30 septiembre, 2016

Mujeres

Entre las noticias de FB casi a diario me entero de más feminicidios y desaparecidas en Tijuana y en todo México… Desde más al Norte, las lágrimas y la impotencia se acumulan. http://zetatijuana.com/2016/09/26/mujeres-en-bc-victimas-de-la-barbarie/


Señor,

¿Por qué no nos quieren si tú nos creaste a tu imagen?

Señor,

 ¿por qué nos matan?

¿por qué nos violan?

¿por qué se intimidan ante nuestra fortaleza e inteligencia?

¿por qué nos ven como objetos serviles y para su placer?

Ellos están ciegos, ¿verdad? No saben que si nos matan y aplastan ellos mismos se están destruyendo, ¡díselos Señor!

Dios, tú que las acompañas hasta su último respiro y su clamor por ti, también eres quien las recibe en tu Reino, donde ellas, las pequeñitas, las estudiantes y las obreras ya no sufrirán acoso, donde serán valoradas, donde no habrán más lagrimas por ser mujer.

Tu Reino está lleno de ellas, mártires de los primeros siglos, lideresas según corazón, que saben bien que el seguirte es en la casa y en la calle.  

Señor, si tú nos liberaste con tu amor y lo hiciste frente a los religiosos y poderosos, ¿por qué nos ven hacia abajo? Si tú nos diste voz y perdón, ¿por qué en el templo se empeñan por callarnos?

Señor, ¿por qué matan a tantas en Tijuana y Juárez? ¿Por qué aprisionan a tantas en Tapachula, en vidas que no son suyas, que les roban su dignidad? ¿Por qué tantas lloran en silencio en nuestro país, víctimas de poderosos y sin jueces justos a quien acudir?  

Pero habrá justicia, aquél día habrá justicia, y los machos, poderosos y religiosos que no las valoraron se darán cuenta, se avergonzarán, y si no se arrepienten, pagarán. Espero tu día, Señor.


Mientras tanto no callo y escribo por muchas. Tú nos escuchas y tú nos respondes. 



26 septiembre, 2016

Pensando la vida desde acá...

Llegamos a Vancouver hace poco más de un mes. No ha sido fácil porque los cambios nunca lo son, hay un proceso de adaptación que aún estamos viviendo y poco a poco nos vamos dando cuenta de dónde estamos…

Todo acá es extraño, somos extranjeros y una minoría en una ciudad multicultural. Desde que recuerdo he vivido entre dos culturas muy diferentes y en una ciudad limítrofe con una identidad única, Tijuana. Desde pequeña he entendido y vivido en carne propia el asunto de las nacionalidades, la diferente etnicidad, el cambio inconsciente de lengua para darme a entender y la desigualdad tan marcada entre México y Estados Unidos. Esa ha sido mi casa, nuestra casa. Acá en Canadá, lo que nos daba identidad no está presente, ni el trabajo que hacíamos, ni la ciudad a la que pertenecemos, ni la gente que amamos. Al presentarme con otros puedo decir mi nombre, mi área de estudio de la maestría y el trabajo que hacía en México, pero eso no significa mucho, y tampoco es lo que me define, porque faltan las historias, las personas, los lugares y la sobremesa donde pasamos horas conversando.

Disfruto Canadá y el ir aprendiendo de cómo se vive en un ambiente tan diverso culturalmente. Honestamente, de pronto me siento perdida, pero creo que es necesario. Es en medio de la confusión, las preguntas y la vulnerabilidad que uno se abre a Dios y a otros. Mi historia con Dios, o más bien, la historia de Dios en mi vida es la que me ha traído hasta aquí. No hay otra razón, ha sido su gracia. Hay algo bonito y raro de los sueños de la adolescencia, cuando estos se vuelven una realidad. Desde que conocí a Cristo quería estudiar teología, porque quería conocer mejor a Dios, quería adorarle también con mi mente y que todo lo que soy estuviera impregnado en su verdad. Todo lo que sabía de mi lo entregué para servir a Dios y por eso seguí en la obra estudiantil al terminar la Universidad. Mi vida fue diferente desde el momento en que empecé a caminar con Dios y al estar en la Universidad soñé con la oportunidad de estudiar en Regent, de seguir conectando la fe con los asuntos del mundo, conocer mejor las Escrituras y vivir una espiritualidad profunda en lo cotidiano. Ahora estamos acá, con Abdiel, mi esposo y mejor amigo, quien es el mejor compañero de vida y un regalo de Dios, haciendo todo eso y dándome cuenta que algunos sueños en el caminar con Dios son muchas veces las oportunidades para la fe, donde Dios mismo acompaña, moldea, refina y sostiene.


