorar pero la toma personal, se duele por ella varios días (al punto de ayunar para tener tiempo de orar a Dios por lo que estaba pasando con su pueblo) y ora.

·       Nehemías es un hombre que ora, y en general, el libro nos mostrará a alguien que vive su realidad primero ante Dios. Es decir, que reconoce que su realidad como ser humano y su vida está primeramente relacionada con Dios que con cualquier otra cosa o persona. Creo que esto es algo que debemos poner atención sobre Nehemías, porque no es una persona perfecta, pero tiene algunas cosas que enseñarnos. También es compasivo, se pone en el lugar de los que sufren, aun mientras él sirve en el palacio del Emperador. Es un hombre que se deja afectar por el dolor de otros, y lo hace suyo.

·       Nehemías es alguien que tiene una imaginación cautivada por Dios; es alguien que imagina y piensa lo que Dios dice en Su Palabra. Él conoce lo suficiente de Dios para leer así su tiempo en la historia y para orar por un cambio para el pueblo. Sabe bien que la razón del destierro fue la desobediencia, pero también recuerda que existe la posibilidad del regreso si el pueblo se arrepiente. Nehemías tiene esperanza por esto. Ve más allá de lo que ven sus ojos. Nehemías es alguien con profundas convicciones y una identidad basada en el Dios de la Biblia. Él sabe que es pecador, que no es mejor que otros, y se reconoce como siervo de Dios. Sabe que necesita ser salvado/redimido por Dios y que solo puede hacer las cosas por gracia de Dios mismo. 

      Una de las cosas fascinantes es ver cómo se refiere al Emperador, y solo lo menciona como un “hombre”. Nehemías sabe que solo Dios es Dios y que el emperador es un hombre, y aunque él sirve al rey como su copero, él es PRIMERO siervo del Dios de Universo.  Nehemías, ocupa una función muy importante, porque es un empleado de confianza del Rey, pero esto no se le subió a la cabeza a Nehemías porque sabe bien su lugar, y aprovechará su posición para los propósitos de Dios.

El Dios de Nehemías

·       El Dios de Nehemías es un más fascinante. Es el héroe de esta historia y de la Gran Historia de la Biblia. Es un Dios que cumple su pacto. Tenemos 5 pactos que Dios hizo en el AT, con Noe, con Abraham, con Moises y con David, y en Jeremías donde se anuncia el 5to pacto por medio de la sangre de Jesús. Los pactos están basados en el carácter fiel de Dios. En el pacto con Noe Dios hace una promesa con la creación, para no destruir de nuevo la tierra con agua. Con Abraham Dios hace un pacto con la humanidad para bendecir a todas las naciones por medio de Israel. En Moises, el pacto es con el pueblo de Israel y aunque el pacto no se rompe, existen consecuencias de seguirlo o de no seguir lo establecido por Dios. El pacto con David es con una familia o un linaje. Los pacto de Dios nos ayudan a los seres humanos a darnos cuenta que la vida tiene propósito solo en relación a Dios, un Dios del cielo…. Grande…. Temible…. Y fiel. Nehemías lo sabe, su mente e imaginación están informadas por esta historia.
  • ·    Un Dios que escucha y atiende. Nehemías seguramente fue enseñado a orar por medio de los salmos, sabe de un Dios que está atento a las necesidades.
  • ·   Un Dios personal, al que le puedes hablar.
  • ·       Un Dios compasivo
  • ·       Un Dios que perdona, que se ofende por el pecado. Un Dios que sabe que el pecado nos mata y quiere VIDA para su creación.
  • ·       Un Dios que salva y redime.
  • ·       Un Dios que como dijimos, se comprometió con un pueblo, e inclusive podemos decir que comprometió su nombre a la de un pueblo, para mostrar por medio de ellos su fidelidad. Un Dios que no nos deja solos, que responde a los que le buscan, que perdona y que cumple sus promesas.
  • ·       Un Dios para el que nada es imposible.
  • ·       Un Dios que actúa en la historia y que es relevante para la historia.

Pero que tiene que ver es justo preguntarnos: ¿qué tiene que ver todo esto con nosotros? ¡La buena noticias es que este mismo Dios de Nehemías es nuestro Dios, y la manera en que Nehemías responde y vive en estas circunstancias del capítulo nos permiten ver como un hombre (y una mujer) pasan a ser simples espectadores de la historia de Dios, a ser parte de ella!

Insertándonos en la historia

Nosotros también tenemos una historia y nuestras vidas son parte de una Gran Historia, tal vez no la conozcamos tan bien (de eso hablaremos más en la parte 3), pero somos personas llamadas por Dios, e invitados por Dios a vivir movidos por Su realidad, Su palabra y por Su vida y no de la manera que el mundo nos “enseña a vivir”, lo que nos enseñan los medios de comunicación o la supervivencia a la que muchas veces nos hemos acostumbrado. NO. Somos llamados a vivir en la historia de Dios, a interesarnos por lo que a Dios le importa y dejar que nuestra imaginación (lo que es posible y real) sean cautivadas por él mismo.

Nehemías, que es un libro conocido por el gran trabajo de edificación del muro nos muestra que antes de empezar a “trabajar” o “edificar”, necesitamos comprender lo que pasa, preguntar, interesarnos. ¿Qué está haciendo Dios? ¿Cómo está su pueblo? ¿Cuál es la situación de nuestro mundo, nuestro país, nuestro estado, ciudad o universidad?

