27 diciembre, 2013

En estas fechas...

Debo reconocer que me invadió un poco la nostalgia, me sentí insegura, bombardeada por todo aquello que debería desear y consumir, y de pronto me embargó un sentimiento de insatisfacción desconcertante. Tal vez no soy la única que experimentó esto… 
Ahora con mayor edad, comprendo mejor la presión que se enfrenta para consumir regalos, pasarla de lo mejor, disfrutar cada momento, que la comida salga perfecta, que alcance bien todo el dinero y que todos queden felices al final del día. La ecuación pareciera que es por más comida, dinero y regalos, más felicidad, pero la verdad es que no es así. Pero tampoco el no tenerlos asegura algo. Confieso que me pareció difícil encontrar contentamiento en estos días.

¿Qué hay de aquellos que sentimos tristeza en estas fechas? ¿Dónde podemos hablar nuestras inseguridades por no encajar en la sociedad de consumo? ¿Con quién compartir nuestros dolores que afloran en momentos donde deberíamos tener una sonrisa dibujada en el rostro? ¿Qué hacer con las reacciones desagradables que surgen desde el corazón por no tener lo que quisiéramos? ¿A quién puedo decirle lo mucho que me duele la impotencia ante el dolor y miseria de muchos en mi ciudad? ¿Con quien llorar y con quien orar? Aun sabiendo la teoría y el significado de la Navidad, aun recordando las implicaciones de Dios mismo que se hizo humano, me costó trabajo hallar descanso.

Hubo momentos especiales cuando pude llorar, expresar cosas que quiero, lo que salió mal y cuando fui honesta conmigo y con otros. Fue clave que otros me recordaran el amor extravagante de Dios y me sentí abrazada por Dios mismo a través de hermanos y amigos de la comunidad. He disfrutado los encuentros con amigos y amigas a quienes veo 1 vez al año, y también agradecí los regalos sorpresivos y los esperados. Sin embargo, sigo pensando…

¿Por qué nuestras navidades no dan espacio al dolor y al sufrimiento? ¿Qué hay en mi corazón que aun no entiendo TODAS las implicaciones del Dios que vino a nacer en un niñito indefenso en un establo? ¿A qué cosas me resisto aún del amor de Dios y no entiendo del todo que no pide de mí perfeccionismo, ni apariencia, ni estabilidad en mis propias fuerzas? Si él me conoce/nos conoce, ¿por qué aparentar o pretender? En esta época, hoy, en este año que termina y el que comienza quiero seguir aprendiendo a descansar en Él, hacerlo junto a otros e invitar a otros a conocer este amor que lo da todo, que llena, satisface, provee descanso y conoce bien nuestros problemas, carencias, fallas y nuestro desastre. 

Y también, ¿cómo vivir sencillamente? ¿cómo descubrir junto a otros que la Navidad no tiene que ver con el consumo y los regalos? ¿Cómo abrir el espacio para ser personas y sentir? ¿por qué no ir a aquellos que sufren y se duelen o que carecen y no me puden dar nada material y compartir con ellos, aprender de ellos? ¿cómo reflejar el verdadero significado del nacimiento de Jesús en mi vida diaria, en las decisiones cotidianas? 

17 diciembre, 2013

Aprendiendo de la vida de Pablo

La paradoja de un hombre que en su momento fue una burla para el Imperio Romano por los valores que impulsó y fue asesinado bajo el emperador Nerón. “Hoy el Imperio romano no existe, Nerón se usa para nombrar mascotas, pero el ejemplo de Pablo perdura”. (paráfrasis de Rick Watts)

He aprendido que puedo acercarme al Nuevo Testamento de muchas maneras, en ocasiones, la más común puede ser para obtener información, para preparar algo de enseñanza sobre algún tema o como un recurso de aprendizaje teológico. No obstante, mucho de lo que encuentro en el Nuevo Testamento no fue escrito para ser leído como un tratado teológico, y en especial, las cartas de Pablo, son cartas que responden a necesidades y contextos específicos, que se insertan en la vida, complejidad, lucha y desórdenes de comunidades y personas del primer siglo. He aprendido de Pablo, y quiero compartir algunas cosas que resaltan de su persona, de lo que nos deja ver en sus escritos y de la manera en que su vida (junto a muchos que caminaron con él) trastornó los valores de su mundo. Pablo nos ayuda a entender las implicaciones del Evangelio para su momento histórico. Nos ayuda, juntos a otros escritores del Nuevo Testamento, a traducir el mensaje nacido en el seno del judaísmo para el mundo de entonces. Sus enseñanzas no se producen en un vacío, llevan un propósito y Pablo busca que otros las vivan y experimenten.

Pablo, antes de ser llamado por Jesús, tuvo una educación y posición privilegiada. Creció en Tarso, una ciudad con una educación comparable con la de Atenas y como judío entendía la coyuntura y disyuntiva de vivir entre dos culturas: la judía y romana. Manejaba el griego, era ciudadano del imperio, entendía las tradiciones y religiones romanas y sabías las tensiones de vivir entre dos mundos. Él concebía su mundo desde la cosmovisión hebrea, y la historia de Israel era su referente narrativo. Fue enseñado en Jerusalén bajo el maestro Gamaliel, era de la secta de los fariseos y su esperanza estaba en la restauración y resurrección futura de Israel, para la reivindicación del pueblo. Por lo que nos describe Lucas y el mismo Pablo, fue un hombre brillante, maestro judío reconocido, que tenía voto en el Sanedrín, convencido de sus convicciones, determinado, inteligente, persistente y dedicado. Fue perseguidor de los cristianos, hasta que Jesús se le apareció en el camino.

Su experiencia con Jesús fue una de resurrección, de recibir vida. La Ley de Dios (Torah) que gobernaba su vida no tendría mayor valor que la de Jesús, experimentada por medio de su Espíritu. Las promesas de Dios hallaron cumplimiento en Jesús,  y todo se eclipsó ante esta realidad. Desde ese momento su vida no fue la misma. Pero todo lo que era sirvió para su nuevo propósito de comunicar las buenas noticias de Dios al mundo. Pablo no pasó de ser un líder religioso judío a un líder de la naciente comunidad cristiana solamente, porque no fue solo un cambio de bando. Su esquema de valores fue trastocado por la experiencia con el Dios crucificado y resucitado. Las implicaciones de vivir coherentemente le llevaron a una vida de “locura” ante los ojos del Imperio y de su anterior grupo religioso.

