26 enero, 2011

Notas del viaje

Este tiempo en Monterrey ha sido de mucho aprendizaje, teórico y práctico. Venía muy cansada, con expectativas, pero también con el deseo de tener un tiempo intensivo de estudio de la Biblia. Me esperaba estudiar Marcos y el Pentateuco, y así ha sido. Cosas buenas e inesperadas han pasado alrededor de este tiempo de formación "semi-formal".

Después de un retraso de casi 6 horas del vuelo, los días comenzaron con un tiempo de descanso que significó un buen tiempo en contexto familiar, con juegos y conversaciones profundas, con enseñanzas, afirmación y advertencias. Lo disfruté y estuve en pijama todo un día, lo cual también disfruté.

Un lunes comenzó todo por acá en casa de los Kennington. Estudiando el evangelio de Marcos durante el día y con un tiempo por la noche para llevar un curso de Teologia sistématica (la cual definitivamente no es mi favorita, je). Redescubrí a Jesús en Marcos, y me encantó verlo así: fascinante. Tan cercano a la gente, tan lejos de ser un rockstar, tan amoroso, paciente con los que él llamó para que le acompañaran, reivindicando a los débiles, aceptando a los que se acercan suplicantes, simplemente maravilloso.

Por las noches, con un poco de "doctrina", temas básicos sobre la fe cristiana, cosas que discutir y reflexionar y también algunas pláticas con mis amigos obreros del Compa, un deleite con la comunidad...

El fin de semana se tornó incierto, de pronto me puse mal en la madrugada, como nunca lo había estado, pero en medio de todo, el Señor me sacó, aunque antes me quebró, enseñó y mostró más de quien es Él. De pronto sentí que vivía un poco del relato de Marcos, de la experiencia de esos doce, que poco a poco iban descubriendo al Maestro, pero también de esos, que con su vida, de rodillas y con profunda humillación, se acercaron a Jesús, y él les sanó. Aunque lo hizo, enseñándoles algo acerca de sí mismo.

Aún no proceso mucho, tengo cosas escritas aquí y allá sobre estos días. Algunas oraciones en mi mente, otras en mi libreta, algunas reflexiones sobre Jesús y el evangelio en la laptop, pero nada procesado, aún incompleto... Pero quería escribir, dejar constancia de la bondad de Dios en mi vida y en mi historia.

Esta semana comenzamos el Pentateuco, y aún con cansancio y sin poder entrar con la misma exigencia por mi salud (ya estoy muy recuperada!), traigo a mi mente algunas cosas...también fascinantes. Profundizar en la gracia de Dios, que se revela en juicio y en redención. De un Dios creador, todopoderoso, que se revela a su gente. Pensar que nos creó, aun sabiendo que le costaría la vida del Hijo en la cruz, para que nosotros volviéramos a él...y en medio de tanto que pensar, ese Dios me cautiva, me hace arrepentirme de nuevo, me lleva a él, me recuerda que soy suya... y que en él tengo un propósito, libertad para servirle y para vivir de verdad.

Hoy, me siento ante Él, escribiendo, porque no sé de que otra forma dejar constancia de lo que hace, porque quiero conocerle y que otros le conozcan, porque quiero que cada vez quede menos de lo que me estorba para ser como él....y sé: yo también estoy incompleta, pero tengo esperanza, una esperanza viva.

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