22 septiembre, 2010

¿Por qué orar?

Bueno, esto que escribo no pretende ser un tratado sobre la oración. Simplemente lo aprendido en el andar de estos últimos días.

Ante el mucho afán, ajetreo, de pronto las frustraciones y el peso de saber que mucho no sale como debería, ORAR, es recordar al Dios en quien yo creo. Que el Dios a quien dirijo mis ruegos es Creador de todo lo que hay y conozco en esta tierra y más allá de ella. Y él la sostiene hasta hoy.

ORAR es reconocer su soberanía. Aún cuando no entiendo las cosas o hay tanto que parece ir tan mal; al clamar a Él soy recordada de su proyecto para la historia humana y de sus designios que se cumplen, porque Él así lo ha planeado.

ORAR es depender de Dios. Porque me pongo en mi lugar como creatura y como hija suya, que toma de su gracia, amor y misercordia para vivir. Que ha recibido todo, por medio de un Dios que ama a su gente, al punto de hacerse como nosotros y morir en lugar nuestro.

ORAR es pedir Su dirección.

ORAR es responder a la iniciativa de Dios. Caminar en respuesta a su voluntad, amándole y obediciendole en todo.

ORAR es aprender que todo comienza con Él y termina con Él.

Es valiente quien ora y es fe el orar. No porque Dios tiene que responder a todos nuestros deseos o porque busquemos convencerle. ORAR expresa verdadera confianza, nos somete a Su voluntad, nos lleva a la obediencia y nos provee Su paz.

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