viernes, 10 de junio de 2016

"Necesitamos definir nuestra lealtad en tiempos de paz, preparándonos para los tiempos de guerra"*

La historia nos muestra muchas lecciones si somos humildes para verlas y aprenderlas. Hoy, en la clase vimos lo que sucedió en Alemania, antes de la segunda guerra mundial. La manera en que un régimen político asumió el poder absoluto y comenzó a determinar cómo debía ser la iglesia, sus dirigentes y de alguna manera jugó el papel de agente moralizador para la sociedad. La iglesia, en su mayoría, jugó su juego, aceptó sus declaraciones y estuvo de acuerdo, pero al asociarse con el proyecto, perdió su capacidad profética, perdió su capacidad de hablar la verdad en tiempos violentos.

En México, el riesgo es el mismo, podemos fácilmente legitimar poderes que destruyen la vida o asociarnos con proyectos políticos que confundan nuestra fidelidad primaria hacia a Dios. En Estados Unidos, nuestro vecino, el riesgo parece con mayores consecuencias y más nefastas.  El patriotismo, combinado con cristianismo no van. No podemos ser leales primero a una nación. La ciudadanía del cristiano está en los cielos, en el Reino de Dios. ¿Cómo hablamos, cómo cristianos sobre lo que está sucediendo? ¿Cómo evitamos ser cooptados por la cultura dominante y acomodaticia que nos provee privilegios y protección a costa de otros? El asunto es complejo, pero hemos de preguntárnoslo. ¿Qué significa seguir a Jesús en este mundo hoy, lleno de violencias auto-justificadas, de violaciones humanas y de deportaciones masivas? ¿Cómo vivimos radicalmente el evangelio aquí?


Mi razón para entender la historia también, al igual que las de mi profesora, tiene motivaciones misioneras, es decir, anhelo que nos ayude a entender el contexto en el que hacemos misión y nos permita cultivar una imaginación hacia un mundo lleno de los valores del Reino.   

*Frase usada por Sarah Williams en la clase Church & State en Regent College. Las ideas de esta entrada son una reflexión iniciales e inacabadas sobre los aprendizajes compartidos en la clase. 

sábado, 30 de abril de 2016

Comunidad en formación

Documentando la pimer despensa compartida
Al ir a la cama, nuestra expresión de alegría y plenitud era muy evidente. Abdiel expresó lo que yo pensaba, pero no articulé: “Es una mentira que el dinero y las posesiones traigan riqueza o seguridad.” Tuvimos una semana llena de gente, de construir relaciones profundas y de compartir la vida, el dinero y la casa con otros. Compramos nuestra primera despensa en comunidad y cocinamos juntos. No creemos que la seguridad social la provee el gobierno y sin embargo nos preocupamos como si eso fuera la verdad. Tampoco creemos que el individualismo imperante sea la norma a seguir, pero vemos lo complejo de construir relaciones íntimas en esta sociedad donde todos tenemos prisa. El dinero tampoco es nuestra ambición, pero la tentación de atesorarlo es constante. Dios nos abre los ojos para creer y vivir otras posibilidades, y para seguirlo con mayor coherencia.

Tere y Esther
Somos parte de una comunidad producto de la invitación de Dios y nuestro deseo de no caminar solos. Estamos soñando juntos un futuro distinto, que resista las fuerzas del consumo, del individualismo y de la superficialidad. Solos no se puede y otros que amamos ya caminan con nosotros. Abdiel y yo hemos vivido estos intentos desde estudiantes, sin embargo, el miedo a entretejerte demasiado con otros se presenta como una amenaza. Poco a poco nos damos cuenta que es una mentira, que Dios se devela en medio de la comunidad y ahí nos muestra quienes somos también. Estamos expectantes...

