25 octubre, 2010

¿Qué pasaría si la Biblia fuera el centro de todas nuestras reuniones?

Más o menos así articulé la pregunta después de un estudio bíblico en Gálatas 4. Tenemos varias semanas estudiando esta carta entre varios profesionistas y ha sido toda una experiencia de estudio en comunidad y confrontación con la GRACIA. Creo que el principal desafìo ha sido ver que la religión humana busca hacer algo para acercarse a Dios, y el cristianismo fundamentado en la Biblia dice lo que Dios hizo para llegar a nosotros: su gracia. No es una gracia barata, porque nos compromete con él, con su pueblo y con el mundo, pero antes de partipar de la promesa no hay merito humano que nos acerque a Dios. Gálatas defiende esto, y es pertinente para nosotros ahora.

En un mundo como el de hoy, donde nos cuesta tanto mostrar nuestro fracaso y debilidad, la gracia nos declara incompetentes. La ley nos muestra nuestra incapacidad y la gracia de Dios anuncia la buena noticia de lo que Cristo ha hecho para reconciliarnos con Dios y con los otros/las otras. Una salvación transhistórica, que obró, obra y obrará para nuestro beneficio y para Su gloria.

Pero el punto de este post es la pregunta... Me gustaron las respuestas de los amigos y amigas en aquél lugar de bebidas y comida extrañas al paladar. Por un momento, comenzamos a imaginar, soñar, preguntarnos, juzgar y a ver a la Palabra como el medio de transformación de nuestras realidades eclesiales trilladas y monótonas. Aunque aclaro, no todas son iguales, pero como jóvenes, sí estamos cansados, y si no hacemos algo-es decir, dejamos que la Palabra transforme-seremos complices de lo mismo.

Hablamos sobre el poder, la autoridad, la cultura latinoamericana, el modelo del líder-cacique y lo contrastamos con el servicio, el autoexamen, las motivaciones, la partipación incluyente y la responsabilidad que todos tenemos. Me encantó vernos pensar e imaginarnos en acción. No hemos descubierto el hilo negro, la cuestión está en la Palabra. Y ésta no le pertenece a los doctos, es para todos y debemos acercarla a todos, estudiarla juntas, escucharnos. Abrir el espacio para la réplica, estar dispuestos a que nos cuestionen. Afirmarnos en la gracia, seguir a Jesús y que lo demás nos lo imponga la Palabra, no la cultura evangélica que arropa el mensaje.

Sé que no es fácil por los arraigos culturales, pero si no creo que esto es posible, la verdad es que perdería la esperanza. He visto la Palabra transformar realidades cotidianas en beneficio de familias y comunidades para la gloria de Dios; que en verdad le hablan al mundo del amor y justicia de un Dios cercano. Asi que sí creo que debemos caminar con esperanza, promoviendo formas de hacer iglesia en el nuevo siglo, fieles a la Palabra, pertinentes, autoexaminándonos y regresando a la Palabra. Todo para la gloria de Dios, que se complace en amar y enseñarnos a amar, servir, hacer justicia y ser humildes.

19 octubre, 2010

lo que sucede cuando hablamos

En estos meses he valorado como nunca la importancia del diálogo, es como si Dios me estuviera dando un curso sobre la necesidad de entablarlo, lo que sucede cuando no dialogamos, sus beneficios y lo fundamental para Su obra en el mundo. Y no estoy hablando del diálogo con él, que comunmente llamamos oración o del estudio de la Palabra, me refiero al diálogo entre hermanas y hermanos en Cristo.

Es tan fácil juzgar a otros cuando nos les escuchamos, que me asusta pensar la cantidad de veces que lo he hecho a la ligera, por antes no tomar el tiempo de saber lo que el otro/otra está pasando, pensando, sintiendo y luchando. Es tan fácil pensar que nuestra opinión es la única que importa o incluso pensar que sólo merecen hablar algunos, mientras a que otros los callamos o no les damos voz. ¿Qué me puede enseñar el niño o la niña sobre la fe? ¿Qué puedo aprender del estudiante que apenas y viene a la iglesia? ¿Cómo me voy a acercar al pastor y decirle que no estoy de acuerdo cuando él ya debería saber que las cosas no son así? ¿cómo una mujer pobre sin educación puede enseñar a un universitario?....

Y luego, el verdadero diálogo se produce cuando hay la disposición a escuchar, cambiar de opinión, dejar que nos cuestionen, sostener nuestros argumentos y también a dejar un lado las etiquetas para acercarnos al otro como prójimo y no como personificación de instituciones, ideales, filosofías, posturas o religión. Es decir, cuándo me dispongo a ver al de a lado, no como enémigo, sino como persona a quien puedo compartirle Vida y escuchar de él o de ella.

