17 marzo, 2013

Para mis amig@s en su boda...

Hace unos meses recibí una invitación privilegiada de predicar en una boda, la de dos amig@s amad@s y cercanos. Les vi comenzar su camino con Jesús y he sido testigo del poder transformador de Dios, de Su Vida en la vida de ellos y de las implicaciones de seguir Sus pasos. 


Para Henry y Tere*

Efesios 5: 21-33 (NVI) 21 Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. 22 Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23 Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24 Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. 25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26 para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.28 Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.»32 Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.
Quiero comenzar esta tarde, reconociendo que la invitación a compartir la Palabra en la boda de Henry y Tere significa un privilegio porque ellos son personas muy especiales para mí, porque son amigos y les amo. Espero compartir un poco más de lo que ya hemos venido hablando los últimos años, y que transforma las vidas. Hoy no voy a hablarles con la autoridad que da la experiencia, pero si desde la Palabra de Dios, la cual tiene ese poder de transformar y que lo vi claramente en la vida de mis amigos. Doy gracias a Dios que ustedes han sido un lindo ejemplo del poder de Dios, de ser luz para otros y de buscar vivir de acuerdo a los valores del Reino. Mi oración es y seguirá siendo que ustedes con sus vidas y ahora con su matrimonio, vivan haciendo del Reino de Dios una prioridad.  Y bueno, una vez más, como lo hemos hecho muchas otras veces, quisiera invitarlos a ir a sus Biblias, a Efesios 5: 21-33, y lo leamos juntos….

CONTEXTO: El pasaje que estamos leyendo es parte de una carta escrita por el apóstol Pablo. En esta carta él escribe sobre la obra de Jesús, para reconciliarnos a los seres humanos con Dios a través de la cruz, pero también esa obra que nos reconcilia unos con otros y entre hombres y mujeres. Es una carta que nos deja ver la gran obra de Dios y conocerle mejor. Hacia al final, pasa a la parte práctica de la fe, dejándonos ver que creer y andar en son parte de lo mismo. Si decimos creer en Dios y la maravilla de Su Evangelio entonces nuestra vida debe ser diferente. Así que Pablo no nos da un manual de buena conducta, sino presente lo que debería ser nuestra respuesta al conocer la Verdad del Evangelio y vivir de acuerdo a eso. Pero siendo aún pecadores, nos recuerda que debemos vestirnos de la naturaleza de Dios y ser renovados por medio de la Palabra. Somos invitados a imitar a Dios, llevando una vida de amor, como él anduvo. Pero esto no se puede por pura fuerza humana, esto lo produce Él mismo en nosotros. Así que, como sé que Henry y Tere conocen a Jesús, puedo hacerles la invitación que viene en la Palabra:


·         Sométanse unos a otros. Esto no solo es para los casados, es para toda la comunidad cristiana y de manera especial aquí se refiere a las familias. El sometimiento no tiene nada que ve con el abuso de poder, sino con el ceder el poder para amar a otros, para el bienestar de otros. Me parece maravilloso que la manera en que damos reverencia y honor a Jesús sea siguiendo su ejemplo, es decir, andando en humildad, poniendo nuestras vidas por otros. ¡Muchos decimos que daríamos nuestra vida por quienes amamos, sin embargo, esto es realidad solo cuando lo hacemos en el día  a día, con nuestras actitudes y acciones!
·         El “sometimiento” de la esposa al esposo es un acto libre. De hecho, considerando la época en que esto está escrito, nos deja ver que en la iglesia se debe reconocer la dignidad de la mujer, que nunca debe ser sometida por la fuerza, sino es invitada a hacerlo de manera voluntaria. No debe ser una imposición del esposo o de alguien más, sino es un acto de amor a un esposo que ama de manera sacrificada y busca el bienestar de ella antes que el suyo propio.
·         Y justo después de esto viene una ilustración: La de Cristo y su iglesia. Pues el matrimonio es una analogía que nos permite comprender en nuestros términos y posibilidades el amor de Cristo y la unión con su Iglesia.
·         El esposo es cabeza de la esposa, y esto no significa superioridad del hombre sobre la mujer, sino que son diferentes, ambos, creados a imagen de Dios, son diferentes uno del otro y al hombre se le ha dado autoridad en su familia lo cual significa cuidado, no control y responsabilidad, no gobierno. De esta manera, el hombre de familia es responsable de cuidar de ella y ser responsable por ella, así como Cristo mismo cuida de la iglesia y se encargó de salvarla. La mujer tiene la oportunidad de reconocer esto, y por supuesto, tiene la responsabilidad de mostrar a la comunidad cristiana lo que significa la sumisión que TODOS deben tener por amor a otros. Así la esposa es invitada a someterse a su esposo en todo, de forma voluntaria, respondiendo al amor y la entrega de éste. No ha de ser fácil, porque a nadie se nos hace sencillo someternos a otros; significa reconocer que el universo no gira alrededor nuestro, que nuestros deseos no son los más importantes y que el amor se debe reflejar en entrega y sacrificio que trae bienestar y bendición a otros, y en este caso, al esposo.
·         A partir del 25, Pablo le habla a los esposos. Y lo que pide de ellos no es menos sencillo o fácil de vivir. ¡¡¡Ámala!!! Y la vara la pone muuuy alta, de la manera que Cristo amó a la Iglesia. El ejemplo del amor del esposo debe seguir el ejemplo de Cristo mismo, que vivió y murió por amor a su iglesia, con el propósito de que sus discípulos (hombres y mujeres) pudieran ser reconciliados con Dios y usados para el propósito de Dios. ¡Qué responsabilidad es dada al hombre! La responsabilidad de amar como Dios ama, más allá de emociones e inclusive a pesar de las faltas que ella cometa, es un amor que santifica, que busca lo mejor para la esposa y le permite vivir en el propósito de Dios para ella. Creo que no muchos querrían casarse si supieran de tal responsabilidad. Porque entonces el esposo tiene a su encargo levantar la vida de su esposa, de otra manera lo único que hará es apagarla y servirse de ella.  Esto es un modelo francamente contracultural, que le da un fuerte golpe al machismo que ensucia nuestra cultura.

