30 junio, 2013

¿Quién tiene la culpa del abandono universitario?

Entre algunas de las cosas lindas de estar en Venezuela durante 5 semanas, fue aprender sobre la realidad universitaria venezolana y compartir con estudiantes en ese contexto. 

     En medio de todo, tuve el privilegio de preparar una corta charla sobre la desidia y pertinencia hacia la Universidad en la UDO. El tiempo de charla fue sencillo y hablé sobre algunos puntos claves del  papel histórico de las Universidades en Latinoamerica, como laboratorio de ideas, caja de resonancia de los acontecimientos nacionales, lugar donde se propician cambios y revoluciones, con una tremenda capacidad de transformación, y por lo tanto, un espacio de luchas y tensiones por el poder simbólico y donde se promueve (o debería) la crítica social. 

     La Universidad en su contexto social es muy compleja. En  América Latina   1 de cada 3 personas viven bajo los límites de la pobreza, somos la región más desigual del planeta, tenemos 40 de las 50 ciudades más violentas del mundo, niveles muy bajos de participación ciudadana organizado y existen cerca de 18 millones estudiantes de nivel superior (pero son más los niños en situación de calle). La Universidad venezolana, entre 1999 y 2004 duplicó el número de estudiantes matriculados a la universidad por cada 100 habitantes en Venezuela. se produjo un importante avance hacia la equidad, pero desafiando en gran manera la calidad universitaria. Este país es el segundo con mayor matrícula universitaria en América Latina, solamente superado por Cuba. 

     En la Universidad de Oriente (UDO), en Cumaná, en los últimos 3 años la universidad se vino abajo. Cuando llegamos, todo estaba a "media maquina", con paro laboral de parte de los docentes y un campus abandonado, afectado por la polarización política y una fuerte apatía estudiantil. Las causas son muy complejas, no lo entiendo todo, pero compartimos la siguiente parábola, animando al compromiso activo y el amor por la Universidad. 

                     
Parábola sobre la realidad universitaria en la UDO Cumaná

En alguna ocasión, unos estudiantes amantes de la política le preguntaron a Jesús: “¿Quién tiene la culpa de la situación de abandono de la Universidad?”  Y Jesús les contó la siguiente historia:Era una vez unos ladrones que saquearon una casa y mataron a los dueños, en la casa solo quedó una niña que lloraba. Los vecinos podían escuchar el llanto… La familia que vivía a la izquierda no prestó atención a la conmoción porque ese día debía preparar las pancartas y dormir temprano para la marcha de la siguiente mañana, la cual sería clave para apoyar al proceso revolucionario. La familia de la derecha, se mostró preocupada, pero prefirió no salir de casa para evitar riesgos, así que cerraron sus ventanas y se pusieron a preparar la cena. La familia de enfrente sacó ventaja de la situación y tomó las cosas que quedaron de valor en la casa, ignorando el llanto de la niña. Por último, los de la esquina de la cuadra,  vieron la situación y se arriesgaron a entrar para ver si podrían ayudar a alguien, tomaron a la niña, cuidaron de ella y dieron parte a la policía. “¿Quién creen que hizo lo justo?”, preguntó Jesús. “La familia de la esquina” respondieron los estudiantes. “Bien han dicho. Vayan ustedes y hagan lo mismo por su Universidad”  




24 junio, 2013

3ra Carta Abierta: Dios, amistades y misión

A ti,

     ¿Cómo estás? Yo estoy mejor ahora. En los últimos 10 días nuestra comunicación ha sido escasa y los tiempos en Venezuela han sido muy intensos. Nos movimos de Valencia a Cumaná (la ciudad primogénita de América Latina), y allá estuve viajando casi a diario entre Marigüitar-pueblito bañado por el mar Caribe- y la ciudad. El fin de semana estuvimos en la isla de Mochima y ayer en la montañosa Col. Tovar, fundada por alemanes hace un par de siglos. Hoy finalmente me encuentro en los Teques, una zona montañosa y más fresca. Esta semana será de retiro, para descansar, hacer una pausa, celebrar en comunidad, reflexionar y responder a la invitación de estar con el Señor.