Nos cuesta tanto hacerlo, pero nos cuesta más no hacerlo. Pienso, si nuestras células de estudio bíblico son los espacios para sentirme cómoda entre amigos cristianos en la uni y sólo van los que comparten nuestras ideas, algo nos hace falta... Si los diálogos que entablamos no incluímos a aquellos a quienes queremos compartirles, no escuchamos sus quejas, ni vemos sus frustraciones, ¿cómo podemos acercarnos? COMPASIÓN, hermanos y hermanas es lo que nos falta a su Iglesia.

Hablar, dialogar, escuchar, poner atención requiere tiempo, sacrificio, dedicación, amor, entrega y lágrimas. Pero son rasgos de humanidad que vamos perdiendo. Son la imagen de Dios impresa en nosotros, de una trinidad que se comunica entre sí, que habla y entabla un diálogo con la obra de Sus manos. El mundo, sus poderes, sus fuerzas seductoras quieren esclavizarnos de nuevo, nos engañan con mil cosas que ver, escuchar, con qué entreternos, que no podemos siquiera escuchar al que duerme a nuestro lado. Nos han engañado, nos han dicho que es suficiente con fingir estar y nadie dice nada. Modelemos relaciones que se interesan, que en verdad aman, que en verdad dedican tiempo. Dejemos que Jesús nos enseñe lo que es ser-humano, que él nos dignifique y que le digamos al otro que importa, mientras en verdad le escuchamos.

Covencida estoy que si escucháramos más, hablaríamos menos, oraríamos más y haríamos lo que en verdad edifica.

07 octubre, 2010

¿Quiénes son felices?

Hoy, en medio de un estudio bíblico con mujeres, todas en nuestros veintes, llegué a varios "descubrimientos" confrontacionales con la Palabra. Fue bueno, estábamos profundizando en las bienaventuranzas que Jesús declara en Mateo 5, y aunque tengo tiempo estudiando el sermón, no lo había visto así.

De inicio, repasamos lo de la semana pasada, que fue la primera declaración de "Dichosos (bienaventurados, felices, bendecidos) los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos." Es decir, felices los que reconocen su necesidad de Dios, dichosos aquellos que llegan ante Dios porque se dan cuanta de sus carencias y de su pobreza espiritual.

Después dice, "Dichosos los que lloran porque ellos serán consolados". Muchos hoy en día lloran en nuestro mundo, las razones sobran, pero aquí Jesús habla de un llanto unido a la idea de su primera frase. Un llanto que proviene del corazón, por razón del pecado propio y el de otros. Por lo que hemos ocasionado al darle la espalda a Dios, por el dolor provocado y la tristeza ante nuestra separación de él. Pero ese llanto recibe consuelo, porque recibe el perdón, la reconciliación con Dios y por lo tanto, paz. Es como si dijera, "felices los infelices", dice Stott. Al final, Dios enjugará toda lágrima...

Continúa, "Dichosos los humildes (pacientes, mansos) porque ellos recibirán la tierra por herencia." Este no se entiende bien, sin leer Salmos 37. Ahí encontramos la comparación entre alguien que está con Dios (el justo justificado) y alguien que es enémigo de Dios, que no le busca ni le reconoce. El justo, aunque padezca por causa de su justicia, tiene una esperanza final, Dios pagará. Su esperanza está en Dios y no en las circunstancias. Pienso: en un mundo donde el despojo es pan diario y los ricos y poderosos acumulan a costa de otros; son los mansos y humildes que esperan en Dios, los que recibirán la herencia que en verdad permanece. ¡Eso es esperanza!

Y terminamos con "Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." Aquí sentimos más pedradas. Entre historias y confesiones, nos dimos cuenta de nuestra injusticia y falta de compromiso. El que tiene hambre y sed no sólo se indigna un par de horas y hace su vida "normal", él o ella luchan, sacrifican y hasta padecen. En nuestro mundo, lleno de corrupción, inmoralidad y egoísmo, buscar la justicia tiene un costo, pero no es opcional. Los discípulos de Jesús son llamados a buscarla y se les promete saciedad.

A estos declara felices Jesús. ¿Somos en verdad felices? ¿O nuestra felicidad la define el mundo?

Continuará...

06 octubre, 2010

Se vale dudar

El lunes pasado asistí a una célula de estudio en la universidad. Compartí sobre Juan 7:1-18 y a partir del texto tuvimos un diálogo variado, enriquecedor y desafiante para todos.

Lo que más me sorprendió fue la reacción de un estudiante cuando dijimos que es importante articular nuestras dudas sobre Jesús y la Biblia e incluso reconocer cuándo no creemos. Pero, tampoco nos quedamos ahí, partimos hacía una búsqueda comprometida. Expliqué esto en el contexto de un grupo de estudiantes quienes verdaderamente están buscando conocer a Dios y quieren creer o seguir creyendo en Jesús. Los desafíos que les implica estar en la universidad van desde cuestionaminetos filósoficos y éticos, hasta los más prácticos y cotidianos.

