14 junio, 2017

Una carta a mi hija (a la espera de tu llegada)

14  de junio, 2017

Nos preparamos para tu llegada y para regresar a México. Nos emocionan ambas cosas, pero también nos llenan de temores. Tijuana en estos meses que hemos estado lejos ha repuntado como la ciudad con más homicidios en nuestro país y no es desconocido que la violencia en contra de las mujeres y niñas también va en aumento. Tú tito y tus tatas nos cuentan que parece una ciudad sin gobierno. El proyecto multimillonario de transporte fue abandonado, hay más tráfico y el Bordo empieza a habitarse por aquellos que quieren regresar a los Estados Unidos. En el país las cosas tampoco están bien. Soñamos con mostrarte lo hermoso que es y compartir contigo nuestros rincones favoritos. Pero también verás su miseria, su dolor y te dolerá tu país teñido de sangre, corrupción e impunidad. Esperamos enseñarte que esta vida está llena de paradojas y verte reír a carcajadas y alegrar la vida, pero también a llorar y resistir cuando sea necesario. 

Tú, hija, nacerás en Vancouver, Canadá, como un hermoso fruto de gracia de un año en
que tus padres han estado inundados por el amor  y la provisión de Dios. Pero te unirás al llamado de tus padres, el cual está comprometido con México por ahora.  Al igual que yo, un pasaporte azul te abrirá puertas para oportunidades que desconocemos, pero tal vez al igual que a mi te generará crisis al tener que asumir el privilegio que eso implica y cómo lo usarás para servir a otros. Será un gusto caminar contigo esas sendas cuando llegue el tiempo. Ahora no te darás cuenta, pero a pocas semanas de nacida estarás emprendiendo el viaje de regreso a Tijuana, para ser recibida por tus abuelos, tatas, tito, tías y demás familia y amigos que nos esperan. Tu papá y yo estamos ansiosos de regresar contigo, pero también estamos cada vez más conscientes de lo que significa ese regreso contigo en brazos. 

Tu papá y yo hemos bromeado con mucha seriedad nuestra necesidad de explicarte por qué regresamos. Sabemos que la vida no está asegurada en ningún rincón del mundo, ni en países de primer mundo, pero también reconocemos que regresar a México con una niña es arriesgado. Nacer mujer es una marca de vulnerabilidad en todo el mundo y más aún en nuestro país. Y no podemos asegurar que no te pasará nada, aunque haremos todo lo que está de nuestra parte por cuidarte y te confiamos en las manos de Dios quien te ama aún más que nosotros mismos. Con todo esto, nuestro regreso está marcado por la fragilidad de la vida, por la esperanza del Reino y por la confianza en Dios

Hija, pasarán años hasta que puedas leer esta carta y entender lo que digo. En ese tiempo seguro serás amada. Pero has llegado a un mundo en el cual nacer mujer es una desventaja. Ciertamente tendrás privilegios que muchas niñas y mujeres no tienen. Por eso, oro a Dios que desde pequeña te sepas profundamente valiosa y creada a imagen de Dios y que seas una niña-mujer viviendo de tal manera que dignifique a las mujeres que te rodeen. Que veas a las que son invisibles, que ames, abras espacios y sueñes con un mundo mejor. 

Te amo y ya quiero conocerte, 
Alejandra


12 junio, 2017

Las últimas semanas (o meses) del sabático

Tomé la clase más intensa y pesada de la Maestría hace algunas semanas. Justo el lunes pasado presenté el examen final y me fue muy bien, pero sufrí en el proceso. La clase en sí no era lo más difícil, sino el ritmo intensivo de cursar en 3 semanas lo que llevaría todo un semestre para aprender. No estaba muy motivada, pero debía llevar una Lengua Bíblica, así que tomé Griego. Ahora me falta solo cursar 1 crédito, escribir un reporte de lectura, una autobiografía espiritual y presentar un examen comprensivo para terminar la Maestría en noviembre de este año o marzo del siguiente. Si las cosas salen cómo las hemos “medio” planeado, me estaré graduando en abril del 2018, después de casi 5 años de haber comenzado.

