11 abril, 2013

Post-VIVE: renuncia, vida y misión

Nuevamente se me dificulta escribir. Entre las exigencias de Vive2013, el cansancio posterior y el tiempo de vaciones, festejos y re-adaptación al trabajo "cotidiano" de la vida y ministerio, sólo pienso en ideas que quiero compartir, sin lograr vertirlo por aquí. Pero debo decir que ha sido bueno, ha sido un tiempo con mucho que agradecer y meditar ante Dios. Pensando que hace un año, las cosas eran más sombrías y el momento era diferente, puedo dar gracias por aquellos días difíciles y por estos que traen mucho gozo y disfrute. ¡Dios es bueno en todo momento! 
(Les comparto algunos fotos de las últimas semanas...)


Comenzaré por escribir algunos desafíos posteriores a Vive. El llamado de Dios sigue siendo el mismo, a seguirle, a renunciar a las comodidades que me quieren seducir, a la búsqueda por el reconocimiento, el orgullo y el individualismo. Aún sirviendo en el ministerio a tiempo completo, tengo la tentación de "acomodarme", de hacer las cosas sin amor, de querer que otros me sirvan y buscar mi propio reino.

En Vive fui desafíada a re-conocer al Jesús de las Escrituras, el que nos presenta Colosenses, que es SUPREMO, SUFICIENTE Y SOBERANO.  Es un buen knock-out para todo aquello que le colgamos al Evangelio, y me ayuda a reconocer que no necesito nada aparte de Cristo para mi salvación y la vida crisitiana, y que Dios mismo nos ha puesto en comunidad para vivir la verdad de Su amor y gracia en este mundo caído y reconcialiado, en proceso de restauración.

Con el paso de los años, la vida se va haciendo más compleja (sabias palabras de otros que llevan más camino recorrido) y el reto permanece de seguir a Jesús ante las complicaciones de la vida: primero como recién graduado, después con posibles desafíos financieros, o de salud, con pareja o sin ella, con hijos, otras exigencias familiares y demás.... La cuestion es que servir al Señor no nos exime de estas cuestiones, pero sí nos lanza la pregunta de si seguiremos en medio de ellas.

En Vive pude detenerme y reconocer, que hasta ahora le sigo -por gracia de Dios y de manera imperfecta- pero que Dios mismo me invita de nuevo a caminar con él y no renunciar a los sueños de Su Reino, para conformarme con los sueños de este mundo. Sigo siendo convocada e impulsada a vivir la Vida y la misión, de acuerdo a otros valores, diferentes a los del mundo, bajo otros patrones, modelados por el mismo Jesús. ¡Dios me ayude y nos ayude a todos en comunidad y amistad, a ser fieles!

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