              Compasión: Antes de hacer cosas necesitamos entender lo que pasa, y muchas veces eso requiere nuestra compasión, el ponernos en los zapatos de otros. La compasión comienza siempre con nuestros sentidos, probablemente al ver o escuchar. Lo triste es que estamos entrenados a ser indiferentes o ignorar, porque vemos demasiado dolor y miseria, y en lugar de ser más sensibles, nos hemos vuelto insensibles. Antes de venir a Veracruz, yo sabía de algunas situaciones que están pasando por acá, con el gobierno, los desaparecidos, el asesinato a periodistas, el narcotráfico y otras cosas. Conozco poco acerca de cómo la iglesia está viviendo en medio de esto, y de eso ustedes saben más, pero mi pregunta es, ¿Estamos poniéndonos en los zapatos de quienes sufren? ¿Estamos interesándonos por lo que afecta y duele a otros?

              LAMENTO. Para esto es clave el lamento. Lamentarnos no es decir, "¡ay que dolor, ay que dolor, como sufro, nadie me quiere...!”. Lamentarnos es una respuesta ante la doble realidad de un Dios bueno y una vida compleja y en ocasiones muy difícil.  El lamento nos permite expresar el dolor por el pecado propio o de otros, el sufrimiento y también la confusión y al mismo tiempo expresar nuestra confianza ( o deseo de confianza en Dios) en medio de las cosas que no tienen sentido para nosotros o son muy dolorosas. El lamento es un hermosos recurso de la Biblia. Los salmos son mayormente salmos de lamento, que expresan emociones humanas y nos enseñan a ser honestos y genuinos ante un Dios que no se ofende por nuestras dudas ni se esconde ante nuestro sufrimiento. El lamento es una práctica que necesitamos recuperar como cristianos, porque si nos damos cuenta, la mayoría de nuestros cantos expresan alegría y gozo, y existe poco espacio para el lamento, y esto no es necesariamente el modelo bíblico (chequen los salmos). No quiero decir que estemos tristes o cantemos canciones tristes siempre, claro que tenemos razones para gozarnos, pero también tenemos razones para dolernos. El lamento nos permite expresar nuestra creencia un Dios justo y bueno, en un mundo quebrado y violento. Los salmos de lamentación y el mismo libro de Lamentaciones (que están en la Biblia) sirven como un testigos renuentes contra nuestra teología de “todo está bien y no nos dejan escapar, ignorar o ser indiferentes. Nos obligan a profundizar, a habitar en el dolor… pero no es fácil. El lamento es nuestra herencia para una vida genuina y real, probablemente algo que muchos están buscando hoy….Para mí, ha sido una práctica o disciplina espiritual muy importante. Porque la tendencia es a hacernos insensibles, y el detenerme a ver, escuchar y dolerme me permite ver a Dios en el dolor, pero también llorar y preguntar…

              ORACIÓN. Hay otra cosa que me capturó de este libro, porque es un tema que Dios viene ayudándome a entender mejor, y es la oración. Nehemías es alguien que ante varias cosas que suceden en su vida, él ora. Orar es vivir la vida ante Dios, con la consciencia de que Dios es nuestro compañero siempre, y que es él con quien primero nos relacionamos. Yo a veces lo digo, y escucho a muchos estudiantes cristianos decir que tienen problemas para orar, pero yo pienso que más bien tenemos una idea incorrecta de la oración. Que si bien las formas, posiciones y momentos del día programados ayudan, orar es vivir en relación con Dios, hablando con él, escuchando por medio de Su palabra, conviviendo con otros y siendo enseñados por Dios mismo a ser conscientes de Su presencia. Es un proceso, así que tranquilos, sigamos dejándonos encontrar por Dios, y viviendo TODA nuestra vida y cotidianidad, sabiendo que Dios está presente ahí y también en las cosas más difíciles o complejas de la vida.

              VALENTÍA. Por último, para insertarnos en la historia, requerimos valentía. Y la mejor noticia para los que somos miedosos, es que el Espiritu Santo es quien nos da valentía y nos ayuda a vivir la vida cristiana. Nehemías fue valiente y pidió ganarse el favor de su jefe el rey. Nehemías si tuvo miedo, lo verán en el cap. 2, pero fue valiente porque a pesar del miedo, confió en Dios. De nuevo, vemos que su valentía estaba basada en creer en Dios, el Dios de la Biblia.
¿A qué le tenemos miedo?
¿Qué nos duele?
¿Qué situaciones debemos entender mejor y orar?

Antes de comenzar a edificar Dios nos invita a conocer el lugar al que nos ha llamado, a ser compasivos, a desenterrar la práctica del lamento, a vivir la vida ante él y entonces a ser valientes para lo que él nos llama. Se requiere todo esto para la misión en la universidad.

¿Qué cosas o situaciones requerimos conocer o lamentar? 


09 octubre, 2015

La vida como disciplina espiritual

Ha sido muy difícil escribir en el blog estos últimos meses, lo más difícil ha sido darme cuenta que no puedo y hay poco que compartir porque muchas cosas parecen inarticuladas o confusas. Lo extraño es que estoy viviendo una etapa muy linda, con mi mejor amigo como esposo, su compañía constante, un buen momento en nuestros trabajos y gozando juntos. Lo difícil ha venido ante la fragilidad de mi salud, la consciencia cada vez más cruda de mis limitaciones y un despertar a mi búsqueda de Dios en medio de las diversas realidades de este mundo.