En las últimas semanas también hemos comenzado el proceso de decir adiós a nuestros amigos que regresan a sus países después de un año de estudios. Hemos disfrutado de “últimas” cenas, desayunos, fiestas y despedidas. Hay mucho que celebrar y agradecer en un año tan lleno de vida y de personas que nos han marcado de manera tan especial en este sabático. Espero escribir más sobre algunxs de ellxs en próximas publicaciones. Supongo con cierta certeza que estos casi 10 meses en Vancouver nos han cambiado la vida, pero tal vez no sabremos cuánto hasta que regresemos a Tijuana. Las personas que nos rodean, si los dejamos entrar, nos cambian, nos santifican. Nuestrxs amigxs han sido regalos de parte de Dios en este caminar y algo de ellxs se queda en nosotrxs.

El embarazo y la espera ante la llegada de nuestra hija han inundado nuestros últimos meses. Los han
llenado de sorpresa, fascinación, misterio, y de sueños y temores nuevos. La celebración por un año más de vida para mí se vistió de color al enterarnos que tendríamos una niña, y la celebración por su llegada nos ha llenado de oraciones, bendiciones y detalles que han de regresar con nosotros y marcan desde ahora la vida de nuestra hija. Cartas, palabras hermosas, una cobija tejida, una colcha hecho a mano y muchos otros detalles comienzan a llenar nuestra pequeña casa. Nuestras maletas para el regreso no podrán contener todo el amor, la gracia y los regalos que hemos recibido este año.


Abdiel y yo apenas comenzamos a pensar cómo será esta nueva transición de regreso a México. Nos preparamos poco a poco para los cambios. Oramos, nos detenemos, disfrutamos y buscamos confiar. Ha sido intenso, no dejará de serlo. Habremos de recoger, empacar, ver dónde nos llevamos tanto amor, gracia, personas y recuerdos. Sonrió al pensar en cómo el corazón se ensancha y lo seguirá haciendo. Realmente no llevo resultados en mis manos, ni productos finalizados que mostrar como consecuencia del sabático. Pero sí una comprensión de que la transformación en el camino de Dios es profunda, lenta y gradual y requiere paciencia. Y que el sabático se nos dio no por merecerlo, sino como una gracia. Gracia. Gracia. Gracia. Esa me ha inundado las últimas semanas y meses, y creo que toda la vida. 

09 mayo, 2017

Confesiones Tecnológicas

Mis reflexiones sobre los "smartphones" y las redes sociales

Una vez más dejé de escribir en el blog por un tiempo. En parte se debió a mi ausencia de Facebook durante la Cuaresma, y buscar concentrarme más en los estudios y en la vida alrededor mío. Dejar FB no fue tan difícil, aunque me di cuenta de mi profunda dependencia del celular, en el cual “googleo” mil cosas (la mayoría innecesarias). La Cuaresma terminó hace unas semanas y yo volví a FB. No publico mucho, pero me doy cuenta que mi adicción por la información no me nutre. En estas dos semanas de vacaciones y descanso antes de lo que serán mis últimos cursos de la maestría he pasado mucho tiempo en el teléfono. Ese aparato es muy útil, nos conecta con la familia y amigos y me permite estar al tanto de lo que pasa en muchos lugares, pero también parece que esclaviza. De pronto me doy cuenta que puedo pasar horas sin hacer nada en el teléfono. Leo muchos artículos e investigo cosas novedosas pero no parece que algo cambie. Soy tan solo una receptora pasiva de información inútil. Suena fatalista, pero no creo estar tan lejos de lo que es la realidad de muchxs…

Mis reflexiones sobre la tecnología se agudizaron después de una clase en la Maestría, en la que discutimos sobre los beneficios y desventajas de los medios de comunicación y las redes sociales. En esos días estábamos por comenzar la Cuaresma y me pareció un buen tiempo para medir mis propias tendencias y tentaciones en relación a las redes sociales. El abstenerme de FB y limitar mi “googleo” no resolvió el problema, solo me hizo consciente. La verdad es que cambiar hábitos es mucho más difícil de lo que uno imagina o piensa. Me sorprendí a misma cómo después de 40+ días de limitación tecnológica, mi re-adaptación fue casi inmediata. Entonces la pregunta, es ¿Cómo hacerle frente a esto? ¿Cómo pensar teológicamente y sin culpas sobre el uso de los medios de comunicación que muchas veces nos esclavizan?

