29 diciembre, 2010

Estudiantes y la obra entre ellos

Este es mi trabajo y mi placer. Si hacer la voluntad de Dios produce un gozo indescriptible, el servir en la obra estudiantil ha sido esto. Tampoco ha sido perfecto, pero ha sido bueno, como todo lo que Dios hace. He aprendido mucho más de mis amigos estudiantes que lo que yo he podido enseñarles. Y les estoy agradecida. Han abierto sus corazones y me han dejado abrir el mio. Me han enseñado a escuchar y ponerme en sus zapatos o huaraches.

Me han dejado servirles. Me he sentado bajo los árboles, hemos abierto la Biblia y el corazón. Hemos compartido chai, café, té, nieves de yogurt, sushi y otras cosas. Hemos hecho galletas juntos y un pastel de chocolate con crema de cacahuate, un día bailamos salsa y otros más los hemos pasado frente al mar o soñando juntos. Me han visto cansada y no siempre en mis mejores momentos. Me han perdonado cuando he fallado y han señalado mis errores con amor.

En las diferentes relaciones con cada uno de ellos a quienes tengo el gusto de servir de manera individual o de forma comunitaria, he sido desafíada. Muchas veces me he quedado sin respuesta, he asumido sus dudas y su dolor. He visto mi egoismo y me arrepiento por no dar más cuando pude hacerlo. Quiero conocer más a Jesus como amigo para ayudarles a caminar con Él también, a caminar juntos. Me motivan. Me desafían a capacitarme y no tirar la toalla.

Con ellos veo como el Reino tiene que ver con las personas, que los agentes de la reconcialiación, la paz, el amor y la justicia somos personas, con sueños, experiencias, cicatrices y el Encuentro que ha transformado toda nuestra escala de valores. Mi oración es que Dios me permita seguir caminando con ellos y que juntos construyamos bajo la guianza del Maestro. Que no sólo me preocupe si estan en los eventos y reuniones, sino que su mente, corazon, voluntad y pensamientos busquen siempre estar bajo el Señorio de Cristo, en el discipulado que dura toda la vida. Que sus carreras sirvan a otros, que su dinero se invierta en el Reino, que sus familias se formen en obediencia, que su futuro lo modele el Señor.

Gracias por ellos. Aqui están algunos...

Papá y Mamá

Hace un par de días compartía con unos amigos cómo nunca imaginé que la vida en casa y en familia podía ser tan linda. Este año también fue especial por eso. No fue perfecto, pero fue el mejor.

Mis papás son tal vez el milagro más espectacular que he presenciado. Caminando con mamá a la iglesia, hace dos semanas, se me salió decirle que estaba orgullosa de ella porque sé cuánto ha luchado por ceder y entregar día a día su voluntad, caracter, formas de vida, ideas, sentimientos y problemas a Dios. Es admirable. Hace años, cuando recién comencé a caminar en amistad con Dios me frustraba y me molestaba mucho. No quería estar en casa y siempre peleábamos. Poco a poco Él cambió mi forma de verla y pude amarla. Ahora es mi mamá amada, mi amiga y compañera. Y por lo que he visto y recibido, sé que es una maravilla que ella ahora busque a Dios como lo hace, en respuesta a lo que Dios ha hecho por ella. Antes no entendía lo que leía en su Biblia, ahora, después de estudiar juntos como familia y de manera persona, ella puede explicarla a otros.

Mi papá es otra historia, siempre fue mi heroe y mi complice y hoy lo sigue siendo, de manera más realista. Él hace lo que yo quisiera hacer, pero ya no me alcanza el tiempo ni las fuerzas. Ahora sirve a un grupo de migrantes cada sábado. Los alimenta, piensa en ellos, ora por ellos y lucha junto con otros porque nuestra iglesia local trabaje en amar al prójimo, que es extranjero.
Él ha leído la mayoría de los libros acomodados sobre el escritorio, sobre misión integral, evangelismo, doctrina cristiana, espiritualidad, etc... Tal vez no tiene la elocuencia de un universitario ni lucidez de un joven, pero es un hombre de casi siete decadas que ha dejado que Dios voltee su mundo de cabeza y me ha enseñado la dependencia en Dios en el día a día. También lo admiro.
Este año también ha sido especial por ellos. Los amo con todo el corazón y oro porque Dios preserve sus vidas por muchos años más. Nos hacen bien a muchos.

28 diciembre, 2010

Amigas

Acabo de desvelarme con 2 amigas a quienes amo profundamente. Nosé si ellas lo saben o están conscientes de todo lo que he aprendido gracias a ellas y cómo Dios les ha usado para enseñarme sobre la vida, la transformación, el discipulado, la amistad y la misión.

Las conocí hace año y medio y soy testigo de la forma en que Dios transforma vidas de manera sobrenatural. Lo habia hecho en mi a los 15 años, lo hizo con mis padres a sus 50 y 60 años, lo ha hecho con estudiantes y profesionistas y lo hizo con ellas, mujeres jóvenes en su veintes.

Son una joya y ellas mismas han descubierto todo lo que son y lo he visto en sus ojos. Me he visto en ellas, a lado de ellas y acompañada por ellas. Me recordaron la sencillez de la fe, lo complejo de la vida, lo engañoso del corazón y lo importante que son los abrazos, los desvelos, las amigas y el tiempo para estar con el/la otr@.