Sus cartas son fascinantes. Pablo no está dialogando con las filosofías griegas o las enseñanzas de los grandes maestros, Pablo responde a las creencias comunes que se reflejan en acciones cotidianas. En cada momento sus enseñanzas desafían las prácticas y conceptos del mundo de entonces. Tal vez sea difícil para nosotros comprenderlo, pero los valores y paradigmas a través de los cuales Pablo enseña, eran bastante ajenos a la cultura romana. La idea de dignidad para todos los seremos humanos y de la igualdad en Cristo es algo nuevo, la manera de relacionamiento con amor, honor y respeto por el cuerpo y de cuidado y entrega por los amigos y hermanos no tiene paralelo. Pablo no esconde su sufrimiento, dolor y lucha. Renuncia a la búsqueda de status, pues esto sería una afrenta para el Dios crucificado que conoció en su camino a Damasco. Él mismo ahora, en su vida, se asemeja a Jesús en su entrega y sufrimiento para que otros conozcan y vean en él las buenas noticias de las redención/restauración cósmico en Cristo.

Pablo me parece muy interesante y digno de imitar, en la medida que refleja a Jesús. Trabajó con hombres y mujeres de diferentes edades, clases y etnicidades. Viajó incansablemente, entregó la vida y su salud por el reino, reconoció su necesidad de otros, puso su vida en riesgo por un esclavo, pidió que las mujeres fueran tratadas con dignidad y respeto y les reconoció su autoridad, sufrió por causa de la traición de amigos, pero amó sin miedo. Tenía sus ojos en Jesús, y conocía tanto de él que estuvo dispuesto a pasar cárceles, naufragios, hambres, fríos y golpes. ¡Estaba loco! Pero al igual que Jesús no estimó su vida más que la de otros y se entregó por amor sus hermanos y hermanas.

Si leemos las cartas con esta mirada, nos dicen mucho más de la humanidad de Jesús, la de Pablo y de la nuestra, y creo que mucho menos de teología sistémica e ideología religiosa. Esto no quiere decir que no escribiera cosas profundas y complejas, provenientes de un hombre inteligente y perspicaz, pero no escribió para dejarnos un cuerpo de doctrinas, si no para responder a necesidades y problemas donde el Evangelio necesitaba insertarse. Respondió desafiando, animando y confrontando con el mensaje y la vida de Jesús, luchando contra las falsas enseñanzas que negaban algo de la divinidad, superioridad o suficiencia de Cristo o de la humanidad, entrega y sufrimiento humano de Cristo. Su vida me desafía. Su vida no me deja conformarme, y no me permite pasar la vida “entendiendo” conceptos que no se encarnen en mí. Creo que es el Espíritu del que tanto hablaba Pablo que no me permite andar como antes y me invita a la locura de la cruz…  

07 diciembre, 2013

¿Qué hay de la iglesia?

Hace algunos días leí un pequeño libro de Robert Banks donde novela cómo sería para un romano del primer siglo asistir a una reunión de cristianos en la capital del Imperio. Me pareció fascinante la manera en que ambienta la reunión y los contrastes de este grupo pequeño aparentemente inofensivo, con los valores culturales del imperio y sus expresiones religiosas. La lectura de este libro, las conversaciones con varias personas acerca de la naturaleza de la iglesia, así como el deseo de integrar lo aprendido con lo vivido y mis propias preguntas, me invitan a escribir.

Para comenzar, no pretendo definir el concepto de iglesia*. Prefiero pensar mejor en algunos aciertos y desvíos que reconozco en mi contexto. La iglesia, al menos en Tijuana, sigue siendo un espacio para socializar y encontrar amigos y amigas con quienes compartir la fe, muchas iglesias tienen proyectos de apoyo para sus miembros económicamente vulnerables y buscan dar algún tipo de ayuda asistencial a la comunidad. La liturgia es tan variada como el número de ellas, pero regularmente hay espacio para la oración, el canto y algún tipo de enseñanza inspirada o basada en la Biblia. La mayoría de las iglesias tienen estructuras de poder vertical y personalista, las menos trabajan con equipos pastorales y la mayoría son hombres adultos quienes ostentan el liderazgo. Estoy haciendo una generalización muy atrevida, pero mi percepción es de una iglesia que repite patrones de uso y abuso del poder y perpetúa tradiciones denominacionales con celo, olvidando en ocasiones lo que esas tradiciones buscan preservar.

Los y las jóvenes que asistimos nos encontramos ante la “necesidad” de asumir los formatos sin cuestionar mucho y encontramos maneras de co-existir en un mundo ajeno al que está afuera de las cuatro paredes del templo, donde hacemos nuestra vida. La iglesia ha perdido su relevancia. Al menos para mí y para mi generación, responde a pocas de mis preguntas y necesidades. Su gente y los amigos que he encontrado allí son de bendición y ánimo en el caminar cristiano, pero sus prioridades administrativas, su ignorancia del medio social y su falta de amor me duelen. Yo no odio a la iglesia, tampoco tengo resentimiento, ni la he dejado, pero no me gusta lo que veo ni de lo que soy parte. Como el dicho que se atribuye a San Agustín: “La iglesia es una ramera, pero es mi madre.” ¿Qué hacemos entonces?

He tenido la dicha de encontrar eco y de hacer eco de este sentir entre pastores, líderes y jóvenes de varias denominaciones evangélicas. Las cosas no están bien, y algo debemos hacer. No creo que la respuesta sea rendirnos ante la influencia de la mercadotecnia en la búsqueda de adeptos, ni de adoptar medidas de reclutamiento piramidal como el de algunas empresas. ¿Cómo hacemos la misión en este tiempo? ¿Qué significa ser iglesia hoy, en nuestra localidad? No tengo las respuestas, pero estoy segura que debemos hacernos las preguntas y detenernos a pensar.

Tristemente, nos hemos hecho expertos en reproducir un programa domingo tras domingo, pero no somos tan buenos en relacionarnos íntima e intencionalmente con las personas, en conversaciones que muestren la gracia y el amor de Dios. Buscamos experiencias místicas por encima de la búsqueda del Espíritu que nos capacita para el amor y el perdón. Exigimos sometimiento, pero no vivimos la entrega ni el sacrificio que reflejan a Jesús. Repetimos el patrón de abuso de poder en la iglesia y no desafiamos la forma en que se usa hacia el interior de las familias. Los mensajes muchas veces olvidan las historias del Jesús encarnado que anduvo entre los pecadores y se ensució las manos con nuestros problemas. He visto riñas por cómo usar el dinero y por su falta en las iglesias, pero no veo iniciativas en la búsqueda por la justicia social ni nos veo con problemas con el gobierno porque aboguemos por los vulnerables o detengamos actos de corrupción y abuso. No es que estemos llamados a acciones políticas, pero mínimo deberíamos incomodar al poder que ser sirve y abusa, y desafiarlo a ser como Jesús, que se entrega y sacrifica. ¿Qué nos ha pasado?