Parte de mis reflexiones se han nutrido por la experiencia de esperar la llegada de nuestra hija. Abdiel y yo no queremos que ella crezca con papás que viven constantemente atados a su celular, por asuntos de trabajo y entretenimiento. Y tampoco queremos que ella esté expuesta a ese tipo de estimulación. De hecho, queremos que su exposición sea la mínima, pero eso debe comenzar por nuestra experiencia y ejemplo. La necesidad de reflexionar sobre el tema es importante para mí porque casi todos a nuestro alrededor (incluyéndonos) estamos absortos por el celular. De nuevo, mi lectura podría parecer un poco exagerada pero creo que vale la pena enfatizar el riesgo de nuestra dependencia de las redes sociales y de aparatitos que nos tienen 100% conectados…

Por otro lado, uno de los engaños de las redes sociales (sobre todo FB) es la ilusión de convertirnos en activistas por diversas causas (medio ambiente, por los derechos de los niños y las mujeres, contra la injusticia social, etc.) Pero la verdad es que muchas veces quienes pasan más tiempo en las redes son quienes más impotentes se sienten para generar un cambio social. Y honestamente, los cambios sociales no comienzan por las redes. Tal vez pueden nutrirse, pero los verdaderos encuentros, esos que son personales e intensos son los que pueden producir cambios. Con esto no pretendo satanizar las redes sociales, al final de cuentas no creo que me salga completamente de FB ni dejaré de usar whatsapp. Pero necesito seguir cuestionando mis valores y mis prácticas y hacer preguntas que me incomodan…

Tengo algunas ideas de cosas que pueden ayudar, aunque no todas las he practicado o me han funcionado:

  • Compartir con alguien o con un grupo nuestra “relación” con las redes sociales. Sus efectos en nuestra vida, el tiempo que pasamos en el celular o la computadora, la manera en que nos afectan y las tentaciones que nos presentan. 
  • Limitar su uso y ayudarnos de otros para hacerlo, al rendir cuentas y compartir cómo estamos haciéndole frente a las dependencias poco sanas…
  • Tener tiempos, como en la mesa, cuando estamos con otros o en la cama en la cual el celular y la computadora están prohibidas. 
  • Tener siempre a la mano un libro y buscar espacios en los que nos sentemos a escribir, reflexionar, meditar leer u orar sin la estimulación del celular. 
Son solo algunas ideas, yo necesito seguir trabajando en el asunto… y seguir descubriendo mis inclinaciones y tentaciones en medio de una generación en la que nos cuestionamos muy poco nuestra vida en la red.

06 febrero, 2017

Regalos del sabático

para Abdiel

Uno de los regalos más preciados para mí en estos casi 6 meses en Vancouver ha sido descubrir y re-conocer a mi esposo. Hemos tenido tiempos muy especiales alreadedor de la mesa, en nuestras corridas, caminatas y en lo cotidiano de estudiar y llevar la casa juntos. Disfrutar la presencia el uno del otro, hacerle nuevas preguntas, escucharlo, re-conocernos y acompañarnos en este temporada ha sido un regalo hermoso. Algunos días tengo la certeza de conocerle y en otros me sorprende descubrir mejor su corazón, sus reacciones, su amor.

En Tijuana conocimos mucho de cada quien, hemos trabajado juntos, apoyándonos, hemos sido compañeros de misión, amigos, novios, esposos y amantes. Y cuando pienso en las personas que más han impacto e influenciado mi vida en los ultimos años, ha sido él. Y eso es todo un descubrimiento para mí como mujer, porque en ese proceso también ha sido el tiempo más clave para encontrar mi voz y ser una mujer más plena siguiendo a Jesús. Abdiel ha sido clave, en su impulso, ayuda y servicio para ser y hacer lo que Dios ha puesto en mi.