Han venido tantas cosas buenas a nosotros, pero mi satisfacción no está en lo que tenemos, ni tampoco quiero más de lo que hemos recibido.

La enfermedad y mis limitaciones no es lo que me desanima sino mi búsqueda tan débil de Dios en medio de lo que me confunde.

Las oportunidades y las puertas se abren y yo miro con una combinación de fe, esperanza y cansancio. No entiendo el cansancio…

Me sorprende el dolor en ocasiones, me sorprende más que no lo percibo siempre y esas “ocasiones” simplemente me desarman.

La vida no se hizo mejor cuando me uní a un hombre, pero ahora la camino con alguien que me enseña a verla desde otro ángulo, que la enriquece.

Dios sigue aquí, pero yo no lo percibo como antes. Estoy segura que está siempre, pero ¿a dónde te has ido Señor? 

Mi anhelo solamente es sentirte cerca, saber que tu amistad y compañía siguen cerca. Sé que es así, por eso vivo. ¿Entonces qué me pasa a mí?


Vivir esta vida como una disciplina espiritual con la confianza de que todo me conduce a Dios y de que todo tiene el potencial de mostrarme sus huellas es verdaderamente una disciplina. La regla radica en detenerme, abrir bien mis ojos, sentir, orar y dejar de resistirme a ser encontrada por Dios, cada día. 

17 septiembre, 2015

El tiempo: ¿amigo o enemigo?

Escribir sobre La Organización del tiempo es todo un desafío y aún más cuando me encuentro en un periodo cuando el cansancio rezagado parece alcanzarme y Abdiel y yo nos encontramos ante la necesidad de replantear la manera en que estamos viviendo.  Sin embargo, aún en medio de la crisis personal, hay varias cosas que sí puedo compartir, las cuales aprendí en mis años de estudiante y como recién graduada.

Les animo a considerar y explorar las 5 propuestas desarrolladas a continuación: 

   1. El tiempo es un regalo de Dios. Él nos ha dado lo suficiente para vivir y andar en lo que él dispuso de antemano para nosotros. No somos dueños del tiempo ni es nuestro enemigo, es un recurso para ser usado sabiamente. Pensar esto de entrada nos ayuda a ubicarnos, y podemos entonces hacernos la siguiente pregunta:
a.       ¿Cómo estás usando tu tiempo? Toma unos 10 minutos para escribir hora por hora un día “normal” de tu semana. Si todos los días se ven muy diferentes, hazlo con toda tu semana. La idea no es que plasmes lo ideal, sino la manera en REALMENTE estás usando tu tiempo. ¿En qué inviertes más horas o minutos?
b.      Ahora, echemos un vistazo a Marcos 1 imaginándonos que estamos viendo un “día normal” en la vida de Jesús. ¿Qué te llama la atención? ¿en qué invierte Jesús el tiempo? ¿Qué es lo que parece marcar su rumbo?
c.       Por último preguntarnos y orar: Usando el ejemplo de Jesús, ¿Mi prioridad es el Reino de Dios?
2.       El concepto de tiempo para Dios es distinto al nuestro. Existe el tiempo “chronos” de lo que sucede cronológicamente, pero también el “kairós”, que es el tiempo oportuno. 
a.       ¿A qué me llama el Señor ahora? (para responder puede ayudarnos a reflexionar: Por dónde me ha llevado Dios en el pasado, que son aquellas cosas que me apasionan, dónde estoy el día de hoy y a qué me siento invitada por Dios…)
3.       Las relaciones son muy importantes, pero son las más descuidadas ante la velocidad violenta de nuestra época.
a.       ¿Quiénes son las personas a las que el Señor me invita a amar?
b.      Tal vez damos por sentado que hay gente en nuestra vida, pero conforme pasa el tiempo debemos ser más intencional en cultivar relaciones de amistad con nuestra familia, compañeros de escuela, otros amigos.
 4.   La organización del tiempo y establecimiento de prioridades vienen después que reconocemos  el momento de vida y lo que el Señor nos llama a hacer. Claro que sí somos estudiantes, debemos considerar cosas básicas como ir a la escuela, hacer tarea, leer, comer, dormir, etc… Recuerda que no somos máquinas, todos necesitamos divertirnos, hacer ejercicio y pasar tiempo con amigos.
a.       Toma un tiempo para planear tu semana con horarios, esto puede ayudarte a organiza mejor tu tiempo. Ojo: no es una camisa de fuerza, pero puede servir como guía.
   5.     El descanso debe ser parte de nuestra vida y nuestra semana, sino lo planeamos, difícilmente sucederá por casualidad. Descansar es un mandato.
   a. Este último punto es tal vez el mayor desafío para todos en una sociedad repleta de distracciones, enferma ante las múltiples ocupaciones y la violencia del activismo. Preguntémonos: ¿Estoy descansando? ¿Qué cosas me cansan? ¿Cuáles me descansan?

     b.  Práctica la disciplina del sabath, es decir, toma un día de descanso a la semana para hacer algo que te divierta, para estar con Dios, tu familia, tus amigos y para agradecer por la semana que pasó. 