Dios en este tiempo nos regala la oportunidad de ser solo suyos, de encontrarnos en él, de una pausa que también puede ser un nuevo comienzo. Llegué cansada, pero conforme el descanso y el estrés se han ido levantando, las preguntas, las inquietudes y más preguntas empiezan a resurgir. Son de esas preguntas que ayudan a caminar la vida, que tienen la gracia de dirigirnos e incomodarnos y cuestionarnos cosas esenciales. ¿Quién soy? ¿Cuáles son en verdad mis dones? ¿Qué disfruto? ¿Qué necesito? ¿Por qué teología en Norteamérica? ¿Qué significa el llamado a ser puente? ¿A dónde vamos con todo esto? ¿qué estas formando en nosotros como pareja? ¿qué cosas necesitamos platicar y en cuales necesitamos aventurarnos juntos?...y cientos más… 

14 septiembre, 2016

Pensando en la iglesia

Pablo, escribiendo a los Corintios pareciera hablarle a las iglesias evangélicas mexicanas. Nos sentimos tan atraídos a las figuras de poder, que se imponen, que muestran su fuerza y juzgamos con ligereza a quienes lideran como siervos y amigos. Pablo tenía las credenciales, pero también era consciente de sus limitaciones, sabía su lugar. Para Pablo, un hombre capaz y con pedigree judío, las limitaciones y el sufrimiento fueron un regalo de Dios para mantenerse humilde y dependiente de Él.

En estos días, al estar haciendo un trabajo para una clase, me di cuenta que una parte de mi frustración y sentimiento de “atascamiento” en mi estudio de la Biblia se lo debo a la iglesia. El poco valor al estudio de la Biblia y a su vivencia práctica y peligrosa me desanima mucho. Honestamente no lo digo desde una posición de superioridad o sintiéndome fuera, sino con sorpresa al reconocer en mí una actitud cada vez mas de resignación y queja.  No quiero eso para mí, ni para la iglesia y creo que parte de mi búsqueda en este tiempo sabático es entender mejor a que me llama el Señor, a crecer en humildad y a ser renovada en mi perspectiva sobre Él mismo, la misión y muchas cosas más.

Tengo muchas preguntas que surgen a partir de lo que escucho y lo que he visto, hay una distancia abismal que pareciera imposible de acercar, y es ahí donde recuerdo que muchas veces me toca ser puente. En este caso, ¿Cómo ser un puente entre una iglesia que se maravilla ante los predicadores carismáticos, que está exageradamente preocupada por la moralidad y que no ama a sus vecinos para caminar hacia una iglesia que viva como “pueblo del Libro” ? Yo misma debo ser confrontada con la realidad de mi corazón, y no me toca ser quien se queja o quien se cansa. Dios le dijo a Jeremías ante sus propias quejas: “Si te cansaste corriendo con las personas, ¿Cómo le harás cuando tengas que correr con los caballos?” Pero levantar las preguntas nunca está mal ni es castigado por Dios, pero eso sí, tenemos que estar preparados para responder y para ser confrontados también.

La otra verdad de este tiempo y lo que es muy claro es que la iglesia son las personas y es imposible generalizar. Yo necesito de la iglesia. Lo mejor que nos ha pasado en estas tres semanas está envuelto en personas, nuevas relaciones y amistades que surgen. Hay imágenes dignas de ilustrar de cómo vamos experimentando a la iglesia por acá:

-Abdiel notó que los hermanos y hermanas canadienses están genuinamente preocupados por conocernos y por saber cómo estamos, dónde vivimos, si Abdiel ya encontró trabajo, etc..

-El domingo pasado visitamos una iglesia menonita evangélica y nos encantó que al final del mensaje se abrió un tiempo para hacer preguntas y/ o comentarios a quien compartió y tener un dialogo. Al final del servicio, comimos todxs juntos y ahí se experimenta el calor de la iglesia.  