Samuel y Abdiel
Las personas han sido nuestra mayor sorpresa y alegría en este año y con/por ellos hemos soñado la comunidad. Dios se ha hecho presente en Samuel, quien nos ha acogido como papá, nos inspira a soñar otras formas de vida y quien también nos salvó de nuestra agenda sin descanso. Henry y Tere -los compadres- son los amigos a quienes conocemos mejor y nos conocen, quienes nos aceptan y a quienes primero contamos estos sueños “raros”. Esther, nuestra ahijada, nos alegra con su sonrisa y sus travesuras. La respuesta de los compadres, su sorpresa y aceptación ante esta comunidad nos dio el ánimo para soñar en voz alta y comenzar a compartir el llamado. Los estudiantes a quienes servimos nos invitan también a construir nuevas formas de vida y comunidad, congruentes con la fe cristiana y que se resista a los embates de la cultura que no promueven la vida. Dios nos ayude en la formación de esto, que Su Espíritu ha movido e inspirado.

viernes, 22 de abril de 2016

Abdiel


Cuando no estás dejo las luces prendidas
No es por miedo; ellas me alumbran los detalles que hablan de tí
Los ganchos en el baño, tus pijamas en el extremo de la cama, 
tus llaves cerca de la puerta, la taza de café 
y el escritorio desde el cual dibujas con hermosas palabras la fe, nuestro amor y donde hay espacio también para el lamento y el dolor.
Al principio temí amarte, 
la realidad de ceder mis sueños a nuestra voluntad compartida fue soltar el control. 
Me aterraba darme a tí y perderte o perderme. 
Hoy los miedos ya no están. 
El único dolor que ocasionalmente asalta 
es la sombra de una vida cortada. 
Lo demás se ve distinto. 
Amarte con el riesgo de perderte vale la pena, 
hay vida al “soltar”.
En la entrega de lo que somos nos reavivamos.
Estamos hechos para ser vaciados por amor a otros 
y llenados por lo divino.
Ya recibimos más de lo esperado, 
no sabemos qué pasará, 
pero el corazón crece con nuevos sueños, 
a tu lado, a Su lado. 

miércoles, 20 de abril de 2016

Ruth, la mujer migrante

Ruth es la historia de cualquiera de nuestras mujeres migrantes, en época de caudillos, de personas que solo se preocupan por el poder, por servirse a sí mismos… En tiempos así, el campo sufre, hay escasez y las familias migran.

Una familia judía migró a Moab, a una tierra a la que no irían por simple deseo. Allí creció la familia, se casaron los hijos con mujeres extranjeras, Ruth y Orfa,, pero después los hombres murieron. Las mujeres quedaron desprotegidas, Noemi escuchó que las cosas iban mejor en su tierra y emprendió el regreso, un difícil retorno. Ruth, la moabita se aferró a su suegra y regresó con ella. La historia habla mucho no es un relato de amor solamente, nos cuenta de un hombre compasivo, justo y piadoso llamado Booz, también nos habla de mujeres en el extremo vulnerables, pero con cierta esperanza.

En realidad, esta historia así es más común y cercana de lo que nos gustaría reconocer. Es la historia de la mujer que podemos encontrarnos recién deportada y perdió a su familia o de la migrante centroamericana que huye de contextos de violencia y hambre, y hasta de aquellas y aquellos que vagan por las calles de Tijuana en busca de comida, protección y trabajo. Es la historia de mujeres como Noemí sumidas en amargura o de mujeres como Ruth, con esperanzas frágiles y vulnerables. En historias como éstas, en medio de la tragedia humana, Dios se inserta, ese es su carácter revelado desde el principio y confirmado en Jesús, es el Dios que se muda al vecindario, que cuida de los desprotegidos, que mueve a su pueblo para transformar las realidades de opresión e injusticia para los más débiles.

En la historia de Ruth, Dios está presente en esta mujer moabita que permanece a lado de una mujer que sufre y comparte el dolor. Él seguramente acompaña a Noemí en su amargura y se deja ver en la piedad de Booz quien hace todo lo posible por rescatar y redimir a las dos viudas migrantes, la judía y la extranjera. Dios como héroe de la historia no es un rockstar. Muchas veces es la presencia sencilla y humilde del que tiende un plato de comida, del que escucha, acompaña, del que hospeda y del que lucha por transformar las estructuras injustas en lugares para que florezca la dignidad humana, ahí está Dios, de manera sencilla y contundente.