02 septiembre, 2015

"Nosotros" hasta tu cumpleaños

Quiero regalarte algo que hecho con mis manos y exprese un poco de lo mucho que te amo. Escribir para tí me resultó adecuado, aparte de que es muy "nosotros"....

Aún recuerdo que el primer mes juntos tenía algunos miedos, no sabía qué esperar ni cómo haríamos frente a la vida; trajimos a casa nuestras experiencias, los consejos de muchos, nuestros temores y las expectativas que fuimos creando antes de la boda sabiendo que podrían cambiar. Decidimos comenzar a construir juntos una relación distinta no definida por los moldes sociales. Creamos una cultura propia en nuestro hogar en donde todos los lugares de nuestra casa son de ambos y sé que te sientes tan cómodo cocinando que en ocasiones te veo bailar preparando la comida. El desayuno y el café que dejas listo cada mañana son mis compañeros al agradecer a Dios por tu vida. Me sorprendes y me haces reír, porque no solo eres creativo con las palabras, sino también con las maneras en que muestras cariño y generosidad con tu tiempo y tus talentos. Seguiremos construyendo juntos una cultura que nos represente, hospitalaria y auténtica. Vamos imaginando las cosas diferentes y a edificar con otros sueños y valores.

Estamos aprendiendo a celebrar lo cotidiano y encontrar a Dios allí. Desde que nos casamos la vida en el planeta no dejó de ser más difícil ni el país que habitamos menos violento, pero al estar juntos la realidad de un Dios activo y presente en lo cotidiano provee esperanza aun en medio del dolor y el cansancio. Los casi 9 meses de vivir juntos han cambiado mi perspectiva de la vida. Entiendo, o mejor dicho, experimento la profundidad del amor de Dios y mis expectativas cotidianas comienzan a no definirse por el perfeccionismo, sino por el amor y la belleza de la vida. Tampoco nos hemos conformado al mundo, porque algo florece de nosotros que nos invita al lamento, la compasión y la acción; no sabemos a dónde nos llevará pero pedimos valientemente que nos guíe. Ahora pienso en plural y creo que hay algo divino en eso, porque me despojo un poco del egoísmo y pienso en ti, y después es más fácil pensar en otros… Sé que te gustan las tardes tranquilas, un chai en la mano, una buena película en la cama, hablar del mundo o escribir poesía.

La vida es mejor a tú lado, es más rica, es más plena y es diferente. Nunca pensé que lo fundamental de nuestra despensa sería el café, la leche y el plátano, ni tampoco que sería tan importante recibir un beso tuyo cada mañana, pero me gusta. El amor nos transforma y ha hecho algo en mí en poco tiempo que espero después entender lo que sucede. Desde que estoy contigo me conozco mejor, y aunque sacas muchas cosas buenas en mí, yo descubro otras cosas que duelen y necesitan sanar y ser asumidas para vivir más plenamente.  Descubrimos también que necesitamos recordar el descanso y practicarlo. Los dos, como fruto de nuestra generación, tenemos la identidad ligada a lo que hacemos y no sabemos bien cómo detenernos en medio de todo lo que avanza rápidamente. Estamos aprendiendo a desconectarnos del trabajo, a ser personas, a estar juntos, así como a encontrar los ritmos naturales de la vida, soltando el deseo de control del futuro, con menos miedo, más amor y más fe.

                En gran medida la oportunidad de crecer en amor, confianza, compasión, perdón, generosidad, servicio y bondad comienzan contigo y de tu mano. Tengo la oportunidad de extender toda esa gracia a ti, de recibirla de tu parte o de que juntos la extendamos al mundo. No quisiera hacerlo con nadie más. Te amo. 
¡Fiesta sorpresa!

19 agosto, 2015

Mi experiencia en la Asamblea Mundial de IFES

Vivir la Asamblea Mundial de IFES en México fue una experiencia única, con sus propios desafíos y gozos. Extender hospitalidad al mundo significó diferentes cosas para Compa: desvelos, planeación, traslados, abrir la casa, invertir el tiempo, escuchar con paciencia, olvidar las ofensas, y en todo, abrir el corazón.  Fue un desafío, pero también un privilegio el ser canal de la gracia de Dios en sus colores y sabores latinoamericanos y mexicanos. En esta ocasión no puedo recordar con facilidad una, dos o tres cosas que aprendí, y en parte es porque mi trabajo como maestra de ceremonias (junto con Toto) fue guiar y ayudar a los participantes a considerar el camino recorrido por las mañanas y ayudar a tejerlo dentro del programa de la Asamblea. Mis pensamientos e ideas sobre la Asamblea son también así, más generales aunque no por eso creo que sean vagas o difusas.