-El domingo también subimos una montaña, la más alta en Vancouver y lo hicimos con un nuevo amigo. Mientras subíamos los 3 km, con dificultad y haciendo paradas, íbamos conociendo mejor a David y él a nosotros. Así se construye la iglesia, caminando y mientras vamos juntos hacia la cúspide.


Sigo pensando y orando…

10 septiembre, 2016

Bajando el ritmo, poquito a poquito...

Es difícil asimilar que hemos comenzado una etapa de vida muy distinta. Para mí, es un tiempo para estudiar y Abdiel, aparte de hacer lo mismo que yo, también trabajará algunas horas por semana. Estos últimos días han sido de mucha alegría, ajustes y novedades. Les comparto algunas cosas…

El miércoles, mi primer día de clases llegué sin saber que tenía que conseguir libros para la materia de Exegesis Bíblica, no había lecturas previas, pero aun así me sentí confundida por las cosas que ni siquiera había considerado. Poco a poco me he ido organizando con ayuda de una agenda y consiguiendo el material que necesito. Las lecturas son muy emocionantes, por ahora, aprendiendo sobre cómo hacer una buena interpretación del Antiguo Testamento y sobre la vida de una mis heroínas, Josephine Butler, una feminista cristiana del siglo XIX.

Las mañanas son tranquilas en casa, con un desayuno de avena y fruta, acompañado posteriormente de un café sobre el sillón, para seguir leyendo y dialogando con Dios. El último mes me atrasé en las lecturas bíblicas y de acuerdo al plan de lectura debo leer unos 4-6 capítulos diarios, pero por ahora, para ponernos al día toca el doble. En particular, disfruté de Jeremías, la historia de Eliseo y ahora las cartas de Pablo a los Corintios. Unas lecturas me alientan, otras me sorprenden y algunas me desafían. Pablo, en su tono personal me ha animado a vivir a plenitud estos días, buscando sobretodo agradar al Señor y considerando algunas de mis emociones y relaciones del último tiempo.

La fragilidad en mi salud es un tema difícil. Las cosas que salieron el último año, entre infecciones y un problema de tiroides, junto a otros pequeños detalles me han hecho sentir muy vulnerable, frágil y defectuosa. No es un tema acabado, creo que es algo que necesito seguir luchando con Dios, porque no entiendo. Son de esas cosas que requieren humildad, silencio, apreciar el misterio y buscar al Señor, así que así me encuentro, intentando ver y escuchar más de lo que ahora aprecio… Pareciera que el sabático será un tiempo para la sanidad en muchos sentidos, pero ese también es un proceso.

En retrospectiva, veo con tristeza que algunas de mis relaciones con gente amada se vieron afectadas por mi cansancio, mi prisa y mi egoísmo. Aún no dimensiono algunos de los daños, pero confío que habrá perdón y gracia, y hasta nuevos caminos para la restauración. La verdad es que sé bien que nos espera este año, pero hay tiempo para detenerme… mirar hacía atras….hacia arriba….a los lados… y adelante.
D   e   s     p      a       c       i         o ------ He tenido que ir poniendo el freno poco a poco. Y cada mañana es una oportunidad para recordar que no tenemos prisa, que el tiempo va tranquilo, que hay oportunidad para caminar lento y disfrutar. Y ayer y hoy fue un lindo tiempo para ello, tanto para preparar comidas que nos encantan, salir a ver el atardecer y como hoy dar un paseo y disfrutar la creación, respirarla, dejar que nos salpique el agua helada y sentir que esto creado es para nosotros, para mí. Me siento amada. 

05 septiembre, 2016

Un "trailer" del sabático


Ya casi cumplimos dos semanas en Vancouver. Llegar, como escribió Abdiel, fue una odisea. Entre una cartera robada y una visita a urgencias, sumado a las despedidas y la empacada, el proceso fue mucho más “emocionante” de lo que imaginamos. Pero en medio de todo, la gracia de Dios y su favor fue mayor. No tuvimos que mudarnos ni dejar el depa en Tijuana porque nuestro tío se quedó allí, no fue necesario buscar vivienda en Vancouver porque el departamento de nuestros amigos se desocupó justo a tiempo, las cosas robadas se reemplazaron (a excepción de las licencias de manejo) y salí de urgencias con el menor de los males.