Con ellas estudié todo el relato de Marcos sobre la vida de Jesús; redescubrì al Maestro. Con ellas he vuelto a estudiar el Sermon del Monte a conciencia, por ellas he orado y llorado. Por razón de lo que veo y quisiera controlar he tenido que arrepentirme. He experimentado el confiar en Dios, quien tiene en sus manos sus destinos y los mejores planes. Él las llama, mueve y cambia voluntades. Mi trabajo es compartir su buena noticia, caminar a su lado, ser ejemplo, amar, enseñar, ser amiga... y todo lo que pueda. Gracias Señor.Esta experiencia me marcó en este año.

23 diciembre, 2010

María

En la que ahora es mi tradición religiosa hemos relegado la historia de esta joven. Y no quiero tratar de decir todo lo que dicen las Escrituras sobre ella, sólo tomar oportunidad para ver su ejemplo y lo que ella nos dice sobre su Hijo y su Salvador, Jesucristo.

Hace poco leí una reflexión sobre sus palabras conocidas como El Magníficat, y me hizo reconsiderar lo que significó para ella aceptar la voluntad de Dios para su vida. Una mujer, comprometida a casarse, en una cultura machista, dispuesta a llevar en su vientre al Salvador. Una mujer humilde, como lo dice el evangelista Lucas, a quien desde el principio se le anunció que su pequeño era el Redentor de todos los pueblos, el Mesías prometido, por quien ella sufriría, como parte del privilegio de ser su madre.

¡Qué valor! ¡Qué confianza en Dios la de ella y su prometido José! Y también, qué difícil entender su situación: su gozo, sus dudas, su dolor, su intimidad con el Maestro, quien era su hijo. El punto no es centrarnos en María, pero así como aprendemos de otros discípulos, podemos aprender de ella. Quien dice la Escritura, guardaba todo lo que veía y se le decía sobre Jesús en su corazón. Allí atesoró lo que su hijo dijo, hizo y se anunció sobre él. Ella estuvo con Jesús en la cruz, sufrió su dolor, le siguió hasta allá, cuando otros seguidores se fueron. Y antes de eso, estuvo dispuesta a llevarlo en su vientre, muestra de su profunda confianza en la buena voluntad de Dios. En Jesús, ella también recibió el perdón de sus pecados, la reconciliación total con Dios y su alma en eso se alegraba: en la misericordia de Dios para con ella…

No sé cuánto sabía ella de lo que significaba el privilegio de ser la madre de Jesús y este canto me conmueve…

17 diciembre, 2010

Llevar un "estilo de vida sencillo"

En los últimos días releí el Pacto de Lausana y entre las muchas cosas con las que fui confrontada, desafiada, animada y reafirmada, me siguen dando muchas vueltas algunas frases del punto 9. Claro que podría hablar extensamente sobre todos los puntos, pero en especial, quiero hacer una reflexión personal de lo que esto significa para mí:

"...La meta debe ser, por todos los medios disponibles y en el más corto plazo posible, que toda persona tenga la oportunidad de escuchar, entender y recibir la Buena Nueva. No podemos esperar alcanzar esta meta sin sacrificio. Todos nos sentimos sacudidos por la pobreza de millones de personas y perturbados por las injusticias que la causan. Los que vivimos en situaciones de riqueza aceptamos nuestro deber de desarrollar un estilo de vida simple a fin de contribuir más generosamente tanto a la ayuda material como a la evangelización."

Hace algunos días platicaba con una estudiante, quien es amiga y lider estudiantil en Compa. Ella ha estado reflexionando mucho sobre la importancia de que la iniciativa estudiantil se vea también con la participación del sosten económico del movimiento y sus obreros. Ella lo ha compartido con otros estudiantes y han planeado una actividad durante una de las noches del campamento. Es un punto importante, que necesita hablarse responsablemente y que por tratarse de dineros, en nuestra cultura, siempre puede prestarse a malas interpretaciones.

Pero por mi parte, yo también he estado reflexionando sobre este punto. La misión a la que Jesús nos llama pide todo lo que somos y tenemos. Y de la misma manera, nuestros recursos monetarios deben usarse para este fin. No es fácil hablarlo, y quiero tener cuidado de articular bien mis palabras. Porque en muchas iglesias casi se obliga a los feligreses a dar ciertas cantidades de dinero y se les promete bendiciones (parece un intercambio moderno de indulgencias) mientras que en otros grupos, las personas se conforman con dar el 10% de su salario, sin preocuparse si ese dinero se usa para el extendimiento del reino y el otro 90% lo gastan irresponsablemente. Mi intención no es juzgar, porque yo misma soy culpable de malos usos en los recursos que el Señor me presta y creo que no lo he entregado todo...

Pero el punto aqui es pensar, considerar mis motivaciones y mis caminos en este tema, que es esencial al discipulado. No dejan de maravillarme los relatos en Hechos donde los seguidores de Jesús vendían sus posesiones para compartir con otros que no tenían. Un despojo completo, como el de su Maestro. Y también pienso en las palabras de Jesús, que claramente denuncian la imposibilidad de vivir para obtener dinero y vivir para Dios. No es malo tenerlo, pero es malo vivir movido por lo que tienes, con tu confianza en él e ignorando las necesidades de otros, sobre todo de aquellos que también son hijos de Dios.
Somos culpables. De tener mucho y no valorarlo, y aun viviendo en México (un país de 3er mundo, dirian los vecinos del norte) tengo más de lo suficiente. Entonces:

¿cómo desarrollar un estilo de vida simple para así ser más generosa con mis contribuciones al proyecto que Dios está llevando a cabo en su mundo? Más fácil, ¿qué debo sacrificar, confiando en que Dios sabe todo lo que necesito, para que otros puedan conocerle aquí y en los lugares más remotos?


