31 marzo, 2011

Como vasija de barro

No soy espectacular, no te dejes engañar por tus percepciones.

De hecho, soy muy frágil, tanto así como un vaso de barro que al caer, se rompe.

No pienses que si hablo elocuente o muestro valentía tiene que ver con mi personalidad o mis dones.

Soy más vulnerable de lo que otros perciben.

Nunca pienses que el brillo que en ocasiones doy es por mi limpieza y perfección, muchos han invertido en pulirme y uno murió por limpiarme.

Nunca creas que lo bueno que está sucediendo a mi alrededor es consecuencia de mis buenas obras, si en algo he participado yo es en dejar que sea Otro el que haga.

Si alguna vez te hago pensar que no eres lo suficientemente bueno, no me hagas caso, nadie lo es.

Si alguna vez te he hecho sentir menos amado, perdóname, aún no sé amar como Él.

Si alguna vez te has sentido rechazado por mí, perdón, sigo fallando.

Si has recibido algo bueno de mi parte, da gracias a Dios, de Él viene todo lo bueno.

Él es el único que no falla, que ama de manera perfecta, que no nos deja, que nos conoce profundamente y que nos hace caminar junto a otros para mostrar Su gloria.

Sólo Él merece nuestra alabanza.

30 marzo, 2011

Lo que no veo y Dios está haciendo...*

No tengo palabras que puedan describir el gozo que produce el ver la vida de mis amigos: estudiantes, vecinos o familiares-de quienes he sido parte de su caminar con Jesus- dar pasos firmes, verlos confrontados con la Palabra, descubriendo sus dones, sirviendo a otros, derramando lágrimas de arrepentimiento y también poniendo sus vidas por Aquél que los llamó.

Hoy los escuché orar... No es la primera vez, pero fue muy especial. Son ese grupo de mujeres jóvenes que comenzó hace casi dos años, y que ahora también recibe a varios hombres. Hemos pasado por varios encuentros de Jesús con mujeres, por Ruth, Marcos, el Sermon del Monte y ahora estamos en Hechos. La primera mitad del capítulo 4 nos confrontó a todos.

En esta parte del relato de Lucas, vemos a Pedro y a Juan, valientes y osados ante toda la élite religiosa y política de los judios, los mismos que habían crucificado a Jesús. Y estos dos hombres, sin estatus, sin el poder de la intimidación, sin poder político, religioso o judicial, se paran frente a ellos y les anuncian el evangelio. Sólo en Cristo hay salvación, no hay otro más, y agregan diciendo que ellos han desechado, al que Dios hecho la piedra angular... Son palabras fuertes, pero esos líderes religiosos saben que estos hombres comunes y corrientes dicen verdad, lo triste es que no están dispuestos aceptarlo.

Una de las reflexiones a partir del pasaje fue pensar de qué lado estamos, de los que prefieren no perder el estatus o de los que han conocido a Jesús y no pueden dejar de ser testigos de lo que han visto y oído. Aunque eso implique arriesgar sus vidas, desafiar a los poderes de este mundo, perder la buena reputación, ser amenazado, rechazados o perseguidos... Lo lindo fue reconocer que el poder que actuaba en los discipulos era el del Espíritu Santo, quien da testimonio de Cristo. No estaban solos, ellos lo sabían y nosotros también lo pudimos recordar...

*Estoy conciente que Dios está haciendo maravillas en la vida de cada uno de los hombres y mujeres que van al estudio de los miércoles, y aunque no estoy conciente de todo ello, agradezco los destellos que Dios me permite ver y gozarme, como el día de hoy...

23 marzo, 2011

Caminando y orando...

"Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—.Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.»"

Hoy hicimos algo parecido en la Universidad. Recorrimos las facultades, los jardines, los pasillos y algunos edificios... No estuvimos enseñando, pero estuvimos orando, sintiendo compasión por los estudiantes, los maestros y todos con los que nos topábamos. Eran como ovejas sin pastor. Hay mucho por hacer, hay muchas necesidades, y en cada facultad nos detuvimos a orar, a pedir al Señor por su voluntad, a rogar porque su Reino venga, que su justicia se establezca, porque otros le puedan conocer, para que Él sea glorificado y para que nosotros podamos ver con sus ojos. Pedimos segun el Espíritu nos daba a entender, por momentos sólo intentamos escuchar...

Fue una experiencia transformadora y desafiante. En alguna ocasión me había pasado algo así, pero nunca lo habíamos planeado. Dios estuvo haciendo algo en nuestros corazones mientras recorríamos nuestra Universidad, Su Universidad.

