lunes, 9 de noviembre de 2009

Ruth nos enseña

Continuando con la reflexión, estudio y meditación de la historia de Ruth, comenzaré con algunas preguntas surgidas esta mañana. Cabe mencionar, como advertencia y en razón de una buena interpretación y aplicación de esta historia a mi vida y las vidas de otros, que en toda narración histórica aparecida en Biblia no podemos asumir que la forma en como se comportan los personajes sean buenos modelos de conducta para nosotros, ni tampoco podemos tomar los pasajes y aplicarlos directamente a nuestras vidas. Las narraciones no buscan responder nuestras preguntas y tampoco son principios teológicos. Al leer Ruth debemos estar consciente al menos de estas cosas y tratar de verlo desde el gran panorama de Dios....

Ahora sí:

¿Por qué Ruth se queda con su suegra? ¿Qué está en juego, qué está arriesgando? ¿Qué podemos saber de Noemí y Ruth a través de esta historia?

La historia de Ruth comienza con Noemi. Y este escrito nos deja ver mucho acerca de ella. En dos ocasiones se nos dice que se quedó sola, sin hijos, sin esposo y lejos de su pueblo. En Noemi la desesperación, la desilusión, el dolor, la desesperanza y la soledad son muy evidentes.

Ruth aparece después, y poco a poco su personaje toma fuerza en la historia. Al principio no hay mucha diferencia entre Orfa y Ruth, las dos eran leales, amororosas y comprometidas. Pero aparte de esto, Ruth era aferrada y valiente.Esta mujer no corrió ante el dolor y la amargura de su suegra. Decidió acompañarla y seguir creyendo en el Dios que esa familia le había mostrado. Pero Ruth también habia perdido a su esposo y lo que estaba por adelante no prometía mucho...

¿Por qué entonces permanecer con Noemi?

Esta pregunta nos lleva a reconocer como pese a la invitación que su misma suegra le hace para regresar a sus pueblo y dioses y el cuadro bastante realista y poco esperanzador que le pinta sobre el futuro; ella mantiene la convicción, la lealtad, el compromiso y la entrega para seguir a su lado. Al final de cuentas, el regresar significa volver a su antigua vida, no ser fiel a Dios, pero ella decide asumir los riesgos y asumir el costo de seguirlo, de ser fiel a Él.

En esta historia, como en todas las narrativas, nuestro héroe es Dios, pero usa medios humanos para llevar adelante sus propósitos. En esta historia, la soberania divina y la voluntad humana se encuentran de formas maravillosas: vemos a Dios presente, eligiendo, obrando en medio de la adversidad, y a Ruth decidida, firme, con un verdadero compromiso a ser fiel y caminar a lado de Dios.

Para Ruth, el separarse de su suegra habría signifado dar su espalda a Dios. Allí vemos que su fe es propia y personal. Noemi en medio de su situación la anima a regresar a sus dioses, pero Ruth no cede. Ella podía discernir que a pesar de lo dificil que parecía seguir con su suegra, eso era lo que debía hacer. Ella caminó hasta Belén, a pesar de lo que estaba dejando atrás y de como el futuro era mucho más incierto que si volvía a su casa y los suyos.

Ruth, mujer moabita, fiel a Dios, aferrada, valiente, llena de fe y asumiendo el costo de seguir al Dios vivo. Lo entrega todo y lo arriesga todo, caminando en medio de la incertidumbre, con otros que están deshechos por la pérdida y la soledad, ella, con sus propias luchas camina hacia Belén.

Ahora nosotros:

¿Hemos asumido el costo de seguir a Jesús? ¿Puedo discernir que implica para mi hoy el serle fiel a Dios?
¿Como respondo ante un Dios que usa a gente como Ruth para llevar a cabo sus propósitos?
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