07 noviembre, 2014

Un llamado a la Revolución


Hace algunos días tuvimos nuestro campamento en Sonora, “Un Llamado a la Revolución”. Así le pusieron los estudiantes y me pareció muy interesante la manera en que nos apropiamos de una palabra y la resignificamos. También me pareció oportuno. Hay cosas que suceden en nuestro país, que requieren una profunda transformación. Como cristianos, no estamos haciendo un llamado a las armas, ni los golpes, pues el cambio social profundo y permanente solo puede proceder de vidas transformadas desde adentro. Por lo tanto, quiero compartir algunos re-descubrimiento de Jesús, a través de sus Palabras en el Sermón del Monte.

Antes de comenzar, es importante hacer una nota al pie: las bienaventuranzas, y en sí, todo el Sermón de Jesús, son evangelio, es decir, buenas noticias. No están dictando una serie de reglas para vivir o normas de conducta para entrar al Reino; son buenas noticias para quienes sufren, lloran, reconocen su necesidad de Dios, para quienes padecen e incluso para aquellos que se les dificulta perdonar, amar, buscar la paz y hacer justicia, porque están en un posición de reconocer que necesitan a Dios. Las bienaventuranzas no son prerrequisitos, proceden de la gracia, pues ya hemos sido aceptados por Dios.

Las bienaventuranzas nos introducen al sermón, lo resumen y lanzan los desafíos.
  • Jesús comienza a nombrar las características que hacen felices al ser humano, aunque a nosotros nos parezca imposible, lejano o hasta extraterrestre.
  •  Producen alegría por vivir con los valores del Reino. Es como decir que somos considerados suertudos por Dios, bendecidos, bienaventurados. Felices, según nuestro Creador. Las bienaventuranzas nos acercan a lo que es la verdadera humanidad.
  • Por eso necesitamos empezar a reflexionar: ¿Quiénes son aquellos que nuestro mundo exalta? ¿los que el mundo quiere imitar? Las diferencia entre el Sermón y la respuesta a esta pregunta son abismales. 
El siguiente cuadro esquematiza los valores de Jesús y los del Mundo según las opiniones de estudiantes universitarios.

Anti-Valores del Mundo/Universidad
Valores de Jesús y su Reino
Recompensas
Riqueza/Autosuficiencia
Pobreza
El Reino es suyo
Diversión/Sin dolor
Lloro/lamento
consuelo
Poder/influencia/Prestigio/dominio
Humildad/debilidad/mansedumbre
Tierra como herencia
Abundancia/Ambición
Hambre y sed de justicia
saciedad
Venganza/explotación
Compasión/misericordia
compasión
Inmoralidad/Mentira/Engaño
Pureza e integridad
Ver a Dios
Odio/arrogancia/intriga
Paz/ reconciliación
Son hijos de Dios
Comodidad/sin sufrimiento
Persecución/falta de poder/justicia
El Reino es suyo

Honestamente, creo que esto no es atractivo para quienes se encuentran engañados por el poder, las riquezas o la comodidad, etc. Al contrario, es algo despreciable. Tampoco es atractivo para las iglesias obsesionadas por el éxito, el poder, la fama o el prestigio. Debemos tener cuidado a que Jesús seguimos, ¿al que nosotros hemos creado o imaginado o al de las Escrituras que nos revela a Dios?

Tal vez estas podrían ser algunas bienaventuranzas en contexto:

o “Suertudo el pobre estudiante que cada día tiene que orar a Dios pidiendo que le provea para el pasaje y la comida en la Uni, el que tiene que vender burritos para sus sostén. Bendecido el migrante que tuvo que ir para el Norte con su familia, confiando que Dios va con él.” ¿Creemos que puede ser feliz quien no ambiciona las riquezas, sino que ofrece su profesión (lo que aprendió en la uni) para servir a otros en la iglesia o una organización de servicio?

o “Feliz el que llora por su pecado, por su egoísmo y porque le cuesta a amar a quien le ha lastimado. Bendecido el que ve el mundo y se lamenta por tanta muerte, destrucción e injusticia.” ¿Acaso no preferimos esconder el dolor, no llorar y mejor olvidarnos y ser indiferentes?

o " Felices los humildes que no usan el poder para beneficiarse solo a sí mismos. Bendecidos los estudiantes que entienden la materia y enseñan a quienes se les dificulta. Dichosos los débiles que prefieren confiar en Dios a asegurar su futura haciendo tranzas."

o "Felices los que están inconformes con este mundo y creen que las cosas no deberían ser así. Dichosos los que oran a Dios molestos ante las situaciones que ven y trabajan por la justicia."

o "Suertudo aquel que mejor perdona a su hermano, en vez de vengarse. Feliz el que prefiere ponerse en los zapatos de su amigo, en lugar de juzgarlo."

o "Felices los íntegros, que reconocen sus errores y debilidades en público, en vez de poner una máscara ante los que los ven. Bendecido el que se muestra vulnerable ante quienes los admiran."

o "Dichosos el que trabaja para que sus amigos vean a un Dios cercano. Feliz el que quiere estar en paz con los de su casa. Suertudos los que buscan el bienestar del mundo."

o "Dichoso el que sufre por todo lo anterior. Muy suertudo es aquel a quien el mundo rechaza por seguir y reflejar a Jesús."


Jesús felicita a quienes el mundo tiene más lastima, y llama bienaventurados a quienes el mundo rechaza. John Stott nos dice que a persecución es el resultado de dos sistemas de valores irreconciliables entre sí. Al mundo no le gusta que seamos como Jesús fue. Los valores de Jesús no nos llevan al éxito, al poder, la fama y la popularidad; de hecho, mucho de lo que hacen es mostrar la debilidad del ser humano y exponer a quienes se creen poderosos. Ser como Jesús expresa en el Sermón de Monte puede ser llamativo, pero no es atractivo para el mundo. Vivir así son malas noticias para quienes no asumen su necesidad de Dios, pero tiene la capacidad de ser buenas noticias para todos y todas.