     No sé ni por dónde empezar a relatar la experiencia, pero lo que puedo decir es que pese a todos los inconvenientes e incomodidades estoy alegre por ver la buena voluntad de Dios para conmigo y sus bondades con todos.  En Cumaná me tocó colaborar con el grupo de MUEVE que trabaja en la Universidad de Oriente, este es el grupo más grande y organizado en Venezuela. Las vidas de los estudiantes me conmovieron mucho, ante el contexto tan difícil por el que pasa la universidad, de abandono, falta de pertenencia de los estudiantes y las hostilidades políticas. Los problemas son muy complejos y diferentes a los nuestros y este grupo de estudiantes han asumido con valentía el llamado a ser sal y luz en su universidad a pesar de la apatía que impera. Ellos son verdaderos agentes de paz y reconciliación entre las partes que pelean y ante los grupos políticos, se les reconoce por su integridad y por su amor activo a favor de la Universidad. Junto a ellos, di una charla en el comedor sobre la falta de pertenencia en la Universidad, recogimos basura, compartimos las buenas noticias de Jesús, servimos los alimentos en el comedor y llevamos la ExpoErótica: “Para hacer el amor de verdad”, entre otras cosas.

     Esa semana fue especial también por el tiempo compartido con mis colegas y compañeras Johana (Colombia), Verónica (Chile), Marly (Perú) y Rosarelys (Venezuela). Con ellas compartí los viajes entre el pueblo y la ciudad, tiempos de enseñanza a los jóvenes de la iglesia sobre el estudio de la Biblia y sobre Jesús, y también muchos de los inconvenientes y aventuras extremas en la misión. Nos hicimos amigas en medio de la adversidad, la enfermedad y nuestra fragilidad. Ya te he contado algunos detalles, pero tal vez no te dije que agradezco mucho al Señor por sus vidas, las conversaciones, por los tiempos de risa ante la frustración de los planes y el cuidado mutuo. De cada una he aprendido cosas valiosas y fui animada por Dios a escuchar, a reconocer mis limitaciones, a ser vulnerable y tomar las cosas de la mejor manera. No cabe duda que Dios tiene sentido del humor y trabaja en y con nosotr@s.

     De muchas maneras Dios ha usado este tiempo para mostrar cómo él se glorifica a través de familias enteras y la manera en que éstas también son canales para el amor de Dios. Ahora entiendo mejor cómo se ve cuando el Señor llama a formar familias y la manera en que ellas sirven para sus propósitos en el contexto de la obra estudiantil. Este tiempo también me ha hecho pensar mucho en mi propio llamado y contexto en la región; lo que implica seguir sus pasos por las universidades del Noroeste y el regalo del equipo de estudiantes y obreros con quienes trabajamos codo a codo. Oro mucho por ti y por ustedes, no me es tan fácil estar lejos cuando sé que el Señor me ha llamado a estar allá, sin embargo, sé que esto ha sido muy bueno para mi propia vida y aún sigo expectante. He tenido la linda oportunidad de aprender más sobre Dios y verlo trabajar en mi corazón y sentir su abrazo de gracia y amor.


     Te animo recordando que Su Reino está avanzando en las universidades de América Latina, y somos parte de ese mover, aún en medio de todas las necesidades y desilusiones que experimentamos. Dios está trabajando y nos invita a ser parte de Su Misión. ¡Qué dicha! Te dejo por ahora, pero seguimos en contacto. 

Con mucho amor, 

Ale

PD. Prometo muchas fotos pronto!!!

15 junio, 2013

La misión de Dios (Reflexiones desde Hechos)

Esta semana estudiamos el segundo tomo escrito por Lucas, el libro que trata sobre la historia de los primeros cristianos durante el siglo I. Fue lindo estudiarlo con una comunidad latinoamericana de colegas llamados a la obra universitaria, abrir la Biblia con sencillez, orar y pedir que el Señor hablé hoy como lo ha hecho en toda la historia. Él ha hablado a mi vida y corazón y les quiero compartir. Gracias a Carlucci Dos Santos que nos guío y acompañó en este tiempo. Mis reflexiones pueden ser eco de las reflexiones de otros y el resultado de socializar las ideas con este lindo grupo.



     Comenzamos reconociendo que la misión de Dios es su iniciativa y solo es posible por la presencia de su Espíritu Santo que mora en los y las que seguimos a Jesús. Somos testigos de Jesucristo, a partir de las enseñanzas apostólicas que nos enseña la Biblia y perseveramos en ellas. Nos constituimos en una comunidad que no está contenida en paredes, sino que en todo el mundo pide y trabaja para el advenimiento del Reino de Dios. Somos también una comunidad dependiente del Espíritu Santo quien actúa e interviene en la historia, para traer luz y verdad al mundo, para que veamos y reconozcamos a Jesús como Salvador y Rey justo.