Debo seguir pensando, pero hay algunas cosas que comienzo a hacer y otras que me he propuesto, con la ayuda de Dios:

  1. Decidí aportar dinero mensualmente a dos causas cristianas este año pasado, y ahora estoy buscando una tercera. Si en mi iglesia local no están inviertiendo en misioneros, misiones y proyectos de servicio y evangelismo, entonces hay que buscar que eso suceda... Creo que el diezmo a veces nos limita, porque a nuestro Dios le pertenece todo...
  2. Cada quincena planeo la forma en que usaré el dinero y lo destino para eso en cuanto lo tengo en la mano. (lo que doy, recibos, comida, transporte, teléfono, ahorro...)
  3. Participar de alguna forma con el ministerio que mi iglesia tiene hacia los migrantes, esto me permite estar en contacto directo con la gente en necesidad y dejan de ser una imagen (entre miles) que veo en la tv o el internet.
  4. Evitar las tiendas departamentales para comprar ropa, este año comencé a comprar en "sobre ruedas" en Tijuana. Y sólo aquellas cosas que no encuentro, las busco en otras tiendas a un bajo costo.
  5. Comer en casa lo más posible, o llevar lonche si estaré fuera de casa todo el día.
  6. Caminar cuando se puede, en lugar de usar el carro o el transporte público.
  7. Revisar el closet seguido para sacar la ropa, zapatos y accesorios que no esté usando y donarla a quienes puedan sacarle provecho.
  8. En lugar de siempre ir a restaurantes o cafés, invitar a los estudiantes a mi casa a comer: cocinar para ellos y hacerles café, chai, cocoa caliente, etc... Esto personalmente lo disfruto mucho y a veces lo prefiero a ir un café o restaurante.
  9. No adquirir deudas, en la medidad que esto sea posible.
  10. Rendir cuentas sobre el uso de mis recursos (dinero, tiempo...)
...lo leo y me doy cuenta que son cosas muy muy simples, pero que de alguna manera me llevan a la conciencia y el deseo de vivir una vida sencilla y no pretensiosa. Y también es un compromiso a que si el Señor me diera más, no por eso buscaría gastar más o cambiar mi estilo de vida.

Esto tampoco significa que jamás me pararía en una tienda departamental o iria a un restaurante recomendado, pues Dios presenta oportunidades para disfrutar de esto y otras cosas. Pero quiero hacerlo siempre consciente de que son bendiciones de Dios y por esa razón soy responsable de compartir lo que recibo y de recordar a los que menos tienen.
¿Qué cosas puedes hacer tú si tienes convicciones similares?

13 diciembre, 2010

¿qué hay de la misión encarnacional?

¿Por qué los cristianos nos conformamos con dejar folletos, regalar ropa, repartir comida y después marcharnos?


Jesús, nuestro ejemplo, se hizo ser humano, así como nosotros... Habitó entre nosotros, puso su tienda. No se marchó, se encarnó. Y al final de su tiempo en la tierra, comisionó a la iglesia...

"¡Qué hermosa se ve mi ciudad desde los cielos!
Por eso sé que Dios no sólo habita acá "arriba".
Porque no vería las balas que salen por odio y dinero,
ni la sangre que corre mezclada con droga.
Tampoco sabría de ellos que dejan su casa por riesgo de muerte y secuestro,
o que huyen por miedo de un golpe mortal.
Si Dios sólo habitara en los cielos: ¿Qué esperanza tendría la jóven golpeada? ¿Quién ve su dolor y reconoce su angustia? ¿Quién sabría del hombre que salió de su hogar y hoy sufre en silencio sin poder cruzar?..."

02 diciembre, 2010

Prioridades en la vida

¿Cuales son las prioridades en tu vida? ¿Cuales crees que sean las prioridades en la vida de un seguidor/a de Jesús?

Pablo dice lo siguiente en una carta que escribe a la comunidad de creyentes en Filipos:
"Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte."

4 cosas que son prioridad en su vida y un llamado a que ellos imitaran como ejemplo:

  1. conocer a Cristo: en las Escrituras sabemos quién es, cómo es, qué piensa, qué hizo...
  2. experimentar el poder de la resurrección: un poder que levantó a Jesús de entre los muertos es poder que vence a la muerte.
  3. sufrir: por su causa, por amor, porque otros le conozcan
  4. ser como Jesús: obediente hasta la cruz.
¿Esto qué quiere decir? Si la razón por la cual nos despertamos cada mañana, trabajamos, planeamos o gastamos nuestro dinero no está marcado por estas prioridades, debemos preguntarnos si en verdad estamos siguiendo a Jesús...

Para Pablo, todo lo demás, comparado con esto, era basura...¿Qué tanta importancia le damos a lo que tenemos y buscamos alcanzar en la vida? Esto no invita a dejarlo todo, sino a verlo todo desde el punto de vista de Jesús, como sus seguidores/as.

30 noviembre, 2010

Pruebas y tentaciones

La Biblia es una constante compañera en mis viajes. En esta ocasión, fue durante tiempo devocional en Cancún, dirigido por un hermano de Intervarsity (movimiento estudiantil en EU afiliado a la CIEE) que me ayudó a entender mejor lo que estoy viviendo y también a cerrar algunas cosas que ya venía “masticando” antes y durante el ENA (Encuentro Nacional de Asesores de Compa).