Jesus nos hace un llamado a ver la vida de manera distinta; verla como un regalo (como gracia), a ser humanos. Nos invita al lamento, la humildad, la justicia, la sencillez, la compasión, la integridad y la paz. Amigos, todo esto desafía una mentalidad de éxito y consumo; amigas, esto desafía al mundo y sus valores. ¿Podemos nosotros confirmar estas bienaventuranzas? ¿Qué experiencia de pobreza te ha permitido ver la bendición que es ser pobre? ¿Al llorar? ¿Al ser manso? 

¿Sabemos cual es el resultado de vivir siguiendo a Jesús y su Reino?

Mateo 5
13 »Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.
14 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.
Detenemos la corrupción del mundo, evitamos que la podredumbre. Alumbramos el camino hacia Jesus, hacia la verdad y la vida. No pasamos desapercibidos. Algunos reconocen que Dios existe al ver nuestras vidas.

05 noviembre, 2014

"Dios no está muerto" (reflexiones de una pelicula)

Desde hace varios meses tenía el deseo de ver “Dios no está muerto”, pero hasta el día de hoy me di la oportunidad. Mi interés por ver la pelicula aumentó porque este fin de semana, en nuestro campamento de Compa Chihuahua algunos estudiantes tendrán una noche de cine y han elegido ésta. Por lo tanto, el objetivo de mi publicación es proveer algunas líneas de reflexión y preguntas que nos permitan acercarnos con una mejor comprensión de las ideas que propone la pelicula y de nuestro propio contexto como cristianos evangélicos universitarios en México.

De entrada, "Dios no está muerto" me parece un buen esfuerzo por “hablar” de Dios en un contexto secularizado. Provee algunos recursos para que los estudiantes cristianos no se atemoricen ante algunos discursos científicos que niegan la existencia de Dios. En los diálogos entre el personaje principal y su profesor se nos deja ver la manera en que la ciencia es un discurso usado subjetivamente, y provee un balance con argumentos que no prueban la inexistencia de Dios y son útiles para eliminar ciertas barreras y prejuicios que algunos estudiantes podrían tener.  De alguna manera, la película confirma que el objetivo de la ciencia no es probar la existencia o inexistencia de Dios. Las razones por las que filósofos, científicos, poetas y otros intelectuales creen o no en Dios posiblemente tiene otras razones. 
A mi parecer, otro acierto es el de mostrar que el profesor, al igual que el estudiante y el pastor, tienen vida complejas, problemas, dudas... Si bien no estoy de acuerdo en la manera  que se presentan algunas situaciones; la pelicula ayuda a un estudiante a reconocer que su profesor/a es humana, al igual que él o ella, y puede equivocarse. El desafío es presentar argumentos en el lenguaje apropiado. 

Algunas preguntas para reflexionar serían:
-¿Qué diferencias y qué similitudes encuentras entre el ambiente universitario de la película y el de tu propia escuela?
-¿Qué ideas de Dios tienen tus compañeros y profesores?
-¿Cuál consideras que es tu rol como estudiante cristiano?
-¿Qué ideas positivas sobre los cristianos refuerza la película? ¿Qué ideas o prejuicios negativos refuerza?
-¿Cómo crees que Dios te invita a ser fiel a Él en tu universidad?


Llamó mucho mi atención la afirmación de que el creyente debe “defender el honor de Dios” y me pareció un tanto arrogante. Si bien creo que podemos negar a Dios con nuestras palabras, la mayoría de las veces la tentación de negarlo con nuestras vidas y acciones parece más fuerte. Honestamente no creo que Dios necesite que lo defendamos o que busquemos convencer a nadie, aunque sí creo que podemos tener preguntas y dudas sobre las indagar para mantener nuestra integridad intelectual y creer en Dios con todo lo que somos, incluyendo nuestra razón. Además, el evangelismo no es presentar “una defensa de Dios”, sino sus buenas noticias de manera relevante y con fidelidad al carácter de Jesús mismo. Eso puede significar dar razones claras de nuestra fe y eliminar barreras para que alguien pueda creer, sin embargo, nuestro trabajo no es convencer ni convertir a nadie. Esto último lo hace Dios. 

26 septiembre, 2014

Una oración

En días como hoy en los que me cuesta trabaja orar en silencio, pero reconozco que he de resistir a la tentación de no hacerlo... Escribo unas palabras en esta página, mientras elevo mis oraciones a tí. Porque sé que al orar pronuncio lo que me preocupa y me alineo con tus preocupaciones, Señor, escucha mi oración. No entiendo la paradoja de tu gran poder mezclada con tu voluntaria debilidad y compasión, pero es porque eres así que me acerco cada mañana, y sólo porque eres confiable acudo a tí hoy. 
Esta semana, gente que conozco perdió seres amados, consuélalos con tu esperanza. 
En África, gente que no conozco se debate ante la muerte por una epidemia, ten misericordia.  
En las últimas semanas, las historias de niños que huyen al Norte por violencia son devastadoras, protégelos Señor.  
La sangre de inocentes en mi país no deja de correr, trae justicia Señor. 
Avergüenza a los que abusan del poder, a los que despojan a los pobres y solo maquinan maldad.   

La violencia en Medio Oriente no cesa, Señor, trae paz y haznos tus instrumentos.  
El abuso de mujeres y el tráfico de personas es un monstruo y pisa muy fuerte, cambia la historia con nosotros; que venga tu Reino.  

Te ruego, que tu iglesia se organize por amor y para amar tangiblemente.   
Te pido que los estudiantes con quienes trabajo te amen, amen a sus prójimos y se comprometan de por vida con tu causa.  
Te pido por las reuniones de esta noche, que tengan trascendencia eterna.  
Te ruego por el que será nuestro matrimonio, que nos demos el uno al otro y a otros, como reflejo de tu amor y generosidad.  

En mis distracciones, perdóname Señor, y encuéntrame. Quiero permanecer a tu lado. 


Que mis esfuerzos por orar y responder a tí que nunca dejas de extender tu mano no cesen jamás. Que aún cuando no logre articular lo que quiero comunicar a otros, quiero que las palabras que a tì elevo-aún si solo fuera un llanto, un gemido, una queja, una sonrisa o una lagrima sin sonido-  nunca falten. Tú eres nuestra esperanza y nuestra vida. 

14 agosto, 2014

¿Por qué el SILENCIO?