Seguramente, nuestros antepasados hace casi 2000 años partían el pan juntos y tomaban vino recordando el sacrificio de Jesús, tenían conversaciones significativas sobre la vida en un ambiente hostil a su fe, recordaban las enseñanzas de Jesús y luchaban por verse como iguales, aun cuando unos eran esclavos, mujeres o pobres y otros ricos, poderosos o con algún privilegio. He tenido la oportunidad de experimentar la iglesia afuera de sus cuatro paredes, con personas que asisten fielmente cada domingo y con otras que probablemente nunca pertenezcan a una institución de este tipo. He conocido a Jesús en aquellos que fácilmente serían rechazados en varias denominaciones y ahora entiendo mejor que la iglesia de Jesús está en todas partes, dentro y fuera de las instituciones que llevan su nombre.


Esto no me deja conforme, al contrario, me impulsa a amar, cuestionar y desafiar las formas tradicionales. A hacer preguntas sabias, llenas de gracia que inviten a otros a ver a Jesús y hacer su misión. A no soltar las preguntas, a incomodarme e incomodar a otros, a aprender con los que nos ven desde fuera, a ser una de ellos para amarles mejor, a dejar que otros me ayuden en mis carencias, a reconocer que desconozco muchas cosas, pero que lo más importante no son los ritos ni la apariencia de religiosidad, sino el amor, la fe y la misericordia. Sólo espero que mi generación no se lamente de no haber hecho algo, y al paso de los años el mundo nos reclame nuestra indiferencia y Dios nos demande por haberle representado tan mal… 




*Me limito a reconocer que su definición sería una tarea compleja, y yo utilizaré 2 de sus posibles acepciones. 1) La del cuerpo de Cristo que incluye a todos los seguidores de Jesús en quienes habita el Espíritu independientemente de su filiación religiosa y 2) La de los grupos establecidos que utilizan el nombre de “iglesia” para definir su posición y que se han institucionalizado en sus formas (tengan o no un reconocimiento gubernamental).

25 noviembre, 2013

Buenas Noticias en Los Juegos del Hambre*

Vi la segunda película de los Juegos del Hambre el sábado. Justo al salir del cine, Abdiel y yo comenzamos a platicar algunos temas que en apariencia nos sugiere la historia. No estoy segura que las películas o la novela misma se hayan escrito con esos temas al centro, por lo que comparto principalmente mis reacciones, sin el intento de imponer mis ideas a la novelista o el guionista de cine. Aquí va: Lo primero que observé fue la Esperanza, rodeada de resistencia y sacrificio. Percibí una crítica al sistema global: a la pobreza rampante, la injusticia social, el pan y circo de los medios de comunicación y la normalización de la violencia. Los paralelismos con la realidad sugieren a nuestra imaginación pensar sobre nuestros contextos. El tema del amor, aunque un tanto romántico e idealizado, también está presente; su fuerza para inspirar aparece como el motor de las rebeliones.

En la segunda película yo estaba más sensible al tema de la Resistencia y la Resiliencia del ser humano. La primera en las maneras que podemos hacer frente a los grandes monstruos que gobiernan el mundo bajo sistemas, gobiernos o corporaciones, y la segunda en la capacidad para reponernos del dolor y encontrar esperanza. Tenía presente las maneras que los cristianos en el primer siglo enfrentaron  al Imperio Romano a través de decisiones sencillas y cotidianas que fueron minando las bases mismas del Imperio fundado en la desigualdad del ser humano. Y pensaba también en lo que permitió la vida y el fortalecimiento de los seguidores de Jesús, pese a la condena que llevó a muchos y muchas a la Arena pública a morir como entretenimiento para el pueblo.


En el Nuevo Testamento no nos habla de cómo hacer una revolución y acabar con la opresión, pero la vida que ofrece, el amor que modela y la igualdad que declara, son siempre una afrenta para aquellos (aún si llevan el nombre de iglesia) que abusan de poder, se sirven del débil y mantienen en ignorancia a las mayorías. Me gusta cómo mucho de esto se comunica a través de relatos e historias en la vida de Jesús, se encarna en diferentes culturas y realidades en el libro de los Hechos y se desafía a comunidades e individuos a vivir en esta nueva vida con todas sus implicaciones familiares, políticas y sociales.

Vi en la película la relevancia de algunos de éstos temas y me animó pensar que aún si es tan sólo una historia novelesca, ésta nos ofrece una posibilidad de redención. Incluso nos apunta al amor y el sacrificio como vías para la salvación. La gente no es perfecta, pero son capaces de algo bueno. Sin embargo, al salir de la película con un “buen sabor de boca”, reconozco que su propuesta no es popular en la vida real. Podemos aplaudirlo en el cine y ser fascinados por su posibilidad, pero en lo cotidiano nuestro mundo ni lo elogía ni lo imita. No nos gusta la idea de ser siervos, de amar hasta darlo todo, de sufrir por no acomodarnos al status quo o que otros piensen que somos unos tontos porque no corremos como locos buscando sacar provecho de “todo lo que nos ofrece la vida”. 

¿Por qué nos sentimos fascinados por estos valores, pero no los vivimos? ¿Dónde está el problema? ¿Por qué aún si reconocemos que el amor, la igualdad, la integridad, la humildad y el servicio son revolucionarios no lo practicamos en nuestro contexto inmediato: con la familia, los vecinos, u otros que nos molestan o lastiman? 


*Algunas aclaraciones: En este escrito no pretendo un análisis de cine ni una crítica elaborada de su argumento. De hecho, no he leído las novelas, y estoy refiriéndome específicamente a las dos películas que han producido para el cine

16 noviembre, 2013

De ser "justificados" a ser "habitados" por Dios*

Las clases que tomé la semana pasada sobre Gálatas y Romanos se centraron mucho en el tema de la “justificación”, la ley de Dios, la gracia y la vida en el Espíritu. Esto es porque estas 2 cartas escritas por el apóstol Pablo tocan estos temas, en respuestas a los conflictos de las primeras comunidades cristianas. He escuchado decir que el corazón de la teología paulina se centra en la justificación de Dios por medio de Jesús, y leyendo estas cartas, es fácil estar de acuerdo. No obstante, hay otro tema que mi profesor ha remarcado y que encuentro con mayor insistencia e importancia con Pablo: la vida en el Espíritu. De hecho, todas las cartas, casi al final, proveen un elemento ético que no está centrado en reglas, sino en una vida gobernada por la Vida misma de Dios en la vida del creyente.

Creo que antes no hubiera podido explicar tan bien la relación con el cómo vivir y la vigencia o no-vigencia de las leyes dadas por Dios en el Antiguo Testamento. Pero ahora tiene más sentido, ante la gracia de Dios en Jesús, reconocemos que somos justificados (cosa que la ley no podía hacer), es decir estamos en correcta relación con Dios, ya no somos sus enemigos, sino sus amigos. El concepto de sólo pensar que Dios nos perdona se queda corto, por medio de Jesús entramos en relación con Dios, y todo cambia. Pablo y otros judíos podrían obedecer toda la ley, pero su relación con Dios nunca dependió de eso, sino de un Dios que constantemente se dispuso a amar, perdonar y hasta pagar por el precio de una plena reconciliación.   La ley ya no tiene validez y ha sido superada por Jesús.