La cruz en Rivendell
Los primeros días en Vancouver los pasamos en Rivendell, descansando y dándonos oportunidad para llegar. Llegué enferma, con los estragos que me llevaron a urgencias y con una gripe y tos que tenía años sin sufrir. Conozco mi fragilidad, pero no deja de sorprenderme la manera en que mi cuerpo protesta ante los cambios y largas jornadas a las que me someto sin mucha consciencia. Tengo mucho que aprender todavía. El tiempo de retiro fue un regalo, para dormir, para reponerme, para escuchar al Señor y para sentirle cercano. Los 4 días en Rivendell fueron como un “tráiler” de nuestro tiempo acá, algo así como un pequeño avance de lo que puede ser y una invitación a la expectativa abierta para ver la bondad de Dios en esta tierra.


Dios me habló de sanidad en muchos sentidos, y sin poder entenderlo o explicarlo bien, tiene mucho sentido. Tengo hambre de Dios, pero he cedido ante muchas distracciones. El tiempo acá tiene pocos focos: amar a Dios, amar a Abdiel, amar a nuestras comunidades (la tijuanense y la que se formará acá) y la escuela. Parecen muchas cosas, pero no hay trabajo, no hay amigos cercanos, hay lluvia, hermosos paisajes, novedades y muchas sorpresas que Dios parece orquestar. Estoy expectante…

Celebrando los 30 de Abdiel
 La nostalgia comienza a asomarse. Hacen falta los abrazos y las conversaciones con nuestra gente conocida, las visitas en casa y la compañía cotidiana de la familia. Pero estaremos bien, me lo repito, y creo que así será. Quiero escribir, mucho. Tomé una clase menos de la que podría haberme obligado a llevar, porque necesito reflexionar y escribir: pulir lo que ya tengo en papel y publicarlo (sobre Salmos) y escribir sobre la vida, Dios, el mundo y las intersecciones entre los temas anteriores. Dejé de escribir y la invitación parece abierta y se me repite con fuerza. Me emociona… 

01 septiembre, 2016

Para tí, en tu cumpleaños.

En vísperas de tu cumpleaños, el primero lejos de casa y de los nuestros y en medio del proceso de trasplante no es tierra fértil para escribir. Pero en vísperas de tu cumpleaños, las palabras que surgen con naturalidad desde mi corazón son sólo para ti… 

Te lo repito en ocasiones, aunque seguramente no con la frecuencia que lo pienso y lo oro, pero te admiro, te veo valiente en medio de tu vulnerabilidad y me sorprende tu amor cada día. No eres perfecto y no somos perfectos, pero a tu lado somos pulidos para ser un poco más a la imagen del Amor.

Este cumpleaños será tan distinto, no tendremos los múltiples pasteles familiares, ni la comida con nuestros sabores en la mesa, ni la presencia confortadora del tío en casa. No es el momento ideal para una gran celebración en este país al que apenas llegamos, pero será especial.

Nos tenemos el uno al otro y la comunidad que a la distancia nos acompaña. Tendrás mis abrazos y mis besos, eso sí. Con un corazón agradecido y el recuento de donde estamos será evidente la presencia de Aquél que nos rebasa y nos rodea, porque estamos en Él.

Te amo, y en este cumpleaños diferente, disfrutaremos eso, lo que es distinto, la nueva etapa y el comienzo de tus 30. En esta ocasión la fiesta no podrá igualar el gozo y el profundo agradecimiento por tu vida que yo y muchxs más celebramos, aún así haremos del día la fiesta, para agradecer tus años y esperar expectantes los que vienen.

Comienzo por celebrar tu vida, tu amor y cuidado hacía mí y los que están cerca de ti, tu fuerza para mantener tus valores en medio de las tentaciones, tu valentía para hacer cosas nuevas pese al miedo y tu disgusto por los grandes cambios, tu fuerza y sensibilidad combinadas que redefinen la hombría e inspiran a otrxs, tus palabras y lágrimas que sanan y tu disposición a crecer, a desaprender, a ser transformado.

Te amo y será el más grande privilegio caminar contigo los siguientes años, hasta que Dios nos lo permita.
Con esperanza, amor y compromiso, 

Tu esposa

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