Al parecer mi silencio en este sitio se debe a un silencio más profundo y personal. Despues del regreso de los estudios intensivos en Vancouver escribí mucho para mis clases y terminé un poco cansada. A pesar del plan de compartir en este blog sobre varios temas, fue dificil forzarme a escribir y mejor puse atención a algunos hilos del corazón. 

Hace apenas algunos días recordé lo que un maestro de la comunidad estudiantil nos compartió hace años y la idea era más o menos así: "Esta generación necesita palabras que comuniquen vida y sentido, no palabras huecas". Y entonces pensé mucho.... Las palabras que traen vida y que llevan consigo sentido no son las que se dicen al aire o se rezan sin pensar, sino aquellas que han sido encarnadas, que provienen del silencio o se acompañan de profundo dolor o alegría, es decir, las que se han vivido. Si bien mucho de lo que comparto en este espacio son meditaciones, historias y reflexiones de vida, en las últimas semanas  me he sentido invitada al Silencio, a callar. 

No es que Dios me invite a no decir nada, al parecer su invitación es a cultivar un silencio que me permita escucharle en medio de la multitud de voces, un silencio que no habla compulsivamente, que no articula para explicarlo todo, que reconoce sus limitaciones, que cede ante sus incapacidades y descansa en Dios. Y es que entre más busco maneras de comunicar Vida y a Dios mismo, más aprendo lo importante que es guardar silencio, escuchar, y a ayudar a otros a hacer lo mismo. De vez en cuando, aún a quienes nos gustan las palabras, nos cansamos de muchas de ellas. 

No tengo duda que Dios habla por medio de las Escrituras y muuchos las repiten en púlpitos, esquinas, comedores y en pequeños grupos; eso es muy bueno. Sin embargo, ¿cuánto queda queda en el corazón si se recibe de manera superficial, si se aprende tan solo intelectualmente o si se escucha con un corazón lleno de palabras huecas y sin-sentido? 

Confío que seguiré escribiendo y compartiendo, pero sospecho por buenas razones que ahora Dios quiere que ponga más atención en cosas de mi propio corazón, que escuche mejor Su voz, que encuentre mi voz y atienda a las fibras delicadas de mi vida que requieren restauración y tiempo. 

Esta es mi forma de pedir disculpas por mi silencio y de anunciar un ritmo más tranquilo para compartir en este año. Pero aquí seguiremos y seguiremos... 

11 junio, 2014

Es una cuestión de amor (pensando en el tráfico humano)

Como he compartido anteriormente, una de las cosas a las que Dios ha llamado mi atención es el tema del tráfico humano. Estando en Vancouver, una bella ciudad, la tentación es olvidar los problemas que aquejan el mundo y pueden ignorarse si decidimos cerrar los ojos. Así que, aparte de estudiar mucho, pensar, orar, correr, disfrutar el tiempo acá y sufrir la distancia, este tema no desaparece para mí. Confieso que aún me falta mucho por aprender, pero aún más me falta amar y por eso quiero compartirles un poco mi caminar en las últimas semanas y meses en relación a esta injusticia global.

No he sabido bien qué hacer  con la información y la incomodidad recibida. Abdiel y yo hemos platicado de comenzar a donar regularmente a alguna organización que trabaje directamente en el rescate y restauración de mujeres y niñ@s que han vivido este horror. Hay momento en los que oro, me informo más y estando acá corrí una carrera de 5km para apoyar a una organización que trabaja en la restauración de mujeres víctimas de la esclavitud sexual. 


Ahora que pienso cómo involucrarme más, me parece que la cuestión es realmente peligrosa. No por el hecho de los grandes y poderosos que tienen metidos sus intereses en esto, sino porque es un riesgo el amar, y en muchas ocasiones me encuentro protegiéndome de los “peligros del amor”. He estado a punto de no poner la vida por miedo de lo que se invierte, de ser defraudada, de fallar y no “dar el ancho”; la ironía es que entre mejor y más íntimamente conozco al Dios encarnado-cruficado-resucitado, menos quiero escapar de las peligros del amor.

Me tocó el testimonio de Donna Forster que dirige una organización para el apoyo de mujeres, que después de haber sido traficadas, han quedado atrapadas en las calles de Victoria, Canadá. Hubo dos cosas que esa mujer transmitió al hablar: 1) profundo amor por el ser humano y en especial por esas mujeres amadas por Dios y por ella, y 2) una esperanza real en medio de un problema global y rampante. Pero ninguna de estas 2 cosas están carentes de sentido, dolor o contenido. Su amor tiene cicatrices de golpes recibidos por padrotes, cientos de historias de mujeres muertas en las calles, algunas estampas de redención y una perspectiva amplia e incluyente de la dignidad humana y el amor de Dios.


Me animó-y con lo que escribo quiero también animar a otros- a hacer algo pequeño, pero a ser fieles. Ella comenzó llevando dulces, un perfumito y una tarjeta con su nombre, su teléfono y un texto bíblico, y se puso a la disposición de estas mujeres. No pretende cambiar el corazón de la gente, pero con su vida, sus manos y sus palabras, testifica de Jesús –así nos lo dijo ella-. Por eso creo que yo también puedo hacer algo… He visto a mi papá hacer algo para apoyar y mostrar amor a los migrantes, deportados y gente de la calle y creo que cada vez que logramos ver a otros seres humanos como la imagen de Dios, comprendemos mejor la vida misma y al Dios de la vida. 

29 mayo, 2014

Sufrir no es el problema...

Desde hace 2 semanas estoy tratando de escribir sobre el lamento, los salmos de lamentación y el sufrimiento. No tengo altas pretensiones, estoy intentando escribir sobre algo que voy comprendiendo e integrando poco a poco a mi comprensión sobre la vida. Desde pequeña me hice preguntas y el ser seguidora de Jesús no las desapareció, al contrario, muchas cuestiones están más vivas y tienen más relevancia a la luz del Dios en quien creo y al Jesús a quien sigo. Les dejo algunas de mis reflexiones inacabadas y de mis esfuerzos por pensar la fe, integrándola a la vida…

El lugar del lamento en la vida y en la misión, para una espiritualidad auténtica


 ¿Por qué tantos creen que los cristianos somos irrelevantes o que no tenemos nada que decirle al mundo y su dolor? ¿Por qué algunos adentro de las iglesias viven una religión desconectada de la vida cotidiana? ¿Por qué hay tabús tocante a los temas que muestran nuestras fallas, quebranto y dudas más profundas? Creo que las razones son muchas, pero parto desde éstas y otras preguntas no articuladas para compartir lo que voy logrando “integrar” en estos días.

