26 enero, 2011

Entre el dolor y el quebranto

Cuando enfermo, veo las cosas diferente. Me veo como soy, débil, vulnerable, dependiente y con necesidades. Cuando enfermo descubro en mi humanidad todo aquello que no me gusta reconocer. Hace unas noches que enfermé, agradecí que el Señor me humilló, me quebrantó, me dejo ver qué sólo él es Dios. Me hizo ver que necesito de otros más de lo que pienso, que otros me perdonan porque aman, que yo no he dado tanto como he recibido y que mi vida está en Sus manos, y él dispone como quiere de ella, porque él es Dios. Sentí temor, porque le supe cerca, en medio del dolor le escuché...

Pero vi su amor. Mientras lloraba reconociendo mi soberbia, me recordó su perdón, sentí su abrazo, y pedí su voluntad. No me quitó el dolor allí, le pude seguir viendo mientras pasaron las horas, cuando más dolía, sólo oré porque preservara mi vida. Hoy creo que no era tan grave, porque ya todo pasó, pero en ese momento no lo sabía (y probablemente sí lo era). Mi única certeza era depender de él y confiar. Me dejé en sus manos, sabiendo que es bueno y pase lo que pase, está conmigo.

Notas del viaje

Este tiempo en Monterrey ha sido de mucho aprendizaje, teórico y práctico. Venía muy cansada, con expectativas, pero también con el deseo de tener un tiempo intensivo de estudio de la Biblia. Me esperaba estudiar Marcos y el Pentateuco, y así ha sido. Cosas buenas e inesperadas han pasado alrededor de este tiempo de formación "semi-formal".

Después de un retraso de casi 6 horas del vuelo, los días comenzaron con un tiempo de descanso que significó un buen tiempo en contexto familiar, con juegos y conversaciones profundas, con enseñanzas, afirmación y advertencias. Lo disfruté y estuve en pijama todo un día, lo cual también disfruté.

Un lunes comenzó todo por acá en casa de los Kennington. Estudiando el evangelio de Marcos durante el día y con un tiempo por la noche para llevar un curso de Teologia sistématica (la cual definitivamente no es mi favorita, je). Redescubrí a Jesús en Marcos, y me encantó verlo así: fascinante. Tan cercano a la gente, tan lejos de ser un rockstar, tan amoroso, paciente con los que él llamó para que le acompañaran, reivindicando a los débiles, aceptando a los que se acercan suplicantes, simplemente maravilloso.

Por las noches, con un poco de "doctrina", temas básicos sobre la fe cristiana, cosas que discutir y reflexionar y también algunas pláticas con mis amigos obreros del Compa, un deleite con la comunidad...

El fin de semana se tornó incierto, de pronto me puse mal en la madrugada, como nunca lo había estado, pero en medio de todo, el Señor me sacó, aunque antes me quebró, enseñó y mostró más de quien es Él. De pronto sentí que vivía un poco del relato de Marcos, de la experiencia de esos doce, que poco a poco iban descubriendo al Maestro, pero también de esos, que con su vida, de rodillas y con profunda humillación, se acercaron a Jesús, y él les sanó. Aunque lo hizo, enseñándoles algo acerca de sí mismo.

Aún no proceso mucho, tengo cosas escritas aquí y allá sobre estos días. Algunas oraciones en mi mente, otras en mi libreta, algunas reflexiones sobre Jesús y el evangelio en la laptop, pero nada procesado, aún incompleto... Pero quería escribir, dejar constancia de la bondad de Dios en mi vida y en mi historia.

Esta semana comenzamos el Pentateuco, y aún con cansancio y sin poder entrar con la misma exigencia por mi salud (ya estoy muy recuperada!), traigo a mi mente algunas cosas...también fascinantes. Profundizar en la gracia de Dios, que se revela en juicio y en redención. De un Dios creador, todopoderoso, que se revela a su gente. Pensar que nos creó, aun sabiendo que le costaría la vida del Hijo en la cruz, para que nosotros volviéramos a él...y en medio de tanto que pensar, ese Dios me cautiva, me hace arrepentirme de nuevo, me lleva a él, me recuerda que soy suya... y que en él tengo un propósito, libertad para servirle y para vivir de verdad.

Hoy, me siento ante Él, escribiendo, porque no sé de que otra forma dejar constancia de lo que hace, porque quiero conocerle y que otros le conozcan, porque quiero que cada vez quede menos de lo que me estorba para ser como él....y sé: yo también estoy incompleta, pero tengo esperanza, una esperanza viva.

13 enero, 2011

a punto del viaje...

Un nuevo año, con muchas expectativas, corazón agradecido y grandes alegrías.

Estoy por salir de viaje nuevamente. La maleta en esta ocasión guarda recuerdos de hace un año, de amistades nuevas que han florecido y desafíos aún presentes.

De este tiempo espero un poco de descanso, charlas ricas, acompañamiento, capacitación y renovación de la mente. Espero encontrarme con el Incansable Peregrino de nuevo, en otro sitio, platicarle, caminar con él, escucharle y recibir. Quiero regresar con nueva fuerza.

Regresar a mi familia, mis estudiantes, la tesis, los amigos, la iglesia y muchas cosas agendadas. Pero aún así aguardo el regreso a casa, aún antes de irme. Ahora sé que eso también es muy bueno, aún cuando me encanta "salir" y puedo hallarme en un autubus, avión, aeropuerto o cama prestada como si estuviera en la propia. El Peregrino sigue imprimiendo mucho de él en mi, eso me alegra!

04 enero, 2011

Palabras que expresan VIDA en este 2011

Yo creo en tu resurrección porque puedo amar, puedo reír,
puedo abrazar mi mayor enemigo y mirarlo en ti.

Yo creo en tu resurrección porque tengo paz en mi corazón,
porque puedo entregarme a pesar de todo este dolor.

Yo creo en tu resurrección porque soy feliz junto a ti,
porque me amas tanto que hasta moriste por mí.

Yo creo en tu resurrección porque puedo amar,
porque tengo tanto, tanto, tanto para entregar.

Yo creo que tu señor vivirás en mí,
yo creo que tu señor vencerás en mí,
yo creo que tu señor moraras en mi,
para siempre, para siempre señor.

Yo creo en tu resurrección porque ni el dolor, ni propio error,
ninguna angustia podrá separarme de tu amor.

Yo creo en tu resurrección porque todo lo puedo con tu amor,
porque se que cuidas de mi vida mejor que yo.

Yo creo en tu resurrección, porque puedo amar,
porque puedo entregarme a pesar de todo este dolor.

Yo creo en tu resurrección porque puedo amar,
porque tengo tanto, tanto, tanto para entregar.

Yo creo en ti señor yo
creo en la fuerza de tu vida,
creo que donde sobreabundó el pecado,
sobreabundo mas tu gracia.
Creo en la fuerza de tu pequeña semilla
en nuestro corazón que da el ciento por uno.
Creo que vives en nosotros, yo creo en ti señor.

Yo creo en tu resurrección, porque puedo amar,
porque puedo entregarme a pesar de todo este dolor.
Yo creo en tu resurrección porque puedo amar,

porque tengo tanto, tanto, tanto para entregar.

Hermana Glenda

Popular Posts