22 enero, 2014

Unas vacaciones para la amistad

…ya pasaron, pero las amistades seguirán. Estuve un par de semanas fuera de casa, tratando de desconectarme del trabajo constante y la urgencia de hacer, pensar, producir, hablar y todas esas cosas. Abdiel y yo pasamos un par de días en San Diego con nuestros mejores amigos, con una vista de montañas, un lago y mucho frío. Después viajé al sur de México, a la península de Yucatán, al calor, las playas, los cenotes y nuevas amigas.

Disfruté el tiempo, todo. Pasé muchos días en un carro con otras 3 mujeres, buscando cenotes, puebliando, comiendo, cantando y conociéndonos. A veces olvido que necesito tiempo para no ser lo que hago, es decir, para encontrarme con las cosas que me gustan más allá del trabajo, para llorar lo que queda pendiente en el corazón y abrir espacio para saber por qué siento o pienso ciertas cosas. Fueron unas vacaciones con la intención de disfrutar un tiempo con Ruty y gente con la que ella comparte su cotidianidad y especial amistad.

Unas vacaciones de gracia

…no las merecía, pero fueron un regalo. Al recibir amor, detalles, ver nuevos rostros y paisajes pude reconocer Sus detalles de cuidado, amor y provisión para mi vida. Sé que fue Dios mismo, porque el resultado es un impulso de compartir con otros lo que tengo sin merecer; una invitación a la generosidad. Abrir la casa, el corazón, la mesa, el tiempo, el oído y las palabras adecuadas.


Unas vacaciones para el encuentro

Soy en gran medida el cúmulo de experiencias influenciadas por la gente que está cerca y del que me creó y sostiene la vida. Y fue allí en un café con vista al mar de Campeche que adquirí mayor conciencia de un Dios que se empeña en caminar conmigo, que no me deja, guía, consuela y también me confronta.


En medio de todo él sigue fiel, y pone gente que me ayuda a comprender tangiblemente su amor. En las amistades intencionales e incluyentes, el amor y la aceptación de un mejor amigo/compañero/novio, la generosidad y paciencia de una mejor amiga, el cuidado de los casi desconocidos y al final, el reflejo suyo que camina también en los callejones polvorientos y dolorosos de nuestra humanidad a medias… 

08 enero, 2014

¿Cómo aprender a vivir bien?


Ante un nuevo año lleno de decisiones, cambios y el deseo de andar bien la vida, él y yo decidimos seguir en el estudio del libro de Proverbios, al haber terminado Salmos. ¡Es una literatura distinta; un mundo muy diferente! 

Proverbios me ha parecido muy desafiante, no he tenido la intención de acercarme para buscar respuesta a todas mis preguntas, pero quiero escuchar y apropiarme de palabras y consejos que animen, inviten a reflexionar y ayuden a caminar con sabiduría. 

Lo primero que me capturó fue recordar que la sabiduría no se hace evidente en los conocimientos, sino en la manera que nos conducimos en  la vida. La sabiduría no radica en tener buenas respuestas o en saber qué hacer solamente, sino en caminar hacia la Vida, en considerar a Dios en todos las sendas y confiar en Él. 

Proverbios da por hecho una idea del mundo creado por Dios, donde Él mismo sabe lo mejor para el ser humano, y a  la vez está profundamente enraizado en la cotidianidad humana. Toca temas como el uso de las riquezas, nuestra lengua, la fidelidad sexual en el matrimonio y el esfuerzo en el trabajo, la generosidad y el contentamiento en medio de cualquier circunstancia. 

Saber vivir bien, no significa tener exito, ambicionar riquezas o tener lo deseado, sino que en toda circunstancia la presencia de Dios inunda. Esto no es un cliché evangélico, sino una realidad tangible, en la que podemos vivir cuando preferimos la sencillez a las ganancias deshonestas, usamos nuestra boca para construir y no para matar, somos fieles a nuestros compromisos, nos esforzamos para ser generosos y hallamos propósito bueno en cualquier circunstancia, porque la vida depende y se sostiene en Él. 

Todo esto está llegando directo a mi corazón, al punto central donde mis emociones y voluntad se forman y tengo/tenemos mucho que aprender. Han habido varias cosas que me producen ansiedad por no tener el control, otras que son fuente de frustración o tristeza y algunas más que hacen surgir en mi desconcierto o inseguridad. En los proverbios no existen fórmulas mágicas, lo más importante y  valioso es buscar la sabiduría, guardarla en el corazón como tesoro, ir tras ella, querer más y vivirla. Esto se traduce en buscar a Dios, confiar en Dios, dejar que Dios defina lo bueno y lo malo, soltar la ilusión del control, ser generosa, esforzarme en ser fiel y pedir ayuda en todas mis debilidades. Ser mas humana sigue siendo la invitación para caminar hacia la Vida. 


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