06 diciembre, 2008

Entre conversaciones

Mi vida se explicaría bien entre conversaciones. La mayoría de las veces no pienso lo que hablaré, pero casi siempre lo digo consciente. Me gusta hablar, pero también escuchar, aunque aún aprendo a cultivar ese hábito.

No creo que tenga un lugar para las mejores conversaciones: las recuerdo en el carro, el sushi, la comida china, la cafetería en la uni, en el salón de clases, en los campas, los cafés, la playa, en mi casa, en el puente que cruza el canal, por el msn, a través del skype... He tenido tantas conversaciones, que me considero rica en palabras oídas. Sin embargo, he disfrutado tanto los silencios y las miradas que en ocasiones preferiría dejar a un lado las letras, los sonidos, las vocalizaciones, los artículos y sólo aprender a sentir, a percibir y a observar. Eso admiro de un buen amigo, que ha sabido callar, que ha sabido cuidar, sentir, amar y guardar. Por eso hoy, estamos tan cerca. Yo he hablado de más, casi siempre. Yo no creo que él tenga nada de que arrepentirse por callar hasta hoy. Ese amigo ha sido un regalo , él ya ha escrito en honor mío y sus demás compañeros, hoy yo escribo recordándole. Por que tengo mucho que agradecerle, porque ha querido recibir lo que puedo dar, porque es un buen ejemplo de amistad. Que se entrega, que cuida, que calla, que abraza, que espera...y seguimos en la espera.

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