10 septiembre, 2016

Bajando el ritmo, poquito a poquito...

Es difícil asimilar que hemos comenzado una etapa de vida muy distinta. Para mí, es un tiempo para estudiar y Abdiel, aparte de hacer lo mismo que yo, también trabajará algunas horas por semana. Estos últimos días han sido de mucha alegría, ajustes y novedades. Les comparto algunas cosas…

El miércoles, mi primer día de clases llegué sin saber que tenía que conseguir libros para la materia de Exegesis Bíblica, no había lecturas previas, pero aun así me sentí confundida por las cosas que ni siquiera había considerado. Poco a poco me he ido organizando con ayuda de una agenda y consiguiendo el material que necesito. Las lecturas son muy emocionantes, por ahora, aprendiendo sobre cómo hacer una buena interpretación del Antiguo Testamento y sobre la vida de una mis heroínas, Josephine Butler, una feminista cristiana del siglo XIX.

Las mañanas son tranquilas en casa, con un desayuno de avena y fruta, acompañado posteriormente de un café sobre el sillón, para seguir leyendo y dialogando con Dios. El último mes me atrasé en las lecturas bíblicas y de acuerdo al plan de lectura debo leer unos 4-6 capítulos diarios, pero por ahora, para ponernos al día toca el doble. En particular, disfruté de Jeremías, la historia de Eliseo y ahora las cartas de Pablo a los Corintios. Unas lecturas me alientan, otras me sorprenden y algunas me desafían. Pablo, en su tono personal me ha animado a vivir a plenitud estos días, buscando sobretodo agradar al Señor y considerando algunas de mis emociones y relaciones del último tiempo.

La fragilidad en mi salud es un tema difícil. Las cosas que salieron el último año, entre infecciones y un problema de tiroides, junto a otros pequeños detalles me han hecho sentir muy vulnerable, frágil y defectuosa. No es un tema acabado, creo que es algo que necesito seguir luchando con Dios, porque no entiendo. Son de esas cosas que requieren humildad, silencio, apreciar el misterio y buscar al Señor, así que así me encuentro, intentando ver y escuchar más de lo que ahora aprecio… Pareciera que el sabático será un tiempo para la sanidad en muchos sentidos, pero ese también es un proceso.

En retrospectiva, veo con tristeza que algunas de mis relaciones con gente amada se vieron afectadas por mi cansancio, mi prisa y mi egoísmo. Aún no dimensiono algunos de los daños, pero confío que habrá perdón y gracia, y hasta nuevos caminos para la restauración. La verdad es que sé bien que nos espera este año, pero hay tiempo para detenerme… mirar hacía atras….hacia arriba….a los lados… y adelante.
D   e   s     p      a       c       i         o ------ He tenido que ir poniendo el freno poco a poco. Y cada mañana es una oportunidad para recordar que no tenemos prisa, que el tiempo va tranquilo, que hay oportunidad para caminar lento y disfrutar. Y ayer y hoy fue un lindo tiempo para ello, tanto para preparar comidas que nos encantan, salir a ver el atardecer y como hoy dar un paseo y disfrutar la creación, respirarla, dejar que nos salpique el agua helada y sentir que esto creado es para nosotros, para mí. Me siento amada. 

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