09 mayo, 2017

Confesiones Tecnológicas

Mis reflexiones sobre los "smartphones" y las redes sociales

Una vez más dejé de escribir en el blog por un tiempo. En parte se debió a mi ausencia de Facebook durante la Cuaresma, y buscar concentrarme más en los estudios y en la vida alrededor mío. Dejar FB no fue tan difícil, aunque me di cuenta de mi profunda dependencia del celular, en el cual “googleo” mil cosas (la mayoría innecesarias). La Cuaresma terminó hace unas semanas y yo volví a FB. No publico mucho, pero me doy cuenta que mi adicción por la información no me nutre. En estas dos semanas de vacaciones y descanso antes de lo que serán mis últimos cursos de la maestría he pasado mucho tiempo en el teléfono. Ese aparato es muy útil, nos conecta con la familia y amigos y me permite estar al tanto de lo que pasa en muchos lugares, pero también parece que esclaviza. De pronto me doy cuenta que puedo pasar horas sin hacer nada en el teléfono. Leo muchos artículos e investigo cosas novedosas pero no parece que algo cambie. Soy tan solo una receptora pasiva de información inútil. Suena fatalista, pero no creo estar tan lejos de lo que es la realidad de muchxs…

Mis reflexiones sobre la tecnología se agudizaron después de una clase en la Maestría, en la que discutimos sobre los beneficios y desventajas de los medios de comunicación y las redes sociales. En esos días estábamos por comenzar la Cuaresma y me pareció un buen tiempo para medir mis propias tendencias y tentaciones en relación a las redes sociales. El abstenerme de FB y limitar mi “googleo” no resolvió el problema, solo me hizo consciente. La verdad es que cambiar hábitos es mucho más difícil de lo que uno imagina o piensa. Me sorprendí a misma cómo después de 40+ días de limitación tecnológica, mi re-adaptación fue casi inmediata. Entonces la pregunta, es ¿Cómo hacerle frente a esto? ¿Cómo pensar teológicamente y sin culpas sobre el uso de los medios de comunicación que muchas veces nos esclavizan?

Parte de mis reflexiones se han nutrido por la experiencia de esperar la llegada de nuestra hija. Abdiel y yo no queremos que ella crezca con papás que viven constantemente atados a su celular, por asuntos de trabajo y entretenimiento. Y tampoco queremos que ella esté expuesta a ese tipo de estimulación. De hecho, queremos que su exposición sea la mínima, pero eso debe comenzar por nuestra experiencia y ejemplo. La necesidad de reflexionar sobre el tema es importante para mí porque casi todos a nuestro alrededor (incluyéndonos) estamos absortos por el celular. De nuevo, mi lectura podría parecer un poco exagerada pero creo que vale la pena enfatizar el riesgo de nuestra dependencia de las redes sociales y de aparatitos que nos tienen 100% conectados…

Por otro lado, uno de los engaños de las redes sociales (sobre todo FB) es la ilusión de convertirnos en activistas por diversas causas (medio ambiente, por los derechos de los niños y las mujeres, contra la injusticia social, etc.) Pero la verdad es que muchas veces quienes pasan más tiempo en las redes son quienes más impotentes se sienten para generar un cambio social. Y honestamente, los cambios sociales no comienzan por las redes. Tal vez pueden nutrirse, pero los verdaderos encuentros, esos que son personales e intensos son los que pueden producir cambios. Con esto no pretendo satanizar las redes sociales, al final de cuentas no creo que me salga completamente de FB ni dejaré de usar whatsapp. Pero necesito seguir cuestionando mis valores y mis prácticas y hacer preguntas que me incomodan…

Tengo algunas ideas de cosas que pueden ayudar, aunque no todas las he practicado o me han funcionado:

  • Compartir con alguien o con un grupo nuestra “relación” con las redes sociales. Sus efectos en nuestra vida, el tiempo que pasamos en el celular o la computadora, la manera en que nos afectan y las tentaciones que nos presentan. 
  • Limitar su uso y ayudarnos de otros para hacerlo, al rendir cuentas y compartir cómo estamos haciéndole frente a las dependencias poco sanas…
  • Tener tiempos, como en la mesa, cuando estamos con otros o en la cama en la cual el celular y la computadora están prohibidas. 
  • Tener siempre a la mano un libro y buscar espacios en los que nos sentemos a escribir, reflexionar, meditar leer u orar sin la estimulación del celular. 
Son solo algunas ideas, yo necesito seguir trabajando en el asunto… y seguir descubriendo mis inclinaciones y tentaciones en medio de una generación en la que nos cuestionamos muy poco nuestra vida en la red.