Dios nos sorprende porque aparece en donde no le esperamos y nosotros nos empeñamos en no mirar. Ruth, la moabita no tenía un lugar en la historia de Dios, no le correspondía, pero al final del pequeño libro, ella aparece en la genealogía de Jesús. Así es Dios, Él va cumpliendo sus propósitos en la historia y en el proceso va transformando las tragedias humanas en lugares para la esperanza. Ruth, quien no era del pueblo de Dios fue compasiva y valiente y la Biblia nos cuenta su historia. Tendemos a no prestar atención a sus orígenes, pero es importante porque muchos en nuestro mundo y en nuestra ciudad hoy están en la situación de Ruth y están buscando a Dios.  Muchos hoy luchan por su dignidad, haciendo lo que pueden por la gente que sufre. El tema de los deportados, de las mujeres migrantes victimas de trata y de los menores no acompañados son cosas que nos competen, porque a Dios le importan, porque Dios no es ajeno y porque el Dios en quien creemos está ahí, invitándonos a insertarnos en su historia. Dios aparece en este tipo de historias y cambia las realidades. Dios inserta a mujeres extranjeras y migrantes al centro de su historia y transforma el futuro en esperanza. 

miércoles, 27 de enero de 2016

Nehemías 9 (parte 3)

“Juntos en la Gran Historia”


Escuchando la Palabra.

Llegamos al capítulo 9 de Nehemías. Antes de esto, recordamos que la oposición experimentada fue francamente personal y las amenazas de matarlo y detener la reconstrucción fueron muy reales. Pero, el trabajo por fin terminó y no les llevó tanto tiempo, tan solo 52 días. Después de esto el  pueblo se juntó en células para interpretar la Palabra. Es un cuadro conmovedor, el ver al pueblo reunido, juntos para escuchar y estudiar la Palabra. Su respuesta fue el llanto y el arrepentimiento al reconocer a Dios en la Escritura, su amor, fidelidad y constante misericordia, y al mismo tiempo su constante rebeldía y desobediencia. Nehemías, Esdras y los levitas animaron al pueblo a alegrarse por el Señor y a recordar, a alegrarse en la fortaleza de Dios y a celebrar con comida. ¡Qué bueno es Dios que no nos paga conforme a lo que merecemos! En su celebración debían incluir a todos y compartir con los pobres, no cabe duda que Dios siempre tiene cuidado de los que menos tienen, conectando el amarle a él con cuidado por los más vulnerables.  

Nehemías se empeñó en la reconstrucción del muro, pero el trabajo más importante y más complejo fue la reconstrucción del pueblo, la edificación de la comunidad y la renovación espiritual de la gente. La lectura de la Ley fue clave, es decir, de su historia, del amor de Dios, de los pactos, de las normas que les traerían vida, etc. Y al escucharla no era solo entretenerse con ella, escuchar en esencia implicó obedecer y poner por obra, quien en verdad escucha es quien lo vive. Escuchar la Palabra fue un acto de adoración, su respuesta fue adorar a Dios. ¡Tenemos un grande privilegio al reconocer que la Biblia es la Palabra de Dios y que Dios mismo se ha revelado a nosotros por medio de ella!   Al escuchar la palabra estaban oyendo las historias que explican quiénes son, que dan sentido y propósito. Los seres humanos somos por naturaleza contadores de cuentos e historias, porque con ellos definimos la vida, los valores, nuestras identidades y nuestros sueños. No conocer la historia que la Biblia nos cuenta nos deja sin identidad, aunque tengamos una ciudad con buenos muros, un movimiento estudiantil estable o una célula bien consolidada, si no conocemos la historia de Dios en la que estamos insertos, nos perdemos fácilmente. Ese día fue clave para el pueblo, estaban reunidos y atentos y la lectura de la Ley les recordó sus orígenes y el Dios que los formó, los salvó, los perdonó y les permitió regresar a Jerusalén.

Después de este día de lectura, estudio, lamento, adoración y celebración, el pueblo siguió estudiando la Palabra. Fue en ese momento de estudio de la Palabra que se encontraron con que estaban en el periodo de tiempo de una de las 3 grandes fiestas que Dios había dejado para que Israel no olvidara su pasado. La fiesta de las enramadas les ayudaba a recordar los 40 años que pasaron en el desierto y que vivieron en casitas de campaña. En esta fiesta, la gente de Israel, adultos y niños salían de sus casas y vivían en tiendas de campaña construidas con ramas. ¡Imagínense que divertido debió ser para los niños y que didáctico! Las tiendas se ponían en los techos de las casas, los patios, el atrio del templo y hasta en las plazas donde se llevaba a cabo el comercio con otros pueblos. Este no solo era el recordatorio de cómo Dios había sostenido, provisto de comida, agua y vestido al pueblo durante los 40 años, sino también de la inacabable paciencia de Dios. Realmente era un lindo recordatorio que ayudaba a todos y era de testimonio para los otros pueblos que hacían negocios con la gente de Israel, porque ellos verían semejante cosa (la ciudad llena de tiendas de campaña) y se convertía en una hermosa oportunidad de no solo contarse la historia de este pueblo y su bueno y grande Dios así mismos, sino también a otros… Era, a su vez, un recordatorio de que este mismo Dios que había actuado en el pasado, y sería fiel en cumplir sus promesas en el futuro.

