18 noviembre, 2009

Cruce de caminos, Aldaba


Las olas siguen llegando
hasta el puerto envejecido
insistiendo hasta el cansancio
repitiendo el recorrido
Hay voces de baratijas
mezcladas con mil olores
de comida callejera
de charcos de agua salobre
Ay! Cruce de Caminos,
Ay! Continente mío.

"Todo a cuarto, todo a cuarto"
mulatos y encomenderos...
es la historia viviendo al día
entre el sudor y los letreros,
y mientras el día crece
y el sol avanza en el cielo,
se funde todo en la salsa
de nuestro mejor intento.

Y aquí estás, aquí caminas
aquí bullen tus palabras,
aquí comprendemos eso
del granito de mostaza;
¿Qué tendrán los callejones
de la sordidez humana
para que en ellos florezca
tan robusta tu esperanza?

Las olas siguen llegando
y me traen el recuerdo,
de un puñado de tus hijos
dirigiéndote sus ruegos
de rodillas en la playa,
entre el gozo y el lamento;
no sabían que al hacerlo
cambiarían nuestros tiempos.

¿Cómo es eso de tu reino
si es que estás en los humildes,
si construyes tus anhelos
sobre antiguas cicatrices?
¿Cómo inquietas las gaviotas
de este mar que va por dentro
si viniste tan sencillo,
si en la cruz tu vuda diste?

Ay! Cruce de Caminos
Ay! Contiente mío

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