Valoro mucho ser parte de una comunidad global, donde existe espacio para reconocer los dones y las diferencias regionales y nacionales, y celebrar la multiforme gracia de Dios. Ser parte de esta comunidad tan diversa implica reconocer las diferencias tan grandes que  nos separan y que exigen diferentes maneras de encarnar el Evangelio de Jesús. Es un ejercicio de humildad el considerar otras perspectivas, otras luchas y las cosas que se ignoran en otras partes del mundo sobre el contexto propio. Dios usó la Asamblea Mundial para afirmarme en el llamado a la obra estudiantil, y muy particularmente como una invitación a la reflexión teológica continua.  En esta Asamblea Mundial pude darme cuenta también que la manera de entender y vivir el Evangelio en América Latina, por parte –y herencia- de los movimientos de la CIEE  busca estar comprometida con la realidad social y con la necesidad de entablar un diálogo honesto con las demandas de nuestros países golpeados por el abuso internacional, la violencia, las pandillas, la corrupción y la represión. Para nosotros en este lado del mundo no es un lujo, sino una necesidad el que haya cristianos que comprendan las Buenas Noticias de Jesús, de su perdón, vida, esperanza y reconciliación y que lo vivan, compartan y expresen en todas las dimensiones de la vida y la sociedad. La reflexión teológica se hace necesaria y acompaña a la acción.

En la Asamblea recordé y agradecí a Dios que en mi vida como líder estudiantil en Compa se me enseñó a amar la Biblia, a estudiarla, a enseñarla y a vivir según sus preceptos. No fue algo teórico, lo vi claramente en personas, lo leí en sus historias y también lo experimenté en espacios de formación como la Asamblea Mundial en Polonia donde fue claro que Amar la Palabra es un fundamento de toda la comunidad global de IFES. Pero esto es solo una cara de la moneda porque al amar las Escrituras y conocer a Jesús en ellas, la respuesta natural es aspirar conocer y amar al mundo al cual Dios ama y por el cual Jesús se sacrificó. Esto también lo aprendí y lo vi en personas de mi contexto latinoamericano, y agradezco que encontré a otros con inquietudes similares que me guiaron a conocer en las Escrituras a un Dios interesado por TODO el mundo y que tiene algo que decir sobre sus diferentes problemas.

La Asamblea Mundial me recordó esta vocación doble de amar Su Palabra porque en ella conocemos a Dios y le amamos, y también de amar al Mundo a quien Dios ama y hacer la misión al estilo de Jesús, encarnado, relevante, sufriente, comunitario, creativo y llevando sus Buenas Noticias a las universidades. Éstas también son afectadas por la violencia, la corrupción, el abuso, la indiferencia, la discriminación y los valores del mundo que no abonan a la vida.  Para nosotros, conectar con la Universidad significa dolernos con ella y hacer misión ahí, cantar sus dolores y sus esperanzas, pensar cristianamente sobre sus problemas, reflexionarlos, escribir y tener una voz profética. También significa amar a nuestros compañeros, acompañarnos en la tristeza y en ocasiones marchar con los pocos que quieren un cambio y sumarnos a un despertar de la consciencia, orando porque Dios traiga su Reino. En México, las buenas noticias no pueden ser puras palabras, ni un mensaje individualista o puramente espiritual, sus implicaciones deben verse, deben reflexionarse y exigen vivirse, para que otros se encuentren a Jesús en medio de la desesperanza, la violencia o la indiferencia.


 Hubo momentos muy especiales en la Asamblea que me aprecio especialmente, por su particular forma en que “vi” a Dios presente en nuestro mundo. Recuerdo a Munther Isaac, un cristiano palestine exponiendo la Palabra, hablando acerca del sufrimiento cristiano y sobre la necesidad de ser fieles antes de buscar la seguridad personal. Sus palabras hacen eco en mi contexto porque nos desafían a no arrodillarnos frente a los dioses del poder y la fuerza, a no escapar del sufrimiento ni asimilarnos al mundo y a estar dispuestos a entregar la vida por amor. Pienso en las conversaciones con los hermanos y hermanas africanas que tienen el desafío de vivir en contextos de violencia religiosa y cómo seguir a Jesús significa animar a la iglesia a no usar violencia, sino amar a sus “enemigos”. Repaso las palabras de Ruth López quien compartió con humildad y autoridad el desafío a usar la profesión y todos los recursos ilimitados de Dios para servir a otros, para servir a nuestras comunidad y el no separarnos de los pobre ni ignorar sus necesidades. Tampoco olvidaré otras conversaciones con una hermana eslovaca en donde encontré tantas similitudes a mi contexto, ni cuando platiqué con amigos latinoamericanos sobre nuestra particular herencia y necesidad de conectar bien la Biblia con el Mundo, de hacer misión con compromiso social, porque al final de cuentas, no la entendemos de otra manera. 

23 junio, 2015

"Dios y una mujer hacemos mayoría"

Josephine Butler  
  
     Estudiar historia en la universidad me hizo muy escéptica a las historias nacionales y me enseñó a sospechar de lo que se dice, a leer en contexto y entender mejor los diálogos emprendidos en el pasado entre libros, acontecimiento y autores. Aprendí sobre la desilusión histórica ante las guerras del siglo pasado y en mi propia participación política y la experiencia de corrupción nacional, mi optimismo y esperanza menguaron.  Es complejo porque desde pequeña me cautivaron los dramas con finales inspiradores y alimentaron mis sueños y la esperanza, sin embargo la historia humana pocas veces narra historias de redención y belleza.  Ahora estoy segura que existen muchas en el tejido de la Gran Historia, sí existen y en estos últimos días me he topado con una que alimenta mi esperanza como cristiana, como mujer, como activista, esposa, mística, predicadora y profetisa.