06 febrero, 2017

Regalos del sabático

para Abdiel

Uno de los regalos más preciados para mí en estos casi 6 meses en Vancouver ha sido descubrir y re-conocer a mi esposo. Hemos tenido tiempos muy especiales alreadedor de la mesa, en nuestras corridas, caminatas y en lo cotidiano de estudiar y llevar la casa juntos. Disfrutar la presencia el uno del otro, hacerle nuevas preguntas, escucharlo, re-conocernos y acompañarnos en este temporada ha sido un regalo hermoso. Algunos días tengo la certeza de conocerle y en otros me sorprende descubrir mejor su corazón, sus reacciones, su amor.

En Tijuana conocimos mucho de cada quien, hemos trabajado juntos, apoyándonos, hemos sido compañeros de misión, amigos, novios, esposos y amantes. Y cuando pienso en las personas que más han impacto e influenciado mi vida en los ultimos años, ha sido él. Y eso es todo un descubrimiento para mí como mujer, porque en ese proceso también ha sido el tiempo más clave para encontrar mi voz y ser una mujer más plena siguiendo a Jesús. Abdiel ha sido clave, en su impulso, ayuda y servicio para ser y hacer lo que Dios ha puesto en mi.

En Vancouver, con una agenda menos rápida, y con más espacios para ser nosotros he caído en cuenta de lo mucho que valoro y lo poco que he escrito sobre esto. Pero creo que es importante, porque tenerle cerca y estar con él ha sido de lo mejor de este tiempo. Sí he aprendido mucho en las clases y he disfrutado nuestros viajes, pero su compañía ha sido lo más valioso. En medio de mis estudios y del embarazo, su amor, servicio y su entrega a nosotrxs me dejar ver tanto de cómo es Dios. Y esto es el matrimonio, no es perfecto, pero nos da destellos de un amor profundo, sacrificial y apasionado. En este tiempo nos hemos re-encontrado con viejos sueños y hemos caminado juntos entre las tristezas, frustraciones, alegrías y sorpresas.

Mientras él escribe poesía, yo me encuentro articulando palabras que puedo dejar colgadas en este blog y nos permitan recordar el regalo que son las personas más cercanas a nuestra vida. Es pura gracia tener la compañía de Abdiel para caminar la vida, y es emocionante hacer frente a la maternidad y la paternidad a su lado, con la esperanza de compartir el amor que Dios nos ha permitido crecer. Yo espero seguir conociéndote y amándote cada día, ha sido un privilegio, pese a todo.

17 enero, 2017

Lo que veo en México desde Vancouver

Manifestación en Tijuana, 16 de enero, 2017


Hoy es un día más en el oeste de Vacouver, donde todo parece marchar con una calma comprada por el dinero, la eficiencia y la buena administración . La calma de esta ciudad es admirable, sabe esconder bien el tráfico de personas y la discriminación a las primeras naciones, pero no logra invisibilizar a sus homeless, ellxs pululan por la ciudad, como testimonio contra la ilusión de la opulencia y el progreso del primer mundo.

En esta ciudad, no puedo dejar de pensar en mi ciudad, en Baja California y en México. Desde hace años dejé a un lado la indiferencia generalizada y permití que un poco del caos, la desesperación y la violencia entraran en mi vida, para ser alguien que conoce, aunque sea un poquito, la experiencia de la gente en las calles de mi ciudad y del país que habitamos. Aún estando en Canadá, leer las noticias, informarme y pensar es una obligación-invitación impuesta por mi fe en un Dios hecho humano. Mis opiniones, preocupaciones y tendencias no llevan el sello del mainstream evangélico mexicano, porque a mi me importa lo que pasa aquí y ahora, y porque estoy comprometida con la tranformación de corazones pero también de las estructuras sociales que oprimen a las personas.