Recuerdo que a los 19 años tuve la desafortunada experiencia del robo de 2 automóviles en el mismo mes. Uno había sido un regalo y otro más, papá y yo lo compramos rápidamente (en pagos) para reemplazar el que robaron, pero justo a la semana también se nos fue quitado. Lo más rescatable de toda esa historia fue darme cuenta que había algo de mi teología (entiéndase, de mi forma de comprender a Dios) que no me alcanzaba para explicar este tipo de experiencias. Podría tener alguna respuesta simplista, pero no, realmente no quise ignorar mis preguntas ni mis quejas, ni conformarme/resignarme. Quería comprender cómo Dios estaba en medio de todo eso, por qué pasan injustas, cuál es la mejor forma de responder, cuál es mi papel, etc, etc.

Por supuesto que este incidente a mis 19 años no ha sido el más difícil ni doloroso en mí vida, pero ejemplifica lo que quiero compartir. Me parece que cuando no somos auténticos en nuestra fe, y evadimos las preguntas difíciles, los dolores que pesan y todo aquello que no “encaja” en nuestra teología, entonces creamos un dios a nuestra imagen y una religión a nuestro antojo. No me sorprende entonces, que algunos, al encontrarse con nuestros dioses “cristianoides”, les resulte más atractivo hacer su propio Jesús, mientras que otros nos miran confundidos sin saber qué hacer con tanto dolor, dudas y quejas para las cuales la iglesia no parece ser el mejor lugar para llevarlas. 

PERO (me encantan los peros), en contraste con nuestras tendencias a huir del dolor, en las Escrituras hay espacio para el lamento, muuucho espacio. Inclusive, como bien decía un profesor, pareciera que si no nos quejamos y lamentamos, asumimos la idea de un dios indiferente e incluso una perspectiva fatalista, que tampoco es una perspectiva bíblica. El lamento puede/debe ser nuestra respuesta ante la doble realidad de un Dios bueno y una vida compleja y en ocasiones muy difícil.  

La realidad es que muchas veces encontramos “huecos” entre nuestra experiencia y nuestra teología. Hay cosas que no podemos explicar. En el mundo y en mi propia vida, reconozco que hay “misterios”, algunos dolorosos, los cuales no puedo asir y resolver. Quisiera, lo he intentado, pero Dios no me da fórmulas para resolverlos, solo afirma su presencia. Pero si no damos espacio para que la gente venga como está y abrace su dolor, entonces seguir a Jesús se vuelve un escape de las cosas “malas” del mundo. Es ahí donde perdemos mucho de lo que significa ser humano, vivir y habitar el lugar donde Dios nos ha puesto, y donde él mismo habitó y se encarnó, sufrió, se lamentó y nos enseñó que el camino a la vida pasa por el sufrimiento.

Los salmos de lamentación y el mismo libro de Lamentaciones (que están en la Biblia) nos ayudan a “negociar el problema”- en palabras de Ian Provan- y sirven como un testigos renuentes contra nuestra teología, lo cual no nos deja escapar, ignorar o ser indiferentes. Nos obligan a profundizar, a habitar en el dolor… pero no es fácil. Reconozco que mi perspectiva de la vida ha sido negativamente afectada por el “American way of life”, pero ese camino es muy diferente al Evangelio y al camino de la vida plena que Dios ofrece. Me recuerdo, les invito, nos exhorto a una espiritualidad cristiana, que abraza el todo de la vida, que no reprime emociones, que aprende a navegar en las complejidades, que se lamenta, duda, que lo hace en comunidad, que reconoce que Dios reina ya, pero todavía no de manera plena. Que hay misterios, que no necesitamos respuestas a todo, ni soluciones rápidas, y que la vida incluye el dolor y Dios lo usa, aun cuando él no sea el autor del mismo.

19 mayo, 2014

La Bibilia NO es un manual

¿Cuántas veces no hemos escuchado a alguien decir -si es que nosotros mismos no lo hemos declarado- que la Biblia es un manual para la vida? 



Pues creo que no lo es. Si pensamos en un manual como un pequeño (o gran) libro que nos dice paso a paso cómo vivir bien y obtener el éxito y la felicidad, entonces estamos reduciendo la Biblia a nuestras limitadas expectativas. La Biblia no nos da pasos o puntos claves para que vivamos bien y mejor, ni tampoco es un programa de superación. Si bien podemos encontrar principios que nos dan vida y ayudan a entender nuestra identidad, tampoco podemos reducir la Biblia a nuestras nociones modernas de un libro de ayuda personal. 


La Biblia es la historia (que contiene muchos tipos de géneros literarios) de cómo Dios crea, salva, sostiene y lleva a un fin (telos) la historia del mundo. Ni siquiera el contenido del Pentateuco, que contiene una buena cantidad de leyes, debe practicarse tal cual sin considerar su contexto y sus implicaciones a la luz del momento histórico.  Como bien hemos considerado en clase la última semana, la Biblia como un libro de Vida requiere ser pensando, entendido contextualmente y después obedecido. Si Dios nos ha dado la facultad de razonar y  un libro que nos invita a sumergirnos en sus historias, por la manera en que apela a nuestra voluntad, el propósito de ésto es que lo hagamos. 

La Biblia no tiene un índice, ni es clara y simple que responde a cualquier pregunta que le hagamos. Sin embargo, sí es lo suficientemente sencilla que cualquiera puede leer y ser cautivado por sus historias y la gran Historia que allí cuenta sobre un Dios fundamentalmente distinto a los dioses del mundo antiguo, y su relación con un pueblo aparentemente insignificante que Él mismo dio a luz. El Antiguo Testamento, como narrativa hebrea nos requiere pensar, considerar y después nos invita también a confiar. No nos dice cómo hemos de pensar todas las historias individuales, pero si nos provee un marco para comprenderlas e interactuar con ellas. 