·         Y por si el ejemplo es muy elevado -el de Cristo y su sacrificio por la iglesia- entonces viene algo que el esposo puede entender bien. Debe cuidar de su esposa y amarla como a su propio cuerpo, reconociendo que es parte de él. ¡Qué lindo ejemplo! Aquí es donde veo que el matrimonio es un llamado a ser un reflejo del amor de Dios, porque Dios nos llama a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, lo cual significa amarlos, considerando que ellos somos nosotros, y es un engaño pensar que lo que le pasa a otros no nos afecta, y menos en la comunidad cristiana.
·         Pablo está enseñándonos varias cosas aquí: sobre el matrimonio, pero también sobre la obra de Jesús, la iglesia el amor. Pero no todo es fácil de comprender, porque aún cuando hay cosas que no comprendemos de la unión entre hombre y mujer en el matrimonio, es aún más difícil entender el “misterio” o la verdad revelada de la unión de Cristo con su iglesia. ¡Esto también nos da esperanza!  Porque Cristo mismo ha hecho un pacto con sus seguidores (su iglesia) y ha obrado en favor de ellos y ellas; nos asegura que no nos dejará nunca, porque su amor no  tiene fin, ni tiene límites.  
·         Al final Pablo resume: “Cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo”.  Termina con lo que comenzó, invitando al amor del esposo hacia su esposa y del respeto de la esposa hacia su esposo. Amor como el de Cristo, y respeto de la esposa en respuesta a ese amor. Como ven, nada tiene que ver con poder, autoritarismo, machismo e inferioridad. Pablo le habla a gente que conoce de Cristo y les invita a vivir todas sus relaciones impregnadas de amor, reconociendo que ahora ya no hay divisiones sociales, económicas, étnicas o sexuales que nos sometan por la fuerza, pero sí un amor revolucionario que invita a la sumisión unos a otros por amor. ¡Qué privilegio que un matrimonio sea reflejo de ese amor y que de esa manera modele relaciones de acuerdo al Reino de Dios!
·         Mi oración es que Dios les empodere para vivir una vida de sometimiento mutuo, es decir, del uno hacia al otro. Que cada uno pueda ver en el otro la imagen de Cristo, en humildad, entrega y amor.
·         Sumisión y amor son dos aspectos de una misma cosa: del dejar a un lado nuestro egoísmo. Con todo esto, dudo que será fácil vivir en el ideal de Dios, pero no están solos. Por un lado, tienen su Espíritu Santo, a Dios mismo en ustedes, tienen una relación personal con Jesucristo y la posibilidad de permanecer siempre en relación con él y tienen la Palabra de Dios que renueva nuestras mentes y nos enseña. No dudo que haya dolor, pero el camino cristiano, no es sin dolor o sacrificio, sin embargo, es el llamado que se les ha hecho como seguidores y amigos de Jesús, y estoy segura, que los dos, tomados de la mano de Él, podrán ser buenos compañeros y de bendición para muchos. 
·         Como alguna vez escuché a alguien mayor y más experimentado decir: “De ahora en adelante, lo que sostiene su unión, no es el sentimiento de amor que se puedan tener el uno al otro, sino el pacto que están haciendo el uno con el otro, aún cuando el “amor” desaparezca. El matrimonio es una promesa de amor para toda la vida y es un compromiso de encontrarte con tu pareja cada día por lo que resta de tu vida.”
·         En todo esto, espero que ustedes que están aquí, presenciado esta unión publica, tengan la oportunidad de seguir pensando en lo que significa el matrimonio desde la Biblia, y también, si quieren conocer más de este Jesús que ama, se entrega, se sacrifica, perdona, sana, restaura y transforma, se acerquen. Él no está lejos de ninguno de ustedes, y sigue teniendo el poder para transformar vidas y matrimonios, de acuerdo a su propósito.

Dios les bendiga.

Alejandra Ortiz

*Mensaje escrito para ser compartido en su boda. 

1 diálogo(s):

Publicar un comentario

Popular Posts