07 noviembre, 2014

Un llamado a la Revolución


Hace algunos días tuvimos nuestro campamento en Sonora, “Un Llamado a la Revolución”. Así le pusieron los estudiantes y me pareció muy interesante la manera en que nos apropiamos de una palabra y la resignificamos. También me pareció oportuno. Hay cosas que suceden en nuestro país, que requieren una profunda transformación. Como cristianos, no estamos haciendo un llamado a las armas, ni los golpes, pues el cambio social profundo y permanente solo puede proceder de vidas transformadas desde adentro. Por lo tanto, quiero compartir algunos re-descubrimiento de Jesús, a través de sus Palabras en el Sermón del Monte.

Antes de comenzar, es importante hacer una nota al pie: las bienaventuranzas, y en sí, todo el Sermón de Jesús, son evangelio, es decir, buenas noticias. No están dictando una serie de reglas para vivir o normas de conducta para entrar al Reino; son buenas noticias para quienes sufren, lloran, reconocen su necesidad de Dios, para quienes padecen e incluso para aquellos que se les dificulta perdonar, amar, buscar la paz y hacer justicia, porque están en un posición de reconocer que necesitan a Dios. Las bienaventuranzas no son prerrequisitos, proceden de la gracia, pues ya hemos sido aceptados por Dios.

Las bienaventuranzas nos introducen al sermón, lo resumen y lanzan los desafíos.
  • Jesús comienza a nombrar las características que hacen felices al ser humano, aunque a nosotros nos parezca imposible, lejano o hasta extraterrestre.
  •  Producen alegría por vivir con los valores del Reino. Es como decir que somos considerados suertudos por Dios, bendecidos, bienaventurados. Felices, según nuestro Creador. Las bienaventuranzas nos acercan a lo que es la verdadera humanidad.
  • Por eso necesitamos empezar a reflexionar: ¿Quiénes son aquellos que nuestro mundo exalta? ¿los que el mundo quiere imitar? Las diferencia entre el Sermón y la respuesta a esta pregunta son abismales. 
El siguiente cuadro esquematiza los valores de Jesús y los del Mundo según las opiniones de estudiantes universitarios.

Anti-Valores del Mundo/Universidad
Valores de Jesús y su Reino
Recompensas
Riqueza/Autosuficiencia
Pobreza
El Reino es suyo
Diversión/Sin dolor
Lloro/lamento
consuelo
Poder/influencia/Prestigio/dominio
Humildad/debilidad/mansedumbre
Tierra como herencia
Abundancia/Ambición
Hambre y sed de justicia
saciedad
Venganza/explotación
Compasión/misericordia
compasión
Inmoralidad/Mentira/Engaño
Pureza e integridad
Ver a Dios
Odio/arrogancia/intriga
Paz/ reconciliación
Son hijos de Dios
Comodidad/sin sufrimiento
Persecución/falta de poder/justicia
El Reino es suyo

Honestamente, creo que esto no es atractivo para quienes se encuentran engañados por el poder, las riquezas o la comodidad, etc. Al contrario, es algo despreciable. Tampoco es atractivo para las iglesias obsesionadas por el éxito, el poder, la fama o el prestigio. Debemos tener cuidado a que Jesús seguimos, ¿al que nosotros hemos creado o imaginado o al de las Escrituras que nos revela a Dios?

Tal vez estas podrían ser algunas bienaventuranzas en contexto:

o “Suertudo el pobre estudiante que cada día tiene que orar a Dios pidiendo que le provea para el pasaje y la comida en la Uni, el que tiene que vender burritos para sus sostén. Bendecido el migrante que tuvo que ir para el Norte con su familia, confiando que Dios va con él.” ¿Creemos que puede ser feliz quien no ambiciona las riquezas, sino que ofrece su profesión (lo que aprendió en la uni) para servir a otros en la iglesia o una organización de servicio?

o “Feliz el que llora por su pecado, por su egoísmo y porque le cuesta a amar a quien le ha lastimado. Bendecido el que ve el mundo y se lamenta por tanta muerte, destrucción e injusticia.” ¿Acaso no preferimos esconder el dolor, no llorar y mejor olvidarnos y ser indiferentes?

o " Felices los humildes que no usan el poder para beneficiarse solo a sí mismos. Bendecidos los estudiantes que entienden la materia y enseñan a quienes se les dificulta. Dichosos los débiles que prefieren confiar en Dios a asegurar su futura haciendo tranzas."

o "Felices los que están inconformes con este mundo y creen que las cosas no deberían ser así. Dichosos los que oran a Dios molestos ante las situaciones que ven y trabajan por la justicia."

o "Suertudo aquel que mejor perdona a su hermano, en vez de vengarse. Feliz el que prefiere ponerse en los zapatos de su amigo, en lugar de juzgarlo."

o "Felices los íntegros, que reconocen sus errores y debilidades en público, en vez de poner una máscara ante los que los ven. Bendecido el que se muestra vulnerable ante quienes los admiran."

o "Dichosos el que trabaja para que sus amigos vean a un Dios cercano. Feliz el que quiere estar en paz con los de su casa. Suertudos los que buscan el bienestar del mundo."

o "Dichoso el que sufre por todo lo anterior. Muy suertudo es aquel a quien el mundo rechaza por seguir y reflejar a Jesús."


Jesús felicita a quienes el mundo tiene más lastima, y llama bienaventurados a quienes el mundo rechaza. John Stott nos dice que a persecución es el resultado de dos sistemas de valores irreconciliables entre sí. Al mundo no le gusta que seamos como Jesús fue. Los valores de Jesús no nos llevan al éxito, al poder, la fama y la popularidad; de hecho, mucho de lo que hacen es mostrar la debilidad del ser humano y exponer a quienes se creen poderosos. Ser como Jesús expresa en el Sermón de Monte puede ser llamativo, pero no es atractivo para el mundo. Vivir así son malas noticias para quienes no asumen su necesidad de Dios, pero tiene la capacidad de ser buenas noticias para todos y todas.

Jesus nos hace un llamado a ver la vida de manera distinta; verla como un regalo (como gracia), a ser humanos. Nos invita al lamento, la humildad, la justicia, la sencillez, la compasión, la integridad y la paz. Amigos, todo esto desafía una mentalidad de éxito y consumo; amigas, esto desafía al mundo y sus valores. ¿Podemos nosotros confirmar estas bienaventuranzas? ¿Qué experiencia de pobreza te ha permitido ver la bendición que es ser pobre? ¿Al llorar? ¿Al ser manso? 

¿Sabemos cual es el resultado de vivir siguiendo a Jesús y su Reino?

Mateo 5
13 »Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.
14 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.
Detenemos la corrupción del mundo, evitamos que la podredumbre. Alumbramos el camino hacia Jesus, hacia la verdad y la vida. No pasamos desapercibidos. Algunos reconocen que Dios existe al ver nuestras vidas.

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