El chico que más se sorprendió no podía creer que un grupo de cristianos (que están comprometidos con su fe en Jesús y llevan estudios bíblico en la Uni!!!) le dijera que se vale dudar o decir cuándo no puede creer. Nunca esperó eso. Estaba tan acostumbrado a que otros le juzgaran y dijeran que debía creer así nada más, sin cuestionar nada. Y de paso, debía dejar de leer todo lo que pudiera hacerle dudar.

Sabemos que en la universidad siempre habrá cosas, personas y lecturas que cuestionen la fe cristiana y nos dicten una forma de ver el mundo. Pero la respuesta no puede cerrarnos a todo. Debemos usar eso como oportunidades para crecer en nuestra fe en Jesús, ver cuál es la cosmovisión que la Biblia nos plantea, redescubrir a Jesús y animar a que otros le conozcan en medio de todo esto. Eso es ser personas íntegras y tener integridad en la fe. No separamos lo que pensamos, de lo que creemos y cómo vivimos.

Compartir sobre Jesús no significa pretender que no tenemos dudas o que comprendemos en su totalidad lo que la Biblia nos dice, ni tampoco es pretender que tenemos la vida resuelta y sin problemas. No. Es invitar a que otros conozcan a Jesús con nosotros y vayan al lugar donde le pueden conocer: Su Palabra. Caminemos juntos.

01 octubre, 2010

Las mujeres en 1ra de Pedro

El día de ayer reflexióné junto con otros sobre las recomendaciones que Pedro hace en su carta a las mujeres que se encuentran dispersas por todo Asia Menor (hoy Turquía) durante el 1er siglo d.C.

Una de las razones por las que muchos niegan la autoridad de la Biblia o se acercan con escepticismo está relacionado en ocasiones con prejuicios. Por ejemplo, no se valora a las mujeres, o es un libro con instrucciones arcaicas, o el simple argumento de que sus palabras llevan al ser humano a una esclavitud y fanatismo ciego.

Yo estoy convencida que todo esto es falso, y que se nos debe dar la oportunidad de responder a esos prejuicios, y los que lo sostienen deben abrirse a escuchar otras perspectivas. Será bueno que demos la oportunidad a que otros expresen sus preguntas, pero también debemos estar listos para responder y hacerles ver sus inconsistencias.

Por ejemplo, las recomendaciones en 1ra de Pedro podrían parecer pro-machistas y bastante pasadas de moda para las miradas del siglo XXI, pero si lo vemos en contexto, son altamente revolucionarias.

Primero que nada, Pedro se dirige a las mujeres como individuos y portadoras del mensaje de salvación; como discípulas de Jesús. Su sometimiento, integridad y respeto hacia sus esposos, es decir su testimonio, es importante para que sus esposos puedan conocer a Jesús.

En segundo lugar, Pedro recomienda que la mujer no ponga su valor en lo externo, o en su apariencia física, sino en lo interno y lo que proviene del corazón, porque eso es lo que Dios valora y considera precioso. Y de nuevo, en un contexto donde la mujer es tratada como objeto sexual y mercancia, estas palabras desafían las prácticas culturales y las ideas sobre la mujer. Lo siguen haciendo hoy en día... (!)

Tercer lugar, lo que siempre ha importado en la mujer es lo que lleva en su corazón, lo que mueve su ser. Las mujeres que Pedro pone como ejemplo son aquellas que han sabido esperar en Dios, así como Sara, quien también respetaba a su esposo, y éste temía a Dios. La invitación es a ser mujeres así, haciendo el bien y viviendo sin temor de nada ni nadie.

Finalmente, la instrucción para el esposo es a ser sabio y comprensivo con su esposa. También eso es una expresión del verdadero amor, que antepone los intereses propios por los de la otra persona. Aqui Pedro hace una declaración revolucionaria: la mujer y el hombre, ambos, son herederos de la gracia de la vida: de la vida eterna y la vida abundante. La salvación de la mujer no depende del hombre y éste debe tratarle con honor, es más, la forma en que la trate repercute en su propia relación con Dios.

Sentidos

Me gusta oler la canela, el chocolate, la tierra mojada, el café. Algunas cremas huelen a vacaciones, la carne asada a sábados familiares y el mar a esos espacios con Dios.

Cuando escucho los truenos recuerdo su protección, el silencio y los pajaritos son lindos compañeros. Las olas...

Me encanta ver los atardaceres pintados a mano, la gente y los niños jugando, los bosques y la diversidad de su imaginación.

Disfruto los abrazos, el descanso, el consuelo, la adrenalina al correr. El agua sobre mi cabeza y la arena de mar entre mis dedos.

Gozo comer, me gusta el chocolate que sabe a Oaxaca y Paris, los tés de otras patrias y todo lo que endulza el paladar.

Cosas sencillas que me regresan a lo básico. Amo al que todo lo hizo y da la bendición para probarlo.

Maravillas ordinarias; sentidos para disfrutar, gente con quien compartir y una presencia constante.

Popular Posts