No es el protagonista de la historia, ni el que lleva a cabo la acción.
No es a quien todos ven o de quien todos se maravillan.
El testigo es quien observó, vivió, palpó, escuchó y sintió.
El testigo da fe de lo acontecido, es quien conoce los hechos y los da a conocer.
El testigo no construye ficciones, revela historias del pasado, las explica en su contexto.
No defiende a nadie, cuenta su experiencia, provee evidencias, recurre a su memoria.
Es valiente para decir la verdad, a pesar de los intereses de otros.
De entre muchas cosas, Dios nos llama a ser sus testigos...
Escribiendo de lo cotidiano, hablando sobre Dios, la vida, el mundo, la misión, las y los amig@s...
Me gusta, me gusta !!
ResponderEliminarRecordé a los discípulos de Jesús. Que padre hubiera sido ser un testigo presencial de Jesús.
Gracias por estas sencillas apreciaciones sobre el testimonio. Me gustan pues abren el universo del pensamiento para mejor pensar y amar a todos quienes nos rodean a diario...
ResponderEliminarMe atengo a lo dicho: testigo, por sobre todo...