     Josephine Butler es una mujer extraordinaria. La tesis de mi trabajo final para la materia de historia cultural del siglo XIX en Inglaterra es que la identidad política y social de esta mujer es mejor comprendida cuando observamos su compromiso evangélico y sus ideas sobre Dios. ¡Es fascinante y es ejemplar que su identidad esté tan marcada por sus convicciones que su manera de vivir en sociedad y actuar políticamente sea inseparable de su fe y compromiso cristiano! Esta pequeña publicación no me da para contar su historia completa, pero al menos puedo decir lo que me inspira.
     
     Es una mujer nacida en un contexto machista, justificado religiosamente de esa manera y en una sociedad de doble-moral  donde las mujeres más vulnerables no tenían acceso a protección ante la explotación, ambición y uso sexual de los hombres. Su causa y su persona no son muy recordadas, al menos no tanto como la enfermera Florence Nightingale, porque Josephine tuvo como causa principal la defensa de los derechos de las prostitutas.  Su feminismo fue resultado su fe y de ver en Cristo al libertador de los oprimidos, de los pobres y de las mujeres. También apoyó el derecho de la mujer a la educación y al voto, por lo que ahora casi todos la reconocen como una feminista en todo el sentido de la palabra, pero para algunas marxistas su fe resulta completamente desaprobatoria y les cuesta trabajo entenderla a ella, a su esposo y su vida de perseverancia.

   
 Ella me ha hecho pensar muchas cosas, me ha invitado a regresar a la Palabra y la oración. Esas fueron sus fuentes de vida y de crítica social; Dios fue su compañero constante y en él encontró al Padre y la Madre que la sociedad y la política necesitaban. Defendió la particularidad de ser ella, porque en Dios mismo habitan esas características. Al leerla me desafía a ser mujer y actuar como tal en el liderazgo, la pastoral y en el uso de mi voz; me estimula a encontrarme en el Dios que no es de sexo masculino y que no los favorece a ellos. Su perspectiva social con la mirada puesta en el Reino me anima a seguir leyendo mi ciudad, mi país y el mundo. Pareciera que los sueños para compartir vida, dignidad y trabajo a los deportados crecen dentro de mí y decrece mi resistencia en pensar que esos esfuerzos por articular palabras de denuncia a mis hermanos y hermanas en el Imperio serán infructuosos.  Me inspira a seguir integrando el asombro y buscando la belleza en nuestra cotidianidad y en la fe vivida con mi esposo, los estudiantes y mis amigas que muchos y muchas deciden ignorar…


    Faltan seres humanos que no se conformen en un cristianismo que ignora o se refugia del mundo y que cree en un dios pequeñito sin nada qué decir de la crisis económica, política, social o ecológica, o de un dios tribal que carece de palabras para denunciar a los imperios de la tierra.  Esta mujer dijo con razón que “Dios y una mujer hacemos mayoría” y usó sus recursos en la lucha por la dignidad de las mujeres. Sus palabras me hacen eco cuando llaman a la responsabilidad moral y social en defensa de todos y en especial de los más vulnerables, y cuando pone el ejemplo y lleva a la misma casa que habitaron sus hijos y su esposo a decenas de mujeres en situación de calle para ser amadas y tratadas en igual dignidad. No ignoro que vivo en una sociedad corporativista donde la ciudadanía es casi inexistente y donde todos esperan que “alguien haga algo”, por eso creo que la conciencia personal se despierta y la responsabilidad social se debe asumir como consecuencia fundamental de ser discípulx de Jesús. Además, el llamado profético/de denuncia y esperanza debe incitarnos a considerar los caminos de Jesús y el de los profetas de Dios, a recorrer los caminos de polvo y sufrimiento de quienes colaboran con Su misión reconociendo que en sus sendas se vive y construye la reconciliación de todas las cosas con Él, se celebra Su Reino y la Vida.   

09 junio, 2015

Encontrándome con los profetas

Hace 2 semanas regresé a Tijuana, después un tiempo de estudios que finalizó con un retiro de 3 días con los profetas. Leí las historias relatadas en el Antiguo Testamento de personajes como Elías, Jeremías, Oseas, Isaías y Ezequiel. Desde mi vuelta a casa me he sumergido en el estudio de la vida de Josephine Butler, una profetiza inglesa del siglo XIX y con todo esto me siento muy desafiada, afirmada y animada por Dios. Les cuento…

Mi silencio en estos espacios ha sido toda una lucha
por querer escribir y no poder hacerlo;
reconozco el
llamado a reflexionar y ponerlo por escrito, pero no logro articular el dolor, la impotencia, la rabia y la tristeza que me provoca el país y el mundo que habito. Yo misma busco encontrarme y situarme, comprender mi lugar y el momento en el que me encuentro para expresarme mejor. Mi esposo escribe poesía, y cuando leo sus lamentos y elegías me identifico, pero yo escribo ensayos y escribo con menos arte, y entonces me cuesta expresar las emociones. Probablemente por eso lloro y siento con tanta profundidad, y así es que me he encontrado una rica veta en la tradición profética y en las historias de vida de profetas contemporáneos, por no decir radicales, inconformes y activistas impopulares.

