21 marzo, 2012

Confesiones y convicciones

Tengo más de un mes queriendo escribir y no he podido hacerlo. Escribo casi a diario en mi libreta, y tengo varias entradas inconclusas en el archivo de este blog, y aún espero terminar para contarles un poco acerca de mis meditaciones en la vida de Elias y la de Ruth. Por ahora solo puedo escribir un poco, casi obligada por mis dedos que tratan de ir al ritmo de lo que hay en mi mente y corazón.

Han sido los días más difíciles de mi vida, que aunque es corta, nunca me había sentido tan desafíada en mi fe, nunca había visto tanto mi necesidad de Dios, nunca había sentido el dolor de manera tan profunda y nunca había luchado tanto por entender y rendirme ante Dios día con día. La Biblia tiene razón, el ser humano es pecador y no puede salvarse a sí mismo, necesita a Dios, y Dios en su amor envió a su Hijo Jesús por nosotros.

Les confieso que no esperaba nada de lo que ha pasado y nunca pensé que en medio de todo esto Dios pudiera ser glorificado. No todo ha sido dolor, han habido momentos lindos, he visto a Jesús de cerca, lo he sentido conmigo, y estoy aprendiendo a amar... Pero no es fácil. Creo que tal vez a algunos se nos haga dificil expresar o leer cosas como estas, porque estamos acostumbrados a discursos triunfalistas, que muchas veces carecen de valor para un mundo que sufre y se duele. Y sí, Dios trae gozo, Dios trae esperanza, Dios trae consuelo, pero no siempre es fácil, la muerte sigue arrebatándonos a quienes amamos, sueños se destruyen y nuestro pecado individual y social lastima al prójimo.

Pero también es verdad que todo esto no es nuestra realidad, que todo esto no tiene la última palabra, que Jesús venció en la cruz y él reina, y algún día estaremos con él, en perfecta armonía, en los nuevos cielos y la nueva tierra. ¡Cuánto anhelo esto! ¡Cuánto anhelo que nosotros como cristianos podamos proclamar y vivir esta realidad desde hoy! Sé que no es tarea fácil, por eso necesitamos de su Espíritu en nosotros, solo Él en nosotros, solo tú mi Señor. Ayúdanos Padre.

4 comentarios:

  1. Gracias por compartir "a corazón abierto". Puede que no sea lo más agradable, pero deja ver el latir de la vida.
    Un abrazo desde Uruguay
    Jorge Bermúdez

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  2. Me ha pasado exactamente lo mismo Ale, lo bueno es el saber que Dios enjuagara toda lagrima!

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  3. Hay Chispa, que identificada me sentí cuando te empecé a leer. adelante amiga, que Dios está con nosotros y nos da la fortaleza que muchas veces de nosotros no sale, sino solo nuestro Padre nos da. un abrazo.

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  4. Gracias por sus palabras y sus abrazos!

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