18 octubre, 2012

La pedagogía lúdica de Dios


Aún sigo pensando en mis vacaciones...y al intentar organizar mis ideas, sentimientos y aprendizajes para compartir con otros, pienso que la mejor imagen es la de Dios enseñándome a través del juego.  Se me ocurre que fue así porque en medio del tiempo de descanso, de los paseos en bicicleta, de caminar las ciudades, correr el medio maratón, de leerle a unas lindas niñas, senderear, disfrutar el ocaso del sol,  comer ricas comidas, descansar, comprar, cocinar y disfrutar todo esto, el Señor me enseñó cosas de mi propio corazón, me mostró su amor de manera sencilla y profunda, me animó, renovó mis fuerzas y ánimo, y pude verle. Fui enseñada por Él en medio del juego, como niña suya aprendí así y me gustó, por eso quiero compartirles algunas notas y resúmenes que nacen del corazón y algunas quedaron en mi libretita.


Desde la última vez que escribí pasaron muchas cosas. Estuve en un par de lindas ciudades de la zona central de California, compartiendo con personas que aman sus ciudades, a los universitarios, a Dios y a sus vecinos. Fue un tiempo de observar mucho, de darme cuenta como está Dios trabajando en otros espacios y también de ser inspirada.

En Fresno me tocó ver comunidades étnicamente diversas conviviendo y a su vez, personas que buscan servir a su ciudad con su profesión y con sus vidas. Me sigue impactando la intencionalidad de aquellos que se mudan a vecindarios complejos de los cuales otros huyen, para tener vecinos con quienes compartir el amor de Dios. Por otra parte, me sorprendió la inquietud de algunos colegas por los temas globales, por aprender a ser iglesia pertinente en su contexto y que no se acomoda sino desafía. En las conversaciones con inconformes siempre me reflejo, porque sigo inconforme con lo que veo, aunque agradecida por los trazos del mover de Dios.


Retomé el tema de ser mujer, de escribir como mujer y de intentar vivir como mujer. Por el momento creo que esto es parte del vivir agradecida y consciente de quien soy, y que he sido creada a la imagen de Dios. En un mundo construido por ellos es un desafío encontrarme en lo que escribo, aprender a reconocerme y escucharme. Es todo un ejercicio de discernimiento en el cual Dios sé que me acompaña y anima. Así que sigo caminando, y siendo inspirada por otras mujeres que también caminan, lloran, leen, escriben y hablan para compartir sus experiencias.

"Vivir una vida sencilla", fue otro de los temas. El formato para aprenderlo fue un tiempo de retiro hacia el final de mis vacaciones para pensar la vida y el futuro.  Por más de dos días, en una linda casita, nos encontramos Él y yo. No todo fue risa, hubo lucha, algunas confrontaciones, enfrentar desilusiones propias y del mundo y expectativas rotas. Pero fue un tiempo de renovación, de ser honesta y de pensar consciente de  Él, de seguir aprendiendo a vivir, al verlo a Él. Leí, caminé, cociné, escribí, tomé té, pensé, pedí que Dios examinara mis motivaciones y me detuve a escuchar. Ese tiempo me confirmó la necesidad del descanso, de parar, de descansar y de intencionar estos tiempos.

¿Qué significa vivir una vida sencilla en este momento de la vida? ¿Qué significa amar a Dios amando al vecino? ¿Cómo tomo decisiones sencillas y definitorias en la vida, sin arrogancia y a la vez con el Evangelio al centro? Estas fueron otras preguntas que hice e intenté responder, que retomé y sobre las cuales platiqué con Él. Sé que nuestras conversaciones seguirán, así que me emociona hacer más espacios para escucharlo más allá de lo que día a día me enseña e inspira. Espero compartir más sobre esto con ustedes... 

Las vacaciones terminaron con un medio maratón en San Luis Obispo, recorriendo el lindo pueblito, el campo, hasta llegar a la playa. Después, un viaje de nueve horas en tren, con vistas espectaculares, y al final un tiempo de encuentro con amigas en San Diego para caminar de madrugada cerca del mar.

No termino aquí, pero por el momento hasta aquí lo dejo. Espero escribir pronto mientras sigo viajando y trabajando. Es un privilegio amar y servir a un Dios que es confiable y  nos anima a ser valientes para confiarle nuestras esperanzas, y que nos desafía a seguirlo hasta las últimas consecuencias, siguiendo a la vez su ejemplo. Gracias por acompañarme con su lectura. 






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