14 septiembre, 2011

La Palabra, la Palabra...

Lo digo 2 veces porque lo importante se repite. Y también, en 2 días ha tenido 2 efectos diferentes en mi. Ayer me llevó darme cuenta de mis falsos conceptos sobre la vida y la manera en que debo vivirla, me confrontó duramente. Hoy, me anima al ministerio, me lleva considerar lo que está haciendo y el tremendo privilegio que tengo de colaborar con Él.


La relación con la Palabra no es "fácil"; conocerla es adentrarme en relación con Aquél que me llamó, conocerlo mejor, saber lo que le gusta y no le gusta y estar dispuesta a someterme a eso. No es escuchar y entender lo que yo quiero y entonces hacer lo que yo quiero, es realmente considerar lo que está diciendo, entender su voluntad a partir de Su carácter y pedirle que me ayude porque no puedo sola.

Hoy, en Hechos 20 me veo fascinada de nuevo con el modelo de ministerio de Pablo. Su discurso a los pastores de Éfeso no es un discurso llano y sencillo, está lleno de emociones profundas, de recuerdos, ánimo y advertencia. Y es claro, porque el llevar a otros el evangelio, implica poner nuestras vidas para este entero propósito. Solo quiero resaltar algunas cosas esta mañana, que son una invitación a seguir hablando con Dios:
  • Pablo se pone como ejemplo, él sirve a Dios, su servicio a otros es una expresión de esto. No es perfecto, pero ha sido íntegro, rinde cuentas, lo han visto trabajar, no ha escondido nada, ni sus lágrimas, sus luchas o pruebas.
  • Ni la vida de Pablo es suya, ni el ministerio le pertenece. Pablo entrega su vida y el ministerio le es encomendado por Dios, quien es el jefe.
  • El compromiso es cuidar de la iglesia (los herman@s en la fe que nos toque servir), pero la Iglesia es de Dios, comprada por Su sangre y somos apuntados siervos por el Espíritu Santo. ¡Qué animo!
  • Su principal preocupación es que los pastores de Éfeso se dediquen a enseñar la Palabra del Reino, que proclamen el evangelio al enseñar, exhortar, persuadir y dialogar con otros. Es un ministerio diverso y de profundidad, con la Palabra al centro.
  • Dios y su evangelio de gracia es lo que nos da la fuerza y nos mantiene anclados en la verdad.
  • Hay amor profundo expresado en las relaciones: oran, lloran, se duelen...
Algunas preguntas:

¿Cómo te relacionas con la Palabra de Dios? ¿Cómo respondes a ella?

¿Cómo es tu servicio a Dios? ¿Qué te llama más la atención del ministerio de Pablo?

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