23 agosto, 2010

Hoy

El día comenzó con mucha conciencia de mi condición de necesidad, siguió la realidad presente del sacrificio por el trabajo y algunos momentos de impaciencia. Justo después,

disfruté de manera muy especial una conversación en el pasto de la universidad, junto con dos amigas estudiantes de psicología. No sabía muy bien cómo saldría todo, pero agradezco a Dios, quien camina con nosotras cada momento.

Me preguntaba en ese momento, ¿cómo un estudiante de psicología (o artes, humanidades, medicina, química...) puede aferrarse a su fe en un contexto tan hostil sin renunciar a su integridad intelectual? Es una pregunta que ha dirigido muchos libros, conversaciones y conferencias en los movimientos estudiantiles en todo el mundo y me gusta saber que tenemos que seguirlo preguntando.

Me gustó escuchar las respuestas, el deseo y la lucha por ser fiel al evangelio pero también pertinente para su generación; la creatividad para acercarse al texto bíblico y la apertura, amor y respeto por sus compañeros psicólogos. Después disfruté escuchar las preguntas sinceras sobre el cristianismo, la salvación, la fe y la iglesia. Crezco y aprendo cada vez que escucho como otros ven el mundo, a Jesús y sus propias vidas, me recuerdan que mis formas son las únicas ni las mejores.

Me encanta poder acompañarles y también que ellas acompañen mi caminar cristiano. Los estudiantes, la gente pobre y todos los que no conocen la cultura evangélica clasemediera desafían las maneras en que presentamos a Jesús y entendemos la fe. Es una de las razones por las que amo la obra estudiantil; los estudiantes tienen siempre esa capacidad de darle un aire de frescura, sintonizando con el Espíritu, para que uno se reenamore del Dios a quien sirve.

respiré hondo y di gracias nuevamente...

2 diálogo(s):

Publicar un comentario

Popular Posts