03 diciembre, 2009

ideas, palabras: los últimos días.

En estos últimos días, emocionada por terminar la universidad, sorprendida por el recuerdo de algunas desilusiones, confrontada con realidades inesperadas, de pronto frustrada, por momentos muy consciente y reflexiva de mi lugar/identidad/razón, he estado pensando en varias cosas que quiero intentar poner en palabras.

Últimamente también me he detenido a ver algunos videos de Rob Bell, leer un poco más sobre eso que llaman "iglesia emergente" y pensar en cómo entiendo a Jesús, cómo lo vivo y lo comparto con mis amig@s, en la universidad, en la iglesia y ahora también a los estudiantes a quienes acompaño.

Me acuerdo de ese término, en broma, pero de verdad, de "cristianismo callejero", donde queríamos poner en evidencia que ser una seguidora o seguidor de Jesús debe ser así, algo diario, cotidiano, callejero. Que sí bien también se vive dentro de las instituciones, y creo que éstas no son malas, es en el diario vivir donde otros verán a Jesús en nosotros.

Verán porque pienso esto también. Por una parte fui estudiante universitaria por 4 años y medio (en una Escuela de Humanidades), y viví mis crisis como cristiana en ese contexto, allí dudé de Dios, la iglesia, de la gente y de mí misma. En esos años me atreví a hacer preguntas que aún no logró contestar, y decidí (por la gracia de Dios) seguir creyendo, conociendo y sirviendo a Dios, a ese de quien la Biblia nos muestra. No fue una fórmula mágica ni una nueva doctrina lo que me hizo permanecer. Fue, creo yo, la sencillez, la honestidad y la transparencia en el estudio de la Biblia, que respondía a mi búsqueda de Dios más allá de las paredes institucionales, de mis marcos de comprensión y de mis paradigmas religiosos. Fueron los amigos que acompañaron mis dudas con dudas, con algunas respuestas, una que otra lágrima, silencios, comida y conversaciones. Fue un Dios que una y otra vez, una y otra vez, se hizo presente a través de cosas bien sencillas, de proyectos creativos para hablar a otros de Él, de estudios bíblicos planeados y otros como fruto de sencillas pláticas.

Lo más sorprendente para mí, el día de hoy, es que sirvo con gusto también en espacios donde todo es tan formal, tan institucionalizado, y eso me emociona. Porque sé, estoy segura que ahí también debe estar Dios, y que tendré la oportunidad de verlo; la oportunidad de decirle a otros que Dios está más allá de un programa, que Dios rompe con los esquemas y que nos deben importar más las cosas que a Él le importan. Me encanta saber que pese a mucho del adorno que hacemos en nuestras iglesias, detrás somos mujeres y hombres con el mismo corazón necesitado, que lucha, busca, quiere permanecer y está ansioso por identificarse con otros, sólo que a veces ser el primero en levantar la voz, en decir que no está bien, en no estar conforme, es muy difícil.

Hoy, por ejemplo, el estudio bíblico con las mujeres, que empezó hace algunos meses,se ha convertido en un espacio de amistad, de estudio serio de la Biblia, de aprender unas de otras. Donde si bien yo les enseño como estudiar la Palabra, ellas me dan el privilegio de verla con sus ojos. De escuchar sobre sus vidas y de ver como Dios ha estado presente, sin que casi nadie lo percibiera. Así como con Ruth, que muchas cosas son "casualidades", que en medio de mucha tragedia hay destellos de esperanza, donde aún con el dolor hay profunda fe y un Dios obrando, actuando en la historia, haciendo a mujeres y hombres rotos, frágiles y de contextos complicados, los protagonistas de su Historia de redención universal. ¡Hijoles, wow!

En fin, nuevamente escribí de todo y nada, pero eso tenía en mi corazón y pensamiento. Son varios temas...que espero después desarrollar ordenadamente, pero el momento así va la salsa y la música aún lleva ritmo...

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