Muchos de ésos conceptos podrán parecer muy técnicos o teológicos…Creo que para entenderlos y explicarlos deben experimentarse primero. Podemos explicar la justificación por la fe, e invitar a la gente al sacramento que firma este tipo de creencias, sin embargo, la vida en el Espíritu no tiene ley que se le oponga y la seguridad de su promesa es Dios mismo habitando en el seguidor/a de Jesús. Resulta también, que según Pablo, creer en Jesús no sólo transforma la vida sino también revierte estructuras, porque cambia la manera en que entendemos todas las relaciones humanas. Al extremo de llamar un esclavo fugitivo y enviarlo de regreso a su amo, con la esperanza de que será recibido como un miembro más de la familia. Esto como resultado de la vida de Dios en una comunidad.


Ahora me parece muy interesante que los cristianos queramos imponer o agregar reglas y formatos a la salvación de las personas. O consideremos que la vida cristiana consiste en prácticas externas y tradiciones humanas. Que pensemos que si alguien no está yendo a la iglesia o no ha participado de ciertos sacramentos no puede ser cristiana. La evidencia de nuestra fe está en el Espíritu de Jesús que habita en nosotros. En una vida que refleja el carácter de Jesús: manso, humilde, amoroso, inclusivo y paciente con todos, en especial los marginados. ¿Por qué pensamos que ser poderoso, exitoso o autosuficiente es señal del poder de Dios? ¿Dónde dejamos al Mesías crucificado que deja claro el costo de seguirle? ¿Será que su mismo Espíritu que habita en el creyente nos llevará a negar con nuestros actos los valores mismos de su Reino? 

*creo en la "justificación por la fe" que tenemos por medio de Jesus, pero también creo que el corazón de la teologia paulina no se reduce a ésto y la constante invitación es a vivir en el Espíritu, es decir, a vivir como Jesús. Esto es sólo posible porque la "justificación" permite una vida diferente, la vida de Dios en el ser humano. 

08 noviembre, 2013

El valor que tod@s poseemos

Una mejor comprensión de la Biblia y su Dios me ayudan a entender mejor la dignidad e igualdad que todo ser humano posee. La realidad social, la iglesia y muchas veces la familia tampoco reflejan esta verdad. Los niños no son escuchados ante su corta edad y limitaciones, a las personas con discapacidades se les considera menos por su incapacidad de producir algo, las mujeres son “inferiores” a los hombres y se justifica bajo preceptos religiosos.  Los pobres, extranjeros o indígenas son abusados y explotados porque no tienen las mismas oportunidades y se les juzga según el más fuerte. ¡Qué opresora es esta realidad para muchos y muchas!

Con una mirada atenta a mi ciudad caigo en cuenta del pecado que mata al prójimo al no relacionarnos con dignidad y menos, con amor. Los niños son tratados con dureza y poca consideración, los discapacitados son abandonados y vistos como una carga social, las mujeres son un objeto sexual para el placer y sirven a las necesidades del varón. Los pobres, extranjeros e indígenas son marginados, invisibilizados y explotados por los poderosos. Una realidad dolorosa.


¿Qué buena noticia ofrece el Evangelio de Jesús para todos estos oprimidos y explotados? ¿Por qué creo que el Evangelio no es un discurso religioso sino un mensaje que todos y todas deben escuchar? ¿Qué me mueve a entregarlo todo para que otros puedan comprender y palpar la relevancia de un carpintero que vivió hace 2000 años? Algo sucedió cuando Jesús anduvo entre nosotros.  Tal vez su mensaje ha sido opacado por slogans religiosos que ofrecen escapes de la realidad a un cielo inmaterial, prosperidad económica sin considerar el hambre de multitudes o una vida sin problemas que no se identifica con el dolor. Pero lo que Él hizo en la historia humana no tiene paralelo. La experiencia de quienes le conocieron en vida (o después de ella) es evidencia de una realidad transformadora que trastocó los símbolos de una cultura y sus efectos han transformado al mundo.

Por Jesús tenemos acceso y conocemos al Dios que nos creó a todos con dignidad e igual valor y ante Su cruz estamos en terreno nivelado. ¡Suena a locura si lo pienso a ligera! Pero mi experiencia también fue afectada por el encuentro con el carpintero de Nazaret. Ahora creo en un Dios que no solo creó al ser humano, sino que se encarnó para que le conociéramos y se puso a nuestro nivel. Nos mostró su amor al morir por nosotros, sometiéndose a sus propias reglas del juego, para revelar una historia  donde su amor es constante, su justicia es perfecta y su restauración es segura.


¿Cómo vivir ahora? Nadie puede creer que es más por su estatus social, sexo, nacionalidad, poder, edad, inteligencia o experiencia. Ir a la universidad no me hace mejor, ser mujer no me quita valor, el pobre tiene dignidad, tener credenciales de primer mundo no es razón para el orgullo…  Tal vez los mejores reflejos de esta verdad en mi vida serán la esperanza compartida con quienes sufren, el sufrimiento por no ceder a las estructuras, mi arrepentimiento constante ante las veces que falle y  la resistencia ante un sistema que se resiste a la vida


17 octubre, 2013

El lenguaje apocalíptico

La manera en que se dibuja ante nosotros el escenario del primer siglo de nuestra era, es clave para comprender lo que los escritores del Nuevo Testamento pensaban acerca del “fin” No podemos llevar nuestros prejuicios y comprensión del s. XXI e imponer esa mirada a textos escritos hace dos milenios. Posiblemente nuestra incomprensión de la historia nos ha llevado en una dirección equivocada al acercarnos a la Biblia y nuestras expectativas acerca del fin del mundo estén más influidas por ideas griegas u otras lecturas posteriores. Muy seguramente nuestra “esperanza futura” está más informada por películas o algunos textos descontextualizados, donde lo que predomina son desastres naturales y muchos elementos de ciencia ficción.

¿Qué es el lenguaje apocalíptico? ¿Por qué es importante entender el lenguaje apocalíptico en relación a las expectativas de los judíos en el primer siglo? ¿Cómo leer a los profetas con su lenguaje figurativo? ¿Qué hacer con las palabras de Jesús y otros escritos del Nuevo Testamento que hacen relación al final de los tiempos?

