07 mayo, 2012

"Justo a mi me tocó ser yo"

El título de la entrada es una frase de Mafalda, la tengo en una pequeña placa que me regaló una amiga hace un par de cumpleaños y me gusta mucho. Y creo que ahora adquiere mayor significado porque voy comprendiendo mejor lo que significa ser quien soy. No ha sido un proceso de autodescubrimiento solitario, porque creo que el Autor de mi vida y el Soberano de mi historia es quien me permite este conocerme; mientras que le voy conociendo a Él, me encuentro conmigo.

Ha sido fascinante ser consciente -a veces- del proceso y disfrutar lo que veo, cómo fui creada, mis cualidades, mis defectos, mis gustos y también el cómo mis experiencias, mi familia, mi formación escolar y de vida han influído en lo que soy. Pero aún todo esto no me determina, mis errores y malas decisiones no me definen, lo que otros piensan no es mi realidad, sino que mi identidad y dignidad están enraizadas en Dios y lo que hizo Jesús por mi. Eso es fascinante, como dice el salmista:



"Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecha; maravillosas son tus obras y mi alma lo sabe muy bien." (salmos 139)
Vaya que sí lo sabe mi alma... lo va comprendiendo poco a poco. A mis 25, descubro cosas de mi que son muy mías, como diría otro buen amigo del camino, que son "muy Ale". Me gusta el desafío, los riesgos, me gusta lo transcultural, los viajes, leer, aprender, reflexionar y escribir. Me gusta planear proyectos, eventos, reuniones...y enseñar, lo disfruto enormemente. Me encanta hablar y también escuchar, de pronto hablo demasiado de mi, pero quiero aprender a escuchar más... Me gusta comer sano, descubrir y hacer recetas saludables, postres ricos y nuevos tés. Me encanta el té, chai, de zacate de limón, rooibos, bueno, casi todo el té, me fascina. Me gustan las galletitas de avena, los bisquets o los scones para acompañar. Me gusta compartir el té con mis amigos y escuchar sus historias, lo que el Dios fascinante a quien servimos hace; ser recordada de Su misericordia. 

Tengo un estómago delicado que intenta soportar los viajes constantes y las presiones cotidianas. Me encanta trotar y correr, sola o acompañada. Me gusta andar en bicicleta con otros, me gusta la playa, caminar, pensar y llorar frente al mar.  Me gusta hablar con amigos que viven en otras latitudes y planear en encontrarnos de nuevo. Mucho de lo que he vivido jamás lo imaginé, algunas cosas las soñé, pero han sido mejor de lo que hubiera planeado, aún el dolor Dios lo ha redimido. Hoy tengo esperanza y no sólo para mi, también para otros, porque Dios es bueno con TODOS, dice el Salmo 145. Él es bueno, eres bueno mi Dios... por eso te llevas tú el reconocimiento en mi vida, por eso al hablar de mi, reconozco tu huella y aún tu corrección en lo que aún nos falta por trabajar. ¡Gracias!





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