Es Juan 6, y si lo leemos podemos imaginar las escenas, las personas, y hasta los olores que el discípulo amado nos dibuja. Creo que hay mucho que podemos sacar del pasaje que va de los vv. 1 al 21, pero ese será la labor de cada lector-peregrino. Yo sólo quiero hacer algunos aportes reflexivos…

  • La prueba de Felipe: Jesús sabe perfectamente que hará, pero él quiere que sus discípulos participen de la obra, y los pone ante una circunstancia que los supera…. ¿Suena familiar? Felipe ve la “realidad”, pero Jesús ya tiene un plan que va más allá de lo posible. La pregunta de Felipe: ¿dónde vamos a comprar pan para toda esta gente?, debía ser diferente. Debemos responder algo así como: “No tengo idea cómo puedes ayudar a todo este mundo de gente que nos rodea, pero me has puesto para servir en tu Reino. Tú tienes el control y al depender de ti, podré ver tu gloria en el amor y el servicio sacrificado...
  • La tentación de Jesús: Jesús huye cuando la gente lo quiere hacer rey. La gente reconoce que él es el mesías, pero no les ha quedado claro qué tipo de salvador es Jesús. Antes de la corona, tenía que pasar por la cruz. Así que se retira a la montaña, a la soledad. Y aquí me permito algunas inferencias y reflexiones personales: ¿Qué tan consciente estoy de mis propias tentaciones? ¿Huyo o dejo que otros me “coronen”? ¿Busco mi gloria o la voluntad de Dios?
Las palabras de ánimo: En medio de una tormenta por la noche, Jesús se acerca a la barca de sus discípulos y estos se asustan. Están presenciando un milagro: Jesús camina sobre el agua. Lo que los tranquiliza es saber quién es el que viene caminando y escuchar: “No tengan miedo; que soy yo.” En medio de nuestras propias pruebas y tentaciones, esas palabras suenan más fuerte que cualquier viento… Y el Jesús que dijo esto a sus discípulos, nos lo repite constantemente en su Palabra.

21 noviembre, 2010

compañer@s peregrin@s en el viaje

He compartido el camino con varias personas, pero desde que vi de nuevo a una amiga sentí la necesidad de escribir un poco sobre el tiempo con ella.

La conocí hace años y juntas trabajamos en la directiva nacional estudiantil de Compa, viajamos juntas, planeamos y compartimos tiempos lindos de conversación y estudio. Ahora, algunos años después, las dos estamos en diferentes momentos, y aunque no tenemos definido nuestro futuro, Dios ha hecho cosas extraordinarias hasta ahora en su vida.

Muchas veces me pregunto cómo se ve un cristiano o cristiana en la política, cómo es su vida cotidiana, los desafíos que enfrenta y cómo puede mantenerse íntegro en medio de tanta corrupción. La integridad es desafío para todos en cualquier ámbito, pero un ciudadano del Reino de Dios como servidor público que viva bajo los valores de ese reino es un reto gigante ante la falta de modelos.

Dios le ha abierto puertas a ella, y la ha puesto en lugar donde puede influenciar a muchos, donde puede usar recursos gubernamentales de forma más justa y ayudar a los necesitados de su tierra. Ella se ha dedicado a ver los rostros de los indígenas mayas y hasta de aprender su lengua para poder escuchar. Me ha hecho pensar que nuestro caminar por el ministerio estudiantil nos forma para la vida y que de igual manera de ahí Dios nos llama a tomar diferentes lugares en el mundo para mostrar su gloria a otros...

Sólo escribo algunos pensamiento a partir del re-encuentro. Son microrelatos de esperanza, que se viven y escuchan aún en medio de contextos tan sucios como la política en México. Mi oración es que Dios me permita ver y participar de la formación de más ciudadanos del Reino, comprometidos con hacer brillar su luz en este mundo.

08 noviembre, 2010

Reflexionando en "el viaje"

Aquí estoy de nuevo, en un aeropuerto, disfrutando, pensando, leyendo, hablando con Él, escribiendo.

El libro que empaqué para este viaje se titula algo asi como "El camino: Un peregrino en las tierras del Espiritu" de Alister McGrath. Ha sido lindo reflexionar más en la vida cristiana como un caminar, una aventura, una travesía o algo similar. Las imágenes que evoco cuando me pienso así, como peregrina, caminante o extranjera que se dirige a un Sitio se nutren de las cartas neotestamentarias cuando Pedro y Pablo se refieren a los cristianos como eso: extranjeros y peregrinos. Somos exiliados, ciudadanos de otro Reino viviendo en el mundo, con un lugar en el Mundo, con responsabilidad hacia él, con la encomienda de llevar Vida y construir Vida, pero con un destino final que llena de esperanza.

En este viaje hay (como siempre) algunos detalles y cosas antes y en el proceso que me llevan a buscar depender de Dios en cosas pequeñas y otras un poco más grandes, si así podemos referirlas. En esta ocasión también he corrido un poco menos y he tenido más tiempo de preveer. No siempre tenemos esa oportunidad, pero cuando la hay, se aprovecha y ayuda en medio de las contigencias. En el viaje he tenido que cargar con pendientes de casa, con proyectos inacabados, han comenzado las charlas profundas y esos espacios para pensar la Vida y reflexionar el camino.