En Vancouver, con una agenda menos rápida, y con más espacios para ser nosotros he caído en cuenta de lo mucho que valoro y lo poco que he escrito sobre esto. Pero creo que es importante, porque tenerle cerca y estar con él ha sido de lo mejor de este tiempo. Sí he aprendido mucho en las clases y he disfrutado nuestros viajes, pero su compañía ha sido lo más valioso. En medio de mis estudios y del embarazo, su amor, servicio y su entrega a nosotrxs me dejar ver tanto de cómo es Dios. Y esto es el matrimonio, no es perfecto, pero nos da destellos de un amor profundo, sacrificial y apasionado. En este tiempo nos hemos re-encontrado con viejos sueños y hemos caminado juntos entre las tristezas, frustraciones, alegrías y sorpresas.

Mientras él escribe poesía, yo me encuentro articulando palabras que puedo dejar colgadas en este blog y nos permitan recordar el regalo que son las personas más cercanas a nuestra vida. Es pura gracia tener la compañía de Abdiel para caminar la vida, y es emocionante hacer frente a la maternidad y la paternidad a su lado, con la esperanza de compartir el amor que Dios nos ha permitido crecer. Yo espero seguir conociéndote y amándote cada día, ha sido un privilegio, pese a todo.

17 enero, 2017

Lo que veo en México desde Vancouver

Manifestación en Tijuana, 16 de enero, 2017


Hoy es un día más en el oeste de Vacouver, donde todo parece marchar con una calma comprada por el dinero, la eficiencia y la buena administración . La calma de esta ciudad es admirable, sabe esconder bien el tráfico de personas y la discriminación a las primeras naciones, pero no logra invisibilizar a sus homeless, ellxs pululan por la ciudad, como testimonio contra la ilusión de la opulencia y el progreso del primer mundo.

En esta ciudad, no puedo dejar de pensar en mi ciudad, en Baja California y en México. Desde hace años dejé a un lado la indiferencia generalizada y permití que un poco del caos, la desesperación y la violencia entraran en mi vida, para ser alguien que conoce, aunque sea un poquito, la experiencia de la gente en las calles de mi ciudad y del país que habitamos. Aún estando en Canadá, leer las noticias, informarme y pensar es una obligación-invitación impuesta por mi fe en un Dios hecho humano. Mis opiniones, preocupaciones y tendencias no llevan el sello del mainstream evangélico mexicano, porque a mi me importa lo que pasa aquí y ahora, y porque estoy comprometida con la tranformación de corazones pero también de las estructuras sociales que oprimen a las personas.

Creo en un Dios que está interesado en todas las dimensiones de la vida, aun en las más mundanas y complejas, pasando por la política, la familia, los negocíos, el arte, la universidad, la cultura… Y sí queremos escucharle, tiene mucho que decirnos en contra de la corrupción, la injusticia, la pasividad de sus seguidores, el conformismo, la exclusión y la acumulación de las riquezas. Si le empezaramos a escuchar en nuestras iglesias y dejáramos que hiciera eco sus Palabras desde los púlpitos, escuchariamos menos sobre prosperidad, confort, machismos, personalismos y el mantenimiento del orden. Creo que si su Palabra habitara en medio nuestro seríamos más compasivos, escuchariamos mejor a quienes piensan diferente y tal vez dejaríamos de idolatrar nuestros edificios y amar más a nuestras comunidades.

México está despertando, es mi percepción desde afuera. La gente está harta, estamos hartos. ¿Y saben, hermanos y hermanas que me lean? Nosotros tenemos buenas noticias, pero esas necesitan compartirse mientras marchamos con la gente, cuando compartimos el pan con el migrante, cuando abrimos la casa al desconocido y mientras lloramos con las victimas de la violencia (la doméstica, la sexual, la del poder, la simbólica) y mientras guardamos silencio y aprendemos a escuchar. Las noticias del Evangelio de Jesús son las mejores noticias que el mundo puede escuchar, pero requiere estar encarnadas y envueltas en el amor de quien nos la trajo. Las noticias que somos llamados a compartir no son para obtener un boleto al cielo, sino para reconocer el Reino de Dios aquí y ahora, que será consumado en este tierra, por obra de Dios en el futuro. Las noticias son de paz, de justicia, de reconcialiación, de vida, de perdón, de esperanza y de amor, traídas por un Dios que no se impone, sino que se sacrifica y que nos muestra el ser Dios en la forma más tierna, poderosa (no bélica, violenta ni patriarcal) y bondadosa. Estas noticias necesitan ser re-descubiertas por nosotros y compartidas con aquellos que tienen sed de cambios, de paz, de justicia, con quienes lloran, con los que están hartos y cansados y sin esperanza. Las noticias son para ellxs y para nosotrxs.

