26 agosto, 2011

Hechos al día de hoy

¡Doy gracias a Dios por su Palabra!

Estos días han sido emocionantes, pero estoy segura que si no fuera por el tiempo que puedo meditar en lo que Él dejó para nosotros, las cosas no tendrían sentido. He estado tratando de organizar lo que resta del semestre, pensando en los tiempos, compromisos, reuniones y prioridades. No quiero perder de vista varios temas y necesidades, pero creo que lo que más he disfrutado es meditar en el libro de Hechos.

He tratado de ponerme al día con el estudio bíblico de los miércoles, porque cuando me fuí nos quedamos en el capítulo 15, pero ahora vamos en el 18. Asi que poco a poco estuve leyendo y meditando. Son relatos llenos de emoción, de personas transformadas de muy diversos contextos, de lugares donde llega el Evangelio y seguidores de Jesús buscando ser fieles a pesar del costo. Me llamó la atención la guianza de Dios a través de su Espíritu, impidiéndoles llegar a Asia y abriéndoles puertas para Europa primero.

Me detuve en el capítulo 18, cuando Pablo llega a Corinto y Dios le anima a través de una visión. Es sencillo, Dios le dice que no dejará que nadie le toque y le haga daño. Pablo ya había sufrido a causa del Evangelio, pero en esta ocasión recibe una promesa, expresión del cuidado de Dios para su vida, lo que le anima a quedarse más tiempo. ¡Dios cumple su promesa de cuidarlo mientras está en Corinto! Usa un dirigente romano para protegerlo de los mismos judíos y Pablo después entrega sus votos a Dios por el tiempo con los corintios. Es una linda historia de la fidelidad de Dios y la fe de Pablo.

Pablo no aparece sólo en los relatos de este capítulo, primero están Silas y Timoteo, amigos clave para que él pudiera dedicarse por completo a compartir la Palabra y después Priscilla y Aquila, una pareja con quienes comparte oficio y fe. Dios usó la persecución para llevarles a ambos a Corinto. Pablo tenía equipo, y Dios tejió vidas e inició encuentros para Su historia. Esta era una ciudad muy importante y estratégica de la región, desde allí el Evangelio podría alcanzar otros lugares, y de la misma manera lo era Éfeso, el lugar que Pablo visita después.

Pienso en que Dios, como soberano de la historia se sigue moviendo de formas maravillosas y misteriosas. En mi contexto también...

  • Dios usa situaciones de dolor y sufrimiento para llevar gente -y estudiantes- a lugares donde aún no hay obra estudiantil
  • Dios ha levantado la obra en una ciudad de la región para bendecir a otra ciudades cercanas y lejanas. No es la búsqueda de estrategias, es la constante guianza y cuidado de Dios en el día a día.
  • pienso en los equipos de trabajo, la forma que Dios ha tejido mi historia con la de otros, para trabajar juntos en la misión

Estas son razones para agradecer a Dios y para seguir meditando en sus obras. Y también ha sido para mi una manera de pensar el ministerio, no para imitar estrategias, pero sí para observar modelos y dejar que Dios guíe la obra y sigamos viendo Sus
Hechos al día de hoy.

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