Tengo preguntas para el viaje, algunas de antaño y otras que se construyen así: viajando o caminando. Tengo expectativas de llegar al Sitio, esperanza final. Y es fácil pensar en esto cuando lo vivimos como "microrelato", porque estoy en el trayecto para llegar a un lugar, con mis propias inquietudes, ansiedades, ganas de compartir, gozos, algunas tristezas. Veré a gente a quien quiero, con quienes he compartido la Vida a la distancia y sé que habrá espacios para el disfrute de toda Su Creación. Si esto es en su manera glorioso y esperanzador, cuánto más no lo es la meta de la vida con Cristo. Una que se camina con él y nos llena de plenitud, nos desafia a construir en amor y verdad. Y nos asegura un porvenir sin dolor, armónico, justo, lleno de Su Gloria, donde la igualdad, la verdad, el amor, la paz, la justicia, la dignidad, el trabajo y todo lo bueno se vive bien. El cumplimiento y culminación de todas sus promesas.

Pero mientras, hemos de caminar como ciudadanos de ese Reino, aunque exiliados. Ayudando a que otros vean su Gloria, haciendo brillar la luz que llevamos para el mundo le reconozca,. ¡Linda tarea, digna de reflexionarse mientras viajamos!


25 octubre, 2010

¿Qué pasaría si la Biblia fuera el centro de todas nuestras reuniones?

Más o menos así articulé la pregunta después de un estudio bíblico en Gálatas 4. Tenemos varias semanas estudiando esta carta entre varios profesionistas y ha sido toda una experiencia de estudio en comunidad y confrontación con la GRACIA. Creo que el principal desafìo ha sido ver que la religión humana busca hacer algo para acercarse a Dios, y el cristianismo fundamentado en la Biblia dice lo que Dios hizo para llegar a nosotros: su gracia. No es una gracia barata, porque nos compromete con él, con su pueblo y con el mundo, pero antes de partipar de la promesa no hay merito humano que nos acerque a Dios. Gálatas defiende esto, y es pertinente para nosotros ahora.

En un mundo como el de hoy, donde nos cuesta tanto mostrar nuestro fracaso y debilidad, la gracia nos declara incompetentes. La ley nos muestra nuestra incapacidad y la gracia de Dios anuncia la buena noticia de lo que Cristo ha hecho para reconciliarnos con Dios y con los otros/las otras. Una salvación transhistórica, que obró, obra y obrará para nuestro beneficio y para Su gloria.

Pero el punto de este post es la pregunta... Me gustaron las respuestas de los amigos y amigas en aquél lugar de bebidas y comida extrañas al paladar. Por un momento, comenzamos a imaginar, soñar, preguntarnos, juzgar y a ver a la Palabra como el medio de transformación de nuestras realidades eclesiales trilladas y monótonas. Aunque aclaro, no todas son iguales, pero como jóvenes, sí estamos cansados, y si no hacemos algo-es decir, dejamos que la Palabra transforme-seremos complices de lo mismo.

Hablamos sobre el poder, la autoridad, la cultura latinoamericana, el modelo del líder-cacique y lo contrastamos con el servicio, el autoexamen, las motivaciones, la partipación incluyente y la responsabilidad que todos tenemos. Me encantó vernos pensar e imaginarnos en acción. No hemos descubierto el hilo negro, la cuestión está en la Palabra. Y ésta no le pertenece a los doctos, es para todos y debemos acercarla a todos, estudiarla juntas, escucharnos. Abrir el espacio para la réplica, estar dispuestos a que nos cuestionen. Afirmarnos en la gracia, seguir a Jesús y que lo demás nos lo imponga la Palabra, no la cultura evangélica que arropa el mensaje.

Sé que no es fácil por los arraigos culturales, pero si no creo que esto es posible, la verdad es que perdería la esperanza. He visto la Palabra transformar realidades cotidianas en beneficio de familias y comunidades para la gloria de Dios; que en verdad le hablan al mundo del amor y justicia de un Dios cercano. Asi que sí creo que debemos caminar con esperanza, promoviendo formas de hacer iglesia en el nuevo siglo, fieles a la Palabra, pertinentes, autoexaminándonos y regresando a la Palabra. Todo para la gloria de Dios, que se complace en amar y enseñarnos a amar, servir, hacer justicia y ser humildes.

19 octubre, 2010

lo que sucede cuando hablamos

En estos meses he valorado como nunca la importancia del diálogo, es como si Dios me estuviera dando un curso sobre la necesidad de entablarlo, lo que sucede cuando no dialogamos, sus beneficios y lo fundamental para Su obra en el mundo. Y no estoy hablando del diálogo con él, que comunmente llamamos oración o del estudio de la Palabra, me refiero al diálogo entre hermanas y hermanos en Cristo.

Es tan fácil juzgar a otros cuando nos les escuchamos, que me asusta pensar la cantidad de veces que lo he hecho a la ligera, por antes no tomar el tiempo de saber lo que el otro/otra está pasando, pensando, sintiendo y luchando. Es tan fácil pensar que nuestra opinión es la única que importa o incluso pensar que sólo merecen hablar algunos, mientras a que otros los callamos o no les damos voz. ¿Qué me puede enseñar el niño o la niña sobre la fe? ¿Qué puedo aprender del estudiante que apenas y viene a la iglesia? ¿Cómo me voy a acercar al pastor y decirle que no estoy de acuerdo cuando él ya debería saber que las cosas no son así? ¿cómo una mujer pobre sin educación puede enseñar a un universitario?....

