29 diciembre, 2010

Estudiantes y la obra entre ellos

Este es mi trabajo y mi placer. Si hacer la voluntad de Dios produce un gozo indescriptible, el servir en la obra estudiantil ha sido esto. Tampoco ha sido perfecto, pero ha sido bueno, como todo lo que Dios hace. He aprendido mucho más de mis amigos estudiantes que lo que yo he podido enseñarles. Y les estoy agradecida. Han abierto sus corazones y me han dejado abrir el mio. Me han enseñado a escuchar y ponerme en sus zapatos o huaraches.

Me han dejado servirles. Me he sentado bajo los árboles, hemos abierto la Biblia y el corazón. Hemos compartido chai, café, té, nieves de yogurt, sushi y otras cosas. Hemos hecho galletas juntos y un pastel de chocolate con crema de cacahuate, un día bailamos salsa y otros más los hemos pasado frente al mar o soñando juntos. Me han visto cansada y no siempre en mis mejores momentos. Me han perdonado cuando he fallado y han señalado mis errores con amor.

En las diferentes relaciones con cada uno de ellos a quienes tengo el gusto de servir de manera individual o de forma comunitaria, he sido desafíada. Muchas veces me he quedado sin respuesta, he asumido sus dudas y su dolor. He visto mi egoismo y me arrepiento por no dar más cuando pude hacerlo. Quiero conocer más a Jesus como amigo para ayudarles a caminar con Él también, a caminar juntos. Me motivan. Me desafían a capacitarme y no tirar la toalla.

Con ellos veo como el Reino tiene que ver con las personas, que los agentes de la reconcialiación, la paz, el amor y la justicia somos personas, con sueños, experiencias, cicatrices y el Encuentro que ha transformado toda nuestra escala de valores. Mi oración es que Dios me permita seguir caminando con ellos y que juntos construyamos bajo la guianza del Maestro. Que no sólo me preocupe si estan en los eventos y reuniones, sino que su mente, corazon, voluntad y pensamientos busquen siempre estar bajo el Señorio de Cristo, en el discipulado que dura toda la vida. Que sus carreras sirvan a otros, que su dinero se invierta en el Reino, que sus familias se formen en obediencia, que su futuro lo modele el Señor.

Gracias por ellos. Aqui están algunos...

Papá y Mamá

Hace un par de días compartía con unos amigos cómo nunca imaginé que la vida en casa y en familia podía ser tan linda. Este año también fue especial por eso. No fue perfecto, pero fue el mejor.

Mis papás son tal vez el milagro más espectacular que he presenciado. Caminando con mamá a la iglesia, hace dos semanas, se me salió decirle que estaba orgullosa de ella porque sé cuánto ha luchado por ceder y entregar día a día su voluntad, caracter, formas de vida, ideas, sentimientos y problemas a Dios. Es admirable. Hace años, cuando recién comencé a caminar en amistad con Dios me frustraba y me molestaba mucho. No quería estar en casa y siempre peleábamos. Poco a poco Él cambió mi forma de verla y pude amarla. Ahora es mi mamá amada, mi amiga y compañera. Y por lo que he visto y recibido, sé que es una maravilla que ella ahora busque a Dios como lo hace, en respuesta a lo que Dios ha hecho por ella. Antes no entendía lo que leía en su Biblia, ahora, después de estudiar juntos como familia y de manera persona, ella puede explicarla a otros.

Mi papá es otra historia, siempre fue mi heroe y mi complice y hoy lo sigue siendo, de manera más realista. Él hace lo que yo quisiera hacer, pero ya no me alcanza el tiempo ni las fuerzas. Ahora sirve a un grupo de migrantes cada sábado. Los alimenta, piensa en ellos, ora por ellos y lucha junto con otros porque nuestra iglesia local trabaje en amar al prójimo, que es extranjero.
Él ha leído la mayoría de los libros acomodados sobre el escritorio, sobre misión integral, evangelismo, doctrina cristiana, espiritualidad, etc... Tal vez no tiene la elocuencia de un universitario ni lucidez de un joven, pero es un hombre de casi siete decadas que ha dejado que Dios voltee su mundo de cabeza y me ha enseñado la dependencia en Dios en el día a día. También lo admiro.
Este año también ha sido especial por ellos. Los amo con todo el corazón y oro porque Dios preserve sus vidas por muchos años más. Nos hacen bien a muchos.