09 enero, 2017

El nuevo año

No recuerdo un inicio de año con tanta esperanza (ni con tanto frío!). Algo pasó, y el libro del 2016 se cerró, envuelto en agradecimiento y con varias enseñanzas. Comenzamos el año en Vancouver, y vamos acercándonos a la mitad de nuestro tiempo sabático en este lugar. También destinamos un fin de semana largo para un retiro en Rivendell, con el propósito de pensar el nuevo año, de orar, escribir, leer y soñar. Fue un buen tiempo de silencio y quietud. Y me di cuenta, que en medio de esta temporada de invierno, de haber soltado, de seguir muriendo, hay más claridad.

En medio del frío invernal de Vancouver, han habido días soleados en los que las montañas, los pinos, el mar y las islas se ven con una claridad sorprendente. Y de pronto, parece que así la vida. Claro, es una paradoja, porque seguimos en invierno, en medio del frío, de la lucha, la nostalgía y perseverando, pero surgieron nuevos bríos que ayudan a esperar la primavera. Las clases comienzan mañana, los libros nuevos me van dando la bienvenida y los nuevos temas de las cartas descriptivas me emocionan. El cuatrimestre se ve intenso, con un viaje corto y otro largo, y noticias que seguro alegrarán.

Pero no todo es claro, nos entristecen las noticias de México y nos desconcierta la situación. Hemos de regresar y el país que habitaremos será distinto, con un peso aún más devaluado, gasolina más cara, una ciudad con más migrantes, políticos más cínicos y personas más desesperadas por un cambio. Muchos quieren salir y nosotros regresaremos, mejor que cuando nos fuimos. Espero regresemos con más fe, ánimo y amor para vivir las alternativas que pueden hacer florecer la vida, para vivir en comunidad, para tejer mas relaciones de amor, para darnos y recibir a otros como regalo, para compartir la mesa, el pan y el vino y para ser iglesia. Tengo muchas esperanzas, pero sé que son frágiles, que soy frágil.


En este año no quiero huir de las paradojas, quiero vivir las preguntas dificiles, caminar en ellas, que abran nuevas sendas, anhelo caminar con otros más de cerca, ir hacia adentro, dejar que mi vida hable, descubrir mejor quien soy, lo que puedo y no puedo ser, amar sin miedo, arriesgar, perder, llorar y reir mucho, distraerme menos, escribir más… ¡Qué el Dios de la vida, que camina con nosotros nos guíe a ser más como él!

31 diciembre, 2016

Cavilaciones y oraciones de fin de año

El año terminó. Nosotros seguimos aquí, con más preguntas, nuevos sueños, los mismos enigmas, los peregrinos que nos acompañan, con nuevxs amigxs, con otrxs que extrañamos y con muchas cosas que fuimos dejando.  No fue un año fácil. Fue el año que más cedí a las distracciones pero también en el que he visto con más claridad el cuidado de Dios en nuestras vidas. Ha sido un año lleno de sorpresas, nuevos comienzos y de una esperanza que se renueva poco a poco.  Pasé de estar frustrada y cansada, al descanso, las nuevas preguntas, desempolvar los sueños, a las sorpresas, el dolor, las conversaciones profundas, las interminables distracciones, para de nuevo detenerme y reconocer que la vida misma, si soy consciente, sirve de guía para conocer a Dios. 

