26 diciembre, 2009

Atreviéndonos a hablar

En esa noche -trasnochada-... el cuaderno es testigo de algunas preguntas...

"Al que siempre responde, al que se presentó ante una mujer con muchas preguntas sin que nadie la escuchara como "Ese soy yo, el qué habla contigo". Al que siendo Palabra, Verbo, Espíritu se hizo carne, se hizo humilde, presente y sufrió.

¿Cómo respondo al llamado de seguirte fielmente sin ignorar las necesidades de las pobres, los débiles y los indefensos? ¿Cómo le hago para que las necesidades del mundo no rijan la agenda sino sea tu voz quien dirija mis pasos?

¿Cómo vinculamos los recursos, los dones y talentos entre los estudiantes para el servicio de la iglesia que sufre y la comunidad empobrecida?

¿Cómo despertar del letargo en que nos mantenemos, producto de la frustración, impotencia y hasta la desesperanza por la situación de nuestro mundo?

¿Cómo hacer de la esperaza nuestra bandera y fijar nuestros ojos en la siempre presente realidad de Tu reíno?

¿Qué quieres de mi, mi Señor? ¿Cómo me comprometo a servir más allá de como te he respondido? ¿Como animo a los estudiantes a servirte? ¿Hacia donde dirijiremos nuestras miradas?

¡Qué sea a tí! ¡Qué sea a tí¡ Tú nuestro Dios, mostrarás lo que ves, nos dirás cómo amar, como ver, como ser...."

Las sumo a otras preguntas.

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