     La presencia de Dios mismo a través de su Espíritu Santo, y comunicándose por medio de la Palabra desafía completamente los valores que nos definen en este mundo. Fuimos retados con la realidad de una Iglesia que debe aprender humildemente de la vida de Jesús, de extender gracia y buenas noticias a todos y que no tiene el derecho de limitar a nadie la posibilidad de ser parte de la comunidad de Dios, pues es un privilegio dado a aquellos que le creen, siguen y obedecen. Es triste reconocer que seguimos erigiendo barreras, limitando y menospreciando  a mujeres, niños, adolescentes, los pobres y las minorías étnicas en nuestras comunidades. Seguimos juzgando a partir de nuestras conceptualizaciones occidentales, nuestras tradiciones religiosas y esquemas culturales. ¡Qué peligro es estorbar la participación plena de estas personas, creadas a imagen de Dios y en quienes mora el Espíritu de Dios! ¡Qué triste que los mensajes que oímos desde los púlpitos son fabricaciones con puro contenido ético y moral, careciendo de la centralidad de Jesús mismo, el que vivió entre nosotros, murió, resucitó, reina y regresará!

     Fui confrontada directamente con mis propios prejuicios y críticas carentes de amor. Muchas veces estoy ciega ante el mover de Dios en los contextos “inusuales”, no le puedo percibir en las congregaciones donde se abusa del poder o del emocionalismo, juzgo con rigidez a los hombres machistas y sigo creyendo que mi perspectiva limitada es la mejor regla para juzgar al mundo. ¡Ocupé arrepentirme y necesito hacerlo constantemente! ¡Qué fácil es reconocer los errores de los otros y no ver la propia viga de mi ojo! Hoy, de la misma manera como lo necesitaron los discípulos del siglo I para reconocer que Dios no hace favoritismos, necesitamos que Dios abra nuestros ojos para ver a otros con amor. Y por ese mismo amor ser una voz profética que abra caminos de reconciliación, invite al arrepentimiento y ayude a sanar las heridas abiertas de nuestro mundo y continente. Oro y anhelo ser parte de una generación que anuncie con valentía el Reino de Dios, que predique las buenas noticias de Jesús y que viva íntegramente, que deje de lado los prejuicios y que ayude a la Iglesia a reconocer que ante la Cruz, todos somos iguales y a todos se nos ha dado dones para servirnos unos a otros en sometimiento mutuo.


     Dios también me recordó mi llamado a la Universidad, del cual no puedo huir y pido que el Señor me mantenga fiel. He pasado por momentos de profunda emoción, otros de temor, y algunos de evasión ante la realidad de “ese” campo misionero olvidado de la universidad y la academia. Al mismo tiempo reconozco que esto no gira alrededor mío, ni empieza, ni termina conmigo,  todo tiene que ver con Él y su obra. La universidad y la academia están plagadas de ídolos, dioses y de un sistema contrario a la Vida; la Universidad se ha apartado de Dios y de su vocación de servir y responde más al egoísmo humano, la arrogancia, el orgullo y el materialismo. Está desviada. Allí  hombres y mujeres son llamados a ser lumbreras y  arder para que otros vean la Luz. Pero como bien dijo Carlucci, en un mundo de dioses falsos no vamos a vencer estas potestades con fusiles ni cañones, tenemos el Evangelio de Jesucristo que puede dar vida, esperanza y consuela a aquel que con humildad y expectativa lo reciba. Serviremos desde el amor, la compasión, la sensibilidad, la verdad sostenida con humildad y la palabra profética que confronta. Así sea. 

10 junio, 2013

2da Carta abierta: "En Su Palabra..."

Amado amigo,

    ¡Gracias por tu respuesta! Ya pasó la primera semana del EFO. Somos 34 obreros de 18 países de Latinoamerica. Esta primer semana tuvo como tema “El alimento en la mesa”, pues todo el evento gira en torno a la invitación que nos hace Jesús a compartir la vida y la mesa con él. No se dijeron cosas necesariamente “nuevas”, pero sí lo que necesitaba escuchar y ser recordada. Como sabes, en las últimas semanas he luchado con mis tiempos alrededor de la Palabra, me sentía muy insatisfecha y hasta un poco desanimada, porque a pesar de disponer el tiempo y reconocer la importancia de las Escrituras en mi vida y ministerio, de pronto lo sentía como una carga y me producía mucho cansancio. Esta semana me ayudó mucho, y Dios respondió a mis oraciones para ser renovada en cuanto al tema.