Finalmente, él es Señor también de ese lugar y nosotros somos sus pies y sus manos. Somos quienes continuamos con la misión de Jesús en esas facultades, esos salones, en la cafetería, el pasto, las bancas y la biblioteca. Mientras que rondan mil idea y filosofias acerca de Dios, de la vida y del ser humano, todos y cada uno de los que hemos pasado por ahí, rendiremos cuentas a Uno. Y mientras que muchos buscan el sentido de la vida, otros se quieren meter en un cajón y esconder la luz, y han dejado de dar sabor.

¡Que Dios nos ayude a seguir caminando con los ojos abiertos, a orar con los ojos abiertos, a pedir su voluntad y a disponernos como sus obreros, para que él sea glorificado!

*"Vista aérea de la UABC, campus Tijuana" Foto de Alfonso Careveo Castro, Tijuana, México, 2006, Archivo Colef.


El testigo

No es el protagonista de la historia, ni el que lleva a cabo la acción.
No es a quien todos ven o de quien todos se maravillan.
El testigo es quien observó, vivió, palpó, escuchó y sintió.
El testigo da fe de lo acontecido, es quien conoce los hechos y los da a conocer.
El testigo no construye ficciones, revela historias del pasado, las explica en su contexto.
No defiende a nadie, cuenta su experiencia, provee evidencias, recurre a su memoria.
Es valiente para decir la verdad, a pesar de los intereses de otros.
De entre muchas cosas, Dios nos llama a ser sus testigos...

14 marzo, 2011

Dios arma rompecabezas


Dios está juntando las piezas regadas de nuestro rompecabezas. Lo imagino agachado y de rodillas, poniendo con paciencia cada de una de ellas en su lugar. De pronto parándose para ir por una que está muy lejos, y otras que quisieron robarse, pero él ha recuperado. Lo veo cómo recuerda claramente la imagen que él formó en un principio y sabe bien las razones por las que todo está en pedacitos y regado por todas partes. Lo hace con mucho cuidado y detalle, me soprende que no le impacienta. Para él esto no le rompe la cabeza, pero si le duele en su corazón, cuando lo ve todo incompleto. Pero está trabajando para que quede bien, no se ha cansado, y al ver su sonrisa y la satisfacción por su trabajo, veo con confianza que no abandonará su obra hasta verlo terminado. ¡Qué alivio!

Ayer pensé en esta imagen al compartir con una amiga sobre la restauración que Dios hace en nuestras vidas.

08 marzo, 2011

No podemos encerrarte Señor



"Cannot Keep You" de Gungor

Una banda y una canción que hacen pensar la fe, el evangelio y nuestro forma de comunicarlo a esta generación.

07 marzo, 2011

Las bendiciones de la soledad

Llegué a un lugar que no conocía, caminé por una playa sin gente, el viento frío ahuyentó a muchos, pero caminé un buen tiempo. Me di cuenta que la soledad era incómoda en principio, empezamos a platicar sobre mis sentimientos, pensamientos, emociones, expectativas, ilusiones, experiencias pasadas, mi alegria, preocupaciones y mi dolor. Así empezamos a caminar por la playa, fueron varios kilómetros... un rato me senté y escribí, comí un poco y seguimos caminando.


El retiro no me resolvió todas mis dudas, ni fue una fórmula mágica de transformación, pero obró algo en mí, Dios hizo algo que aún no logro articular, él está haciendo algo que no logro controlar, y está bien, así quiero que sea.

Después escribí y escribí y escribí. Todo en una nueva libreta sin rayas, ahí me di cuenta de procesos y transformaciones, de orgullos e inseguridad, de falsas fuentes de valor e identidad. Ahí fue como verme en el espejo y rogar porque no se me olvide la imagen.

En el cuarto desconocido, solitario y silencioso dormí y desperté porque Él me sustentó, allí fue donde nos re-encontramos. Como cuando viajas con un compañer@, lo ves siempre, pero llega un momento donde en realidad estás, todo tú ser se hace presente, lo vives desde dentro y no hay nada que pueda distraer, porque todo lo has dejado a un lado. Así fue...

Y entonces, lo demás, se queda entre nosotros.