Me di cuenta que Dios no está obsesionado con la puntualidad de mis lecturas diarias, ni con mi asistencia a la congregación y mucho menos se asombra de mi conocimiento teológico. Los momentos de mayor encuentro y profundidad se dieron en lo cotidiano, cuando me frustré por estar distraida y lloré ante mi falta de integridad. O cuando leí las noticias y escuché las canciones que me recuerdan de cómo Dios llora por todas mujeres violentadas y la niñez robada de inocencia por dinero, guerras o la lujuria de los poderosos.  En mi fragilidad encontré a Dios y de nuevo, soy invitada a encontrar a Dios en mi propia vulnerabilidad y a resistir la equivalencia de Dios con un poder impersonal, despojándole del sacrificio y el amor que define al Dios que seguimos. 

En un mundo que festeja a los poderosos, que busca los privilegio, la abundancia y la comodidad, ver a Dios en los indefensos, dejarme enseñar por los débiles y ser guíada por los humildes es un gran desafío. Pero quiero seguir al Dios de las Escrituras, al Jesús revelado en la Biblia, que sigue caminando con los desposeidos, migrantes y refugiados y oro porque  mi familia y yo nos identifiquemos con ellxs. Para así poder cantar de alegría cuando la gran Babilinia, en representación de los imperios, sea derrotada. Oro que nos emocione compartir la mesa con quienes no tienen algo que darnos a cambio y que nuestras vidas reflejen cada día más el amor y sencillez del Maestro. 

Espero, también, escribir más de manera que lo aprendido se traduzca en pensar mi contexto. Que mis oraciones y pensamientos sobre la trata en México, sobre la política, la familia, las relaciones hombre-mujer, la multiculturidad y sus convergencias con la fe vean la luz en este blog y otros espacios. Necesito que otros sepan y me acompañen, porque no puedo caminar sola, la fe se vive en comunidad, se conversa y se prueba. ¡Gracias por quienes nos acompañaron este año!

Texto que me acompaña en este nuevo año 2017


08 diciembre, 2016

María

Ahora vuelvo a pensar en ti, en lo que habrás sentido al llevar a Jesús en tu vientre. No imagino la sorpresa que significó la noticia del angel y el temor que habrás sentido ante tremendo anunciamiento. Me maravilla tu humilde respuesta, disposición y obediencia. Me parece que contrasta con la de otros personajes en la Biblia que creen saber cómo Dios actúa pero se pierden entre el poder o el deseo de control.

Tus cantos y oraciones fueron revolucionarios, pero en tus labios no parecían una gran amenaza al Imperio. Jesús de seguro aprendió a orar al escucharte. Fuiste mujer conforme al corazón de Dios y llevaste en tu seno la esperanza de millones.

¡Cómo me hubiera gustado estar presente en la casa cuando visitaste a Isabel! Solo puedo imaginar las conversaciones sobre toda su alegría, temor y miedos, así como los múltiples malestares que sus niños les pudieron ocasionar. Ambas, mujeres escogidas por Dios, revirtiendo los valores del mundo y cuidando de bebés que habrían de causar un hito en la historia.

María, no imagino el temor que el tremendo privilegio habrá traido sobre ti, pero fuiste muy valiente. Diste a luz al Dios encarnado y cuidaste de él, y ese es uno de los misterios que aún no podemos comprender. Tú guardabas cosas en tu corazón sobre este niño y fuiste los brazos de amor que cuidó del Salvador. Tú, de seguro entendiste más de Dios que muchos que le conocieron, porque tú supiste la humildad del Creador, al punto de nacer en un bebo y dejarse cuidar por tí, una adolescente dispuesta y llena de fe.

No imagino, María, el dolor que te causó el anuncio en el templo de cómo tu corazón sería partido al ver lo que harían con tu niño, pero admiro tu valentía de seguirle hasta la cruz y de ser contada entre los y las discipulos que fundaron la Iglesia. María, tu ejemplo necesita ser recordado entre nosotros. Hay algo profundo de cómo es Dios, que se manifiesta en tu historia, la cual es la historia del Dios que nació y creció en Palestina.

