22 junio, 2010

Desafíos

Hace algunas horas estuve platicando hasta la otra península mexicana con una muy querida amiga y compañera de camino en la obra estudiantil. Entre las muchas cosas que hablamos y nos reportamos, lanzó una pregunta, que más o menos decía así: "¿qué desafíos te dejó el viaje y Edimburgo 2010?"

Por un momento pensé en lo que he escrito para intentar resumir las experiencias, pero ciertamente y con toda honestidad, hay cosas que apenas vengo digiriendo y son igual de importantes.

En medio de lo que aprendí, escuché, pude expresar y entender, puedo decir que mi comprensión sobre la misión y la forma en que veo a Dios obrando en el mundo se ha visto beneficiosamente afectada. Sin embargo, puedo/podemos hacernos expertos en hablar sobre la misión, e incluso hacernos todos unos profesionales, dando talleres, conferencias y enseñando a otros...Pero el desafío más grande, al menos para mi, es no sólo entender qué es la misión integral o cómo ha obrado Dios su reconciliación cósmica y las implicaciones, sino que eso, todo eso afecte mi caminar diario.

Eso se me dijo también en Edimburgo. Creo que fueron palabras muy sabias, que tal vez no ocuparon el lugar central en la conversación pero me retumban hasta hoy y doy gracias a Dios por ellas y por quien las dijo. Porque la integridad en la vida, el trabajo, la misión y la familia no son cosas que se viven sólo con bonitas explicaciones. Y finalmente, para vivir vidas íntegras necesitamos de Dios, de una relación personal con él que nos permita vivir la vida como él desea. El desafío es encarnar en nuestras vidas lo que aprendemos del Padre, seguir su ejemplo en todo. ¡Qué podamos ser personas, estudiantes, profesionistas, hij@s, padres, hermanos y amig@s que brillemos con la luz de Dios y sirvamos como piedras vivas en Su Reino!

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