Y luego, el verdadero diálogo se produce cuando hay la disposición a escuchar, cambiar de opinión, dejar que nos cuestionen, sostener nuestros argumentos y también a dejar un lado las etiquetas para acercarnos al otro como prójimo y no como personificación de instituciones, ideales, filosofías, posturas o religión. Es decir, cuándo me dispongo a ver al de a lado, no como enémigo, sino como persona a quien puedo compartirle Vida y escuchar de él o de ella.

Nos cuesta tanto hacerlo, pero nos cuesta más no hacerlo. Pienso, si nuestras células de estudio bíblico son los espacios para sentirme cómoda entre amigos cristianos en la uni y sólo van los que comparten nuestras ideas, algo nos hace falta... Si los diálogos que entablamos no incluímos a aquellos a quienes queremos compartirles, no escuchamos sus quejas, ni vemos sus frustraciones, ¿cómo podemos acercarnos? COMPASIÓN, hermanos y hermanas es lo que nos falta a su Iglesia.

Hablar, dialogar, escuchar, poner atención requiere tiempo, sacrificio, dedicación, amor, entrega y lágrimas. Pero son rasgos de humanidad que vamos perdiendo. Son la imagen de Dios impresa en nosotros, de una trinidad que se comunica entre sí, que habla y entabla un diálogo con la obra de Sus manos. El mundo, sus poderes, sus fuerzas seductoras quieren esclavizarnos de nuevo, nos engañan con mil cosas que ver, escuchar, con qué entreternos, que no podemos siquiera escuchar al que duerme a nuestro lado. Nos han engañado, nos han dicho que es suficiente con fingir estar y nadie dice nada. Modelemos relaciones que se interesan, que en verdad aman, que en verdad dedican tiempo. Dejemos que Jesús nos enseñe lo que es ser-humano, que él nos dignifique y que le digamos al otro que importa, mientras en verdad le escuchamos.

Covencida estoy que si escucháramos más, hablaríamos menos, oraríamos más y haríamos lo que en verdad edifica.

07 octubre, 2010

¿Quiénes son felices?

Hoy, en medio de un estudio bíblico con mujeres, todas en nuestros veintes, llegué a varios "descubrimientos" confrontacionales con la Palabra. Fue bueno, estábamos profundizando en las bienaventuranzas que Jesús declara en Mateo 5, y aunque tengo tiempo estudiando el sermón, no lo había visto así.

De inicio, repasamos lo de la semana pasada, que fue la primera declaración de "Dichosos (bienaventurados, felices, bendecidos) los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos." Es decir, felices los que reconocen su necesidad de Dios, dichosos aquellos que llegan ante Dios porque se dan cuanta de sus carencias y de su pobreza espiritual.

Después dice, "Dichosos los que lloran porque ellos serán consolados". Muchos hoy en día lloran en nuestro mundo, las razones sobran, pero aquí Jesús habla de un llanto unido a la idea de su primera frase. Un llanto que proviene del corazón, por razón del pecado propio y el de otros. Por lo que hemos ocasionado al darle la espalda a Dios, por el dolor provocado y la tristeza ante nuestra separación de él. Pero ese llanto recibe consuelo, porque recibe el perdón, la reconciliación con Dios y por lo tanto, paz. Es como si dijera, "felices los infelices", dice Stott. Al final, Dios enjugará toda lágrima...

Continúa, "Dichosos los humildes (pacientes, mansos) porque ellos recibirán la tierra por herencia." Este no se entiende bien, sin leer Salmos 37. Ahí encontramos la comparación entre alguien que está con Dios (el justo justificado) y alguien que es enémigo de Dios, que no le busca ni le reconoce. El justo, aunque padezca por causa de su justicia, tiene una esperanza final, Dios pagará. Su esperanza está en Dios y no en las circunstancias. Pienso: en un mundo donde el despojo es pan diario y los ricos y poderosos acumulan a costa de otros; son los mansos y humildes que esperan en Dios, los que recibirán la herencia que en verdad permanece. ¡Eso es esperanza!

Y terminamos con "Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados." Aquí sentimos más pedradas. Entre historias y confesiones, nos dimos cuenta de nuestra injusticia y falta de compromiso. El que tiene hambre y sed no sólo se indigna un par de horas y hace su vida "normal", él o ella luchan, sacrifican y hasta padecen. En nuestro mundo, lleno de corrupción, inmoralidad y egoísmo, buscar la justicia tiene un costo, pero no es opcional. Los discípulos de Jesús son llamados a buscarla y se les promete saciedad.

A estos declara felices Jesús. ¿Somos en verdad felices? ¿O nuestra felicidad la define el mundo?

Continuará...

06 octubre, 2010

Se vale dudar

El lunes pasado asistí a una célula de estudio en la universidad. Compartí sobre Juan 7:1-18 y a partir del texto tuvimos un diálogo variado, enriquecedor y desafiante para todos.

Lo que más me sorprendió fue la reacción de un estudiante cuando dijimos que es importante articular nuestras dudas sobre Jesús y la Biblia e incluso reconocer cuándo no creemos. Pero, tampoco nos quedamos ahí, partimos hacía una búsqueda comprometida. Expliqué esto en el contexto de un grupo de estudiantes quienes verdaderamente están buscando conocer a Dios y quieren creer o seguir creyendo en Jesús. Los desafíos que les implica estar en la universidad van desde cuestionaminetos filósoficos y éticos, hasta los más prácticos y cotidianos.