Respondiendo a la Palabra

El día después de levantar las enramadas, (cap. 9) la gente se reunió de nuevo, con signos muy visibles de su arrepentimiento, pues leemos que se vistieron de luto, obedecieron la ley y confesaron sus pecados y la maldad de sus antecesores. Leyeron la Palabra por 3 horas y las siguientes 3 horas respondieron. Lo que sucede en este culto de 6 horas es muy diferente a lo que pasa hoy en la mayoría de nuestras iglesias. Esto nos anima a ver que la relación con Dios es de 2 vías: él habla y nosotros respondemos. Fácilmente somos tentados a tener monólogos con Dios y no tomar el tiempo de leer su Palabra, o en contraparte, a solo leer y llenarnos la cabeza de información, sin reflexionar la Palabra, sin confesar, sin responder a Dios en oración, sin adorarle. Ambas cosas son peligrosas.

La oración que tenemos en este capítulo es una de las oraciones más detalladas que encontramos en la Escritura, y es tanto una confesión de pecados y una reflexión del actuar de Dios en la historia que nos abre a una visión de Dios más grande. Aquí vemos lo que dice un autor: “La oración es a la vida cristiana lo que es la investigación para la ciencia, por medio de ella entramos en contacto directo con la realidad.” Lo fundamental en nuestras vidas no es hablar sobre Dios de manera correcta, sino hablar con Dios de manera honesta.

Las historias y la gran historia de Dios

Los levitas que dirigen esta oración son personas que conocen bien las Escrituras y responden a Dios teniendo en cuenta sus palabras y sus actos. La oración está impregnada de la herencia bíblica y de la historia del pueblo de Dios. Es importante notar que estos levitas muy seguramente crecieron fuera de Jerusalén y sus familias fueron llevadas al exilio, y aun así su imaginación está cautiva por la gran historia de Dios. Ellos, pudieron creer otras historias del imperio y del poder, sin embargo, sus mentes y corazones están llenos de lo que Dios ha hecho y del reconocimiento que el problema no es Dios, sino el pueblo, el ser humano. Para haber dirigido al pueblo con esta oración, significa que ellos mismos la estaban viviendo y la tenían clara en sus vidas. Ellos conocían a este Dios y sabían bien su tendencia a la desobediencia. También tenían claro que Dios los había llevado al exilio porque él es fiel y se los prometió por medio del profeta Jeremías.

Estos levitas son hombres (y también hoy podrían ser mujeres) que conocen bien la Gran Historia, se ubican en ella, confiesan sus pecados, adoran a Dios y ven hacia adelante en la misma Gran Historia. Urgen estudiantes así, que conocen el Gran Panorama de Dios, su Gran Historia y que su vida está definida por los valores del Reino de Dios y no por los estándares de la moda, el poder, el dinero o la fama. Hay muchas historias que se cuenta nuestra gente para explicar el sentido de la vida. Creemos que somos alguien al estudiar, o que el que no tranza no avanza, o que para hacer las cosas se necesita dinero o que son los poderosos los que definen el porvenir de este país, o que no hay poder que detenga la opresión y la injusticia. Necesitamos que nuestra imaginación, nuestro corazón y nuestra mente sean cautivadas por Dios, por sus formas, su historia, por cómo él nos hizo a los seres humanos y por sus propósitos, que nos darán la creatividad y la astucia para vivir de verdad.

Pero esto no sucede por casualidad, la Palabra ha de ser vida, alimento y sustento para nosotros, y el lugar de encuentro con Dios. Hemos de pasar tiempo con Dios en su Palabra y orarla.