La cuestión entonces puede plantearse de manera distinta. La Biblia no es un manual para la vida, pero sí es un Libro de Vida. Es la revelación del Dios que en su santidad preserva la vida, en su justicia la defiende y en su amor y bondad la ofrece y se ofrece a sí mismo generosamente. No es un Dios que toma parte con los poderosos por su poder, sino que en su misma esencia averguenza a los poderosos cuando revela que en el centro del universo, quien gobierna es Aquel que se entregó por amor y que paradójicamente, derramó su vida para dar vida. 

14 mayo, 2014

¿Por qué debemos leer el Antiguo Testamento?

Llevo 3 días experimentando clases intensivas en Antiguo Testamento (AT). Mi profesor, Ian Provan, nos ha desafíado a echar una mirada distinta al mundo del Antiguo Testamento, es decir, al Mundo Antiguo. Pero antes de echarnos un clavado en ese mundo, nos compartió 7 ideas erroneas acerca del Antiguo Testamento. Así qué si nunca has leído algun libro del AT, si quieres saber un poco más del Dios que se presente allí o simplemente tienes dudas sobre cómo leerlo, esto puede ayudar. 


A continuación van las 7 ideas falsas (¡con mis notas personales!):

1. El Nuevo Testamento(NT) superó al AT. Pareciera que ésta es una idea muy común y puede ser una de las causas por las que pocos lean el AT. Sin embargo, nuestras Biblias no son delgaditas e incluyen los primeros 39 libros (sin incluir los apócrifos), porque nos dicen algo acerca de Dios y sobre lo que Jesús mismo enseña y apela. 

2. El AT no se puede leer "directamente". Esto no significa que no necesitemos entender su contexto histórico (esto lo requiere todo texto), pero muchos piensan que debemos leerlo en forma de alegorías, buscar mensajes ocultos o con los lentes del NT. Si creemos ésto le restamos significado al contenido de la revelación que nos presenta de Dios. 

3. El AT solo es importante como un testigo de Cristo. Si así fuera, estamos entonces reduciendo el mensaje. Cristo sí es central en la historia de salvación, pero no es toda la historia de salvación. El AT es muy diverso en su literatura y no podemos decir que todo lo que está escrito habla del Mesías. 

4. El AT es sobre Israel, el NT es sobre la iglesia. Esta triste idea permea en muchas comunidades cristianas, sin embargo, la iglesia en su principio se ve así misma como la continuación de Israel, y es Cristo mismo quien cumple con el llamado de Israel. 

5. La ética del AT ha sido superada por la del NT. ¿Significa entonces que la ley dada a Israel es inutil para nosotros hoy? La ética detrás de la ley del AT debe entenderse en su contexto histórico y aplicarse a la luz de nuestra realidad. No vamos a establecer un estado bajo los preceptos dados a Israel hace milenios, pero si no valoramos lo que allí está escrito, ¿cómo vamos a vivir la fe cristiana hoy?

6. El AT es sobre la ley, el NT sobre la gracia. Con tan solo una mirada seria al Pentateuco u otros libros históricos es evidente que todo ha sido siempre por gracia. El éxodo es un ejemplo paradigmático y es allí donde Dios revela al pueblo su carácter como salvador, y es por pura gracia. Su liberación viene antes que la ley. (Para más acerca de ésto pica aquí)

7. El AT nos presenta a un Dios de ira y juicio y el NT a uno de amor. Si aceptamos esto entonces estamos hablando de dioses distintos. El Dios de la Biblia es el mismo, el que se revela de principio a fin, y es bueno, amoroso, perdonador y misericordioso. Al definirse como Dios bueno y santo, amando a seres humanos malos es que se desprende su justicia y su enojo. Sin embargo, él sabe mejor que el ser humano todo aquello que trae vida y no muerte. Como dice Lewis en sus Crónicas de Narnia sobre Aslan, aplicándolo a Dios: "Claro que no es seguro, pero es bueno. Él es el Rey..." 
Probablemente algunas cosas que menciono acá requieren mayor explicación, pero me interesa que podamos dialogar... Creo que sí hay dudas, una de las mejores cosas que podemos hacer es leer todo el AT, perderle el miedo y adentrarnos en ese Mundo Antiguo desafíado por el Dios que la Biblia nos presente. ¡Estoy segura que te resultará fascinante (y desafiante)!

29 abril, 2014

"Siguiendo a Jesús, desafiando al mundo"

equipo de obreros de Compa
Éste fue el título de nuestro campamento nacional que terminó hace más de 12 días. Significó mucho trabajo, pero fue un trabajo en comunidad. Fue lindo experimentar la confianza en un equipo que trabaja 
con esmero y dedicación para servir a los estudiantes y recibir el apoyo de otros que ya han hecho este trabajo antes.

Fuimos alrededor de unas 280 personas reunidas en Bernal, Querétaro por 5 días para junt@s aprender de Jesús y su Sermón del Monte. Entre los devocionales, estudios bíblicos y la exposición de Ziel Machado fuimos confrontados con la vida y las palabras de Jesús a vivir diferente. Una vida según los valores del Reino de Dios no es imposible, nos recordó Ziel, pero tampoco es posible por medio del mucho esfuerzo humano, es resultado de haber nacido de nuevo.

Ziel, con ayuda de su buen humor, profundizó en los primeros versos del Padre Nuestro, que está en el corazón del Sermón del Monte. “Santificado sea tu Nombre, Venga tu Reino, Hágase tu Voluntad”. Algunas preguntas siguen haciendo eco en mi corazón: ¿Qué significa santificar el nombre de Dios en una época de celebridades, mientras muchas buscan hacerse famosos? ¿Cómo nuestras vidas santifican el nombre de Dios? ¿Cómo se manifiesta el Reino de Dios en nuestra historia? ¿Qué declaramos al decir “hágase tu voluntad”?

Éstas y otras preguntas me ayudaron mucho a pensar la vida y también a modificar la manera en que me relaciono con Dios. Orar es resistir a conformarme al mundo, reconocer a Dios como Padre y  Supremo Rey,  vivir consciente de que mi percepción es limitada y la voluntad de Dios es buena, es anhelar su Reino, vivir relaciones reconciliadas con la creación, el ser humano y con Dios...Aún sigo pensando y orando las implicaciones. El desafío ahora es vivir la oración en la confianza de Su vida en mí, llevando vida a otros.

