10 julio, 2009

Ya sé que tengo rato sin escribir. Este tiempo fuera de casa ha sido un poco apurado, lleno de casas, rostros, kilómetros, muestras de amor, preocupaciónes, afanes, compañía constante, algo de cansancio, mucho escuchar, preguntar.

La tesis se ha llevado mucho de mi en estos días -horas de grabación- y me encuentro contenta por las personas que he conocido, las historias que he escuchado, la memoria rescatada del olvido. Pienso en la gran responsabilidad de los aspirantes a historiadores en darle sentido a la memoria, en acomodar esos recuerdos, ayudar a que otros le den significado e incluso a reconciliarnos con un pasado complejo y doloroso.

Pasó la boda de dos personas que amo, uno que ha sido fundamental en mi caminar de los últimos años. He conocido con mayor profundidad a gente que ha mostrado un gran amor a mi vida, que abrieron su hogar, historias y corazón. También he viajado en autobus, hemos planeado un viaje a otro país justo comenzando el próximo mes y parece que esto se hace interminable.

Ahora me emociona mucho pensar en un tiempo más tranquilo que se asoma para los siguientes días. Un tiempo para escuchar-me, escuchar-te. Quiero guardar silencio. Que todo mi ser guarde silencio. Y te reconozca. Es todo por hoy, es hora de dormir...

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