Ir al contenido principal

vale la pena escribirlo

En un café. Recordamos las historias que nos han constituído y escuché, escuché, disfruté mucho escuchar.

Mi corazón se rompió por momentos, al recordar a los que se quedaron en el camino, los que perdieron la ganas y dejaron sus sueños, a los que se les robó la Vida y simplemente decidieron dejar de luchar. Eso me hizo sentirme pequeña, porque algunos hemos permanecido, pero privilegio y responsabilidad nuestra será ayudar que otros se reincorporen al camino, a vendarles y sostener. Puede que empiece por escuchar y amar en silencio y oración. Llorando y sintiendo profundamente, acompañando.

Hemos crecido. De eso no hay duda y las preguntas también se han multiplicado. Los momentos confusos han dejado su huella y hoy son parte de las historias que contamos y de las cuales otros aprenden. Pero todo pasa tan rápido que perdemos la conciencia de que en lo poco decidido conscientemente constituye ya el mañana al que aspiramos. Nunca son realmente las grandes decisiones las que nos hacen ser; son los pequeños detalles diarios los que nos acercan a la gente, a Dios, a los libros, a amar o a ser indiferentes. Y eso me desafía, porque lo que hoy tengo que decidir y pensar sobre la vida no depende de aplicar o no, de servir o no, de decidir lo grande, sino de ser sensible a lo que he elegido en lo pequeño y a ser fiel en eso que hoy tengo que atender. A darlo todo y sacrificarlo todo en eso poco.

He pensado mucho en mi, eso es una confesión. Tal vez, a partir de hoy, debo considerar más a mi prójimo e interceder más por el que sufre. Ponerme en la brecha, declarar sin pena en quien creo, jugármela todo por todo, no hay nada que perder cuando lo más valioso ya lo tenemos, ¿no? Entonces no habré de tener miedo, pero me aseguraré de caminar contigo, eso es lo único que temo: no darme cuenta de que me he extraviado. Quisiera que los tiempos de café (con las implicaciones de compartir y la intimidad del momento) estuvieran más llenas de realidades transformadas y vaciadas del yo, que tuvieran más de tí y por lo tanto más de quien debo ser.

Gracias por los amig@s y los cafés...

Comentarios

Entradas populares de este blog

El primer viaje sin ella

Me fui tres días (dos noches) y Luciana se quedó su papá y con la ayuda de los tatas, el tito, su abue y su tía. Tenemos toda una tribu que nos acompaña. Aún así, viajar sin ella fue UNA DE LAS DECISIONES MÁS DIFÍCILES QUE HE TOMADO. No estoy exagerando, sentí como algo en mí se des-configuraba y hasta dolía. La decisión de viajar me ha costado ver muy adentro de mí misma, mis miedos y mis propias expectativas. La maternidad me ha llevado de la mano para evaluar mi vocación y limitaciones. Toda esta experiencia está provocando algo en lo profundo. Luciana tiene 15 meses, camina, se expresa, habla muchas palabras sueltas y entiende muy bien lo que le decimos, en inglés y en español. Es una niña muy fuerte, sociable y sabe bien lo que quiere, juguetona, gritona y de más observadora. Dejarle por estos días parecía ir contra mi naturaleza. Me cuestionaba mis propios principios y al mismo tiempo se reflejaban miedos y mentiras impuestas. Físicamente era demandante, sacarme leche y tirar...

BioLogos 2022

Después de dos años de pandemia, mi primer evento* “masivo” fue la conferencia de BioLogos en San Diego. Por mi trabajo con la Iniciativa Logos y Cosmos de IFES, me sentí muy atraída a los temas y conversaciones propuestos. Después de estos dos años, tener un espacio para pensar el diálogo entre Ciencia (en su concepto más amplio) y Fe en medio de las polarizaciones exacerbadas por la pandemia, fue muy enriquecedor y lleno de inspiración. Estar en un evento dedicado a estos temas me presentó una linda oportunidad de aprender, pensar y crecer en mi imaginación como cristiana para motivar los diálogos entre ciencia y fe en la misión universitaria en América Latina. En esta publicación, haré un recorrido por las exposiciones y conversaciones durante el evento , con la intención de brindar “una probadita” de BioLogos. La conferencia estaba dirigida a un público occidental y todos los académicos, científicos y artistas participantes fueron de los Estados Unidos o Inglaterra. La confer...

Las últimas semanas (o meses) del sabático

Tomé la clase más intensa y pesada de la Maestría hace algunas semanas. Justo el lunes pasado presenté el examen final y me fue muy bien, pero sufrí en el proceso. La clase en sí no era lo más difícil, sino el ritmo intensivo de cursar en 3 semanas lo que llevaría todo un semestre para aprender. No estaba muy motivada, pero debía llevar una Lengua Bíblica, así que tomé Griego. Ahora me falta solo cursar 1 crédito, escribir un reporte de lectura, una autobiografía espiritual y presentar un examen comprensivo para terminar la Maestría en noviembre de este año o marzo del siguiente. Si las cosas salen cómo las hemos “medio” planeado, me estaré graduando en abril del 2018, después de casi 5 años de haber comenzado. En las últimas semanas también hemos comenzado el proceso de decir adiós a nuestros amigos que regresan a sus países después de un año de estudios. Hemos disfrutado de “últimas” cenas, desayunos, fiestas y despedidas. Hay mucho que celebrar y agradecer en un año tan lleno...