En los devocionales y estudios bíblicos recorrimos todo el Sermón del Monte. En los talleres, los estudiantes tuvieron oportunidades de aprender cómo servir en su escuela, con sus futuras profesiones, participar en la resolución de problemas sociales, responder a los desafíos contemporáneos, conectar la fe con la universidad, etc. Por la noche, aparte del tiempo de café y juegos de mesa posteriores al programa, fuimos más desafiados a no conformarnos: a elegir profesiones por razones del Reino, a servir, a dar y darnos, a orar, participar y comprometernos con lo que podemos resolver. No creo que haya sido un campamento fácil. Al final, no vi estudiantes complacidos, los vi confrontados y confortados por Jesús. Así imagino a los que le escucharon finalizando el Sermón en aquél Monte...
FOTO OFICIAL CAMPA NACIONAL 2014

11 abril, 2014

El descanso

Las últimas semanas han sido particularmente intensas, como he venido compartiendo por estos espacios. Pero lo que más me ha sorprendido es el descanso que el Señor trae en medio de una agenda llena de cosas, si tan solo dispongo el tiempo y el corazón. 

Desde hace varios años escuché que dormir es y puede considerarse una disciplina espiritual. No había entendido bien el porqué, pero en estas últimas semanas ha sido más claro. Al tratar de organizar los pendientes y compromisos personales, de acomodar nuestros tiempos (con Abdiel) y de tratar de avanzar lo más posible en la planeación de la boda, el verano y las mil y un cosas que surgen… Abdiel y yo estamos re-descubriendo el descanso, con sus elementos de retiro, oración, dormir y diversión. 

En este último sábado que dedicamos a descansar, Dios me recordó cosas esenciales y disfruté mucho el dormir en el pasto, comer, caminar, jugar, leer, orar y solo estar sin hacer “algo”. Pienso que hay cosas que sólo puedo aprender de Dios si hago estas pausas, cosas que no comprendo ni cuando me esfuerzo en hacer un buen estudio bíblico o escuchar las mejores conferencias o exposiciones sobre estos temas en la Escritura. 

Podríamos elegir no tomar el tiempo para el descanso, y dejarnos llevar por todo lo que falta y aún no se resuelve, pero entonces la tentación de ser dioses aumenta, la visión de nosotros mismos y del mundo se nubla y el cansancio en algún momento nos doblega. Resistir a esta tentación, creo que es una resistencia activa a una sociedad que corre, donde todo debe ser rápido, efectivo y exitoso. Éstas ideas están más engranadas en mi corazón de lo que quisiera, pero veo cómo Dios va curando mis impulsos frenéticos, poco a poco, con momentos donde puedo simplemente disfrutar de su presencia, la naturaleza, la buena compañía, los abrazos, los besos, la comida y el juego. 

Y así llegué a un cumpleaños más con alegría y agradecimiento por las personas con quienes comparto la vida. Fueron celebraciones pequeñas, para reconocer la gracia de Dios, comer juntos y alegrarnos por lo mucho que Dios nos enseña y su fidelidad. Sé que falta aún mucho camino por recorrer. Quiero seguir aprendiendo a descansar mejor, a dormir bien, a extender a otros la invitación al descanso y seguir aprendiendo de Dios de esta manera. 

24 marzo, 2014

Bitácora de viaje: "vasos de barro"

"Esperando el bus" Foto tomada por Ada Rosas
Estas últimas semanas, entre viajes, estudiantes, autobuses y reuniones, me sentí muy cansada. El cansancio me hace aún más vulnerable y presenta la necesidad de “ver a Dios” en dónde estoy y cómo estoy. Después de un lindo y desafiante viaje por Chihuahua, llegué a la semana de junta del Equipo Nacional de Compa con preguntas, más cansancio y el deseo profundo de ser afirmada, de creer que estos cansancios valen la pena.

Las necesidades de la obra estudiantil aumentan, las demandas pastorales son mayores, mis carencias son más evidentes y de pronto esta misión parece inalcanzable. Aún ahora, mientras escribo en el avión me siento casi agotada, con pocas fuerzas para pensar, pero con una imperante necesidad de escribir algo que recordé en estas jornadas de reuniones, planes y sueños.  Mi fragilidad, nuestra fragilidad; el tesoro del Evangelio en vasos de barro. Sin pretensiones de saber nos acercamos al Señor y echamos mano de lo que ya tenemos, confiando que él hará mucho con nuestros
esfuerzos limitados.

Por eso sigo, no lo he hecho todo bien, soy la más inexperta, me siento pequeña, pero estoy segura que Dios sacará lo mejor de mis esfuerzos y aún de mis impulsos y atrevimientos. Estoy conmovida, porque los que estamos en esta obra, hemos hecho sólo lo que podemos y no es mucho. Sin embargo, Dios ha tenido a bien llamarnos a colaborar, desde diferentes trincheras, y ha fructificado la pequeña semilla sembrada.No somos muchos los que estamos invirtiendo lo que tenemos en esto, los que creemos en el Reino de Dios y su misión en este mundo, pero no nos desanimamos. Dios mismo quien nos llamó, no nos deja, nos recuerda en los momentos más desolados que es él quien nos esfuerza. Es también él quien nos devuelve la esperanza para confiar nuevamente, para abrirnos a amar y a ser vulnerables ante otros.