     Te cuento más, al encontrarme con Jesús en Su Palabra, el desafío a amar sigue siendo el mayor. No sé amar, al menos no como Jesús lo hace. Muchas veces tengo una actitud muy calculadora y me cuesta trabajo, pero ante Su gracia que cautiva, restaura y me desconcierta, no puedo resistirme, su amor no tiene paralelo y El sólo es suficiente. En estas semanas creo que vendrá un recordatorio constante que el fruto en mi vida y ministerio no dependen de mis fortalezas o “perfección”, sino de cómo respondo al ofrecimiento de gracia en Jesús. La vida que hemos elegido tiene todo que ver con lo que somos y no tanto con lo que hacemos, como el mundo nos hace pensar.

     Ya me siento desafiada a re-ordenar mis ritmos, a responder con un mayor compromiso al estudio serio de la Biblia, a cultivar el silencio, descansar un día a la semana y organizarme mejor. No hacerlo ha sido desaprovechar la bendición de tener a Dios mismo y Su Palabra cerca, y escoger NO sentarme a sus pies. Ya he pensado maneras en que podemos animar a los estudiantes a conectarse con la Escritura, pero sobre todo de cómo podemos amarla y comerla. Una experiencia rica en estos días ha sido orar la Palabra, una práctica que he re-descubierto y disfrutado enormemente, al responder a los textos bíblicos y escuchar a Dios de manera sencilla.

     La cuestión del futuro ha sido un tema que de pronto me asalta, no sabemos qué cosas vendrán, ni como será la vida, pero en la provisión de Dios he tenido la oportunidad de orar mis ansiedades y he sido ayudada por otros a visualizar lo que viene con mayor “realismo”. La maestría promete ser una experiencia excepcional, pero con muchas exigencias que no había contemplado. No me preocupa, al contrario me emociona, pero me hace pensar desde ahora lo que una oportunidad como esa significa en términos de dar a otros lo aprendido.

     Amar a Dios y al prójimo es de lo más riesgoso que existe, nuestra vida en este mundo se gastará sirviendo gozosamente a otros si descansa en la suficiencia de Jesús, no en nuestros esfuerzos. Sabine dijo algo que me conmovió: “Estoy viviendo sobre una base que es segura, la obra de Jesús en mi”, él es mi fundamento y puedo caminar así. Aunque hacia adelante las cosas son un poco inciertas, ahora soy invitada a amar a los hermanos y hermanas del EFO, quienes son una linda comunidad de seguidores de Jesús. Las conversaciones con algunos de ellos y sus testimonios me dejan ver el carácter de nuestro Dios no limitado a las culturas, que obra soberanamente y al mismo tiempo se presenta en medio de nuestros contextos cotidianos, dificiles y complejos.

     Otro par de detalles muy significativos ha sido experimentar el amor de las familias del MUEVE (Movimiento Universitario Evangélico Venezolano) al abrir sus casas y sus vidas, servirnos como si fuésemos hijos e hijas y despojarse de sus comodidades para atendernos. Me hace recordar el llamado a las familias y lo que puede significar servir aún cuando las cosas en la vida se vuelven mas complicadas. Y lo otro es que justo hoy por la mañana, al seguir pensando sobre la resurrección de Jesús y su posterior ascensión al trono desde donde reina, me ha dado una fuerza especial para saberme acompañada y fortalecida en el ministerio estudiantil en la Región. No solo es pensar en su poder, sino en las características del mismo, el cual es compartido con el propósito de servir al Reino y la justicia, llevando la marca del amor sacrificial. Pero sigo esperando más, sigo inconforme porque sé que Dios quiere darme/nos mas de Él, así que me mantengo expectante, constante, (orando por) humilde y diespuesta... No dejes de orar....

     Junto a este cúmulo de experiencias, voy pensando y anotando lo que podré compartir  y enseñar a otros. Considero con emoción lo que podremos hacer juntos después de terminada esta separación geográfica, y cómo seguiremos aprendiendo sobre la obra de Dios en nuestras vidas. Sonrío al pensar que los dos queremos lo mismo: una vida para ser dada a otros…(quiero mantenerme ingenua, sin saber el costo exacto, pero dispuesta a lo que venga).  Solo oro lo como lo hemos venido haciendo: “Qué el Señor nos ayude a ser fieles en lo que tenemos ahora, confiando nuestro porvenir en sus manos”.


                             Te mando un abrazo con mucho amor, lleno del amor de Dios. Anhelo que Su amor te llene y Su gracia sea suficiente para tí en todo momento.