N.T. Wright en su libro “The New Testament and the People of God”, plantea su tesis sobre cómo podemos acercarnos a la Biblia y estudiarla, haciendo justicia al tipo de literatura que nos presenta. Uno de sus estudios es acerca de lo “apocalíptico”, y explicado de manera sencilla, es el tipo de literatura y lenguaje que expresa la esperanza en la vindicación de Dios para el pueblo de Israel. En esto quisiera elaborar sobre 4 aspectos sobre los cuales Wright elabora:
  1. Es una forma literaria y una convención lingüística. No se pueden leer literalmente, tienen múltiples niveles de significado y están cargados de metáforas y símbolos porque intentan expresar la manera en que Dios intervendrá en la historia, por lo cual aluden a otros eventos históricos. Buscan la manera de investir de significado a eventos que tendrán una trascendencia cósmica. (Ejemplo de ello son los profetas del Antiguo Testamento y muchos otros más que son extra-bíblico). 
  2. Apocalíptico no significa que éste mundo dejará de existir en espacio y tiempo, sino la creación de un nuevo orden mundial. No existe ningún elemento en la literatura de la época, ni de la cosmovisión judía, sus símbolos o sus creencias básicas que nos lleven a pensar que ellos esperan que este mundo llegue a su fin. Esto rompería con las creencias basadas en un Dios creador, comprometido con su creación y que actúa en la historia. Los elementos literarios que encontramos donde se habla de astros, terremotos y otro tipo de cosas, son formas de ilustrar la fuerza de este nuevo orden y su transformación. Un ejemplo de esto es que la salvación para los judíos implicaba la liberación de la opresión, la paz (Shalom) y bienestar de Dios, el perdón y el reinado de Dios, pero nada de esto tenía tintes escapistas del mundo, sino insertan su esperanza en el mundo.
  3.  Existen diferentes contextos para el lenguaje apocalíptico que debemos considerar. El personal implica que pueden ser revelaciones divinas o formas de proveer enseñanzas que inviten a la esperanza en medio de contextos de persecución y dificultad. Esto nos lleva a considerar el contexto social y reconocer que este tipo de literatura es un recurso subversivo para los grupos oprimidos. En su consideración histórica entendemos que este tipo de literatura no fue usada siempre o entendida de la misma manera por todos, pero sí fue un recurso para proveer esperanza. La idea de Mesías puede ser un ejemplo, porque estaba presente en la mente de los judíos, pero se entendía diferente de acuerdo al momento histórico de Israel y no significaba lo mismo para todos los grupos. 
  4. El lenguaje es representativo. Usa símbolos e imágenes para representar pueblos y razas, hace también representaciones sociológicas de una persona por un grupo mayor o metafísicas donde un ser divino representa seres terrenales. Estas imágenes son recursos para dejar ver la relación entre el mundo celestial y el terrenal, y deben entenderse de forma metafórica. Las bestias y otras criaturas posiblemente celestiales nos ilustran sucesos terrenales de manera exagerada y pintoresca, para dejarnos observar mejor su significado y nos llevan a imaginar el drama. No son explicaciones directas y claras, porque los sucesos son eventos históricos complejos y Dios mismo está actuando en la historia humana para restaurar el mundo a una “nueva creación”.


El lenguaje apocalíptico nos cuenta historias del obrar de Dios en la historia. No podemos acercarnos a pasajes como los de Marcos 13 o el Apocalipsis de la misma manera. No podemos esperar que bestias surjan del mar o que la luna se convierte en sangre (literalmente). Tampoco creo que podemos decir que sabemos exactamente cuándo y cómo sucederán las cosas. El lenguaje apocalíptico dibuja historias subversivas de esperanza, pero no lo detalla todo, no es su propósito.  Entender un poco mejor me desafía a leer la Biblia con más humildad, para intentar comprender mejor su contexto y al mismo tiempo hablar de la nueva creación, del nuevo orden mundial, de la resurrección de los muertos, del reinado justo del Rey, Siervo y Mesías crucificado, del perdón de pecados y de la salvación desde una óptica bíblica sin cargarle todas mis expectativas y perspectivas desde el siglo XXI. 

11 octubre, 2013

Lecciones en el viaje

Después de 3 días en casa, quiero compartir un poco de lo aprendido en estas últimas 3 semanas de viaje (principalmente en Chihuahua y Sinaloa). 

  • Somos llamados a hacer misión en comunidad. Estoy agradecida por mi compañera en este viaje, quien es amiga y colega en la misión. Y también por aquél que es mi compañero de caminar, estemos cerca o lejos. 
  • El cansancio es real, y es importante buscar espacios para orar, apartarse, disfrutar, reir, platicar, llorar. 
  • Dios está trabajando antes, durante y después en cada lugar visitado. Es muy emocionante ser parte o espectadora de un poco de todo lo que Él hace. 
  • Soy más frágil de lo que pienso. Entre la fragilidad física ante los cambios bruscos de temperatura y los constantes imprevistos, es evidente que soy vulnerable y muchas veces tengo menos fuerzas, salud y ánimo del que quisiera. 
  • Al dar, recibo de otros. Cada vez que alguien me da las gracias por algo que dije o hice, solo pienso que yo soy mucho más bendecida al ver a Dios en la vida de las personas o en las circunstancias orquestadas por Él. 
  • Las prioridades no cambian. Las personas siguen siendo lo más importante, las que se quedan en casa y las que conozco en el camino. 
  • No tengo el control, y debo aprender a descansar en Dios, aún en medio del dolor y la incertidumbre. 
  • Es bueno planear de antemano: pensar el tiempo para estudiar, estar con gente, preparar materiales y dosificar los tiempos. Pero aún con todo esto, requerimos flexibilidad.

No cabe duda  que el desafío es y será seguir  siguiendo a Jesús aún cuando las exigencias de la vida aumentan. En este viaje fue muy claro que la vocación tiene un costo y las cosas no son fáciles, PERO la historia de Jesús, enmarcada en la Gran Narrativa del Dios que redime, me cautivó y me invita a poner la vida por razón de Su reino... Aquí vamos...

01 octubre, 2013

¿Qué pasa en las iglesias que no hablamos de Jesús?

Ahora me doy cuenta que esto no es imaginación mía, los estudiantes con quienes comparto la vida en diferentes partes del país lo confirman. Sabemos que existió Jesús, asumimos que conocemos a Jesús, hablamos en su nombre, pero su Historia está lejos de nosotros. ¿Cómo fue? ¿Qué hizo? ¿Qué dijo a qué personas? ¿Cómo se condujo, qué enseñó? Recordamos algunas de sus historias, pero muchas están vaciadas de contexto y humanidad.


Estoy muy sorprendida de articular esta realidad que corresponde a una buena parte de la iglesia evangélica en México. Estoy consciente de esto desde hace tiempo, pero me resulta cada vez más alarmante. Mi experiencia universitaria fue un re-descubrir a Jesús y desde entonces no me canso de considerar la forma en que muchos problemas y carencias de  nuestras iglesias son resultado de ignorar la vida, obra, muerte y resurrección de Jesús, en su contexto histórico y sus implicaciones para el día de hoy.

