22 abril, 2016

Abdiel


Cuando no estás dejo las luces prendidas
No es por miedo; ellas me alumbran los detalles que hablan de tí
Los ganchos en el baño, tus pijamas en el extremo de la cama, 
tus llaves cerca de la puerta, la taza de café 
y el escritorio desde el cual dibujas con hermosas palabras la fe, nuestro amor y donde hay espacio también para el lamento y el dolor.
Al principio temí amarte, 
la realidad de ceder mis sueños a nuestra voluntad compartida fue soltar el control. 
Me aterraba darme a tí y perderte o perderme. 
Hoy los miedos ya no están. 
El único dolor que ocasionalmente asalta 
es la sombra de una vida cortada. 
Lo demás se ve distinto. 
Amarte con el riesgo de perderte vale la pena, 
hay vida al “soltar”.
En la entrega de lo que somos nos reavivamos.
Estamos hechos para ser vaciados por amor a otros 
y llenados por lo divino.
Ya recibimos más de lo esperado, 
no sabemos qué pasará, 
pero el corazón crece con nuevos sueños, 
a tu lado, a Su lado. 

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