En el silencio y la lectura de hace dos semanas bebí las Escrituras con los relatos de pueblos entregados a los dioses del dinero, el placer, la sensualidad y el poder y de algunos hombres que creían firmemente en el Dios vivo que juzga la injusticia, la idolatría y todo lo que hacemos como producto de creer que el hombre (o la mujer) es señor de su propia vida. Los profetas eran gente débil en sus fuerzas, algunos con posibles trastornos psicológicos (si los clasificamos bajo nuestros parámetros), pero eran humanos, muy humanos. Sus vidas daban evidencia, en ocasiones bajo circunstancias
profundamente personales y dolorosas de la miseria del egoísmo, la lujuria y la codicia, y ellos debían luchar contra sus propios demonios como el miedo a las personas, su falta de valentía, depresión, la tristeza, pobreza e impopularidad.

Dios llamaba a esta gente, su convicción más profunda estaba en la realidad de un Dios creador, justo y misericordioso, que sabe mejor que nosotros las reglas del juego y como a la vida sin consideración de Él, le falta vida. Los profetas no eran adivinos, eran lectores de su tiempo y de las Escrituras, hablaban con relevancia, creatividad y firmeza, mucho escribían sus oráculos dirigidos no solo a Israel, el pueblo de Dios, sino a todos los pueblos de la tierra. Algunos escribieron también sus diálogos con Dios, sus quejas y sus preguntas; eran personas a quienes Dios mismo los alentaba a seguir, no los dejaba claudicar, los sostuvo y les mostró su gran fidelidad, bondad y misericordia como la Palabra final en medio de toda la desesperanza, los horrores y la muerte.

Encuentro sosiego en esta parte de las Escrituras, aunque no
está libre de mis propias dudas y contradicciones. Veo el país, mi ciudad, leo las noticias, escucho a los hombres deportados por el dios de la seguridad nacional y a las mujeres obligadas a vender el cuerpo por el dios del dinero y el del sexo; me es imposible ignorar y pensar que Dios no tiene algo que decir o que los seguidores de Jesús no tienen algo/mucho que hacer. Me hacen eco las palabras de los profetas que denuncian la injusticia, que nombran el pecado social y estructural, que no temen a los poderosos y que creen en un Dios más grande que todo eso. Leo lo que escriban mujeres como Josephine Butler inspiradas en un Dios que dignifica y libera a todo ser humano y recuerdo a hombres como Sábato quien en su último libro hace una invitación a la esperanza posterior al vaticinio de la miseria y la muerte si antes no nos arrepentimos.

Supongo que seguiré escribiendo en estas líneas, espero seguir escribiendo como resultado de lo que entiendo del Dios justo, del mundo en el que vivo, de quien soy como mujer, del trabajo que hago entre los estudiantes y del amor y la profunda compasión que encuentro en Jesús para todos y todas.

21 mayo, 2015

Las cosas están muy mal….

(EXPLOSIONES DE ESPERANZA) 

Y con esto no digo nada nuevo, no pretendo hacerlo. Al estudiar la historia de los siglos pasados me recuerdo a mí misma que las cosas nunca han estado muy bien y que no estamos avanzando hacia un mejor futuro. Tampoco soy pesimista pero me ubico en una realidad social profundamente rota –hasta la médula- que no alcanza siquiera sus ideales (presentes o negados), que cuando aspira a algo “bueno” eventualmente lo radicaliza, lo impone o lo echa a perder. Aun así, creo en la posibilidad de transformaciones humanas que requieren cultivarse con amor, paciencia, sabiduría y constancia. ¿Cómo lo integro sin perder la esperanza? Aquí entra de nuevo mi fe, esa que está presente al articular las preguntas, al buscar las respuestas y al mirar las realidades en las que me encuentro envuelta.

En estos días estoy saboreando la historia. Estudiar el periodo victoriano en Inglaterra y sumergirme en un contexto tan distinto al propio tiene muchas ventajas, desafíos e invitaciones. He tratado de dejar a un lado mis categorías para explicar el mundo, la injusticia, la familia, el poder y la resistencia; me he comprometido a entender un poquito a las mujeres que habitaron Inglaterra en el siglo XIX y como ellas, con sus posibilidades y limitaciones abrieron caminos de vida, dignidad, crítica, resistencia y transformación. Su fe me desafía y me inquieta también porque son muy diferentes. Algunas parecieran en exceso conservadoras y otras demasiado radicales, pero todas parten desde concepciones básicas de la fe que les marcan un rumbo político aún sin ellas querer salir de la esfera privada. Nombres como Octavia Hill, Florence Nightingale, Hannah More, Josephine Butler y otras no tan conocidas son mujeres fascinantes que me dejan intrigada y renuevan mi esperanza.


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Los temas presentes en mi corazón los últimos meses (y años) giran en torno a la posibilidad de cambio, la transformación personal y social, la crítica inteligente, la resistencia activa y pasiva y el lugar del individuo y de las comunidades. Todo esto, conectándolo con mi fe (nuestra fe) y tratando de articularlo desde una comunidad que vive la esperanza y requiere también de explicarla, articularla y defenderla. Por eso me fascinan los profetas hebreos, las mujeres del siglo XIX y los religiosos inconformes de diferentes generaciones que desafían al estatus quo con los valores mismos del Maestro y motivados por su confianza en el Evangelio del Reino de Dios. Las mujeres y los hombres del siglo XIX en Inglaterra re-descubrieron a Jesús y desde ahí articularon un discurso de libertad y transformación: No eran una mayoría y vivían en una “cultura cristiana” a la que ellos y ellas mismos criticaron, y aun así, con todas sus restricciones y como hijos e hijas de su tiempo, imaginaron un futuro diferente.