Fragility Photograph by Amy Weiss
Las reuniones de trabajo de los últimos días y al recordar a los estudiantes que han tocado mi vida en estos años de servir en Compa ayudaron a disipar el orgullo y la vanagloria que en ocasiones anidan en mi corazón. ¿Qué podría hacer yo para cambiar vidas y dar sentido? ¿Acaso alguno de los que servimos en esta obra podemos llevarnos el crédito de varias décadas, de miles de manos dispuestas al trabajo y de muchas vidas invertidas y gastadas para Su Reino? ¿De cuál don, recurso, habilidad u oportunidad puedo gloriarme? Si todo el bien que tengo procede de Dios…

Me quebranté en este viaje al hacer el recuento de mi historia, tan entretejida con la misión estudiantil. Recordé que la amistad y el amor están en el centro del trabajo; la comunicación es clave y el perdón es necesario. La intencionalidad responde al amor, la esperanza persiste y cuando el ánimo decae siempre hay alguien que sostiene y anima. La disciplina y constancia son importantes para administrar y permanecer en la vocación del Señor. Dios usó esa noche entre lágrimas con mis colegas para alentarnos a ver su gloria en nuestra fragilidad, la reunión con los hermanos mayores me invitó a la humildad y la caminata con una estudiante me animó a callar y acompañar en el dolor. Las luchas de un compañero de misión me invitaron a escuchar, otros momentos confirmaron mi valor y aporte, y la conversación con aquel que me ha acompañado desde adolescente afirmaron Su llamado firme a seguirle por caminos poco transitados.

14 marzo, 2014

Lo que sí podemos hacer ante la Esclavitud Humana

Resulta fácil ignorar la dolorosa realidad de much@s que son víctimas de esclavitud en el siglo XXI. Yo no he podido hacerlo los últimos años, pero con pena reconozco que muchas veces parezco insensible. Es algo que no se ve en cada esquina, pero sucede en mi ciudad-Tijuana- más que en ninguna otra de América Latina. 

Esta no es una publicación para hablar de todas las cifras y estadísticas, las cuales reflejan seres humanos (principalmente mujeres y nin@s), ni tampoco explicar las causas y la miseria de muchas y muchos que sufren de esta forma. Ahora solo quiero mencionar lo que sí podemos hacer ante esta realidad que lastima y destruye vidas. 

En un taller de capacitación hace algunas semanas en San Diego, Abdiel y yo aprendimos algunas ideas que nos ayudan a todos a entrar en el tema. Unas son sencillas y otras requieren mayor compromiso, pero nos marcan una pauta por dónde empezar. 
  • Pon atención: en las noticias, lo que sucede a tu alrededor, los libros, las publicaciones y conversaciones. Te darás cuenta que éste no es un tema más solamente.
  • Ora: En esta ocasión no estoy haciendo una reflexión teológica sobre el tema (lo cual espero escribir pronto), pero creo firmemente que Dios obra por medio de las personas y nos invita a orar las necesidades propias y de otros. La oración nos lleva a confiar en él y actuar en esa confianza. 
  • Da: Tal vez hoy no puedas involucrarte en el rescate de personas directamente, en su restauración o prevención del tráfico, pero puedes colaborar financieramente con otros que ya  lo están haciendo. 
  • Cuenta las historias: comparte tus inquietudes, dudas, las historias que has leído, las noticias que has escuchado e involucra a otros. Puede ser tu familia, la persona con quien vas en el bus, amigos del trabajo o escuela, etc. 
  • Cruza fronteras: No te quedes cómodo: para que las cosas cambien debemos hacer cosas distintas. Y no se trata de algo menor, estamos hablando de personas con el mismo valor y dignidad que tú y yo. 


Reconozco los límites de esta publicación. Quiero escribir más, hacer más, decir más y ayudar más. Pero tenía que comenzar con algo... Espero más adelante compartir algunas recursos prácticos, ideas para la prevención, reflexiones teológicas que inviten a la oración y a la acción y mi propio lugar en medio de este tema tan cargado de indiferencia, abuso, machismo y violencia de género. 

06 marzo, 2014

Una carta más para tí

Estoy entre escribirte en papel, por aquí, en una postal o un correo… Ya tenemos nuestra cajita con recuerdos: mis cartas, tus cartas, tus poemas, mis preguntas y nuestras muchas memorias desde el inicio de nuestra amistad.

¿Cómo llegamos hasta este día? ¿Qué nos trajo a planear la vida juntos, a soñar con reunir a nuestros amigos, amigas y familiares desde lugares lejanos para celebrar nuestra unión, a pensar en un hogar temporal para nuestro tiempo en Tijuana…? Hemos elaborado algunas respuestas, pero al final ninguna es suficiente y vamos descubriendo que el amor, la confianza, el respeto, la comunicación y  el compromiso son las cosas que nos ayudan a hacer camino.

La verdad es que no imaginé toda la emoción y el desafío que podría acompañar decir que sí a pensar y hacer vida con mi mejor amigo.  ¡Eres un regalo del Dios de la vida! No eres perfecto, conozco mejor que muchos tus defectos y las cosas que te duelen, molestan y lastiman. Tú me conoces bien, seguramente mejor que nadie; me has visto crecer, llorar, equivocarme y reír los últimos 8 años.

¿Cómo llegamos a este momento? Creemos en un Dios que provee oportunidades y restaura las vidas. Él seguramente ha tenido algo que ver, pero de los momentos en que nos hemos desviado es innegable que ha sido nuestra responsabilidad. La comunidad también nos afirma, los que nos aman se alegran con nosotros y los que nos han visto de cerca saben que no fue fácil, ni para ti, ni para mi. ¿Cómo llegamos aquí? Porque fuimos honestos con Dios y con nosotros mismos sobre lo que queremos y necesitamos, porque hemos rogado por dirección, pero sobretodo, creo, porque nuestro Dios es bueno, muy bueno.

Te amo. Nos lo decimos a diario, y quiero que lo recuerdes. Pido a Dios que cuando viajo o tú viajas, lo recordemos con fuerza. Esta vida no es tan fácil, pero es posible, se disfruta y se agradece por tu compañía en la distancia y el Dios que de maneras extrañas nos une en propósito, amor y recuerdos compartidos.

Gracias por enseñarme mejor el amor en acción, la verdadera hombría -que no tiene absolutamente nada que ver con el machismo-, por tu cuidado y todos tus esfuerzos. Aparte de los abrazos y la prolongación de nuestras conversaciones, lo que más extraño cuando viajo es lo maravilloso, complejo y fascinante de hacer caminos diferentes contigo, de acordar maneras de relacionamiento contraculturales y de saber que no vamos solos en la vida cuando caminamos por senderos solitarios. Somos amados y Alguien nos cuida.


