26 junio, 2012

¿No te interesa la política?


Algunas ideas para los cristianos que no les interesa la política:
 
1. Todo acto es político, porque es público, aún el hecho de no votar es un acto político (probablemente irresponsable si la razón es la indiferencia). "Aunque la enseñanza de Jesús no fue abiertamente  política, trastornaba las estructuras injustas, desafiaba la opresión y le afirmaba a la gente que había un reino nuevo que se caracterizaba por ser justo y porque la verdad, y no las promesas políticas, libra a las personas." John Stott

2. Como cristianos, que seguimos a Jesús, debemos vivir y llevar TODA nuestra vida bajo el Señorío de Cristo, por tanto, nuestra participación ciudadana y nuestra responsabilidad social deben verse bajo esta luz. ¿Por quién votar o no votar? Eso debe responderse responsablemente. 

3. Como cristianos no debemos casarnos con proyectos políticos como si éstos fueran la respuesta al mal social e individual, porque ningún proyecto o partido es el Reino de Dios, sin embargo, debemos buscar el Reino de Dios y su justicia en esos contextos. Debemos apoyar y luchar por quienes luchan por el amor, la justicia, el perdón, la reconciliación,  la paz, el atender a los débiles y lo que nos garantice un estado laico para seguir compartiendo del Evangelio con libertad. Sin embargo, ni un cristiano ni una iglesia debe igualar su opinión a la verdad o luchar a nombre de los cristianos o de los evangélicos porque al final, somos falibles. 

4. ¿Cómo elegir a un candidato? Creo que no podemos decidir en base a una sola política, ni tampoco podemos dejarnos llevar por lo que los medios de comunicación dicen o lo que la mayoría piensa. Dios nos dotó de razón y debemos usarla. Les animo a investigar las propuestas, a pensar las necesidades de nuestro país, a no decidir por beneficios personales o de comunidades eclesiásticas que tienen intereses políticos comprometidos, sino por el bien común y la justicia social.  

5. Desarrollemos una cosmovisión cristiana que conoce a la Biblia como una totalidad y que no saca a versículos de su contexto para justificar opresión política o argumentos que nos llevan a la pasividad. Salgamos a votar, conscientes de esa responsabilidad de ser sal y luz. Oremos a Dios por nuestro país, porque aquí nos ha tocado vivir y el llamado es ser sal y luz.

Oremos por la voluntad de Dios en nuestro país, porque Su Reino venga, salgamos a votar, denunciemos la politización de las iglesias, pero respondamos a nuestra responsabilidad social y política e involucrémonos.

19 junio, 2012

“A migrant story of hope”


I want to share a story with you. It’s nothing spectacular, but it is marvelous, because it is “ordinary.” It is one of those things that is seen only when there is a genuine love for God and for the other. These ordinary stories are seen in the everyday of life, in the ordinary of a life lived for the service of God and His purposes.

Saturday morning Dad came home to tell us a story, one of many that we hear every Saturday after he returns from giving sandwiches to the migrants and indigenous people around Tijuana’s central bus station. He loves to tell us what happens and what he has experienced. “The police came and took many away without proper procedure,” “a migrant was jumped on his way to crossing the border and he is here with nothing,” “a woman came with her children and had a lot of needs,” “today we ran out of sandwiches,” “some of them are starting to trust me more and telling me more about their life,” “I see them as equals, God is changing my heart and those of others.”

The night before my dad and two of our friends were preparing the sandwiches to be passed out the following day. One of them went with my dad, as they do every Saturday, to deliver the sandwiches. That was the very first time that Henry (our friend, who has his own story of hope) shared a story from the Bible to this group of men and women. At this time a young man came, named Nelson. He was Salvadorian and barely 18 years old. After two months of traveling from El Salvador from the city of San Juan Opico, he arrived at Tijuana. But upon his arrival he was assaulted. The robbers took everything, even his shoes. Henry took off his own shoes and gave them to Nelson. They gave him food and helped him as much as they could. They invited him to our church the following day.

Nelson went to church and was connected to more ways that the church and others could help him as much as possible. My dad quickly and joyfully introduced Nelson to everyone when we arrived at our church. Our church continues to grow in hospitality as we learn to lovingly receive the migrant every Sunday. At first some in our church were resistant: “we don’t know these people,” “our kids are at risk,” etc. But slowly and surely our church has learned to see the migrant as people, as special men and women who come with very specific and strong needs. God calls us to serve and love the migrant as well. My dad has taken on this ministry, even after retiring, at 70 years of age. He thinks about them often, prays for them, and is always looking for them in Tijuana. Every Saturday he comes home and tells us how the food distribution went. Sometimes he gets sad because he wishes he could do more, but he is also full of hope as he sees people like Nelson and others from our church that are being transformed by serving others.