28 diciembre, 2010

Amigas

Acabo de desvelarme con 2 amigas a quienes amo profundamente. Nosé si ellas lo saben o están conscientes de todo lo que he aprendido gracias a ellas y cómo Dios les ha usado para enseñarme sobre la vida, la transformación, el discipulado, la amistad y la misión.

Las conocí hace año y medio y soy testigo de la forma en que Dios transforma vidas de manera sobrenatural. Lo habia hecho en mi a los 15 años, lo hizo con mis padres a sus 50 y 60 años, lo ha hecho con estudiantes y profesionistas y lo hizo con ellas, mujeres jóvenes en su veintes.

Son una joya y ellas mismas han descubierto todo lo que son y lo he visto en sus ojos. Me he visto en ellas, a lado de ellas y acompañada por ellas. Me recordaron la sencillez de la fe, lo complejo de la vida, lo engañoso del corazón y lo importante que son los abrazos, los desvelos, las amigas y el tiempo para estar con el/la otr@.

Con ellas estudié todo el relato de Marcos sobre la vida de Jesús; redescubrì al Maestro. Con ellas he vuelto a estudiar el Sermon del Monte a conciencia, por ellas he orado y llorado. Por razón de lo que veo y quisiera controlar he tenido que arrepentirme. He experimentado el confiar en Dios, quien tiene en sus manos sus destinos y los mejores planes. Él las llama, mueve y cambia voluntades. Mi trabajo es compartir su buena noticia, caminar a su lado, ser ejemplo, amar, enseñar, ser amiga... y todo lo que pueda. Gracias Señor.Esta experiencia me marcó en este año.

23 diciembre, 2010

María

En la que ahora es mi tradición religiosa hemos relegado la historia de esta joven. Y no quiero tratar de decir todo lo que dicen las Escrituras sobre ella, sólo tomar oportunidad para ver su ejemplo y lo que ella nos dice sobre su Hijo y su Salvador, Jesucristo.

Hace poco leí una reflexión sobre sus palabras conocidas como El Magníficat, y me hizo reconsiderar lo que significó para ella aceptar la voluntad de Dios para su vida. Una mujer, comprometida a casarse, en una cultura machista, dispuesta a llevar en su vientre al Salvador. Una mujer humilde, como lo dice el evangelista Lucas, a quien desde el principio se le anunció que su pequeño era el Redentor de todos los pueblos, el Mesías prometido, por quien ella sufriría, como parte del privilegio de ser su madre.

¡Qué valor! ¡Qué confianza en Dios la de ella y su prometido José! Y también, qué difícil entender su situación: su gozo, sus dudas, su dolor, su intimidad con el Maestro, quien era su hijo. El punto no es centrarnos en María, pero así como aprendemos de otros discípulos, podemos aprender de ella. Quien dice la Escritura, guardaba todo lo que veía y se le decía sobre Jesús en su corazón. Allí atesoró lo que su hijo dijo, hizo y se anunció sobre él. Ella estuvo con Jesús en la cruz, sufrió su dolor, le siguió hasta allá, cuando otros seguidores se fueron. Y antes de eso, estuvo dispuesta a llevarlo en su vientre, muestra de su profunda confianza en la buena voluntad de Dios. En Jesús, ella también recibió el perdón de sus pecados, la reconciliación total con Dios y su alma en eso se alegraba: en la misericordia de Dios para con ella…

No sé cuánto sabía ella de lo que significaba el privilegio de ser la madre de Jesús y este canto me conmueve…

17 diciembre, 2010

Llevar un "estilo de vida sencillo"