Ale

PD. Las fotos vendrán después. Ohh, esta semana estamos en una linda casa de retiro en Valencia, comparto cuarto con Mabel, una amiga boliviana.  

03 junio, 2013

1ra Carta Abierta: "Los primeros días..."

Muy querido compañero y cómplice de vida,

     Solo llevo 5 días en Venezuela, y ya siento que ha sido mucho lo que Dios me ha permitido disfrutar, comenzar a ver y aprender. Es un país con gente muy linda y hospitalaria. Mucho verde y lleno de vegetación. En el escenario capitalino conviven grandes edificios con propaganda política por todos lados. Me gustaría que pudieras palparlo, pero aún sin estar acá creo que conoces bien los desafíos de las injusticias, la impotencia ante la desigualdad y luchas con la indiferencia de la cual todos nos enfermamos en ocasiones. Me anima pensar en tu empatía y tu  lucha por la justicia en nuestro contexto compartido, lo cual no te hace ajeno a lo que experimento en estas latitudes. Tenemos mucho por hacer aún, y seguir dialogando, recuérdame al regresar que no podemos quedarnos cómodos...

     Te cuento que fue esperanzador conocer a una pareja de pastores que me guiaron por Venezuela, me invitaron a conocer su ciudad y compartieron el tiempo para escucharme y hablar sobres sus experiencias ministeriales. Gente comprometida en servir y ser modelos de liderazgo contracultural, combatiendo el machismo, la verticalidad en el poder y el control sobre las personas a quienes sirven. Esto me hace pensar que debemos seguir a Jesús, siendo ejemplo y construir modelos sanos de hacer iglesia en contra de la lógica del poder que impera en nuestras congregaciones. ¡Dios nos ayude a caminar humildemente!

     Por otra parte, la reunión con el núcleo de la FTL fue especial, son un grupo de hermanos y hermanas comprometidos en servir a las iglesias locales y en ministerios a los marginados y pobres de su país. Ellos y ellas están profundamente convencidos de la reflexión teológica para una acción consciente y comprometida. Ya llevan varias reuniones, han presentado ponencias y me invitaron a acompañarles. Me emocionó escucharles, compartir un poco de lo que está pasando con la FTL en Mesoamérica y Caribe y al final animarles a escuchar a las generaciones jóvenes, modelando humildad, reconociendo que todos nos necesitamos. ¡Pura gracia de Dios! 

     Estoy en un país polarizado por el asunto político. Tengo mis propias impresiones, pero reconozco que he preferido sólo escuchar, pues todos hablan del tema y es fácil saber el bando. El desafío para los hermanos y hermanas es fuerte y existen pocos espacios para un diálogo plural y respetuoso, que a su vez esté comprometido con el Reino de Dios. No obstante, he conocido "chavistas" y "opositores" que aman a Dios y al prójimo con la misma pasión, y eso ha sido un regalo. 

     Por la mañana del sábado visité con Ruty al ministerio de CambioInterno en un barrio pobre de Caracas. Ellos hacen un trabajo admirable de ministerio encarnacional entre los marginados, con un énfasis en la espiritualidad profunda que a su vez se convierte en una voz profética para el mundo consumista y superfluo en el que vivimos. Fue muy emocionante escuchar las historias, ver a las familias y caminar por el barrio. Mi corazón latió fuerte estando ahí, pensando en nuestra vocación de llevar buenas nuevas a los pobres y desafiar a los estudiantes con quienes trabajamos a hacer lo mismo de manera comprometida y auténtica. 

     El EFO ha comenzado, llevamos el primer día de los 28 que estaremos junt@s y ya conocemos mejor la agenda que Dios tiene para los casi 40 latinoamericanos reunidos en estos lugares. De manera personal me encuentro muy expectante y atenta a lo Dios traerá, y orando por discernimiento. Acompáñame en esto por favor. 

     Voy acumulando preguntas en mi corazón y en mi libreta, así como ideas y otras cosas para compartirte cuando estemos juntos. Gracias por acompañarme a la distancia. Oro por tí, por tu trabajo con los estudiantes en la Ibero y los de Compa. 

Te mando un abrazo fuerte, con mucho cariño. 
Te quiero, 
Ale

PD. Te escribo en una semana más o menos. Ahora estoy compartiendo cuarto con Lia, una linda brasileña. 

Vista desde el Este de la Ciudad de Caracas

Barrio donde trabaja CambioInterno en Caracas


     


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