Well, back to the story: my dad knew that the Salvadorian consulate was in the Palacio Municipal, which happens to be near our house and our church. My dad went with Nelson to advocate for him to receive an identification card, after telling them the story of what had happened to him. My pastor was also there advocating for Nelson. The consul was surprised and appreciative of the love that others were showing to Nelson, his compatriot, someone who has nothing to give in return. My dad offered to help Nelson with protecting the original documents (leaving the copies to him), while Nelson stays in the Casa del Migrante in Tijuana. The pastor gave him a job for a couple of weeks working on construction. Without the identification Nelson would have been even more vulnerable to the police and others, and no one would have been able to identify him if something were to happen. Now he is not alone, he has people that care about him and will look out for him, while he is here. That is how it has been with others, some have stayed and others have left…

No Not all of the stories are like Nelson’s. we don’t know what will happen to him when he chooses to cross to the Unitd States. Regardless, we know that in Tijuana he is our neighbor, and the least we can do is look after him. Who is your neighbor?Who are we ignoring that are close to us with needs? What do we do as a church to help the other and those that are not easy or convenient for us to help? What do the students and professionals in the churches do to raise a voice for those that don’t have one?

(In less than two weeks a group of students and staff from InterVarsity and Compa will participate in Bordelands, a service project that seeks to challenge students to get involved in the issue of immigration through the lens of Christianity. We seek to figure out what it means to be a disciple of Jesus in its fullest form. Please pray for us!)

Si quieres leerlo en español: "Un relato migrante de esperanza"

18 junio, 2012

"Un relato migrante de esperanza"


Les quiero compartir una historia, no es espectacular, pero es maravillosa, porque es "ordinaria", es de las cosas que se ven cuando hay un amor genuino por Dios y por el otro, y se ven en la cotidiano de la vida que se vive para el servicio de Dios y sus propósitos.

El sábado por la mañana papá llegó a casa a contarnos una historia, una de muchas que escuchamos cada sábado. Después de la entrega habitual de tortas de cada semana a los migrantes e indigentes reunidos por la central camionera en Tijuana siempre nos platica lo que pasa: "la policia se llevó a muchos injustamente", "asaltaron a alguien en su camino a la frontera y llegó sin nada", "llegó una mujer con sus hijos con mucha necesidad", "hoy faltaron tortas", "algunos ya me cuentan más acerca de su vida", "los veo como personas igual a mi, Dios está cambiando mi corazón y el de otros"... 

La noche anterior dos amigos míos y mi papá habían preparado las tortas en casa y uno de ellos le acompañó, como cada sábado, a hacer entrega. Ese día fue la primera vez que Henry (mi amigo, quien tiene su propio relato de esperanza) compartió un mensaje desde la Biblia a este grupo de hombres y algunas mujeres. En esta ocasión, llegó un muchachito salvadoreño de apenas 18 años quien después de 2 meses de viaje desde su país, de la ciudad de San Juan Opico, arribó a Tijuana, pero lo asaltaron, quitándole hasta sus zapatos. Henry se quitó sus tenis, le dieron comida, y le ayudaron de la mejor manera posible. Le invitaron a que nos acompañara al dia siguiente a la iglesia, y allí platicarían sobre otras maneras de apoyarle.

Nelson llegó a la iglesia el domingo, mi papá rápidamente me lo presentó con emoción. Nuestra iglesia empieza a acostumbrarse a tener visitas de personas migrantes cada domingo. Al principio algunos pusieron resistencia: "son gente que no conocemos", "los niños están en riesgo", etc. Pero poco a poco comienzan a verles como personas, como gente especial que llega y tiene necesidades muy específicas. A ellos nos llama Dios a servir también. Mi papá ha asumido este ministerio como su vocación en la vida, a sus casi 70 años, piensa en ellos, orar por ellos y les busca siempre. Cada sábado nos cuenta cómo le fue, a veces triste por no poder hacer más, pero también esperanzado al ver lo que Dios está haciendo con personas como Nelson y con algunos en nuestra iglesia que son transformadas en el servicio a otros.

...Y volviendo a la historia: mi papá supo que el consul de El Salvador estaba en Palacio Municipal, el cual está ubicado muy cerca de nuestra casa y de la iglesia, así que próntamente llevó a Nelson a entrevistarse con él y le dio el respaldo para que le otorgaran un carnet de identificación. Tanto el pastor de nuestra iglesia como mi papá abogaron por él y el consul se mostró muy agradecido por el amor que otros mostraron a su compatriota, a alguien que aparentemente no tiene nada que ofrecernos. Mi papá ofreció guardar los documentos originales de Nelson (dejándole con una copia) mientras que él se aloja en la casa de El Migrante en Tijuana y el pastor le dio trabajo en la obra de construcción por algunos días. Sin el carnet, Nelson estaría aún más vulnerable ante la policia, y sin nadie que pudiera dar la cara por él, sería casi imposible conseguirlo. Ahora él no está solo, tiene gente que se preocupa y velaran por él, por el tiempo que esté acá. Así ha sido con otros, unos que se han quedado, otros que se han ido...