En los últimos días releí el Pacto de Lausana y entre las muchas cosas con las que fui confrontada, desafiada, animada y reafirmada, me siguen dando muchas vueltas algunas frases del punto 9. Claro que podría hablar extensamente sobre todos los puntos, pero en especial, quiero hacer una reflexión personal de lo que esto significa para mí:

"...La meta debe ser, por todos los medios disponibles y en el más corto plazo posible, que toda persona tenga la oportunidad de escuchar, entender y recibir la Buena Nueva. No podemos esperar alcanzar esta meta sin sacrificio. Todos nos sentimos sacudidos por la pobreza de millones de personas y perturbados por las injusticias que la causan. Los que vivimos en situaciones de riqueza aceptamos nuestro deber de desarrollar un estilo de vida simple a fin de contribuir más generosamente tanto a la ayuda material como a la evangelización."

Hace algunos días platicaba con una estudiante, quien es amiga y lider estudiantil en Compa. Ella ha estado reflexionando mucho sobre la importancia de que la iniciativa estudiantil se vea también con la participación del sosten económico del movimiento y sus obreros. Ella lo ha compartido con otros estudiantes y han planeado una actividad durante una de las noches del campamento. Es un punto importante, que necesita hablarse responsablemente y que por tratarse de dineros, en nuestra cultura, siempre puede prestarse a malas interpretaciones.

Pero por mi parte, yo también he estado reflexionando sobre este punto. La misión a la que Jesús nos llama pide todo lo que somos y tenemos. Y de la misma manera, nuestros recursos monetarios deben usarse para este fin. No es fácil hablarlo, y quiero tener cuidado de articular bien mis palabras. Porque en muchas iglesias casi se obliga a los feligreses a dar ciertas cantidades de dinero y se les promete bendiciones (parece un intercambio moderno de indulgencias) mientras que en otros grupos, las personas se conforman con dar el 10% de su salario, sin preocuparse si ese dinero se usa para el extendimiento del reino y el otro 90% lo gastan irresponsablemente. Mi intención no es juzgar, porque yo misma soy culpable de malos usos en los recursos que el Señor me presta y creo que no lo he entregado todo...

Pero el punto aqui es pensar, considerar mis motivaciones y mis caminos en este tema, que es esencial al discipulado. No dejan de maravillarme los relatos en Hechos donde los seguidores de Jesús vendían sus posesiones para compartir con otros que no tenían. Un despojo completo, como el de su Maestro. Y también pienso en las palabras de Jesús, que claramente denuncian la imposibilidad de vivir para obtener dinero y vivir para Dios. No es malo tenerlo, pero es malo vivir movido por lo que tienes, con tu confianza en él e ignorando las necesidades de otros, sobre todo de aquellos que también son hijos de Dios.
Somos culpables. De tener mucho y no valorarlo, y aun viviendo en México (un país de 3er mundo, dirian los vecinos del norte) tengo más de lo suficiente. Entonces:

¿cómo desarrollar un estilo de vida simple para así ser más generosa con mis contribuciones al proyecto que Dios está llevando a cabo en su mundo? Más fácil, ¿qué debo sacrificar, confiando en que Dios sabe todo lo que necesito, para que otros puedan conocerle aquí y en los lugares más remotos?


Debo seguir pensando, pero hay algunas cosas que comienzo a hacer y otras que me he propuesto, con la ayuda de Dios:

  1. Decidí aportar dinero mensualmente a dos causas cristianas este año pasado, y ahora estoy buscando una tercera. Si en mi iglesia local no están inviertiendo en misioneros, misiones y proyectos de servicio y evangelismo, entonces hay que buscar que eso suceda... Creo que el diezmo a veces nos limita, porque a nuestro Dios le pertenece todo...
  2. Cada quincena planeo la forma en que usaré el dinero y lo destino para eso en cuanto lo tengo en la mano. (lo que doy, recibos, comida, transporte, teléfono, ahorro...)
  3. Participar de alguna forma con el ministerio que mi iglesia tiene hacia los migrantes, esto me permite estar en contacto directo con la gente en necesidad y dejan de ser una imagen (entre miles) que veo en la tv o el internet.
  4. Evitar las tiendas departamentales para comprar ropa, este año comencé a comprar en "sobre ruedas" en Tijuana. Y sólo aquellas cosas que no encuentro, las busco en otras tiendas a un bajo costo.
  5. Comer en casa lo más posible, o llevar lonche si estaré fuera de casa todo el día.
  6. Caminar cuando se puede, en lugar de usar el carro o el transporte público.
  7. Revisar el closet seguido para sacar la ropa, zapatos y accesorios que no esté usando y donarla a quienes puedan sacarle provecho.
  8. En lugar de siempre ir a restaurantes o cafés, invitar a los estudiantes a mi casa a comer: cocinar para ellos y hacerles café, chai, cocoa caliente, etc... Esto personalmente lo disfruto mucho y a veces lo prefiero a ir un café o restaurante.
  9. No adquirir deudas, en la medidad que esto sea posible.
  10. Rendir cuentas sobre el uso de mis recursos (dinero, tiempo...)
...lo leo y me doy cuenta que son cosas muy muy simples, pero que de alguna manera me llevan a la conciencia y el deseo de vivir una vida sencilla y no pretensiosa. Y también es un compromiso a que si el Señor me diera más, no por eso buscaría gastar más o cambiar mi estilo de vida.

Esto tampoco significa que jamás me pararía en una tienda departamental o iria a un restaurante recomendado, pues Dios presenta oportunidades para disfrutar de esto y otras cosas. Pero quiero hacerlo siempre consciente de que son bendiciones de Dios y por esa razón soy responsable de compartir lo que recibo y de recordar a los que menos tienen.
¿Qué cosas puedes hacer tú si tienes convicciones similares?

13 diciembre, 2010

¿qué hay de la misión encarnacional?

¿Por qué los cristianos nos conformamos con dejar folletos, regalar ropa, repartir comida y después marcharnos?


Jesús, nuestro ejemplo, se hizo ser humano, así como nosotros... Habitó entre nosotros, puso su tienda. No se marchó, se encarnó. Y al final de su tiempo en la tierra, comisionó a la iglesia...

"¡Qué hermosa se ve mi ciudad desde los cielos!
Por eso sé que Dios no sólo habita acá "arriba".
Porque no vería las balas que salen por odio y dinero,
ni la sangre que corre mezclada con droga.
Tampoco sabría de ellos que dejan su casa por riesgo de muerte y secuestro,
o que huyen por miedo de un golpe mortal.
Si Dios sólo habitara en los cielos: ¿Qué esperanza tendría la jóven golpeada? ¿Quién ve su dolor y reconoce su angustia? ¿Quién sabría del hombre que salió de su hogar y hoy sufre en silencio sin poder cruzar?..."

02 diciembre, 2010

Prioridades en la vida

¿Cuales son las prioridades en tu vida? ¿Cuales crees que sean las prioridades en la vida de un seguidor/a de Jesús?

Pablo dice lo siguiente en una carta que escribe a la comunidad de creyentes en Filipos:
"Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte."

4 cosas que son prioridad en su vida y un llamado a que ellos imitaran como ejemplo:

  1. conocer a Cristo: en las Escrituras sabemos quién es, cómo es, qué piensa, qué hizo...
  2. experimentar el poder de la resurrección: un poder que levantó a Jesús de entre los muertos es poder que vence a la muerte.
  3. sufrir: por su causa, por amor, porque otros le conozcan
  4. ser como Jesús: obediente hasta la cruz.
¿Esto qué quiere decir? Si la razón por la cual nos despertamos cada mañana, trabajamos, planeamos o gastamos nuestro dinero no está marcado por estas prioridades, debemos preguntarnos si en verdad estamos siguiendo a Jesús...

Para Pablo, todo lo demás, comparado con esto, era basura...¿Qué tanta importancia le damos a lo que tenemos y buscamos alcanzar en la vida? Esto no invita a dejarlo todo, sino a verlo todo desde el punto de vista de Jesús, como sus seguidores/as.

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