Jesús parece tan lejano de muchos. En la iglesia, los jóvenes y adultos logran articular frases teológicas que resumen verdades bíblicas, pero no recuerdan las historias que dieron vida a estas frases. A los niños les enseñan historias bíblicas con enseñanzas morales, pero muchos tampoco conocen a Jesús. ¿Qué nos pasó?  Si él es tan fascinante, maravilloso e impredecible, ¿por qué lo encajonamos y lo encarcelamos en nuestras definiciones, atándolo a lo que podemos manejar y domesticar? ¡Tal vez por eso muchos no quieren saber nada del Cristianismo!

No sabemos contar la mejor Historia existente y hemos perdido de vista que Dios es el narrador por excelencia. Inventó la mejor, su Gran Narrativa, y en medio de su Historia, tejió muchas otras. Es un Dios que irrumpió encarnándose y se hace presente ahora por medio de personas que le siguen. No hemos aprendido de Jesús mismo quien contó historias que apelan a nuestra humanidad, que nos insertan en Su narrativa y mueven a una respuesta.  Este Jesús demuestra el significado de ser human@ plen@. Recordando a Ernesto Sábato en su libro Antes del Fin, él habla de la valentía necesaria para tomar al mundo como tarea propia y luchar por recuperar la humanidad perdida; en mi interpretación, su llamado refiere a Jesús mismo, como ejemplo de humanidad y combate por ella hasta la muerte. ¿Dónde están esos hombres y mujeres?   

En los viajes y en la casa me he topado con tristeza la ignorancia del Jesús bíblico, del Dios crucificado, el Siervo Sufriente y el Amigo de pecadores y prostitutas. Lo hemos olvidado, nosotros que llevamos su “apellido” y apelamos a su causa, nos hemos entronizado en una espiritualidad vacía de vida, desconectada del mundo y sin relevancia. Hemos resultado más espirituales que Jesús, y los que buscan respuesta en nuestros templos se retiran tristes o compran productos de consumo que solo satisfacen necesidades temporales. Pero, ¿qué historias les contaría Jesús a los líderes religiosos de hoy para confrontarlos? ¿Qué parábolas contaría a sus seguidores para animarlos y desafiarlos a creer? ¿Qué historias escenificaría y contaría a los estudiantes reunidos en las grandes plazas universitarias? ¿Cómo se acercaría con los migrantes que piden pan en nuestras ciudades?



De nuevo la invitación para mí, para ti, para todos: ¿Quién es Jesús

28 septiembre, 2013

"No sabemos estar solos"*

Para ti, que en no sé qué momento exacto empecé a amar como nunca imaginé, y que supongo que no fue un momento, sino un caminar juntos los últimos 8 años de nuestras vidas.

La vida cambia de pronto, su rumbo es inesperado, y nos enseña que nuestra fragilidad es evidente y muchas veces desconcertante. Lo hemos hablado y orado tanto, que no me sorprende vivirlo, pero tampoco es fácil su experiencia. No esperaba recibir malas noticias al viajar, de un accidente automovilístico,  sentir la distancia con dolor y la preocupación por ti y por nuestro querido amigo quien te acompañaba en el auto. No supe cómo reaccionar, qué pensar, qué decir, sólo quería estar contigo, abrazarte y supieras cuánto te amo, cómo agradezco a Dios por tu vida y la constancia con la que elevo mis palabras a Dios por quien eres y lo que vas siendo, en manos de nuestro Dios.

Bien dijiste hace algunos días, que la distancia nos “curte”, va fortaleciendo este amor y compromiso, el cual también se enreda de bella manera con un compromiso mayor con Aquél que nos llamó. No me había dolido tanto la distancia, creo que por eso me vine a escribirte, para acortarla, para hacer algo más que orar, pensarte y amarte en silencio. Quiero estar contigo, aun sabiendo que estas distancias serán constantes, prefiero estar contigo así, sabiendo el costo. Prefiero ser contigo, aun cuando eso venza día a día mi miedo a amar, sufrir y extrañar…

Abdiel, Dios nos ha cuidado de manera impresionante. Estando acá, en otra ciudad paralela a la nuestra, me supe amada, afirmada y cuidada por Dios aún en medio de la incertidumbre. Sé que tu experiencia fue igual. La velada de oración a la que te dirigías con nuestro amigo, fue un oasis de consuelo, refugio, descanso y comunidad. Somos parte de una comunidad maravillosa, que aún en sus imperfecciones, reflejan la gloria de nuestro Dios. No pido más…

Después que hablé contigo, después de llorar acá, me quedé pensando lo limitada que soy, en lo mal que se siente, pero en lo bueno que es Dios al no esperar que yo resuelva las cosas, ni tú tampoco, sino su ánimo para que confiemos. Nos ha enseñado a orar en los salmos, los benditos salmos con los que muchas veces no nos identificamos, pero de pronto cobran sentido… Supongo que seguiremos aprendiendo, seguiremos caminando hasta que Dios quiera que todo esto sea plenamente renovado, continuaremos sufriendo y amando, llorando y riendo, recordando y llevando vida a otros.

Y mientras que estoy acá, te escribo, te pienso, agradezco, clamo al Juez justo e intento descansar en nuestro Dios que nos toma en sus brazos, como una mamá lo hace con su bebé.


Te ama,
Alejandra

PD. Coincido con lo que escribiste, "No sabemos estar solos"

12 septiembre, 2013

Mis prejuicios y otros pensamientos

Me encuentro en una aventura esperada por algunos años, pero a la vez sorprendida por sus desafíos. Esta semana comencé - a distancia-mi primer materia de la maestría: Fundamentos del Nuevo Testamento. Solo llevo una semana de clases, con sus lecturas, participación en los foros, escuchando clases y re-acomodando los tiempos. ¡Ha sido un reto, pero lo he disfruto! 

 Lo primero que me soprendió fue el contenido del primer libro: sobre epistemologia, estudio de la historia, crítica literaria, teología, cosmovisión y propuestas teóricas que lo integran todo. Confieso que pensé que iriamos directo al contenido del Nuevo Testamento, pero no ha sido así, hemos empezando por el principio. No estaba lista para esto, pero la lectura, escuchar las clases, compartir un poco de lo aprendido y ser parte de un estudio biblico con amigos de años me ayudó a situarme en la importancia de lo que ahora aprendo.

