22 septiembre, 2012

Todo tiene su tiempo... y son lindas las culminaciones.

Debo escribir. No puedo no hacerlo. Ayer fue la culminación de una etapa. A mi, que me gusta que las cosas sucedan rápido y se resuelvan con prisa, me llevó un buen tiempo terminar. Ayer presenté la tesis de licenciatura, una investigación sobre la historia de Compa desde sus inicios, hasta 1998. El día de ayer también fue muy significativo y muy emotivo. 


Más allá del logro académico, el escribir una tesis/libro es un trabajo difícil, cansado y que requiere mucha disciplina. Creo que uno debe tener la vocación para hacerlo, si no hubiera sido por el compromiso con Dios, de usar lo que sé para servir a otros, no hubiera razón para hacer algo así. También, fue una oportunidad única para ser leída, sobre un tema que me apasiona y utilizar eso para dar razón de mi esperanza. Esa fue mi oración desde el principio, y no porque se me ocurrió a mi, sino porque Dios lo puso allí, estoy segura que Él está detrás de todo esto. (je)

Hay gente en mi vida que son imprescindibles. Mis padres, para empezar a mencionarlos. Los amigos del tiempo universitario, los profesores en las diferentes etapas, los estudiantes que con su nobleza me permiten ser su amiga y hermana mayor. Otros amigos que he conocido en El Camino, los Compas, esos que se saben aludidos al leer y los que han sido pastores, mentores y maestros. Si no fuera por todos ellos, en algun momento preciso, algo en mí sería diferente, y en mi agradecimento a Dios por la vida, ellos están en mi corazón. 

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Sabía que muchas cosas cambiarían, no estaba segura cuánto y cómo. Pero sí, las cosas cambían, y uno también lo hace. En el proceso, o nos hacemos más humanos, o lo vamos perdiendo. Estoy segura que no ha sido fundamentalmente por mi esfuerzo que hoy entiendo cosas que ayer no eran claras, y que puedo seguir caminando de la mano con El Amigo. Es que Dios, ese que se hizo carne y se mudó a nuestro vecindario es un Dios que trastorna, mueve y transforma. Él se ha encargado de mostrar su amor, fidelidad, paciencia y gracia que me llevan a la humildad, la gratitud y a abandonar mi egoísmo día con día y con su ayuda. 

También sabía que después de un verano como el de hace unos meses, las cosas no serían iguales. Ahora me encuentro iniciado aventuras de las cuales soñé tiempo atrás. Algunos sueños se pusieron en pausa, a otros renuncié y otros reaparecen con nueva ilusión, rostros y desafíos de fe. Como siempre, así como soy, me encuentro siempre expectante, impaciente (lo cual también me caracteriza), agradecida, humillada, emocionada y animada. También con preguntas, dudas, incertidumbres y dolor, pero no camino sola, no siento el peso, me encanta saber que no tengo que hacerlo sola. 




Las próximas seis semanas serán fuera de casa nuevamente, y espero escribir al menos un resumen semanal. Espero ser acompañada por sus oraciones, sus mensajes y su misma expectativa ante la vida. 

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