06 febrero, 2017

Regalos del sabático

para Abdiel

Uno de los regalos más preciados para mí en estos casi 6 meses en Vancouver ha sido descubrir y re-conocer a mi esposo. Hemos tenido tiempos muy especiales alreadedor de la mesa, en nuestras corridas, caminatas y en lo cotidiano de estudiar y llevar la casa juntos. Disfrutar la presencia el uno del otro, hacerle nuevas preguntas, escucharlo, re-conocernos y acompañarnos en este temporada ha sido un regalo hermoso. Algunos días tengo la certeza de conocerle y en otros me sorprende descubrir mejor su corazón, sus reacciones, su amor.

En Tijuana conocimos mucho de cada quien, hemos trabajado juntos, apoyándonos, hemos sido compañeros de misión, amigos, novios, esposos y amantes. Y cuando pienso en las personas que más han impacto e influenciado mi vida en los ultimos años, ha sido él. Y eso es todo un descubrimiento para mí como mujer, porque en ese proceso también ha sido el tiempo más clave para encontrar mi voz y ser una mujer más plena siguiendo a Jesús. Abdiel ha sido clave, en su impulso, ayuda y servicio para ser y hacer lo que Dios ha puesto en mi.

En Vancouver, con una agenda menos rápida, y con más espacios para ser nosotros he caído en cuenta de lo mucho que valoro y lo poco que he escrito sobre esto. Pero creo que es importante, porque tenerle cerca y estar con él ha sido de lo mejor de este tiempo. Sí he aprendido mucho en las clases y he disfrutado nuestros viajes, pero su compañía ha sido lo más valioso. En medio de mis estudios y del embarazo, su amor, servicio y su entrega a nosotrxs me dejar ver tanto de cómo es Dios. Y esto es el matrimonio, no es perfecto, pero nos da destellos de un amor profundo, sacrificial y apasionado. En este tiempo nos hemos re-encontrado con viejos sueños y hemos caminado juntos entre las tristezas, frustraciones, alegrías y sorpresas.

Mientras él escribe poesía, yo me encuentro articulando palabras que puedo dejar colgadas en este blog y nos permitan recordar el regalo que son las personas más cercanas a nuestra vida. Es pura gracia tener la compañía de Abdiel para caminar la vida, y es emocionante hacer frente a la maternidad y la paternidad a su lado, con la esperanza de compartir el amor que Dios nos ha permitido crecer. Yo espero seguir conociéndote y amándote cada día, ha sido un privilegio, pese a todo.

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