Yo me siento desafiada a vivir así, y por me siento llamada a
estudiar, y me siento motivada a amar, y a perseguir las inquietudes propias y las de otros. Quiero resistirme a creer que esto que vemos lo es todo. Por eso creo, aunque me juzguen conservadora, que necesitamos de los hombres y de las mujeres construyendo juntos y reconciliándose con quienes son; necesitamos desafiar las estructuras invisibles que nos definen por lo que consumimos o que nos dicen que nuestra identidad está ligada a nuestras prácticas sexuales. Ocupamos redescubrir nuestra humanidad, su corporalidad, la intimidad que se experimenta al ser vulnerables y que no se reduce a acto sexual. Necesitamos amigos y amigas, y necesitamos amar y ser amados. Requerimos recordar que lo noble en nosotros sigue siendo la capacidad del auto sacrificio y que eso no es resultado de una relación de poder que nos oprime solamente y necesitamos experimentarlo voluntariamente. Requerimos, aunque suene en extremo radical a estar dispuestos a desmantelar nuestra vida, a desaprender y construir de nuevo. Yo creo que esto es posible, porque creo que en las posibilidades del cambio y creo que la misión cristiana lo hace posible; por eso sigo a Jesús, por eso invito a quienes conozco a que lo haga, a que lo intente y que en el proceso esté dispuesto a ser reconfigurado para vivir más fielmente en la manera en que fue diseñado. Yo estoy en proceso…


13 mayo, 2015

Confesiones (feministas) al estudiar la historia cultural de la Inglaterra Victoriana

Estoy francamente conmovida y confrontada por la clase de hoy al ver mis prejuicios y concepciones a luz de otras experiencias históricas, al disponerme a aprender, a ser humilde y escuchar. Tengo ideas erradas sobre la emancipación de la mujer en la historia y lo que para mí parece como un avance progresivo. También he sido desafiada por una mirada y noción de la familia y del hogar muy contrario a lo que está funcionando hoy en día, cuando el Estado tiene la prerrogativa en la educación de los hijos. En muchas ocasiones he pensado que mis pensamientos son sinceramente progresistas, aunque anclados en lo que yo considero como valores cristianos. Esta clase me hace cuestionar ambas cosas: “mis pensamientos progresistas” y mis valores.  

No me siento en crisis, pero estoy maravillada por la manera en que la historia me abre a un mundo extraño. La Inglaterra victoriana con todo y sus injusticias dice mucho acerca del lugar de la familia, del hombre y de la mujer, y si uno escucha atentamente está lleno de una sabia resistencia de las mujeres, del papel fundamental del hombre en el hogar y también de los derechos de los niños. Claro está que mi mente hibrida (secularizada y cristiana) tiene muchas dificultades para aprehender esto. Estoy llena de prejuicios sobre la doble manera en que el cristianismo libera y subyuga a las mujeres, y al mismo tiempo incómoda con los límites de la esfera del rol público del hombre y el privado de la mujer. Pero estos cristianos del siglo XIX en Inglaterra están diciendo mucho más, ellos ven el hogar como la principal arena para la formación de la identidad ciudadana, es decir, una arena política. No están limitando a la mujer, le están cediendo un lugar preponderante.

Ahora, ¿y esto que significa para mí, mujer, latinoamericana, en siglo XIX? Creo mi pregunta es prematura, pero ya comienzo a repensar y preguntarme otras cosas. Siento una invitación a juzgar con menos ligereza, a reflexionar mejor y detenerme a escuchar más allá de lo que parece obvio. ¿cuál es el poder real de las mujeres? ¿cómo se resisten? ¿qué es en realidad lo que hace el machismo? ¿de qué manera las iglesias evangélicas en México entienden las relaciones entre el hombre y la mujer? ¿por qué yo no me siento satisfecha con las ideas tradicionales? ¿cómo se hace frente a la realidad de familias divididas y una situación de desigualdad y pobreza donde todos deben trabajar? ¿Cómo se reconfiguran los valores cristianos de la familia en sociedades cambiantes? ¿qué aspectos del feminismo radical me parecen exagerados y por qué? ¿de que manera ciertas ideologías se imponen sobre la mujer y el hombre y ejercen un poder coercitivo?


Considero que en este tiempo el paradigma de lo público y lo privado como esferas excluyentes ya no funciona para explicar la realidad de la mejor manera. La mujer parece tener un claro “rol público” pero el hombre se resiste a entrar en lo privado, ¿por qué? ¿Cómo influyen los factores culturales, económicos, políticos y religiosos? ¿qué significa para una mujer descubrir su voz y su cuerpo? ¿de qué manera el hombre evangélico percibe los cambios sociales que desafían su rol de “cabeza del hogar”? ¿qué dice la Biblia sobre esto? ¿de qué manera se están encarnando las Escrituras en nuestra subcultura? ¿qué nos dice el ejemplo del Dios que sufre y se sacrifica para dar vida a las relaciones entre hombre y mujer? ¿qué prácticas y actitudes no he observado en las comunidades en las que participo y cuáles he juzgado demasiado rápido? En este mundo y en esta sociedad, y en mi realidad, ¿Cómo relacionarme con otros bajo el modelo de Jesús?   Ya sé, muchas preguntas, esto apenas va comenzando. 

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