Una de mis primeras tareas fue pensar de qué manera mi marco conceptual define la manera en que interpreto la Biblia (dando por hecho de que todos tenemos preconcepciones) y considerar mis prejuicios y sesgos (positivas o negativas) al hacerlo. No voy a escribir el resultado de mi tarea en esta publicación, pero sí algunas ideas que vengo re-pensando y otras "medio nuevas": 
  • No existe conocimiento neutral u objetivo, es una ilusión de la Ilustración y el positivismo que mucho daño nos ha hecho. 
  • Aún cuando no podamos ser neutrales, sí podemos conocer "algo" y relacionarnos con "eso"
  • Mis marcos conceptuales o cosmovisión afecta la manera en que me acerco a la Biblia, esté o no consciente de ello
  • Mis prejuicios y sesgos, debido a la tradición religiosa que pertenezco, las comunidades en las que participo, mis experiencias de vida y mi cultura, afectan en gran medida la manera en qué comprendo la Biblia y sus historias. 
  • Estar consciente de algunos de mis prejuicicos y dejar que mi cosmovisión sea desafiada por la Historia de la Biblia es un paso para conocer
Una de las cosas más lindas que acompañaron la experiencia de la maestría esta semana fue el estudio biblico con Pedro, Pahola y Abdiel (que tenemos desde estudiantes en 2007). No cabe duda que ante la búsqueda honesta, un corazón humilde y la apertura a ser "descubierta" y confrontada, las historias de la Biblia desafían las historias de nuestra cultura, y nos meten en Su historia. 

04 septiembre, 2013

Dios justo en un mundo injusto

Llego a casa, leo las noticias, escucho lo que sucede en mi país, el drama político nacional y la escena mundial:  las cosas no son muy alentadoras. Pareciera que el mal triunfa cada vez que muere alguien víctima del narcotráfico, cuando los pobres se hacen más pobres, cuando los malos logran pasar leyes o decretos y cometen injusticias con el respaldo del poder, beneficiando a unos cuantos y satisfaciendo su ambición. 

¿Cómo leer todo esto? ¿Cómo vivir en un país así: tan indiferente de los necesitados, gobernado por una clase política voraz y sin temor de Dios?

El Salmo 36 hace una comparativa interesante: 

 La transgresión habla al impío dentro de su corazón;
No hay temor de Dios delante de sus ojos.
 Porque en sus propios ojos la transgresión le engaña
En cuanto a descubrir su iniquidad y aborrecerla.
 Las palabras de su boca son iniquidad y engaño;
Ha dejado de ser sabio y de hacer el bien.
 Planea la iniquidad en su cama;
Se obstina en un camino que no es bueno;
No aborrece el mal.
 Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta los cielos,
Tu fidelidad, hasta el firmamento.
 Tu justicia es como los montes de Dios;
Tus juicios son como profundo abismo.
Tú preservas, oh Señor, al hombre y al animal.
 ¡Cuán preciosa es, oh Dios, Tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de Tus alas.
 Se sacian de la abundancia de Tu casa,
Y les das a beber del río de Tus delicias.
 Porque en Ti está la fuente de la vida;
En Tu luz vemos la luz.
 Continúa Tu misericordia para con los que Te conocen,
Y Tu justicia para con los rectos de corazón.
 Que no me alcance el pie del orgullo,
Ni me mueva la mano de los impíos.
 Allí han caído los que obran iniquidad;
Han sido derribados y no se pueden levantar.

El salmista observa al malvado y cómo actúa, lo ve, no es indiferente, y se lo dice a Dios en oración, porque Dios tampoco lo ignora ni lo pasará por alto. El contraste viene cuando se habla del carácter de Dios: misericordoso, fiel, justo y sustentador. Si tenemos idea de la justicia y un celo por ella, es porque así fue creado el mundo, porque es el sello de quien lo creó. Un Dios justo y misericordioso, que al encarnarse muestra de manera tangible lo que esto significa al morir en la cruz y vencer a la muerte. Un Dios que no solo ama al ser humano, sino también a los animales que él creó con imaginación. Él es el Dios de la vida, a quien oramos también pidiendo no caer en el orgullo o actuar con maldad e injusticia. A quien pedimos misericordia y recibimos Su gracia cuando reconocemso que también somos egoístas. 

No es un Salmo que nos invite a escapar del mundo. Pero da Esperanza, apunta a Dios y me invita a vivir siendo reflejo de su justicia.

29 agosto, 2013

Orando los Salmos

Va un mes que comenzamos a leer y orar los Salmos como parte de nuestro devocional diario (Abdiel y yo). Ha sido una experiencia muy enriquecedora e intensa. Nunca pensé que los Salmos trajeran consigo tanta emoción, confrontación y búsqueda por justicia. 

Les comparto algunos "descubrimientos": 

  • Los Salmos son nuestro "libro de oración" (en palabras de Dietrich Boenhoeffer) y nos enseñan a orar. 
  • Aún cuando no siempre me identifico con los sentimientos expresados en los Salmos, éstos me invitan a orar lo que es importante, a tener empatía y a no esconder mis verdaderos sentimientos. 
  • Hablan mucho acerca de la justicia. La revelación de Dios a partir de la Ley dada al pueblo de Israel es la de un Dios justo, contrastando fuertemente con los pueblos de la época veterotestamentaria. 
  • La soberanía, el reinado, el poder y la gloria de Dios están siempre presentes. A la vez que la imagen del Dios cercano, defensor del débil, que cuida a su pueblo. 
  • Los salmistas expresan lo que sienten, no lo disfrazan, hablan de su enojo, incomprensión, duda, odio, amargura y su propio pecado. Confían que Dios sabrá mejor qué hacer con todo eso que tienen dentro. 
  • Como dice C.S. Lewis, los salmos deben leerse como poesía. Están llenos de paralelismos, alegorías y ritmos. Son palabras para ser cantadas, reflexionadas y guardadas en la memoria. 

Aún nos quedan unos 4 meses para caminar con los Salmos, por lo que seguramente compartiré más sobre esta aventura, en este espacio. 

22 agosto, 2013

Aprendiendo a descansar

El descanso se vuelve urgente cuando las exigencias del trabajo y la vida aumentan. Si no aprendo a descansar, reconocer mi etapa de vida y sus ritmos, será difícil mantenerme en pie. 

Río de mi misma cuando pienso la dificultad que me plantea el descanso, más que el trabajo. Pienso en muchas de las posibles explicaciones. Algunas son sencillas y tienen que ver con mi personalidad inquieta y visionaria, pero otras tienen raices más profundas en mi identidad y búsqueda por aprobación. No es facil entrar en estos terrenos complicados y en ocasiones dolorosos. Pero creo que estoy en buen momento de escarbar un poco, porque no quiero quemarme, ni terminar enferma ante mucha actividad sin poder detenerme a tiempo y llevar ritmos de vida sanos. Tampoco quiero caer en el engaño de pensar en mi trabajo para el Reino como indispensable, y dejar de ver al Señor de la obra. Ayuda ser parte de una organización que anhela invitar a la gente al descanso y no a hacer actividades, como dice Daniel Bourdanné. 