La oración tiene varios elementos que vale la pena que nos detengamos a observar:

  • Dios es un Dios eterno, no tiene principio ni fin, no es una creación humana, lo cual contraste con las cosmovisiones de los pueblos vecinos 
  • Dios es único Señor. Algo bastante impopular en aquél entonces, donde hasta el emperador era considerado Dios. Y bastante impopular ahora, en nuestro mundo pluralista y supuestamente tolerante con todo.
  • Dios es creador de TODO y quien sostiene la vida que él creó. 
  • Dios no solo crea, también eligió y formó a un pueblo. 
  • De hecho, se nos presenta un resumen de la historia del AT: creación, elección de Abraham, éxodo, ley, 40 años en el desierto, jueces, profetas, exilio. 
  • Dios hace pactos en los cuales su nombre queda en juego, y es fiel. 
  • Dios salva y redime; es más poderoso que todos los reyes de la tierra. 
  • Dios nos enseña cómo vivir, es justo y aunque no entendamos todas las leyes que él da, porque no es el mismo mundo de hoy; él da leyes que protegen a los débiles y que cuidan de toda la vida. 
  • El ser humano no es esclavo de Dios, Dios le invita a disfrutar, a recrearse y a descansar, por medio del Sabbath. 
  • Dios sostiene a su pueblo, le provee de sus necesidades básicas. 
  • Dios es misericordioso, aunque el ser humano es desobediente. 
  • Dios es en esencia perdonador, clemente y compasivo; lento para la ira y grande en amor. ¡Qué buenas noticias!
  • Envió su Espiritu y profetas, así como jueces cuando hubo opresión. 
  • Es en base al carácter de Dios que los levitas piden ayuda y reconocen su sufrimiento.

Como aquí vemos, esta oración nos ayuda a tener una visión más grande sobre quien es Dios.


El Dios revelado en la historia

Una de las hermosas herencias y verdades de nuestra fe es que es una fe histórica, es decir, lo que nosotros creemos se expresa en hechos que sucedieron dentro de la historia humana, tanto por los hechos del Antiguio Testamento, como por Jesús mismo quien es la encarnación de Dios. Algunos podrían argumentar que muchas cosas no pasaron, sin embargo, hay más evidencias desde las diferentes disciplinas como la historia y la arqueología para sostenerlo que para negarlo.

Los israelitas tienen una fascinación con la historia porque Dios se revela en ella, y les muestra mucho de su propio carácter, actúa en el presente y da esperanza hacia el futuro…. No sé si lo perciben, pero estos levitas en su oración no separan lo que Dios ha hecho de quien es Dios, de su experiencia presente. Y creo que muchos de nuestros problemas surgen al no ver cómo Dios se relaciona con nuestras vidas cotidianas, con las cosas de este mundo, con nuestros problemas diarios o con la rutina. Tampoco entendemos cómo Dios tiene algo que decir a lo que estamos estudiando en la universidad, o en la política o en la economía, porque nuestra perspectiva sobre Dios muchas veces está muy limitada y puede que también sea muy excluyente. Cuando leemos las Escrituras, observamos a un Dios tan interesado en temas como el dormir, la comida, las fiestas, la cotidianidad, las conversaciones, así como temas “más grandes” como el sistema económico, las leyes para la igualdad, la ecología y la guerra. Requerimos profundizar en nuestro estudio de la Palabra y en nuestra vida de oración, que significa también luchar para comprender a Dios actuando…


Para ir cerrando, vemos que esta experiencia del pueblo de escuchar la Palabra y orar a Dios en respuesta les llevó a una renovación de su pacto con Dios, a comprometerse con el Señor. Ellos no hicieron un compromiso pensando que pudieran cumplirlo, sino al contrario, debido la condición humana y su incapacidad de cumplir hicieron un pacto. Solo Dios es fiel siempre. El pueblo que hizo este compromiso falló, pero el compromiso expresó su deseo de obedecer y amar a Dios y su confianza. Nosotros mismos somos invitados a hacer compromisos con Dios en fe, de que él nos sostiene y en dependencia de que Dios nos tienen por dignos a pesar de nuestros errores; él se mantendrá fiel siempre. Nosotros tenemos el panorama aún más completo. Dios se encarnó en Jesús, la máxima revelación de Dios en la historia humana y sabemos el final de la historia.