El chico que más se sorprendió no podía creer que un grupo de cristianos (que están comprometidos con su fe en Jesús y llevan estudios bíblico en la Uni!!!) le dijera que se vale dudar o decir cuándo no puede creer. Nunca esperó eso. Estaba tan acostumbrado a que otros le juzgaran y dijeran que debía creer así nada más, sin cuestionar nada. Y de paso, debía dejar de leer todo lo que pudiera hacerle dudar.

Sabemos que en la universidad siempre habrá cosas, personas y lecturas que cuestionen la fe cristiana y nos dicten una forma de ver el mundo. Pero la respuesta no puede cerrarnos a todo. Debemos usar eso como oportunidades para crecer en nuestra fe en Jesús, ver cuál es la cosmovisión que la Biblia nos plantea, redescubrir a Jesús y animar a que otros le conozcan en medio de todo esto. Eso es ser personas íntegras y tener integridad en la fe. No separamos lo que pensamos, de lo que creemos y cómo vivimos.

Compartir sobre Jesús no significa pretender que no tenemos dudas o que comprendemos en su totalidad lo que la Biblia nos dice, ni tampoco es pretender que tenemos la vida resuelta y sin problemas. No. Es invitar a que otros conozcan a Jesús con nosotros y vayan al lugar donde le pueden conocer: Su Palabra. Caminemos juntos.

01 octubre, 2010

Las mujeres en 1ra de Pedro

El día de ayer reflexióné junto con otros sobre las recomendaciones que Pedro hace en su carta a las mujeres que se encuentran dispersas por todo Asia Menor (hoy Turquía) durante el 1er siglo d.C.

Una de las razones por las que muchos niegan la autoridad de la Biblia o se acercan con escepticismo está relacionado en ocasiones con prejuicios. Por ejemplo, no se valora a las mujeres, o es un libro con instrucciones arcaicas, o el simple argumento de que sus palabras llevan al ser humano a una esclavitud y fanatismo ciego.

Yo estoy convencida que todo esto es falso, y que se nos debe dar la oportunidad de responder a esos prejuicios, y los que lo sostienen deben abrirse a escuchar otras perspectivas. Será bueno que demos la oportunidad a que otros expresen sus preguntas, pero también debemos estar listos para responder y hacerles ver sus inconsistencias.

Por ejemplo, las recomendaciones en 1ra de Pedro podrían parecer pro-machistas y bastante pasadas de moda para las miradas del siglo XXI, pero si lo vemos en contexto, son altamente revolucionarias.

Primero que nada, Pedro se dirige a las mujeres como individuos y portadoras del mensaje de salvación; como discípulas de Jesús. Su sometimiento, integridad y respeto hacia sus esposos, es decir su testimonio, es importante para que sus esposos puedan conocer a Jesús.

En segundo lugar, Pedro recomienda que la mujer no ponga su valor en lo externo, o en su apariencia física, sino en lo interno y lo que proviene del corazón, porque eso es lo que Dios valora y considera precioso. Y de nuevo, en un contexto donde la mujer es tratada como objeto sexual y mercancia, estas palabras desafían las prácticas culturales y las ideas sobre la mujer. Lo siguen haciendo hoy en día... (!)

Tercer lugar, lo que siempre ha importado en la mujer es lo que lleva en su corazón, lo que mueve su ser. Las mujeres que Pedro pone como ejemplo son aquellas que han sabido esperar en Dios, así como Sara, quien también respetaba a su esposo, y éste temía a Dios. La invitación es a ser mujeres así, haciendo el bien y viviendo sin temor de nada ni nadie.

Finalmente, la instrucción para el esposo es a ser sabio y comprensivo con su esposa. También eso es una expresión del verdadero amor, que antepone los intereses propios por los de la otra persona. Aqui Pedro hace una declaración revolucionaria: la mujer y el hombre, ambos, son herederos de la gracia de la vida: de la vida eterna y la vida abundante. La salvación de la mujer no depende del hombre y éste debe tratarle con honor, es más, la forma en que la trate repercute en su propia relación con Dios.

Sentidos

Me gusta oler la canela, el chocolate, la tierra mojada, el café. Algunas cremas huelen a vacaciones, la carne asada a sábados familiares y el mar a esos espacios con Dios.

Cuando escucho los truenos recuerdo su protección, el silencio y los pajaritos son lindos compañeros. Las olas...

Me encanta ver los atardaceres pintados a mano, la gente y los niños jugando, los bosques y la diversidad de su imaginación.

Disfruto los abrazos, el descanso, el consuelo, la adrenalina al correr. El agua sobre mi cabeza y la arena de mar entre mis dedos.

Gozo comer, me gusta el chocolate que sabe a Oaxaca y Paris, los tés de otras patrias y todo lo que endulza el paladar.

Cosas sencillas que me regresan a lo básico. Amo al que todo lo hizo y da la bendición para probarlo.

Maravillas ordinarias; sentidos para disfrutar, gente con quien compartir y una presencia constante.

29 septiembre, 2010

Conocer a Jesús

Hace una semana terminamos con un estudio de todo el evangelio de Marcos. Para los que han leído el blog en semanas anteriores, recordarán que ya he hablado sobre este grupo de mujeres jóvenes con quienes me reuno cada miércoles.

La verdad que los finales siempre son emocionantes y a su vez nostálgicos, dejan expectativas y algunos pendientes. Este final fue especial, nos llevó a articular mejores preguntas sobre el significado de seguir a Jesús en el camino y a su vez compromisos firmes con Él.