No todas las historias son como la suya, y no sabemos qué pasará con él cuando decida cruzar a los Estados Unidos, sin embargo, sabemos que en Tijuana, él es nuestro prójimo, y es lo menos que podemos hacer... ¿Quienes son tu prójimo? ¿A quienes estamos ignorando y que están cercanos a nosotros y en necesidad? ¿Que hacemos como iglesia por aquellos que aparentemente no nos beneficia ayudar? ¿Qué hacen los estudiantes y profesionistas en las iglesias para levantar la voz por quienes no la tienen?



(En menos de dos semanas, un grupo de estudiantes y asesores de Intervarsity y Compa estaremos participando de Borderlands:  un proyecto que busca desafiar a los estudiantes a involucrarse en el asunto de la migración desde una óptica cristiana y desde lo que significa ser discípulo integral de Jesús. ¡Oren por nosotros!)

17 junio, 2012

Viviendo todo ante Él, lo que fue y lo que viene...

Han pasado cosas muy especiales en el último mes. No todas fáciles, pero he aprendido mucho, he sido renovada en fuerzas, ánimo y esperanza y muy animada en la fe. De nuevo estoy muy agradecida, aprendiendo a agradecer lo bueno y lo no tan bueno, aprendiendo a vivir y hacer frente a los desafíos que llegan. (Y hasta las juntas regionales han sido un espacio de -suspiro-...)

De nuevo tengo muchas cosas por delante en los próximos meses: cosas, eventos y encuentros que definen rumbo, que marcan pauta para lo que viene, que me permiten ver desde los ojos de otros, que me ponen  en situaciones "nuevas" y me invitan a verle a Él, quien es mi norte donde quiera que voy. La semana que pasó fue inesperada, pero con tanto sentido que sólo Dios pudo planearlo. Sólo él sabía lo que necesitaba mi corazón cansado y mi fe debil, sólo él vio detrás de mis lágrimas y sólo él sabía lo que necesitaba escuchar y las cosas más escondidas. Nos lo regalo a nosotras, nos confortó, nos abrazó, nos dió su visión, su abrazo, sus cuidados y nos consintió como hijas que somos.

De pronto, en medio de las conversaciones le vi claramente, como Aquél que delinea historias, que redime todo, que es experto en salvar. Agradecí cosas ordinarias y sencillas, pero llenas de vida: un tiempo en su Palabra, las historias de fe, su avivamiento, la oración de hermanos, el orar por otros, llorar rodeada de amigos y con ellos, abrir el corazón, recibir Su amor, soñar planeando, compartir el ministerio en México. Nuevos amigos, nuevos rostros, escalar Catalina, el paseo en kayak, las pláticas de contextos diferentes de ministerio, las cafeterias francesas y chinas, los pastelitos de regalo, el paseo por el lago y las largas conversaciones sobre etnicidad, reconcialición racial, redención y desafios transculturales. Amo al Dios que me llamó a él y el trabajo que puedo hacer, donde soy transformada. 



¡Cómo disfruto también el libro que me acompaña casi cada mañana! Viendo mi vida a través de las historias de David con Dios. Llenas de amor, gracia, pecado, redención, belleza, cotidianidad, lugares, personas, todo rodeado de Dios, ante Dios.  Y cómo amo a mis amigos de casa...Con los que comparto la Biblia los miércoles, quienes me invitan a ser yo con su honestidad, a quienes veo crecer en su fe de manera genuina, quienes me enseñan también. Con ellos corro, río, juego en las albercas, como y le conocemos juntos...aprendemos a vivir.

Las reuniones y conversaciones con ellos, los estudiantes, los tiempos que me regalan, los desafíos que tenemos por delante y los que enfrentaremos juntos son un regalo. Son razones dignas de ponerme de rodillas ante Él. Estas dos semanas, espero encuentros con ellos, espero recibirles en casa, compartir la comida, el té y las luchas. Espero escuchar sus inquietudes y ampliarles la duda, espero ser amiga. Pero también quiero animar al equipo de quienes trabajamos para llevar el Reino de Dios a las escuelas, a hacer eso, a orar, a buscarle a Él, al que lo hace posible, a no cansarnos, a depender de él, a una búsqueda extraordinaria y una espera en lo que solo él puede hacer.


Me esperan 5 semanas de viajes y salidas, tengo expectativa en Él, tengo preguntas, de nuevo viajo con muchas cosas en la mochila, con esperanza y con una tremenda necesidad de encontrarme con Él en cada vuelo, en cada lugar donde comparta, en cada libro que hojee, en cada plática y cada lágrima derramada. Y también en el rostro de los migrantes, en la de los estudiantes norteamericanos, de mis colegas de la obra, quiero verle en los caminos de quienes luchan por justicia en los dos lados de la frontera, quiero llorar en el arroyo de Valle como lo he hecho años atrás, y quiero inquietar a estudiantes para no conformarse y buscar el Reino. Quiero comenzar cada día humillada y terminar agradecida con Dios. Quiero caminar contigo, por donde sea, hacia donde sea... Anhelo descansar en tí, relajarme y disfrutar tu obra.

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