20 agosto, 2009

La receta médica: quedarme en casa

Aquí estamos nuevamente, un poco desesperada, frustrada, pero también esperanzada y descansando.

Porque esto de quedarme en casa, reposar, descansar, recostarme y simplemente estar quieta me cuesta mucho trabajo. Pero bueno, quiero recuperarme y hacer buen uso de este tiempo, o más bien, no usar este tiempo, sino dejar que simplemente no me ocupe, que pueda no estar sujeta a él. Disfrutar del silencio, el descanso, la quietud, el reposo, que aunque físico, también puede ser expresión de un reposo mayor, por invitación de Jesús a disfrutar de la buena creación de Dios, de sus maravillas en mi cotidianidad y de su obra mayor en el mundo.
Por eso creo que existe un verdadero desafío en "descansar"; no hacer, no controlar, no planear actividades, sino contemplar, meditar, disfrutar, dormir, soñar. Por eso, aunque a regañadientes, lo comienzo a aceptar contenta, a quedarme en casa, a recibir a los amigos, a hablar con los que se extrañan a distancia y esperar a que mi cuello esté mejor.

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