01 marzo, 2011

Otra dimensión del ministerio estudiantil:

La Iglesia local

Sigo aprendiendo muchas cosas en este caminar de la mano con Dios. Y doy gracias por ello. El aprendizaje de las últimas semanas ha sido téorico y práctico y tiene que ver con la iglesia local. Por lo que me veo obligada a reflexionar, escribiendo sobre lo que pienso, veo y de lo que me arrepiento.

El lunes antepasado, sentada en un café, conversaba con uno de mis mejores amigos. Recordamos los años de universidad (tiene poco que pasaron), y cómo mucho de nuestro estudio bíblico desafiaba nuestras prácticas culturales como evangélicos. Como estudiantes de historia, en una escuela de Humanidades, nos formamos en un ambiente crítico, donde se nos hacía muy fácil juzgar lo que se hace dentro de las instituciones eclesiásticas. Muchas veces ocupamos el lugar de jueces y a mi me costaba trabajo verme dentro de la iglesia local. Esto fue bueno en parte, porque la Palabra nos mostraba lo fundamental para el discipulado, y en un ambiente hostil al evangelio, tuvimos que aprender a defender la fe, dejando a un lado las cuestiones secundarias...

En esos años, no me preocupé mucho por trabajar dentro de la iglesia local, aunque siempre me mantuve cerca, asistiendo, tratando de entrar, cargando todo mi bagaje crítico y lo incomprendida que me sentía. Ahora, valoro mucho más que en Compa nos sabemos parte de la labor que la iglesia hace dentro de las universidades, como brazo misionero. Somos parte de la iglesia, y por lo tanto, no somos independientes del todo. Estamos llamados a participar e incluirnos en el trabajo local, y también a servir para corregir y transformar lo deficiente. Es difícil que como estudiantes estemos muy involucrados, pero estoy convencida, que un estudiante que vive la misión en la universidad, usará eso para bendecir a la Iglesia y animarla a salir al mundo, a ser sal y luz.

No sé muy bien cómo se han producido los cambios de escenario, pero estoy segura que el Soberano está detras de ello. Ahora, algunos de los amigos con quienes compartí la trinchera en el ministerio estudiantil (y que eran críticos fuertes de las iglesias) nos encontramos allí, adentro, cobijados, sirviendo, aprendiendo, siendo humillados, haciendo comunidad y animando a que los estudiantes no pierdan ese vínculo. ¡Qué sorpresas! Pero está bien, porque significa que Dios nos ha traíado hasta aquí, nos ha mostrado que no vamos a reinventar su plan. Aunque también nos ha dado la responsabilidad de ayudar a la iglesia a volvernos al evangelio, a repensar las formas de hacer iglesia para ser más incluyente, a corregir las deficiencias, a escuchar, enseñar y ayudar a que las nuevas generaciones sean alcanzadas. ¡Gran labor, pero posible en Él! No tenemos todas las respuestas, ni seremos quienes la salven (esa labor ya la hizo Jesús), pero debemos hacer lo mismo que en la Universidad: mirar que está haciendo Dios y colaborar con Él.

Me he quejado mucho de los tonos triunfalistas cuando hacemos referencia a las iglesias; creo que tenemos mucho de qué arrepentirnos y si cantamos victoria, lo hacemos sólo en Cristo, quien nos lleva seguros. Pero aún así, nuestra actitud debe ser humilde, porque nos hemos equivocado y fallamos al Maestro. Pero en medio de esto, sí tenemos esperanza. Porque Dios ha escogido un pueblo para sí, que muestre al mundo Su gloria. Y ahora que he estado en iglesias locales, que he compartido con jóvenes, con líderes, con varones, con mujeres y con pastores, estoy convencida que Dios está haciendo cosas allí adentro. No todo lo que él hace sucede con los de adentro, pero hay cosas que están pasando... Si nuestra iglesias redescubren a Jesús, al evangelio, si salen, si conectan la realidad con las Escrituras, si logran vivir toda su vida bajo el Señorio de Cristo, las cosas van a seguir cambiando. No hace falta descubrir el hilo negro...

Qué Dios tenga misericordia, que Dios nos use en esta generación, que nos continué cimbrando para movernos de nuestros lechos de comodidad... Y también pido a Dios que me permita escuchar a los que ya caminaron por estas veredas años antes, atender las inquietudes de las generaciones que nos precedieron, de quienes conocen la tierra que han plantado, aprender de sus errores, arrepentirnos, amarles como hermanos, viajar con ellos, compartirles nuestros sueños y mostrarles mi agradecimiento... ¡Qué tan linda y compleja comunidad nos ha hecho Dios!

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