Algo que dije, vale la pena escribirlo, sobre todo porque necesito recordármelo constantemente. He traído esas palabras en mi mente desde hace una semana.

"Lo más importante es conocer a Jesús. No podemos esforzarnos por agradar a quien no conocemos y tampoco podemos pretender ser buenos en nuestras fuerzas. Todo comienza y termina con Él. Si hay algo en lo cual estamos fallando o estamos inconformes en nuestra vida, la respuesta es buscar a Jesús, conocerle, reconocerle y rendirnos a Él. Suena fácil, pero no siempre lo es.

Debemos preocuparnos más por lo que piensa Jesús que lo que otros piensan, debemos buscarle a él primero para conocernos a nosotros, es más, debemos ir a Él para saber nuestra condición. Sólo Dios puede transformar vidas para la eternidad, sólo él da la fuerza para hacer el bien, para cumplir su voluntad. El mundo está afanado por hacer y hacer; Jesús nos invita a conocerle, quien se encuentra con él en su Palabra por el Espíritu, no podrá seguir igual. Hará como consecuencia de ser, y no al revés."

Cuando se conoce a Jesús, se vive para la Gloria de Dios, no importa su costo, en Él estará siempre nuestro deleite. Todo empieza con él, es para él y se responde en él.

22 septiembre, 2010

¿Por qué orar?

Bueno, esto que escribo no pretende ser un tratado sobre la oración. Simplemente lo aprendido en el andar de estos últimos días.

Ante el mucho afán, ajetreo, de pronto las frustraciones y el peso de saber que mucho no sale como debería, ORAR, es recordar al Dios en quien yo creo. Que el Dios a quien dirijo mis ruegos es Creador de todo lo que hay y conozco en esta tierra y más allá de ella. Y él la sostiene hasta hoy.

ORAR es reconocer su soberanía. Aún cuando no entiendo las cosas o hay tanto que parece ir tan mal; al clamar a Él soy recordada de su proyecto para la historia humana y de sus designios que se cumplen, porque Él así lo ha planeado.

ORAR es depender de Dios. Porque me pongo en mi lugar como creatura y como hija suya, que toma de su gracia, amor y misercordia para vivir. Que ha recibido todo, por medio de un Dios que ama a su gente, al punto de hacerse como nosotros y morir en lugar nuestro.

ORAR es pedir Su dirección.

ORAR es responder a la iniciativa de Dios. Caminar en respuesta a su voluntad, amándole y obediciendole en todo.

ORAR es aprender que todo comienza con Él y termina con Él.

Es valiente quien ora y es fe el orar. No porque Dios tiene que responder a todos nuestros deseos o porque busquemos convencerle. ORAR expresa verdadera confianza, nos somete a Su voluntad, nos lleva a la obediencia y nos provee Su paz.

14 septiembre, 2010

Nuevos libros sobre el buró

A lado de mi camá tengo un pequeño buró, encima está una lámpara, mis kleenex, una libreta, varios libros, entre ellos la Biblia, y casi siempre un vaso de agua o una taza de té.

En estas últimas semanas, los libros cambiaron. Terminé de leer 4 de los libros en los que estaba y comencé con otros. Terminé con Palomas, una linda y desafiante novela inspirada en la vida del profeta Jonás, Contracultura Cristiana que fue mi compañero devocional muy retador y exigente, Solo por gracia que me ayudó a entender un poco mejor la doctrina que sostiene la Iglesia católica, C. Stacey Woods and the Evangelical Rediscovery of the University transportándome a los comienzos de la obra estudiantil de la CIEE, conociendo a gente de carne y hueso, usada por Dios para esos propósitos. (Por ahora no incluyo los de la tesis, porque esos están sobre el escritorio).

Comencé con otros: Viviendo como Pueblo de Dios ha sido mi compañero por las mañanas. He estado leyendo y meditando en Éxodo y Deuteronomio. Muchas cosas me han parecido nuevas y me han llevado a reflexionar y agradecer a Dios por su actuar en la historia, he visto con más claridad la continuidad entre el antes y después de la Encarnación, veo la justicia de Dios, su santidad y me maravilla también su amor y misericordia. La verdad que mientras leía, no podía dejar de pensar en que el montón de leyes dadas a Israel reflejan el carácter de un Dios justo, al establecer cosas como el jubileo, el sabático y reglamentar la ayuda al prójimo, el trato con el extranjero, el esclavo. La severidad de Dios también desafía, porque veo a un Dios santo y justo que escoge a un pueblo para sí, para su gloria. Al pasar las páginas, escribía después en mi libreta todo el agradecimiento a Dios, y veo lo bueno que es temerle y amarle. En Deuteronomío, la invitación es a amarle y eso significa obediencia.

Creo que mucho de lo que estoy aprendiendo, necesitaba recordarlo, y no dejo de pensar que debemos profundizar y conocer mejor de qué se trata esto del Reino de Dios en nuestro mundo... Tal vez encontremos que vivimos más como el mundo, que como pueblo de Dios en el mundo. Necesitamos regresar a la Palabra, ahí se encuentra como Dios quiere que vivamos y cómo le reflejamos a él y su gloria.

También comencé con Interrogantes sobre el sentido de la historia, Rostros del protestantismo latinoamericano y Jesucristo: Señor de la historia, pero de esos escribiré más adelante...

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