Estoy consciente que mi trabajo tiene horarios muy flexibles, viajes largos, implica conversaciones profundas con diversas personas y muchas sorpresas, ¡y lo disfruto! Pero al mismo tiempo, trae consigo cansancio profundo, emociones encontradas, cambios inesperados y dolor en muchas partes del camino. La mayor parte del tiempo es casi imposible separar la vida del trabajo ministerial. Sumando a esto mi caminar personal con sus crisis y procesos, para lo cual el descanso, el espacio oportuno para la obra de Dios en el corazón y la recreación son fundamentales. Es en el detenerme y disfrutar cuando reconozco el valor de ser y no sólo de hacer, y lo mismo en otros y otras. 

Algunas preguntas que me ayudan en el camino: 

  • Cuándo hablo de descansar o tomar un día sabático, ¿qué cosas debo hacer o dejar de hacer?
  • ¿Qué cosas me producen descanso? ¿Qué cosas drenan mi energia?
  • ¿Cómo planeo mi semana de trabajo, de manera que el descanso es fundamental y no opcional? 
  • ¿De que manera puedo planear mis días de trabajo, para que al final no quede sin energía? 
  • ¿Qué ritmos de trabajo pueden ser más sanos y adecuados?
  • ¿cómo decido que cosas implementar en la agenda de la semana? ¿Qué me motiva a decir que sí y sobrecargarme de reuniones y trabajo?
  • ¿Cuáles son algunos límites sanos para mantener el equilibrio? 

Cómo podrás ver, esta publicación plantea más preguntas que respuestas, sin embargo 
son importantes, y yo misma estoy en el proceso de responder y trabajarlas. Es un desafío y una invitación escribir sobre este tema, cuando es algo que no hago bien ni domino, sin embargo, al estar preparando un material para compartir con líderes estudiantiles sobre la Administración del tiempo (mismo que compartiré en este blog en un par de semanas), es un ejercicio de sinceridad y para reconocer la importancia del descanso en la Adiministración del Tiem
po. El descanso no como la ausencia de actividades, más bien, el lugar para el reencuentro con Dios y los demás, y una forma de resistir a la violencia de nuestro tiempo y su activismo compulsivo.  

15 agosto, 2013

Formar equipo y trabajar juntos

Una de las cosas que considero que el Señor me invita a hacer en estos años es a formar equipos y ser parte de comunidades de discípulos que amen a Dios, su Palabra, su prójimo y la Universidad.

Consejo Nacional Estudiantil de COMPA, 2008
Toda mi labor en Compa ha implicado trabajar con personas y hacer equipo. En el trabajo local, siendo líder estudiantil, nosotros armábamos las actividades del semestre y soñábamos juntos, con algun asesor que actuaba de cómplice. Cuando estuve en el Consejo Nacional Estudiantil (CNE) aprendí más de todo esto y de la importancia de ser comunidad con personas de diferentes partes del país, para organizar mejor la iniciativa estudiantil en varias áreas y ser apoyo al movimiento nacional. Cuando comencé como obrera local en Tijuana, hace casi 4 años, eramos un grupo de amigos quienes crecimos juntos como estudiantes, y en ese entonces nos tocó organizar el trabajo en las 3 ciudades donde había Compa en Baja California. Ha sido un proceso de formación y entrenamiento en el camino. Reconozco que aún tengo mucho que aprender al andar junto a otr@s con un propósito común, pero vale la pena. 

Equipo Nacional de Compa 2012
Ahora formo parte de dos lindas comunidades de trabajo: el equipo nacional de Compa y el de la región donde soy obrera. Agradezco el privilegio de trabajar junto a personas talentosas y convencidas de la obra estudiantil en el país, de quienes aprendo mucho. Y también en la responsabilidad de asumir mi llamado con amor, disciplina y esfuerzo constante para ser fiel en el día a día. El equipo que dirijo en la Región Noroeste ha sido una escuela de formación sobre el tema. He trabajado de manera empírica los últimos 2 años, pero también he visto la necesidad de aprender de otros sobre las mejores formas de guiar, estimular y supervisar a un grupo de personas a quienes respeto, amo y busco servir. Por eso escribo sobre esto, como un ejercicio de reflexión y aprendizaje...

Cuando comencé como obrera regional, recuerdo que la invitación fue a formar equipo con los que estaban, así que seguí el consejo de seguir por el camino andando. Todos reconocíamos tener un llamado y un compromiso, pero nunca pensé en una filosofía de trabajo o algo parecido. Los años han pasado y el equipo cambió, no somos los mismos (aún los que nos quedamos hemos cambiado con el tiempo) y hemos crecido juntos. Ahora tenemos más variedad en las edades, con experiencias de vida distintas y con personalidades francamente muy diferentes, pero un deseo de trabajar juntos para el Reino. Todo esto me ha llevado a pensar, orar, trabajar y reflexionar más sobre los desafíos de liderar un equipo donde todos puedan explorar su vocación hacia la universidad, servir, amar, crecer, tener la libertad de vivir sus procesos y la iniciativa para comenzar nuevos proyectos.  
E s t o y    a p r e n d i e n d o   e n   e l   c a m  i n a r ... 


Asesores y voluntarios BC 2013
Para nuestro último retiro de planeación preparé un material que nos ayudara en nuestros objetivos como Equipo y sentara las bases para los nuevos integrantes. Tres palabras son claves: Compromiso, Lealtad y Transparencia. (En el EFO escuché la experiencia de otros y tomé algunas ideas...). Estuve preparando nuestro tiempo juntos con 3 semanas de anticipación, el material, el plan de trabajo y las reuniones previas. No lo hice sola, recibí apoyo de una buena amiga con mucha experiencia en la obra estudiantil, quien hizo preguntas clave para meditar y me ayudó a pensar el material. Me topé con algunos buenos tópicos de reflexión: Individualismo vs Comunidad, los dones del individuo y su interacción en el contexto de equipo, la confidencialidad, las formas de ejercer el liderazgo y otros sobre los cuales espero escribir después. Ahora les comparto un pedacito del trabajo, en su version breve: 

Filosofía del trabajo en equipo

Un equipo de trabajo es una comunidad con quienes hacer misión de cerca, con el compromiso de ser hermanos y amigos en la fe. Invitamos a que otros (estudiantes, profesionistas y familias) se sumen a la misión, al modelar formas sanas de relacionamiento, amor y servicio.
La fe cristiana y su peregrinaje no es un asunto privado aunque otros nos lo hagan pensar, sino algo que se vive en comunidad, sin embargo, eso plantea desafíos a nuestro individualismo, orgullo y autonomía. La idea no es ser todos iguales o rechazar nuestra individualidad, sino ser comunidad de fe, esperanza y amor, y descubrir más lo que eso significa.
  1. Compromiso con Dios, su Palabra y la obra estudiantil
  2. Lealtad unos con otros y hacia el proyecto común
  3. Transparencia en nuestras luchas, dificultades, expectativas y necesidades

¡Me encantaría leer tus aportes, preguntas o ideas sobre el tema de esta publicación!



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