Te amo

24 febrero, 2014

Recordando el Evangelio

La sorpresa de este muy lindo y extraordinario fin de semana fue el recordatorio del amor de Dios, sus buenas noticias para mí, lo que llamamos EvangelioNo esperé escuchar tan claro el mensaje el domingo, porque no esperaba encontrar a Jesús en la reunión de una iglesia local. En mi experiencia, muchas veces veo a Jesús más claro en los lugares cotidianos y en medio de las conversaciones sobre la mesa que en los edificios de las iglesias. Pero me sorprendió y estoy agradecida. 

El mensaje fue claro, breve, sencillo, sensible y con humor. Al final, se abrió para preguntas y respuestas y muchos fuimos tocados por las palabras que venían de la Biblia, en el libro de Isaías 49. La razón por la que el mensaje hizo tanto eco en mí fue seguramente porque estoy en una etapa en la que sé del amor de Dios, pero mis pensamientos y sentimientos me traicionan. Inclusive, mi experiencia me ha hecho dudar del amor que me transformó hace 11 años cuando lo comprendí por primera vez. 

Es algo difícil de explicar, pero estoy segura que quienes han pasado por esto, lo entenderán bien. El amor de Dios es real y su perdón y misericordia son la razón por la que sueño, trabajo, gasto mi vida en lo que hago y espero lo inimaginable con expectativa. Sin embargo, lucho por recibir Su amor. Siento que no lo merezco y pienso en ocasiones que ya no tengo remedio. Por eso cada vez estoy más consciente que los sentimientos son parte de quien soy, pero tampoco definen mi valor e identidad. Son engañosos. Pero ignorarlos no es suficiente ni lo mejor, después regresan con más intensidad. 

Cuando estoy luchando con esto que atenta contra mi valía personal y que no entiendo muy bien de donde proviene toda la desilusión, la frustración, la inseguridad o el desconsuelo Su gracia me encuentra de maneras muy especiales e inesperadas. Hay datos de gracia que Dios revela en susurros sobre las áreas que necesitan sanidad y conversión, y en otras me invita solamente a recibir aceptación y más amor. 

Entonces, ¿cómo hacer frente a los momentos dificiles en la vida, esos que no tienen razón en lo externo, sino en lo profundo de nuestro ser? Les comparto algunas ideas muy prácticas: 
"El Regreso del Hijo Pródigo" de Rembrandt



  1. Transparencia con Dios en oración. 
  2. Vivir en comunidad/ Conversaciones de gracia y honestidad con los otros.  Decía Boenhoeffer: "El Cristo de mi hermano es más grande que el Cristo que hay en mi."
  3. Recordar el Evangelio. Cuando la duda es más intensa, recuerda la Cruz, ahí se disipan las dudas sobre el alance de Su amor. 
  4. Tener mentores: personas mayores que caminen con nosotros y libros que puedan ser útil en estos procesos. Henri Nouwen ha sido guía y maestro de muchos. 
  5. Abrir espacios para recibir el amor de Dios. Las disciplinas espirituales pueden ser un canal para esto. 

19 febrero, 2014

Reflexiones del Camino

Este año se proyecta para estar lleno de cosas nuevas, muchos desafíos, viajes, ausencias, encuentros, estudio y universidades. Hay nuevos planes, otros que se concretan y en medio de todo me siento muy pequeña y vulnerable. Justo la semana pasada fuimos sorprendidos con la muerte de seres amados y esto no hace más que acentuar mi/nuestra fragilidad. No puedo cambiar lo que ya pasó, pero si puedo dejar que Dios siga transformándome con su amor. Las experiencias difíciles o dolorosas tienen la bondad de llevarnos a lugares más profundos de nuestro ser y a poner sobre la balanza nuestros valores y la manera que estamos viviendo.  

En los últimos meses estoy más consciente de mis debilidades, flaquezas y quebranto como ser humana. No logro repararme a mí misma. En ocasiones ni siquiera discierno bien la raíz mis reacciones y emociones. La lucha es constante y aun cuando logro ignorar la inseguridad o el dolor; la presión o el cansancio sacan lo que hay dentro. Mi horizonte parece muy desalentador… Por eso, en medio de todo el disfrute y el dolor de la vida, vale reconocer que ESO no lo es todo. Ahora me explico:
  • La vida, hay que aprender a vivirla. La búsqueda de esto tiene que ver con reconocer a Dios en el centro y vivir bajo sus ideas y diseño. Necesitamos sabiduría para la vida cotidiana y no la que se memoriza o aprende con solo escuchar; es la que obliga a mirarnos con honestidad y reconocer avances y carencias.   Por ejemplo: 
    • ¿cómo comienzo mi día? 
    • ¿Cómo reacciono a la molestia de mi pareja?  
    • ¿Qué hago con mi enojo? 
    • ¿Perdono o guardo rencor?  
    • ¿Vale la pena renunciar a sueños buenos por otros mejores que requieren más fe? 
    • ¿Me quedo cómoda o me arriesgo a ganar, crecer, amar y sufrir? 
    • ¿Sigo los patrones destructivos que aprendí o los remplazo por otros que llevan vida a quienes me rodean?
  • La vida, hay que pensarla.
    •  ¿Vivimos para ser recordados o para dejar un legado eterno?* 
    • ¿Quién definirá nuestro valor e imagen propia? 
    • ¿Qué haré ante mis dolores profundos?
    • ¿Me arrodillaré ante los dioses de las riquezas cuando haya escasez? 
    • ¿En quienes o qué cosas invertiré mis fuerzas y gastaré mis energías?
    • ¿Qué guiará mis decisiones futuras? 
    • ¿Cómo enfrentaré las pérdidas y el fracaso?

Me doy cuenta que ante estas preguntas sé bien dar respuestas verbales correctas, pero la prueba viene en la experiencia del día a día. Y ya no quiero intentar dar buenas respuestas, porque es muy cansado. Sigo descubriendo que los cambios profundos son internos y no pueden autogenerarse. Necesitan de un amor grande, de una realidad superior a la mía y al mismo tiempo que entienda lo nuestro. Necesito ir con mis respuestas incorrectas ante Dios, con mis dolores y fracasos a la Cruz y abrir mi corazón a Su amor. Ese amor que busca, encuentra, recibe, se alegra y lo entrega todo.


*Frase prestada de Sheyla Ramos, amiga, mentora y misionera.

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