31 agosto, 2009

"Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella. Dijo: ¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos." Lc. 19:41-42

Sí hay paz, la paz sí llega. Ha llegado. Pero también hay mucho dolor, llanto, ignorancia e injusticia. Pero la paz llega con Jesús. No es ausencia de guerra, es la presencia de su reino en vidas, hogares, familias, ciudades... Es paz que se siembra en justicia, que es reflejo del caracter de Dios. Esa paz anhelo, esa que duele cuando no está, esa por la que Jesús sufrió.


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