Creo en un Dios que está interesado en todas las dimensiones de la vida, aun en las más mundanas y complejas, pasando por la política, la familia, los negocíos, el arte, la universidad, la cultura… Y sí queremos escucharle, tiene mucho que decirnos en contra de la corrupción, la injusticia, la pasividad de sus seguidores, el conformismo, la exclusión y la acumulación de las riquezas. Si le empezaramos a escuchar en nuestras iglesias y dejáramos que hiciera eco sus Palabras desde los púlpitos, escuchariamos menos sobre prosperidad, confort, machismos, personalismos y el mantenimiento del orden. Creo que si su Palabra habitara en medio nuestro seríamos más compasivos, escuchariamos mejor a quienes piensan diferente y tal vez dejaríamos de idolatrar nuestros edificios y amar más a nuestras comunidades.

México está despertando, es mi percepción desde afuera. La gente está harta, estamos hartos. ¿Y saben, hermanos y hermanas que me lean? Nosotros tenemos buenas noticias, pero esas necesitan compartirse mientras marchamos con la gente, cuando compartimos el pan con el migrante, cuando abrimos la casa al desconocido y mientras lloramos con las victimas de la violencia (la doméstica, la sexual, la del poder, la simbólica) y mientras guardamos silencio y aprendemos a escuchar. Las noticias del Evangelio de Jesús son las mejores noticias que el mundo puede escuchar, pero requiere estar encarnadas y envueltas en el amor de quien nos la trajo. Las noticias que somos llamados a compartir no son para obtener un boleto al cielo, sino para reconocer el Reino de Dios aquí y ahora, que será consumado en este tierra, por obra de Dios en el futuro. Las noticias son de paz, de justicia, de reconcialiación, de vida, de perdón, de esperanza y de amor, traídas por un Dios que no se impone, sino que se sacrifica y que nos muestra el ser Dios en la forma más tierna, poderosa (no bélica, violenta ni patriarcal) y bondadosa. Estas noticias necesitan ser re-descubiertas por nosotros y compartidas con aquellos que tienen sed de cambios, de paz, de justicia, con quienes lloran, con los que están hartos y cansados y sin esperanza. Las noticias son para ellxs y para nosotrxs.

09 enero, 2017

El nuevo año

No recuerdo un inicio de año con tanta esperanza (ni con tanto frío!). Algo pasó, y el libro del 2016 se cerró, envuelto en agradecimiento y con varias enseñanzas. Comenzamos el año en Vancouver, y vamos acercándonos a la mitad de nuestro tiempo sabático en este lugar. También destinamos un fin de semana largo para un retiro en Rivendell, con el propósito de pensar el nuevo año, de orar, escribir, leer y soñar. Fue un buen tiempo de silencio y quietud. Y me di cuenta, que en medio de esta temporada de invierno, de haber soltado, de seguir muriendo, hay más claridad.

En medio del frío invernal de Vancouver, han habido días soleados en los que las montañas, los pinos, el mar y las islas se ven con una claridad sorprendente. Y de pronto, parece que así la vida. Claro, es una paradoja, porque seguimos en invierno, en medio del frío, de la lucha, la nostalgía y perseverando, pero surgieron nuevos bríos que ayudan a esperar la primavera. Las clases comienzan mañana, los libros nuevos me van dando la bienvenida y los nuevos temas de las cartas descriptivas me emocionan. El cuatrimestre se ve intenso, con un viaje corto y otro largo, y noticias que seguro alegrarán.

Pero no todo es claro, nos entristecen las noticias de México y nos desconcierta la situación. Hemos de regresar y el país que habitaremos será distinto, con un peso aún más devaluado, gasolina más cara, una ciudad con más migrantes, políticos más cínicos y personas más desesperadas por un cambio. Muchos quieren salir y nosotros regresaremos, mejor que cuando nos fuimos. Espero regresemos con más fe, ánimo y amor para vivir las alternativas que pueden hacer florecer la vida, para vivir en comunidad, para tejer mas relaciones de amor, para darnos y recibir a otros como regalo, para compartir la mesa, el pan y el vino y para ser iglesia. Tengo muchas esperanzas, pero sé que son frágiles, que soy frágil.


En este año no quiero huir de las paradojas, quiero vivir las preguntas dificiles, caminar en ellas, que abran nuevas sendas, anhelo caminar con otros más de cerca, ir hacia adentro, dejar que mi vida hable, descubrir mejor quien soy, lo que puedo y no puedo ser, amar sin miedo, arriesgar, perder, llorar y reir mucho, distraerme menos, escribir más… ¡Qué el Dios de la vida, que camina con nosotros nos guíe a ser más como él!

Popular Posts