11 abril, 2014

El descanso

Las últimas semanas han sido particularmente intensas, como he venido compartiendo por estos espacios. Pero lo que más me ha sorprendido es el descanso que el Señor trae en medio de una agenda llena de cosas, si tan solo dispongo el tiempo y el corazón. 

Desde hace varios años escuché que dormir es y puede considerarse una disciplina espiritual. No había entendido bien el porqué, pero en estas últimas semanas ha sido más claro. Al tratar de organizar los pendientes y compromisos personales, de acomodar nuestros tiempos (con Abdiel) y de tratar de avanzar lo más posible en la planeación de la boda, el verano y las mil y un cosas que surgen… Abdiel y yo estamos re-descubriendo el descanso, con sus elementos de retiro, oración, dormir y diversión. 

En este último sábado que dedicamos a descansar, Dios me recordó cosas esenciales y disfruté mucho el dormir en el pasto, comer, caminar, jugar, leer, orar y solo estar sin hacer “algo”. Pienso que hay cosas que sólo puedo aprender de Dios si hago estas pausas, cosas que no comprendo ni cuando me esfuerzo en hacer un buen estudio bíblico o escuchar las mejores conferencias o exposiciones sobre estos temas en la Escritura. 

Podríamos elegir no tomar el tiempo para el descanso, y dejarnos llevar por todo lo que falta y aún no se resuelve, pero entonces la tentación de ser dioses aumenta, la visión de nosotros mismos y del mundo se nubla y el cansancio en algún momento nos doblega. Resistir a esta tentación, creo que es una resistencia activa a una sociedad que corre, donde todo debe ser rápido, efectivo y exitoso. Éstas ideas están más engranadas en mi corazón de lo que quisiera, pero veo cómo Dios va curando mis impulsos frenéticos, poco a poco, con momentos donde puedo simplemente disfrutar de su presencia, la naturaleza, la buena compañía, los abrazos, los besos, la comida y el juego. 

Y así llegué a un cumpleaños más con alegría y agradecimiento por las personas con quienes comparto la vida. Fueron celebraciones pequeñas, para reconocer la gracia de Dios, comer juntos y alegrarnos por lo mucho que Dios nos enseña y su fidelidad. Sé que falta aún mucho camino por recorrer. Quiero seguir aprendiendo a descansar mejor, a dormir bien, a extender a otros la invitación al descanso y seguir aprendiendo de Dios de esta manera. 

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