María, tu historia también reivindica a las mujeres y los niños, por revelarnos a un Dios que se manifiesta en medio de mujeres y niños, de maneras inusitadas en la historia y la transforma para siempre. 


21 noviembre, 2016

Amada, entre mil dudas.


Soy amada entre mil dudas. A veces, en secreto dudo que Dios me ama, no sé porque lo haría. Señor, sana mis heridas más profundas. Aún no entiendo por qué me elegiste y me sigues diciendo que soy tuya, y que estoy segura en ti. Señor, déjame escucharte claramente. Eres mi refugio, lo sé, pero muchas veces me traiciona el pensamiento e imagino que estoy sola. Redime, Señor, mi imaginación.

Dudar me acerca a ti, no tengo a nadie más a quien ir. Cuando me alejo o creo que ya no podré regresar, tú haces sendas nuevas, me encuentras y me llamas a ti. Así amas Señor, así quiero disfrutar de tu amor. A veces este amor duele, porque me desnuda, porque no tengo nada a qué asirme que valga la pena no dejar atrás. Señor, sígueme cautivando. Quiero seguirte conociendo, que mi vida y la de mi familia se enraíce en tu amor.

Señor, sé que veré tu fidelidad siempre. Y cuando dude, Señor, no me dejes. Si esto dependiera de mí, ya se hubiera acabado, pero en ti estoy segura. Gracias por ser el Dios de María, de Pedro, de Tomás, de Martha y de Esteban, gracias por tanto amor derramado en la historia, gracias porque tu paciencia llegó hasta nosotros.

Y me sorprendes, ¡lo logras, siempre! Tu creatividad para amar no termina, sigues viviendo en mí, dándome vida, creando vida. Aquí estoy.

04 noviembre, 2016

Pensamientos sueltos de mujer latinoamericana

Entre mis pensamientos sueltos al estar en Vancouver pienso en tanta inequidad. Nosotros acá disfrutando de un sabático, como migrantes en primer mundo, viendo tanta opulencia e intentando vivir de manera simple y sencilla, porque realmente no tenemos otra opción. No es una queja. Es un regalo de Dios saber que tenemos suficiente, que nuestra bolsa familiar no depende del mercado y que no tenemos inversiones ni soñamos con propiedades. No vivimos con miedo por la devaluación del peso, ni tampoco si Wall Street se cae…

A nuestro país se le juzga por no alcanzar mejores niveles de vida teniendo lo suficiente en recursos naturales y con tantas personas trabajadoras, pero la verdad es que existen mucho corruptos y vándalos de cuello blanco… También, cabe pensar, que el progreso añorado de Occidente fracasa en América Latina porque algunos son los beneficiados y otros los explotados y a nosotros nos toca la peor parte. Nuestros recursos naturales van al Norte, mientras que nuestras tiendas se llenan de productos extranjeros. Pero eso no lo dicen mucho por acá, porque los canadienses son “buena onda” y ellos no andan de bullys como sus primos los gringos, pero también firman Tratados y se benefician de los Acuerdos, pero eso no se dice mucho por acá.

Por estos rumbos, América es el país al sur y América Latina no es parte de la geopolítica estratégica. Siempre es conveniente ver qué mercado deja más y América Latina y África producen puros migrantes para mano de obra barata. Ah, pero las puertas del norte siempre están abiertas para la fuga de cerebros, esos nunca los rechazan y de vez en cuando protegen a uno que otro político corrupto que escapa de la ley, que huye para no dar la cara a los suyos.


No siempre pienso estas cosas, pero de pronto, me asaltan pensamientos de mujer tercermundista, que no le gusta lo que ve y que sabe que a Dios tampoco. Por eso las escribo y por eso las pienso, aunque aún no me atrevo a pensar demasiado en esto… Quienes se aventuran a pensarlo, sabrán que es incómodo y es mejor evitarlo. Pero también pienso, que al hacer teología y al ir a la Biblia, debo pensar esto a fondo, sino lo que diga estará muy vacío, porque mi realidad es otra. Muy diferente a los biblistas y teólogos de Occidente que interpretan desde la comodidad de un escritorio cobijado del mundo… No quiero ser de esos. 

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